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miércoles, 28 de diciembre de 2011

Walter Zuleta eleva su voz de protesta ante "atropello infame" cometido por SEEM en contra del Gobernador Suarez..


UN ATROPELLO INFAME

Walter H. Zuleta R.

El vergonzoso proceso promovido en el Departamento del Beni por el totalitarismo gubernamental de Evo Morales Ayma, que determinó la destitución del Gobernador Ernesto Suárez, uno de los últimos paladines de oposición al Gobierno Nacional y la designación de su reemplazante Haisen Ribera,  supuesto miembro del M.N.R. con ayuda de representantes del M.A.S., ha provocado en todos los sectores de la población activo rechazo y justa protesta, a los que me sumo, porque junto a la gente de bien repruebo el empleo de métodos escabrosos en los actos de gobierno, lo mismo que la inclusión del Poder Judicial y Ministerio Público como sicarios del régimen imperante, pues considero que es vandalismo alterar todo orden institucional y cobardía avasallar al opositor con recursos del poder político.
Pienso por tanto que la protesta, hasta ahora improvisada, no debería concluir de modo desaprensivo y superficial, con el recurso simple de endilgar –como se viene haciendo- calificativos denigrantes sólo a los actores del pacto antidemocrático, miembros del M.A.S. y movimientistas de último momento de afiliación dudosa, sino reforzarse con la participación razonada y planificada de todos los sectores.
Los sucesos en el Beni, lo mismo que los similares en otros Departamentos de Bolivia deben ser objeto de serio análisis respecto a sus motivaciones, protagonistas, antecedentes y consecuencias,  porque no constituyen fenómenos recientes y aislados ya que sus orígenes tienen vinculación con un período pasado caracterizado por la aparición de numerosas agrupaciones humanas impropiamente denominadas PARTIDOS POLITICOS, que se crearon para practicar politiqueo y satisfacer aspiraciones o intereses económicos de algunas personas o grupos y que se dio con fuerza en las tres últimas tres décadas del pasado siglo, llegando a constituir entre otras causas, la determinante para el descrédito en que se sumieron los Partidos Políticos ante la opinión pública, desprestigio que el gobierno de Evo Morales Ayma supo capitalizar para implantar su peregrino sistema unipartidario basado en la anulación caprichosa y abusiva de cualquier intento de oposición, y en la elevación de un grupo de presión al gobierno supremo, encubiertamente previsto en los Arts. 209 y 210 de la C.P.E. masista del 2009
La inexistencia de una oposición institucionalizada posiblemente proviene de la ineptitud del país para adoptar seriamente uno de los cuatro “ sistemas de Partidos “ que se aplica en el mundo,  o  tal vez de la insuficiencia de la Ley de Partidos Políticos aprobada tardíamente en la década de los 90. O acaso en la consolidación de una  autodenominada “clase política”  ajena a la teoría y praxis  que en tal condición debió aplicar de  consuno con la aspiración nacional en vez de apoyar  requerimientos personales de índole económica o pretensiones individuales concernientes al poder .  Es probable también que la condición de mayor –sino único- generador de empleo que tiene el Estado sea otra causa que deba tomarse en cuenta.
El oprobioso acto cometido contra el Gobernador del Beni en el que se implica a movimientistas que no lo son en esencia, seguramente no se habría llegado a producir de haber estado en escena hombres y mujeres que hicieron del M.N.R. escuela de civismo y que en el pasado quemaron pestañas y ofrendaron sus vidas para crear una teoría política nacional y hacer de Bolivia una nación mejor con una democracia verdadera apoyada en el Voto Universal. Ellos, aun aislados y sin instrucciones de su dirección nacional,  habrían evitado cualquier pacto circunstancial, por tener la suficiente formación política y la intuición orientada a discernir entre quienes sirven o perjudican a Bolivia.
Por hoy resta transformar el reclamo justo en acción colectiva, racional y ordenada que castigue el atropello totalitario,  como prueba de solidaridad con el Gobernador Beniano ultrajado por la arbitrariedad iletrada.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

clara señal de una flagrante dictadura. El Día enfila su artillería cuando se refiere a la aniquilación de las libertades. un aparato judicial absolutamente incondicional hacia un narcoestado, contrabandista, asaltante de vehículos. No cabe duda!

A Evo Morales se le han caído todos los disfraces. Ya no puede asumir más la pose indigenista que le vendió al mundo y obviamente, con esta careta también se fue la de defensor de la madre tierra y la naturaleza. Muy pocos  conflictos en Bolivia han alcanzado la repercusión mundial que tuvo la disputa por el Tipnis y naturalmente,  la derrota del Gobierno hizo estragos en aquella engañifa.

Evo Morales ya no es más “el pobre dirigente cocalero que defendía los derechos de un sector de la población a subsistir con el cultivo de una ‘hoja sagrada’, ante la inexistencia de otras oportunidades de supervivencia”. Para todo el mundo ha quedado claro que el presidente boliviano ha promovido una irracional expansión de los cocales en Bolivia, cuyo resultado ha sido un monstruoso crecimiento de la producción y exportación de cocaína, con la concurrencia de peligrosos cárteles  colombianos y mexicanos que se han afincado en el territorio nacional. Ya todos saben que la expulsión de la DEA fue solo un mecanismo destinado a favorecer esta expansión y el hecho de que por primera vez en el mundo, un zar antidrogas haya caído preso por tráfico de drogas, habla con toda claridad del grado de implicación del régimen del MAS con el narcotráfico.

El otro disfraz que se cayó fue el de “demócrata”. El último intento que hizo el Gobierno por hacer un ademán democrático fue con la dichosa “cumbre social”, pero no hay duda que el MAS no sabe nada de esto, no sabe dialogar, no sospecha lo que significa construir consensos y hace mucho que ha mandado al diablo al pluralismo.

Afortunadamente no será nada fácil para el presidente Morales arremeter contra la democracia, porque está presente –aunque sea difuso-, en el espíritu de la ciudadanía y en la vocación de la mayoría de los actores sociales. Prueba de ello es la reciente demostración producida en Sucre y en Quillacollo.

Sin embargo, después de que ha perdido toda su credibilidad y de que su imagen pública ha caído por los suelos, no le queda otro camino más que recurrir a herramientas indispensables para tratar de destruir por completo el sistema democrático y el Estado de derecho.  El Gobierno del MAS no tiene plan. No tiene la gente capaz de conducir una gestión medianamente aceptable, la corrupción es un problema que día a día está carcomiendo las estructuras del “proceso de cambio” y por último, el despilfarro sumado a problemas económicos, anticipan un año aún más duro que el 2011.

La purga que ha iniciado el MAS con el derrocamiento del gobernador del Beni y el acorralamiento de Rubén Costas, quien parece tener los días contados, solo anticipa la puesta en marcha de la estrategia final conducente hacia la imposición de una dictadura, una coraza que, según lo asume el Gobierno, podría servirle para reemplazar los disfraces y seguir adelante con su proyecto político en el que resulta vital continuar en la ruta hacia un narcoestado y otras variantes de la economía ilegal, además claro, del soporte del extractivismo, sector al que jamás le ha incomodado desempeñarse en ambientes político-sociales caóticos.

Uno de los últimos eslabones que le faltan al Gobierno para terminar de consolidar la autocracia en Bolivia es la aniquilación de las libertades ciudadanas, entre ellas, la libertad de expresión, de vital importancia para la vigencia del Estado de Derecho. Hay leyes que se están cocinando en la olla plurinacional, el nuevo poder judicial está listo para actuar. El próximo año será, según estos indicios, el de la consolidación de la quinta fase de la que tanto ha hablado el vicepresidente.
La purga que ha iniciado el MAS con el derrocamiento del gobernador del Beni y el acorralamiento de Rubén Costas, quien parece tener los días contados, solo anticipa la puesta en marcha de la estrategia final conducente hacia la imposición de una dictadura.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Daniel Pasquier acertadísimo cuando asocia "el debate masista" con el fatídico "martes 13 supersticiosamente diábolico" Evo se queda con los narcococaleros, porque los yungueños le dan la espalda.

Página 12 y el martes 13

"Un debate democrático y plural” se titula la nota de Página 12, pero está el fatídico martes 13. Trata del “Primer Encuentro Plurinacional para Profundizar el Cambio”, en Cochabamba; el título más adecuado podría ser “Otro encuentro plurinacional para confundir sobre el proceso de cambio”, “La multitudinaria concurrencia” se resume a militantes del MAS y cocaleros bajo distintas nominaciones, colonizadores, interculturales, campesinos, Bartolina Sisa, etc.

“Acuden a un cónclave” con todo pagado, viáticos incluidos, con fondos públicos, es decir, malversando recursos del Estado. La dicha “Cumbre Social” suma algunos invitados funcionales o domesticados, los empresarios privados, comprensible después de tanto palo durante seis años.

Destaca a “Diez comisiones de trabajo”, sin decir, bajo la dirección del Vicepresidente y ministros. ¿Discutirán algo que no convenga al gobierno, cuya agenda parece ser, salir del atolladero? Del año con más conflictos desde que se tienen registros confiables; acorralado con el proyecto de la carretera a favor de los cocaleros rompiendo el TIPNIS, protegido por la CPE y la Ley Corta, pero se busca cómo burlarlas; con su proyecto económico que bloquea la inversión, la creación de empleo, el respeto a la madre tierra y la industrialización de los recursos naturales; sorprendido con el alejamiento de los principales aliados del proceso de cambio, los indígenas, de tierras altas y bajas (CONAMAQ y CIDOB), con todo lo que significa perder lo simbólico de los indígenas en el poder. Evo se queda solo con los cocaleros ligados al narcotráfico (controlado desde el Chapare), pues hasta los cocaleros de los Yungas le dan la espalda, a los cultivadores originarios de la coca.

Allí “Se fijarán las principales directivas de la agenda de transformaciones para los años venideros”; esto puede tener varias lecturas: 1. Evo intenta dar por concluido su compromiso con la Agenda de Octubre (2003), la que posibilitó su llegada al gobierno y al poder, aunque los principales actores reclaman su cumplimiento, ¿faltó convicción o capacidad? 2. ¿Temor al futuro, sin programa hasta el 2014? Porque de boca para afuera se puede quitar importancia a las encuestas, pero sería de tontos no medir seriamente sobre lo que significa que todas coincidan en apuntar a una caída estrepitosa del apoyo al presidente (53.4% el 2005, 64% el 2009 y de ahí, para abajo, todo el 2011 alrededor del 30%). Ya no se habla de los 500 años, ni siquiera de 20. ¿Las principales directivas significan “marcha atrás”? Racionalidad en el manejo de la economía, tiene que reflejar coherencia, comparando el 2000-2005 con 2006-2010, los ingresos aumentan el 500% (mejores precios externos de materias primas), mientras que la única inversión pública significativa es la del gasto público improductivo, 160-300 %, como si la comparsa “botaratas” decidiera el destino de los recursos públicos.

Lo mismo viven otros países (48 países menos adelantados), dependientes de exportaciones con precios regulados por la demanda externa y, por tanto, no controlables. Los previsores están volcando esos inesperados excedentes a mejorar infraestructura, a promoción de nuevos productos no tradicionales, industrializando, apoyando la capacitación e incorporación de nueva tecnología que los haga más competitivos, dando apoyo estatal a la búsqueda y consolidación de mercados para su producción, más recursos a educación y salud. Eso está haciendo y hará la diferencia. Según UNCTAD (Conferencia de las NNUU sobre Comercio y Desarrollo, 2011) sólo 10 de esos 48 países podrán cumplir las metas de reducción efectiva, sostenible, de la pobreza, entre 2011-2020. Los bonos ayudan, pero no son la solución, ni son sostenibles.

El MAS tiene sus agujeros negros. Las remesas, ¿seguirán declinando? ¿Cuál el secreto sobre la deuda pública interna? ¿Continuará la marginación de los mercados mundiales y el alineamiento improductivo con otros, por razones políticas? ¿Qué se hará para cambiar la situación de dependencia (80-85%) de la exportación del gas y los minerales? ¿Habrá voluntad política para revertir la tendencia a la mayor importación de combustibles (700-800 MD) y alimentos (300-500 MD) en lugar de incentivar, con garantía jurídica, la producción nacional y liberar la exportación? Vale la pena analizar cómo China redujo la pobreza el 50% en 20 años, mientras otros la aumentaron.

Los sofistas comparan la mínima reducción de la pobreza en el Estado Plurinacional y en EEUU, sin mencionar que el 80% de los pobres en ese país tienen vivienda propia, coche, todos los electrodomésticos en casa, trabajo eventual y nunca les ha faltado para alimentar a la familia ni llevar los niños a la escuela.

Dice “Evo recalcó la importancia de una discusión democrática y plural para consolidar el proceso de cambios”, lo cual choca frontalmente con la realidad. La negativa de importantes sectores invitados a participar en el cónclave del MAS, que además no tiene representación de partidos políticos fuera del oficialismo. Nada nuevo. Seis años mostrando la faceta menos tolerante en la política boliviana; el gobierno ha hecho gala, y así lo ha declarado, de buscar la hegemonía, el poder total. Sin añadir nada sobre los medios a utilizar.

¿Democracia con presos, exiliados, perseguidos, heridos y muertos por razones políticas? A qué discusión se hace referencia, ¿a la que se resuelve con balas? El espíritu democrático y constructivo, es decir, a favor del cambio, de Evo y su gobierno está en el 25 de septiembre y ahora, dejando a hombres, mujeres y niños/as “discapacitados” llegar al límite de “arrastrarse semidesnudos” hasta la plaza principal de Santa Cruz, después de recorrer cientos de kilómetros, sólo para llamar la atención a la solicitud de cumplimiento con un bono ofrecido hace seis años de 3.000 Bs., 430 USD. Sin duda, Página 12 ha tenido su martes 13 con la nota de referencia.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Karem Aráuz invoca a Melgarejo para recordarle a Evo que contra la desconfianza queda una receta "camisas al paredón" ya no queda en quién confiar...se va quedando solo, solito (he de morir)

Cuando el presidente Melgarejo mandó a fusilar su camisa tenía sobradas razones. Según sus cálculos, veinticuatro intentos de derrocarlo ameritaba una ejemplarizadora lección y ante la falta de conspiradores físicamente visibles y para graficar su gran desconfianza, mandó disparar su prenda de vestir. Esta reacción nunca debe ser considerada paranoica. El poder es presa fácil de inseguridades y los enemigos, es verdad, están escondidos detrás de cada árbol.
Debe de ser terrible erigirse en la suma del poder. ¿En quién confiar? La gente debería ser más condescendiente con los hombres del poder que tienen que lidiar con tal cantidad de oponentes que ya ni siquiera los pueden identificar y menos las causas de tanta perfidia. Pero es obvio que las cosas que provocan tanta sospecha, tienen una explicación.
Es absolutamente lógico pensar que los recurrentes cortes de energía en el país, son obra de infiltrados que se dan a la tarea de andar apagando la luz de tal modo que se desmiente totalmente que las falencias de las empresas de energía se puedan deber a la falta de planificación como en principio declaró el mismísimo Presidente. Confesó que no habían pensado que se utilizarían ni más focos, ni tampoco que se instalarían empresitas, medianas y grandes empresas que consumen energía. Pero luego, apoyado seguramente por algún informe de inteligencia, blanqueó la verdad: existen  técnicos saboteadores y encima mentirosos. Qué difícil manejar así un país. Sobre las inversiones, no hay dudas. Como son inexistentes, no hay por qué desconfiar.
Ya la marcha del Tipnis le causó gran zozobra a SE. ¿Cómo confiar en los indígenas? Calificó de “sui géneris” a la marcha. Por supuesto que no se refería al dúo Charly García - Nito Mestre, sino al derivado del latín que significa de “su propio género o especie”. Como sea, la desconfianza está ahí. Y no es para menos. Los indígenas que tuvieron al país pendiente por más de dos meses y que venían con hijos pequeños tratando de evitar que se partiera en dos su territorio ancestral, no son dignos de confianza. Fueron creíbles hasta ahora que, gracias a la perspicacia presidencial, recién se descubre que no pescan, cultivan ni cazan pequeños animales para subsistir por generaciones, sino que están detrás de la creación de su propio partido forjando liderazgos políticos indígenas como si él no existiera.
Para mayor abundamiento, una casi lúcida viceministra tan apegada a la ley que es un ejemplo, decidió hacer valer lo “intangible” de la Ley Corta sin esperar ni un minuto más por la reglamentación. Ha descubierto casualmente, que las certificaciones ambientales tanto para la empresa de turismo como para la caza controlada de caimanes-que estaba autorizada- tenían errores. Así que ningún turista nunca más podrá ir al Tipnis a conocer lo que es una reserva de fauna y flora única en el mundo ni podrá fotografiar a los indígenas tejiendo cestas de palma. Y los caimanes se volverán peste endémica. O tal vez en Caimanbol, el próximo  exitoso emprendimiento  empresarial del gobierno con algún Quintana como máximo ejecutivo. Ambas licencias fueron emitidas por esta misma administración. Realmente es como para fusilar a una camisa,  además de a un pantalón.
Y sobre el mismo tema, es un alivio para todos que la gran suspicacia de SE en el gobierno y en los Estados Unidos en su conjunto, haya sido superada. Qué bueno que la confianza volvió de tal modo que las relaciones entre pares se estén normalizando. Después de tantos intentos para derrocar, desprestigiar y  financiar protestas en su contra, la cordura se impone en el norte y en demostración de que son dignos de confianza, ni siquiera a la DEA traerán. Bastante el sofocón cuando SE deseaba ir en su avión de jeque a Nueva York y no se animaba porque estaba segurísimo de que los gringos le tenían una trampa preparada y algo feo le plantarían para implicarlo. Al pobre general Sanabria le sucedió por no saber desconfiar.
Qué terrible vivir rodeado de recelo debiendo tener precaución hasta de la gente a la que más amparo se le ha brindado. Recuerdo que allá por el 2008, me apenó la declaración de SE de que no tenía confianza en algunos de los Comandantes de las Fuerzas Armadas. Eso ha sido por suerte solucionado. Todos ellos son -hoy por hoy- el prototipo de la convicción absoluta, además de conmovedores devotos a la causa.
Es claro que Demófilo, Obispo de Constantinopla, no sufrió en carne propia lo de vivir soportando  el tormento de la desconfianza -pues de ser así- nunca habría escrito: “la sospecha es indicio de un alma baja; el que desconfía de todos es digno de que nadie se fíe de él; porque el hombre aprende en su corazón el engaño y mide por los suyos, los pensamientos ajenos”.

jueves, 10 de noviembre de 2011

todos los generales presos y condenados a largas penas piden a Evo INDULTO bajo diversos razonamientos. qué dicen los constitucionalistas?

Foto ilustrativa del Jefe de Estado y el Alto Mando

Cuatro ex altos jefes militares condenados a distintas penas de cárcel por los hechos de septiembre y octubre de 2003 solicitaron este jueves, al Presidente Evo Morales Aima, la concesión del Indulto Presidencial, al considerar que fueron objeto de un proceso supuestamente impregnado de irregularidades desde el inicio de las investigaciones. 



La carta está firmada por los generales Roberto Claros Flores (Ex comandante en jefe), Juan Véliz Herrera (Ex Comandante del Ejército); Luis Aranda Granados (ex comandante de la Naval), y Gonzalo Rocabado Mercado, (ex comandante en jefe accidental). 



En esa misiva dirigida al Presidente y también Capitán General de las Fuerzas Armadas, los ex jefes militares del año 2003, cuando se produjo la denominada “Guerra del Gas”, afirman que la sentencia condenatoria de la que fueron objeto es una “injusticia que mella la dignidad de las Fuerzas Armadas, del soldado profesional y la nuestra”. 



Asimismo, sostienen que la condena estaba dirigida contra sus actos que protagonizaron como funcionarios públicos  “que cumplieron su misión constitucional, el mandato de la ley y una orden escrita del Capitán General de las Fuerzas Armadas”. 



Los ex comandantes afirman en su pedido que en caso de que en su condición de militares hubiesen discutido o resistido la orden de coadyuvar al mantenimiento del orden, durante las violentas protestas del año 2003, pudieron igual haber sido pasibles a sanciones de privación de libertad, tal como señala el Código Penal. 



Los condenados por el caso “octubre negro” reiteran sus críticas contra la actuación de la Fiscalía, instancia que –indican- no aportó los elementos esenciales para lograr una sentencia condenatoria. 


“El Ministerio Público en su acusación no estableció la relación circunstancial de los hechos ocurridos en la “Guerra del Gas” y en consecuencia, no individualizó a los autores directos ni las circunstancias en que se produjeron los hechos, sino que en actitud cómoda e irresponsable acusó a los Comandantes de las Fuerzas Armadas, incumpliendo el código penal”, sostienen los militares ahora en retiro. 



Asimismo, califican como “acto infame” de la Fiscalía el haber incluido en la acusación a los miembros de las Fuerzas Armadas, al recordar que el proceso de investigación se encontraba en vías de extinción ante la ausencia del principal protagonista, el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, y el decreto de indulto a favor de líderes sociales, a quienes considera como “protagonistas de un proceso sedicioso”. 



También, los ex comandantes se reafirman en sus críticas a la tarea del Tribunal de Juicio de Responsabilidades, al cual sindican de haber ignorado una serie de preceptos legales y de haber favorecido, de forma sostenida, el contenido de la acusación presentada por el Ministerio Público y de haber actuado sin competencia al haber dispuesto, entre otras cosas, la continuidad del juicio durante la vacación judicial. 



“El Tribunal ignoró su deber de exigir los más altos estándares de prueba para resolver con convicción plena. Tampoco consideró que la mayoría de los testigos se declararon víctimas y que tenían interés directo en el resultado del proceso y por ello su testimonio debía ser corroborado por testigos”, aseguran. 



“Las Fuerzas Armadas, en los hechos de 2003, demostraron la obediencia que no es sólo mandato legal, sino doctrina institucional, cuando acatando la orden del Capitán General cooperaron a la Policía Nacional en el restablecimiento del orden público. Los comandantes de las Fuerzas Armadas, por su posición en la cadena de mando, no tenían facultad legal para disponer el despliegue de tropas”, afirma el documento. 

La Corte Suprema condenó a los ex altos jefes a penas de entre diez y quince años de prisión, condena que los militares cumplen en la cárcel de San Roque de Sucre. De la petición al Presidente del Estado no forma parte el general Osvaldo Quiroga Mendoza, ex comandante de la Fuerza Aérea.

domingo, 6 de noviembre de 2011

lleno de un positivismo notable Edwin Tapia explaya soluciones al tema de los carburantes cuyo ajuste parece inminente. no podemos compartir su optimismo de ser la cordura y sapiencia del régimen que remonte la crisis. persiste nuestra idea que se sigue el camino al autoritarismo masista

I.- En países sin estructuras económicas independientes respecto de las deformaciones ocasionadas por el poder político, los discursos, declaraciones y comentarios de los gobernantes, influyen en la conducta de la gente más que los acontecimientos reales. Ese fenómeno, actualmente aquí en Bolivia, adquiere dimensiones imprevisibles con velocidad casi mágica. Los precios, por ejemplo, se rigen no tanto por las leyes del mercado como por los errores o exageraciones de niveles administrativos que intentan sus fantasías de espaldas a la realidad. En un medio que se mueve en la lógica de un capitalismo primario, importador, desalmado, donde autoridades de alto nivel pretenden que estamos muy próximos al socialismo bolchevique, puede suceder cualquier cosa. En la proyección absurda de esa contradicción entre lo real y lo fantasmagórico, la comedia alcanza extremos trágicos alarmantes.

II.- Es evidente que la subvención de aproximadamente setecientos millones de dólares a la importación de gasolina y diésel, significa un duro impacto para las finanzas públicas. El Gobierno, con recursos del Tesoro General de la Nación, tiene que pagar, anualmente, esa cantidad de dinero y como no hay milagros en la economía, esos pagos disminuyen los recursos del Estado impidiendo la realización de otras obras, quizá de mayor significado social. El sector público, cuando le falta dinero, sólo tiene dos vías para resolver tal déficit, en primer lugar, mejorar la producción y productividad de las empresas a su cargo como YPFB, ENTEL, BOA y otras o incrementar los impuestos agravando la pobreza de la población. Entonces, ante el imperativo de suprimir la subvención, no hay salvación posible. Claro, eso desde la perspectiva de las posibilidades económicas de un sector público como el que tenemos actualmente.

En otros países y con gobiernos cuidadosamente elegidos, habrían otras soluciones, por ejemplo, sustituir las importaciones de diésel y gasolina aumentando la producción de hidrocarburos, factible en un país con reservas probables de petróleo. En esta materia, uno de los errores graves, de naturaleza estructural, es haber debilitado en forma, ciertamente suicida, la prospección y explotación de nuevos pozos petrolíferos. La llamada nacionalización que tuvo pequeños éxitos, circunstanciales, liquidó la capacidad del Estado para manejar el tema hidrocarburífero en plazos de diez o veinte años. Al haberse ahuyentado la inversión extranjera, se privó al país de incrementar sus reservas y su producción. Los extremos, en esta materia, son igualmente antinacionales, lo correcto es acomodar la participación externa en el marco de planes y programas soberanamente definidos. Es una paradoja incomprensible que Bolivia importe gasolina subvencionada. Estamos a punto de importar otros derivados que podríamos haberlos producido no sólo en relación con nuestras necesidades, sino con requerimientos de los mercados vecinos. Aquí lo que falta no son recursos naturales, ni siquiera capital y tecnología, sino voluntad creadora y respeto por el pueblo. La gente sigue jugando a las concentraciones masivas en la lógica de aplausos y vítores que muy pronto se convierten en demandas insatisfechas y amargas frustraciones.

III.- Es también inexplicable, casi un atentado perverso, el haber incrementado la importación ilegal de vehículos, decimos incrementado, porque no fue sólo la legalización de los automotores que ilegalmente ya estaban dentro del país, sino el aumento alarmante de ese tipo de comercio. Durante todo el tiempo, ciertamente largo, en que se legalizó lo ilegal, las fronteras fueron invadidas por miles de vehículos de dudosa procedencia, incluso ocasionando el apresamiento lamentable y vergonzoso de militares bolivianos movilizados para tal efecto. Si asumimos que esa medida aumentó la cantidad de automotores en 200 mil unidades y calculamos que cada una de ellas consume mínimo 10 litros por día, estamos hablando de 2.000 litros de gasolina diarios que son beneficiados con la subvención de que se queja y lamenta tanto el Gobierno.

IV.- En lo que respecta a la subvención, el debate debe ser más sereno, todos los estados del mundo subvencionan con algo a su respectiva población o dicho de otro modo tienen la obligación de mejorar las condiciones de existencia de sus pueblos, el dinero que reciben por impuestos, de la cooperación internacional, de los ingresos que producen sus empresas y de otras fuentes, obviamente, es para dar a la gente oportunidades de trabajo mediante inversiones eficientes, así como servicios de salud, de educación y en general de evolución cultural. No es única, ni un favor especial esta subvención que preocupa tanto a los gobernantes. A base de esa comprensión será útil definir a quién se beneficiará con tal concesión y si vale la pena mantenerla. Como ya hemos dicho no hay otra solución verdadera que la de sustituir las importaciones, produciendo más petróleo. Otra decisión no productiva incidirá gravemente en la economía del pueblo, agravará la pobreza y con mayor rigor respecto de los sectores más desposeídos y débiles. Así, el discurso revolucionario a favor de los explotados, acabará en una trágica conversión precisamente contra esos niveles que ahora compran un pan con lo que antes compraban cuatro.

V.- El intento del año pasado y sus efectos, tanto económicos como sociales, debe ser tomado en cuenta con la debida serenidad y sabiduría. La gasolina y el diésel son productos estratégicos, influyen en la totalidad del resto de la economía, obviamente, con efectos multiplicadores. El precio del transporte subirá en porcentaje mayor a la subida de la gasolina y el diésel, lo mismo sucederá con los alimentos, la ropa, los farmacéuticos, es decir, se incrementarán en por lo menos dos o tres veces más que el incremento de los hidrocarburos, esto presionará en forma inevitable en el aumento de sueldos y salarios, lo que en un país como el nuestro, donde la oferta es débil o inexistente, elevará nuevamente los precios dando lugar a una espiral inflacionaria regresiva. Ésta es la paradoja trágica generada por el discurso político, allá donde la economía es débil, desorganizada e incierta.

VI.- Las acciones meramente críticas, aun en ámbito estrictamente periodístico, si no ofrecen alternativas o un margen de comprensión equitativa, se convierten en política sectaria obstruccionista, nosotros estamos lejos de esa posición, jamás nos hemos opuesto por el mero propósito de hacer daño al Gobierno, aplaudimos lo bueno, respaldamos aquello que para su éxito requiere el concurso de todos, criticamos lo malo, con argumentos demostrables y alternativas factibles. Este problema no es de fácil solución, las opciones, a simple vista, son igualmente duras para el país, mantener la subvención es debilitar la economía estatal con la agravante de los contrabandistas que están trasladando el ahorro interno a los países vecinos y suprimir tal subvención, significaría elevar el costo de vida con poca posibilidad de compensarla con un aumento de la oferta o de los sueldos y salarios. Éste es el drama de los países pobres y atrasados en los que, lamentablemente, los gobernantes juegan con hipótesis subjetivas de difícil aplicación o simplemente con fórmulas que corresponden a un nivel de imaginación insuficiente.

VII.- Hay cuatro alternativas, la primera, dejar las cosas tal como están con riesgo de acelerar la quiebra de la economía estatal. La segunda, suprimir gradualmente la subvención, lo que de ningún modo evitaría el aumento del costo de las mercancías, el riesgo de la gradualidad es que en cada aumento relativo, los otros bienes subirían como si fuera un aumento total. La tercera, sería un aumento de precios discriminado, por ejemplo, diferenciando vehículos de servicio público de vehículos de uso particular. El parque automotor es redundante, dispendioso, desorganizado y violento. Se puede reducir mucho con un buen servicio público. En ámbito particular, aproximadamente el 40 por ciento , es redundante, ocioso. Y la gran solución es fortalecer, seriamente, el Gobierno con planes y programas claramente definidos, con gente capaz y disciplinada y logrando una participación consciente de la población. El régimen, como ninguno, tiene a esta altura de su gestión, todavía muchas potencialidades, si no las aprovecha será sólo por su propia conducta. Este artículo se produce frente al desafío de declaraciones, que dadas las condiciones sicológicas creadas por el intento de suprimir la subvención, el año pasado, ya tiene efectos altamente nocivos contra la economía de la gente. Dos son los fenómenos que están comenzando a convertirse en acontecimientos descontrolados de base ficticia. Uno de ellos, es el estocamiento, es decir, una forma de ocultar los bienes, los comerciantes, no porque sean malos, sino porque ése es el comportamiento lógico de quienes se dedican a tal actividad, en cualquier parte del mundo, están acumulando mercancías con la intención de hacer subir sus precios. El momento en que se desate tal dinámica, los intermediarios buscarán precios de reposición, en otras palabras, los comerciantes como resultado de su larga práctica y de su instinto de conservación, saben que en circunstancias como éstas, el precio en que vendan sus productos no servirá para reponerlos, venderán en diez y tendrán que comprar en doce, catorce o quince. Y en lo que respecta a los hidrocarburos, lo menos que harán los transportistas, es mantener siempre llenos sus tanques, esto en el caso de personas que no tienen depósitos para acumular gasolina o diésel. Así, lo que alguien dijo, sólo por ingenuidad o por intento fríamente calculado de probar la reacción de la gente, se está produciendo un proceso de auto destrucción. Administrar un país es infinitamente mucho más que administrar movimientos sociales o sindicatos.

VIII.- Todos saben que reunir a la gente para discutir un asunto es con la intención de modificar ese asunto, nadie convoca a debates para dejar las cosas tal como están, esto quiere decir, que el anuncio del encuentro social es para convencer a quienes asistan a ese encuentro acerca de la necesidad de suprimir la subvención de la gasolina y el diésel. Repetimos, la gradualidad, tiene el riesgo de que cada incremento parcial ocasione subidas de precio mayores a su causa original, con lo que al final el costo de vida aumentará dos o tres veces más que el incremento de los hidrocarburos. Y la otra alternativa de carácter total sería muy dura para la gente, con efectos políticos quizá incontrolables.

La disyuntiva es la misma que atormenta a todos los países pobres del mundo: salvar la economía sacrificando al pueblo o salvar al pueblo sacrificando la economía, es decir, un drama sin salida dentro de los sistemas políticos conocidos. Esto exige imaginación creadora, organización sólida, ágil, eficiente, disciplina y honestidad. Entonces lo fatal se relativiza. El Gobierno si cambia algunos aspectos ideológicos y operativos, puede mejorar las condiciones de vida del país y salvarse en forma plausible, pero eso no hay en ningún libro y menos en fórmulas periodísticas. Son los gobernantes que deben realizar los esfuerzos necesarios para demostrar que son capaces de cumplir airosamente su compromiso histórico.

viernes, 28 de octubre de 2011

gobernar sin brújula. necesita de un asesor que vea las cifras porque la "confabulación" le está haciendo perder el estribo. cuántos errores y se vienen más. Escribe Humberto Vacaflor

El presidente Evo Morales está cometiendo más errores, y con más frecuencia, que su promedio acostumbrado: un respetable promedio.
Es sabido que cuando uno está montado en la nave de la soberbia, los dioses se ocupan de enloquecer la brújula.
La nave, en estas circunstancias, va de tumbo en tumbo. Y eso es lo que está viviendo el presidente Morales.
Los pocos que lo hemos criticado desde el principio, y que no debemos ser confundidos con la muchedumbre de los recién arrepentidos, tendríamos que estar contentos.
Pero el instinto de contradicción aconseja apartarse de las muchedumbres.
No parece racional que el presidente Morales haya llevado su afán de construir la carretera por el TIPNIS hasta el extremo de hacer apalear a los indígenas.
No puede ser que se haya negado a recibir a los marchistas y luego haya decidido rendirse, mostrando que la solución podía haber llegado mucho antes.
No se puede entender que el presidente inaugure una planta separadora de líquidos en la frontera con Argentina y diga, porque así se lo dictaron, que se trata de la “industrialización” de los hidrocarburos.
Ni se entiende que haya anunciado el descubrimiento de petróleo en el norte de La Paz apoyado en preliminares informes de exploraciones sismográficas.
No puede ser que tras todos estos tropiezos, el presidente anuncie que ha decidido que le construyan un hangar de lujo para su avión de lujo.
O no sabe que su ministro de Economía acaba de anunciar que el déficit fiscal está muy alto o alguien le está ocultando las cifras, además de las brújulas.
Si quiere sobrevivir y cumplir su mandato completo, hasta 2014, el presidente tendría que hacer una revisión de su entorno, todos incluidos.
Se ve que no tiene asesores propios. Que está solo, dando golpes a ciegas como en una piñata. Y no acierta, porque alguien ocultó la piñata.
Aquí encaja una frase de Borges: “Tanta soberbia el hombre, y no sirve más que pa juntar moscas”.
El partido de gobierno se está desmoronando y el programa de gobierno, si alguna vez lo hubo, está en el basurero.
Tengo un amigo peruano, conocido del presidente, que podría ayudarle a salvar lo que se pueda salvar de su gobierno. Necesita por lo menos de alguien que le muestre las piedras que le han dejado en el camino.
Podría ser que este festival de errores sea producto de una confabulación. El problema es cómo identificar a los sospechosos, cuando hay tantos en el entorno.
¿De veras quiere el presidente ir a la re-reelección? Tendría que pensarlo mejor.
Quizá si anunciara que ya no corre, los confabuladores aflojarían la campaña de destrucción.
Necesita de un asesor que sospeche de todas las cifras que le pasan. ¿Es cierto que el PIB está tan alto como dice el ministro del ramo, o es un espejismo?
¿El déficit fiscal es, de veras, el más alto de la historia, en números absolutos?
Debe ser muy complicado gobernar sin brújula.
Pero más difícil es sentir, como pasajero, que la nave no tiene piloto.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Waldo Torres Armas desde OPINION Evo confunde el poder como dominación de la función social, el poder está deprimido sostiene en plena travesía del desierto, decisiones erróneas lo llevan al autoritarismo

El conflicto del TIPNIS podía haberse evitado si el presidente en forma directa e inmediata dialogaba con los afectados. El coste de la insensatez es alto, no sólo por el gasto inútil del dinero público, sino por deslegitimación social de la democracia y el absurdo y gratuito desgaste político del Gobierno. 

Las recurrentes pérdidas de perspectiva de la realidad del Gobierno ¿son consecuencia de la soberbia, del síndrome del poder, de la ineptitud, o de todas ellas? La persistencia del Presidente, a todas luces inviable, su intransigencia a pesar del clamor de la gente, su postura final “ambigua y elástica” y el flujo constante de afirmaciones contradictorias ante hechos políticos evidentes, revelan ineptitud y cuya conducta demuestra la influencia que en él tiene su propio y peculiar mundo interior, y que algunos benignamente podrían etiquetar de una “ingenuidad incompatible con el cargo”. 

La soberbia, que le lleva a perder la perspectiva de la realidad cotidiana, le impide observar la línea que separa lo correcto de lo incorrecto y hasta el bien del mal, a veces porque no lo entiende, a veces porque no la acepta, o llevado por una “obstinación extrema” quiere modificarla a toda costa. En esto es secundado por los aduladores sin límites, que hasta le “felicitan” por haber llegado al acuerdo, siendo los mismos que le convencieron a no ceder, a no “equivocarse” cambiando de decisión. El ultraoficialismo es mucho más nocivo para el poder que la peor oposición, ese es el verdadero efecto psíquico del poder. Es el “síndrome del poder”.

Como la política se caracteriza por el vértigo y la inmediatez, las decisiones políticas erróneas del Sr. Morales, lejos de terminar, están condenándole a una oxidación inmediata por su autoritarismo. Y es que el Presidente confunde el poder como dominación, del poder como función social. Una cosa es la voluntad colectiva y otra la que el Presidente entiende y hace en función a “su interpretación” de esa voluntad. El poder político que se atribuye al mandatario, sólo se justifica cuando cumple la función social.

Hoy el poder está “deprimido”, no concilia el sueño, no es para menos, el poder está en plena travesía del desierto sin saber a dónde llegar, y no es sólo el desgaste natural e inexorable del poder que preocupa, sino el cansancio de los votantes por la constante demostración de ineptitud, y no es asunto banal que preocupe el futuro porque del Presidente depende la marcha del país. Por esto, el clima de desconcierto implantado en la opinión pública se justifica, porque en realidad, nadie sabe a dónde vamos por la pobreza en la percepción de la realidad del ejecutivo ¿servirá de algo este aprendizaje traumático?

lunes, 24 de octubre de 2011

Iván Arias que se considera ciudadano de la República de Bolivia se refiere al masismo discriminador y difamante o intrigante que puso en práctica o quizo hacerlo el culto a la persona para hacerse del poder y no soltarlo como en Cuba, como en Líbia, como en Egipto pero ya vemos cómo les va a los prorroguistas


    Tanto dolor, tanto desprecio, tanta tozudez, tanto tirar plata para terminar en el principio del círculo, para terminar reculando al punto que no querían. Así, su tan predicado “cambio” resulta desenmascarado y evidenciado como un embuste, en realidad como lo fue desde un principio, pues sólo los ingenuos pudieron creer que el MAS tenía un plan de Gobierno y que alguna vez cocaleros, empresarios cooperativistas, transportistas y comerciantes podrían estar pensando en una sociedad de iguales. Lo que sí tenían las cúpulas masistas era una estrategia de poder, una estrategia de copamiento y destrucción de todo lo que se opusiese a lograr ese objetivo y para ello tuvieron la genialidad de utilizar conceptos, consignas y mitos que a los bolivianos nos mueven a partir de nuestra historia de frustraciones, complejos y odios no superados. Para empezar se mostraron antichilenos, con la famosa “guerra del gas”, para terminar siendo los mejores aliados de una presidenta que supo manipularlos a gusto de sus políticas estatales. Como siempre estito nos costó retroceso, sangre y mucho dinero. Luego, alimentando nuestro complejo de David bíblico, supuestamente “nacionalizaron” las empresas petroleras, cuando en realidad sólo las espantaron pagándoles millones de dólares para renegociar nuevos contratos que lejos de convertirnos en el centro energético sudamericano nos ha relegado a marginales proveedores de gas sin miras a lograr la tan predicada industrialización. Henchidos de patriotismo se lanzaron contra el supuesto origen de todos los males: ¡la Constitución neoliberal! Y así despilfarramos millones de dólares, ingentes dosis de odio y otra vez sangre para aprobar una nueva Constitución que en la práctica no cambia nada y que sólo se convirtió en el trampolín para perseguir, encarcelar a los opositores y acabar con toda institucionalidad autónoma en favor de su copamiento. Otra vez involución. Pudiendo ser estadistas, optaron por seguir siendo sindicalistas. En su hábil lógica de poder posicionaron al supuesto indígena como el líder mundial de los pueblos indígenas y como defensor de la Madre Tierra. Pasado el tiempo el mismo indígena declara no ser tal y demuestra en la práctica estar más consciente de un desarrollo arrollador, destructor y mercantilista. Otra vez le pusimos a la hoguera mucho de racismo, ecologismo y dinero que se esfumaron. Derrochamos más de 100 millones de bolivianos en unas elecciones judiciales inéditamente estúpidas para que sus resultados sean manipulados en bien de no cambiar nada, pues, la justicia seguirá siendo corrupta, ineficiente y sometida al poder de los políticos. Nos dijeron que en cinco años llegaríamos a ser como Suiza dada la bonanza económica expresada en nuestras reservas internacionales. Los ingenuos y llunkus del engaño hasta llegaron a hablar de una “evonomics” y hoy el superluchito, con la misma cara de “yo no fui”, nos dice que tenemos déficit y que no se podrán cumplir los aumentos salariales ni los habrá para el próximo año. ¿Acaso que no les darían cátedra a los neoliberales? ¡Volver a los 77! “Sí o sí, se hará la carretera por el TIPNIS”, dijo el Presidente a cinco días de iniciada la marcha de los pueblos indígenas que se oponían a tan mal proyecto, allá por el 15 de agosto. Después de 60 días de destilar odio, acusaciones, represión, sangre y mucho dinero contra los indígenas de tierras bajas, como si nada, los recibe en Palacio y acepta, con trampitas conceptuales de por medio (no pueden con su carácter), todas las demandas de los marchistas. Es así cómo los actuales detentadores del poder (ya sea en economía, educación, salud, servicios básicos, derechos humanos, etc.) nos han tenido en estos cinco años en un maldito círculo vicioso de retraso, despilfarro y eterno recule sin sentido. Como dice Carlos Jahnsen (2011) “El masismo sólo fomenta una hibris empapada de discriminación y difamación. Sobresalta la pervivencia de mentalidades pre-modernas en medio del acelerado desarrollo modernizador”. Este bloqueo no es ni siquiera producto de una estrategia de poder sino es expresión de un culto personal, como no podía ser mejor en un Estado autoritario y en un Estado arbitrario, “¡el Estado es él!”. En este Gobierno presenciamos no sólo a un “rey” sin vestimenta, sino también a un emperador y a todo un sequito de príncipes y princesas; es una “sociedad de socios” enamorados de su poder, convencidos del esplendor de sus vestimentas “revolucionarias”. Iván Arias Durán es ciudadano de la República de Bolivia.

martes, 18 de octubre de 2011

Gary Prado Aráuz considera que Evo está kencha. expresión quéchua dura quiere decir muchas cosas: embrujado, desgraciado, malasortudo, malaguero, perverso, endiablado. tómese cualquiera de esos adjetivos y acertará. todo le sale mal!


Es inocultable, innegable, imposible de disimular, el presidente Evo Morales está triste. No pudo contener su tristeza ante los medios de comunicación en su obligada conferencia de prensa la noche del domingo 16 de octubre al término de la inédita jornada electoral – judicial.
No se puede dejar de comprender que esté triste. Los que operan el gobierno le vendieron la "idea" de una nueva "victoria" con más de 70% de los votos en la justa eleccionaria. La verdad es que “sus” candidatos no llegarán a obtener ni el 10% de los votos, aunque aun así los revistan de falsa legitimidad y los posesionen en los cargos que mayoritariamente el pueblo boliviano les negó.
Evo Morales Ayma el pretendido primer presidente indígena de Bolivia (que ya renegó de su falso indigenismo en una entrevista periodística) está triste porque su gobierno no encuentra rumbo. Porque todo le sale mal. Desde el mes de diciembre del pasado año, cuando impuso su gasolinazo, nada le sale bien. Es como si haber escogido la navidad para el golpe artero a nosotros los bolivianos y nuestra magra economía lo hubiera vuelto (para usar una expresión muy occidental) un presidente kencha (mala suerte, mufa, yeta).
Evo está kencha y su gobierno sin brújula. Todo le sale mal, como a propósito. Nada funciona, nada avanza, todo retrocede. Y así le va a ir hasta el final del mandato. De ser el Presidente más votado y con mayor respaldo ciudadano en la joven historia democrática boliviana contemporánea, con mucha probabilidad será recordado como un mal Presidente, como un autócrata, como un sátrapa, que no dudó ni un segundo cuando de atropellar derechos ciudadanos se trataba.
Un energúmeno que se enfrentó a regiones enteras (2/3 partes) del país para negarnos nuestro derecho a ser autónomos. Un Presidente que destruyó la República de Bolivia y le hicieron creer que podría construir un Estado Plurinacional, y en realidad construyó un adefesio tan burocrático y entorpecedor que a todos nos causa repulsa. Evo Morales Ayma será recordado como un Presidente que fomentó la división nacional y el odio racial, cuando pudo haber sido el verdadero constructor del espíritu nacional. Será recordado como un boliviano que en su soberbia destilaba resentimiento, rencor y un deseo de venganza contra los propios bolivianos.
Evo Morales está kencha porque en su fanatismo político ideológico olvidó que un pueblo tiene sus héroes algunos famosos y otros anónimos que merecen respeto y veneración, porque ofrendaron su vida para mantener nuestro territorio, nuestra unidad y nuestra libertad y si el propio Presidente reniega de ellos e idolatra al enemigo y obliga a los militares, a los ex soldados y a los familiares de éstos a no conmemorar las gestas heroicas, entonces le debe caer encima un kencherío mayúsculo.
Evo Morales está kencha y debe estarlo porque a pesar de su juramento – en la posesión como Presidente, cuando dijo que presidiría un gobierno "sin muertos" – su gobierno se ha cargado la vida de más de 60 bolivianos y sigue sumando. Y nadie ha sido responsabilizado por tantas vidas perdidas. Además debe estar kencha por haber acudido al fácil y perverso instrumento de la violencia policial contra los más humildes y desvalidos bolivianos que con enorme sacrificio marchan hacia la sede de sus funciones presidenciales a pedirle que detenga una agresión contra su hábitat. Y encima de abusar de ellos, se lava las manos, reniega de sus propios actos y busca echar la culpa a los policías que mandados cometieron el atropello. El presidente Evo Morales está kencha porque su gobierno no respeta ni la propia constitución que el impuso y juró defender y menos respeta las leyes especiales o secundarias del ordenamiento jurídico. Cuando un hombre mancilla su honor por no respetar la Ley, es posible que le venga encima el kencherío.

sábado, 8 de octubre de 2011

Oscar Peña Franco no es santo de mi devoción quizá por su postura de defender, antes de ahora a Evo Morales a todo trance, hoy habla de la posibilidad de la presencia de tanques a las calles. (ruido de sables, decimos)


El deterioro de la estabilidad social que mortifica al país desde que los indígenas dieron en Trinidad su primer paso hacia la sede del gobierno, ha sido fuente de confrontaciones ideológicas y enfrentamientos físicos cuya secuela abre campo a presunciones idóneas para todos los gustos. Algunas cometen pecado de ingenuidad. Otras, transgreden los más elementales preceptos de la lógica política. Las hay también propensas al bullicio antidemocrático. Forcejean todas con éxito en procura de ser escuchadas.
Hay que escucharlas, tratando de traspasar los tupidos velos tras los que permanecen escondidos los días que vendrán.
He aquí algunos de los ejercicios en los que tan pródiga se muestra hoy la imaginación colectiva.
Respecto del escabroso universo político, la “narrativa” (nuevo vocablo incorporado al discurso posmodernista), habla cuando menos de tres corrientes: la de los partidos de derecha que mantienen vivo su entusiasmo para debilitar y aun dar al traste con el actual Gobierno, la de grupos disidentes de una izquierda más radical que creen ver en esta coyuntura la oportunidad de “profundizar el proceso revolucionario” y una tercera posición, fácilmente identificable, que ha logrado un buen talante de parte de las capas medias de dos ciudades grandes y sueña con extender sus fueros hacia la topografía electoral en la que, hasta hoy, se ha mostrado imbatible el Gobierno masista, Evo Morales, en realidad.
La debilidad de la primera dimana de su incapacidad para la consecución de su objetivo por sí y para sí. La segunda, es como sueño fugaz en noche de pesadilla. A la tercera, la marcha hacia el poder se le hace sendero abrupto pues no se basta a sí misma y necesita pactar con la derecha que ha sido, hasta ahora, el blanco de su fragoso lenguaje.
Lo dicho, sin embargo, no son las últimas palabras. La fluidez del fenómeno social presente es capaz de mostrarnos sorpresas. La llegada de los marchistas indígenas a La Paz y las condiciones en que se produzca, puede introducir nuevos elementos.
Queda, todavía, otra posibilidad que no por indeseable debe ser descartada. La de los tanques. Impensable hasta hace poco, hoy asoma a lo lejos su sombra fantasmal. Su memoria penosa y aciaga.
Es esta una posibilidad remota, más no inexistente. Cobró, en los últimos días, valor como tema de conversación, lo cual no significa que sea inminente o algo parecido.
Que los tiempos no están para ambulancias ofendidas por su conversión en herramientas represivas, es cierto. Que nadie con dos dedos de conciencia quiere tanques en las calles y ciudadanos en las prisiones, también. Que los golpes militares son cosa del pasado, sí, pero sólo hasta cierto punto. Dice que el pasado se parece al futuro como el agua se parece al agua… No es esta una apreciación alarmista, sirve para subrayar las características críticas del momento que vive el país y para creer, con convicción democrática, que se hará lo suficiente para superar la conflictiva situación.
 
El autor es periodista

jueves, 6 de octubre de 2011

Karem Aráuz retrotrae el juego del oculta oculta con sus claves de frío frío...caliente caliente, para referirse al laberinto en que se ha metido SE y su escudero que no deja de aplicar sofismas (mentiras y embustes) para salir de la masacre del TIPNIS, sin éxito alguno

El Presidente y su Vice me retrotraen a la infancia cuando se jugaba a ocultar cosas y la única clave de aproximación para los que buscaban, era frío- frío, tibio- tibio, caliente- caliente, hasta que se quemaba. Lo que significaba que se había encontrado lo escondido resultando un ganador.

Lo recuerdo porque en este juego de adivinanzas y pesca-pesca a lo que se ha reducido la conducción del Estado, están tratando por todos los medios de aproximarse a un acierto que convenza a alguien.  Nunca antes se lanzó semejante sarta de globos de ensayo, que van desde lo más simplista como acusar a los ganaderos cruceños, pasando por los medios de comunicación (uno de sus más trillados recursos) hasta lo más rebuscado pues hoy, cuando el nuevo anzuelo lanzado es la Policía.

Claro, como se sabe que la gente está cabreada con ellos por abuso de la fuerza, quién sabe por ahí la carnada funcione y logre inclinar la balanza a su favor. Parecen no darse cuenta de que todos los recovecos del laberinto que ensaya el oficialismo, conducen al mismo lugar.

El Vice parece estar ganando por ahora este rosario de genialidades, porque ha declarado que solo él sabe quién ordenó la intervención de la marcha indígena, pero que se reserva el derecho de dar a conocer tan sustancial dato. Para mí, están tratando de ganar tiempo mientras con ahínco y sin disimulo, mueven lo escondido de un lugar a otro quebrantando las reglas de juego, lo que hasta en nuestros códigos infantiles, derivaba en la inmediata expulsión.

Lanzarse contra la Policía acusando a algunos de sus miembros de “no estar con el proceso de cambio”, o lo que da lo mismo “con nuestro gobierno”, o finalmente o lo más imperdonable aún que es “no les gusta el Presidente”, en una aseveración que evidentemente no los dignifica ni a los unos ni a los otros. La Policía se supone, es una institución apartidista llamada a la defensa de la ciudadanía toda dentro de un Estado que no es más que el gobierno y el pueblo en su conjunto.

En represalia a que nadie cree en el abanico de propicios culpables que proponen, el Presidente se aferró a la información que fue divulgada no solo por los medios de comunicación tradicionales, sino y sobre todo por las redes sociales, relativa al deceso de un infante emergente de la despiadada represión. Recuperando su energía y su temperamento, pregunta una y otra vez “dónde está el muerto” con un ahínco digno de mejor causa.

Hay dos niños que evidentemente perdieron la vida, no imputables a la represión claramente, pero sí al avance de una marcha que nunca debió iniciarse si las cosas se hubiesen hecho como correspondía, empezando por cumplir simplemente con la Constitución. Hay que puntualizar dos aspectos.

Hay gotas que colman los vasos. Si escudriñamos un poco en el sentimiento colectivo y las razones del estallido de protesta, va más allá de la repulsa al uso desmedido de la fuerza. Si hubieran arremetido con esa saña contra cualquier otro grupo social, la ira hubiera sido la misma. Pero diferente. Es el discurso de lo indigenista, descolonizador, de lo originario y del supuesto respeto y amor a la naturaleza,  lo que ha sacado de sus casillas a los hasta hoy alelados bolivianos que parecía que nos tragábamos todo.

Y sobre muertos, tenemos una buena cantidad de tumbas desde el 2006 que aún no han sido atribuidas, pero lo serán.  Recordemos Uyuni, La Calancha, Porvenir, la toma de la Prefectura de Cochabamba, Caranavi e incluso, los muertos del operativo del hotel Las Américas, que en vez de exponerlos a la opinión pública nacional e internacional como los terroristas contratados por los separatistas que se suponen que eran, los liquidaron pese a tenerlos acorralados. Así que si de muertos se trata, parece que la población boliviana tiene muchas dolorosas interrogantes, más de sesenta,  que eventualmente deberán ser contestadas.

Por un momento, casi casi nos convencen poniendo al mismo Presidente a disculparse ante el país. Pero como para los duros revolucionarios es una señal de debilidad reconocer los errores,  antes de las veinticuatro horas las actitudes volvieron a la normalidad. Nuevas agresiones, acusaciones y renovada postura de contraproducente confrontación.

Hoy se iluminaron varios rostros cuando se recordó que para las judiciales hay que dictar auto de buen gobierno y hay que prever entonces, qué pasará con los marchistas. Algún mefistofélico pensamiento estará a estas horas deslizándose por los pasillos palaciegos.

Lo más difícil de admitir, es que no haya una sola cabeza que piense en lo mucho que está perdiendo el Presidente. Su proceso de cambio se está diluyendo, el Estado Plurinacional se está corrompiendo y  su liderazgo se está caricaturizando.

lunes, 3 de octubre de 2011

texto imperdible de Centa Rek que nos habla de "la guerra del TIPNIS" que le salió mal a la troika que nos gobierna. tuvieron éxito en La Calancha, Huanuni, Cochabamba, El Porvenir, no en el TIPNIS porque se ha levantado un vibrante clamor por la denuncia


En uno de los cumpleaños de Evo Morales, su vicepresidente Álvaro García L. hizo gala de darle como regalo el libro de Sun Tzu “El arte de la Guerra”. 
El vicepresidente desplegó en este acto su doble intención de mostrarse como un erudito y por añadidura dejar por sentado que es el generador de todas las acciones de guerra interna que emprende el gobierno de Evo Morales. Ese regalo publicitado nos dejó en claro que el vicepresidente cedió a la tentación de ostentar una superioridad sobre el primer mandatario, quien a pesar de haber obtenido hasta el momento una gran colección de títulos honoris causas que le han gestionado sus amigos, es de conocimiento general que no tiene otras lecturas de la realidad que no sean las que le ha otorgado su paso por la actividad sindical.
También los libros del propio puño del vicepresidente que hablan de puntos de bifurcación, de estrategias creativas envolventes, son un corolario a las veleidades con las que este no sólo intenta impresionar sino mostrarse como el verdadero Napoleón de las batallas libradas por el Estado Plurinacional, el verdadero príncipe detrás del trono, el general que guía las tropas y juega a la guerra noche y día usando como laboratorio la extensión del territorio boliviano y los más diversos destinatarios sin reparar en credo, raza o clase social, pues todos tendrán que bancarse en su momento las persecuciones que salen del seno del Ejecutivo.
El presidente Morales disfruta complacido el juego que comparte en todas sus versiones y sigue al pie de la letra el libreto que le han planteado, que es el del avestruz que esconde la cabeza y deja el cuerpo creyendo que nunca será tocado por las consecuencias del juego inventado para los fines de expandir su poder incluso fuera de los límites nacionales. Es así que cada vez que se va a desatar un jueguito de violencia, el presidente viaja creyendo que con ese truco infantil se libra de culpa y responsabilidades.
Han jugado a la guerra en La Calancha, Cochabamba, Pando, cerco a Santa Cruz, Caranavi entre otros lugares y ahora le tocó el turno a los indígenas amazónicos quienes resultan en el presente un estorbo para los planes del gobierno porque defienden los derechos de la madre tierra y los que ellos mismos detentan en el sentido de salvaguardar su habitad y su identidad tal como lo establece la CPE aprobada con violencia y sangre por el MAS.
El juego de la guerra, además de estar destrozando a Bolivia y generando grandes dolores a los bolivianos, no está tampoco obteniendo las victorias que se suponen debían apuntarse a cuenta y riesgo de la expansión del poder que es lo que se proponen los actores actuales. Finalmente los resultados resultan negativos incluso en el sentido de economía  y administración del poder: el gobierno y sus funcionarios bajan su popularidad día a día, existe una acumulación de desaciertos, de agraviados, de decepcionados, de perseguidos, de desmarcados de los cuadros del partido, etc, etc y un pueblo descontento, harto de contemplar la fanfarria macabra del poder que sólo produce violencia, persecución, corrupción, distorsión de valores y del ejercicio político.
Los juegos de la guerra que experimentamos los bolivianos son tan torpes que parecen surgir de mentes no sólo febriles sino que incluso apuntan a personificaciones morbosas de Napoleón Bonaparte o de Adolfo Hitler.  Sólo para señalar una de las reglas básicas del arte de la guerra aplicada exactamente en sentido contrario por el gobierno de Bolivia, observemos que el libro de Zun Tzu planea: “existen tres maneras en las que un gobierno civil lleva al ejército al desastre…” refiriéndose en este texto al modo en que puede tomar un gobierno civil acciones militares confusas, ordenes y contraordenes, intervenciones desproporcionadas y desatinadas, etc, etc, tergiversando la función de servidores de la nación que deben tener las fuerzas policiales o del ejército, causando graves daños a la población y por último perdiendo el timón de su fuerza militar para ganar el irrespeto, el rencor y la animadversión de su gobernados.
El gobierno no sólo se ha equivocado de camino eligiendo la guerra y la confrontación para “conquistar” o ganar el poder en Bolivia, sino que incluso dentro del camino elegido ha sido absolutamente incompetente dando lugar a acciones descabelladas y fuera de contexto, por las que ha obtenido victorias pírricas o consecuentes fracasos y derrotas en lugar de el éxito al que apuntaban.
 Como el juego se ha agotado y ya es tan evidente al punto que no toma por sorpresa a nadie, el gobierno pretende arreglar sus torpezas con mentiras, inventos e infundios, creando situaciones y casos que resultan sórdidos e inverosímiles por su falta de credibilidad e incluso de nivel de realidad.  Es así que vuelven una y otra vez a gritar que la prensa está generándoles oposición, que hay fantasmas opositores que guían las acciones de reivindicaciones como en el presente caso del TIPNIS, donde pretendieron alegar que los policías actuaron solos, que los marchistas son rebeldes o terroristas que quieren provocar un golpe de estado, o boicotear las tristemente célebres elecciones judiciales.
Ante el fracaso de la última estrategia de violencia sobre los indígenas, los ministros e incluso el presidente y el vicepresidente salieron a hacer el papelón de mostrar en público sus debilidades, pretendiendo contarles a los bolivianos malos cuentos del tío con los que han tratado de distraer la atención ante la contundente evidencia de deslices, delitos y violaciones que fueron perpetradas con planificación, saña y alevosía y con conocimiento de todos los estamentos del gobierno.
Finalmente los militares y policías a los que el gobierno ha sometido con migajas y espejitos comienzan a ver las consecuencias y los riesgos de ser obsecuentes y sometidos al poder de un partido. En la cadena final de desaciertos, ellos terminan siendo los chivos expiatorios para eludir las responsabilidades de los cargos ejecutivos. Como tampoco esta situación les dio una salida, pues los policías y sus mujeres amenazaron de manera frontal con un amotinamiento, develar la verdad de donde vinieron las órdenes y plantear un juicio al presidente y sus ministros, como última salida han optado por sacar a sus milicias a la calle, intentando armar una confrontación para desplazar sus culpas, destruir el movimiento indígena con sindicaciones, persecución y encarcelamiento.
Es necesario aclarar que esto les funcionó hasta el momento, así se montó el caso de El Porvenir, La Calancha, El supuesto caso de terrorismo de Santa Cruz, pero en la presente situación esta intencionalidad es evidente así cuente nuevamente con la posibilidad de armar otra vez una confabulación internacional con la UNASUR y organismos internacionales como la OEA a la cabeza de Insulza que no tiene ninguna intención de proteger derechos y libertades de los pueblos sino que persevera en la intención de proteger gobiernos para los que trabaja. El pueblo sigue expuesto a las torpezas, el avasallamiento, la violencia y las mentiras de quienes destruyen y producen todo tipo de averías y violaciones a su paso. El gasolinazo primero y ahora la guerra por el TIPNIS ha terminado por mostrarnos la verdadera cara del actual gobierno.