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viernes, 28 de octubre de 2011

gobernar sin brújula. necesita de un asesor que vea las cifras porque la "confabulación" le está haciendo perder el estribo. cuántos errores y se vienen más. Escribe Humberto Vacaflor

El presidente Evo Morales está cometiendo más errores, y con más frecuencia, que su promedio acostumbrado: un respetable promedio.
Es sabido que cuando uno está montado en la nave de la soberbia, los dioses se ocupan de enloquecer la brújula.
La nave, en estas circunstancias, va de tumbo en tumbo. Y eso es lo que está viviendo el presidente Morales.
Los pocos que lo hemos criticado desde el principio, y que no debemos ser confundidos con la muchedumbre de los recién arrepentidos, tendríamos que estar contentos.
Pero el instinto de contradicción aconseja apartarse de las muchedumbres.
No parece racional que el presidente Morales haya llevado su afán de construir la carretera por el TIPNIS hasta el extremo de hacer apalear a los indígenas.
No puede ser que se haya negado a recibir a los marchistas y luego haya decidido rendirse, mostrando que la solución podía haber llegado mucho antes.
No se puede entender que el presidente inaugure una planta separadora de líquidos en la frontera con Argentina y diga, porque así se lo dictaron, que se trata de la “industrialización” de los hidrocarburos.
Ni se entiende que haya anunciado el descubrimiento de petróleo en el norte de La Paz apoyado en preliminares informes de exploraciones sismográficas.
No puede ser que tras todos estos tropiezos, el presidente anuncie que ha decidido que le construyan un hangar de lujo para su avión de lujo.
O no sabe que su ministro de Economía acaba de anunciar que el déficit fiscal está muy alto o alguien le está ocultando las cifras, además de las brújulas.
Si quiere sobrevivir y cumplir su mandato completo, hasta 2014, el presidente tendría que hacer una revisión de su entorno, todos incluidos.
Se ve que no tiene asesores propios. Que está solo, dando golpes a ciegas como en una piñata. Y no acierta, porque alguien ocultó la piñata.
Aquí encaja una frase de Borges: “Tanta soberbia el hombre, y no sirve más que pa juntar moscas”.
El partido de gobierno se está desmoronando y el programa de gobierno, si alguna vez lo hubo, está en el basurero.
Tengo un amigo peruano, conocido del presidente, que podría ayudarle a salvar lo que se pueda salvar de su gobierno. Necesita por lo menos de alguien que le muestre las piedras que le han dejado en el camino.
Podría ser que este festival de errores sea producto de una confabulación. El problema es cómo identificar a los sospechosos, cuando hay tantos en el entorno.
¿De veras quiere el presidente ir a la re-reelección? Tendría que pensarlo mejor.
Quizá si anunciara que ya no corre, los confabuladores aflojarían la campaña de destrucción.
Necesita de un asesor que sospeche de todas las cifras que le pasan. ¿Es cierto que el PIB está tan alto como dice el ministro del ramo, o es un espejismo?
¿El déficit fiscal es, de veras, el más alto de la historia, en números absolutos?
Debe ser muy complicado gobernar sin brújula.
Pero más difícil es sentir, como pasajero, que la nave no tiene piloto.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Waldo Torres Armas desde OPINION Evo confunde el poder como dominación de la función social, el poder está deprimido sostiene en plena travesía del desierto, decisiones erróneas lo llevan al autoritarismo

El conflicto del TIPNIS podía haberse evitado si el presidente en forma directa e inmediata dialogaba con los afectados. El coste de la insensatez es alto, no sólo por el gasto inútil del dinero público, sino por deslegitimación social de la democracia y el absurdo y gratuito desgaste político del Gobierno. 

Las recurrentes pérdidas de perspectiva de la realidad del Gobierno ¿son consecuencia de la soberbia, del síndrome del poder, de la ineptitud, o de todas ellas? La persistencia del Presidente, a todas luces inviable, su intransigencia a pesar del clamor de la gente, su postura final “ambigua y elástica” y el flujo constante de afirmaciones contradictorias ante hechos políticos evidentes, revelan ineptitud y cuya conducta demuestra la influencia que en él tiene su propio y peculiar mundo interior, y que algunos benignamente podrían etiquetar de una “ingenuidad incompatible con el cargo”. 

La soberbia, que le lleva a perder la perspectiva de la realidad cotidiana, le impide observar la línea que separa lo correcto de lo incorrecto y hasta el bien del mal, a veces porque no lo entiende, a veces porque no la acepta, o llevado por una “obstinación extrema” quiere modificarla a toda costa. En esto es secundado por los aduladores sin límites, que hasta le “felicitan” por haber llegado al acuerdo, siendo los mismos que le convencieron a no ceder, a no “equivocarse” cambiando de decisión. El ultraoficialismo es mucho más nocivo para el poder que la peor oposición, ese es el verdadero efecto psíquico del poder. Es el “síndrome del poder”.

Como la política se caracteriza por el vértigo y la inmediatez, las decisiones políticas erróneas del Sr. Morales, lejos de terminar, están condenándole a una oxidación inmediata por su autoritarismo. Y es que el Presidente confunde el poder como dominación, del poder como función social. Una cosa es la voluntad colectiva y otra la que el Presidente entiende y hace en función a “su interpretación” de esa voluntad. El poder político que se atribuye al mandatario, sólo se justifica cuando cumple la función social.

Hoy el poder está “deprimido”, no concilia el sueño, no es para menos, el poder está en plena travesía del desierto sin saber a dónde llegar, y no es sólo el desgaste natural e inexorable del poder que preocupa, sino el cansancio de los votantes por la constante demostración de ineptitud, y no es asunto banal que preocupe el futuro porque del Presidente depende la marcha del país. Por esto, el clima de desconcierto implantado en la opinión pública se justifica, porque en realidad, nadie sabe a dónde vamos por la pobreza en la percepción de la realidad del ejecutivo ¿servirá de algo este aprendizaje traumático?

lunes, 24 de octubre de 2011

Iván Arias que se considera ciudadano de la República de Bolivia se refiere al masismo discriminador y difamante o intrigante que puso en práctica o quizo hacerlo el culto a la persona para hacerse del poder y no soltarlo como en Cuba, como en Líbia, como en Egipto pero ya vemos cómo les va a los prorroguistas


    Tanto dolor, tanto desprecio, tanta tozudez, tanto tirar plata para terminar en el principio del círculo, para terminar reculando al punto que no querían. Así, su tan predicado “cambio” resulta desenmascarado y evidenciado como un embuste, en realidad como lo fue desde un principio, pues sólo los ingenuos pudieron creer que el MAS tenía un plan de Gobierno y que alguna vez cocaleros, empresarios cooperativistas, transportistas y comerciantes podrían estar pensando en una sociedad de iguales. Lo que sí tenían las cúpulas masistas era una estrategia de poder, una estrategia de copamiento y destrucción de todo lo que se opusiese a lograr ese objetivo y para ello tuvieron la genialidad de utilizar conceptos, consignas y mitos que a los bolivianos nos mueven a partir de nuestra historia de frustraciones, complejos y odios no superados. Para empezar se mostraron antichilenos, con la famosa “guerra del gas”, para terminar siendo los mejores aliados de una presidenta que supo manipularlos a gusto de sus políticas estatales. Como siempre estito nos costó retroceso, sangre y mucho dinero. Luego, alimentando nuestro complejo de David bíblico, supuestamente “nacionalizaron” las empresas petroleras, cuando en realidad sólo las espantaron pagándoles millones de dólares para renegociar nuevos contratos que lejos de convertirnos en el centro energético sudamericano nos ha relegado a marginales proveedores de gas sin miras a lograr la tan predicada industrialización. Henchidos de patriotismo se lanzaron contra el supuesto origen de todos los males: ¡la Constitución neoliberal! Y así despilfarramos millones de dólares, ingentes dosis de odio y otra vez sangre para aprobar una nueva Constitución que en la práctica no cambia nada y que sólo se convirtió en el trampolín para perseguir, encarcelar a los opositores y acabar con toda institucionalidad autónoma en favor de su copamiento. Otra vez involución. Pudiendo ser estadistas, optaron por seguir siendo sindicalistas. En su hábil lógica de poder posicionaron al supuesto indígena como el líder mundial de los pueblos indígenas y como defensor de la Madre Tierra. Pasado el tiempo el mismo indígena declara no ser tal y demuestra en la práctica estar más consciente de un desarrollo arrollador, destructor y mercantilista. Otra vez le pusimos a la hoguera mucho de racismo, ecologismo y dinero que se esfumaron. Derrochamos más de 100 millones de bolivianos en unas elecciones judiciales inéditamente estúpidas para que sus resultados sean manipulados en bien de no cambiar nada, pues, la justicia seguirá siendo corrupta, ineficiente y sometida al poder de los políticos. Nos dijeron que en cinco años llegaríamos a ser como Suiza dada la bonanza económica expresada en nuestras reservas internacionales. Los ingenuos y llunkus del engaño hasta llegaron a hablar de una “evonomics” y hoy el superluchito, con la misma cara de “yo no fui”, nos dice que tenemos déficit y que no se podrán cumplir los aumentos salariales ni los habrá para el próximo año. ¿Acaso que no les darían cátedra a los neoliberales? ¡Volver a los 77! “Sí o sí, se hará la carretera por el TIPNIS”, dijo el Presidente a cinco días de iniciada la marcha de los pueblos indígenas que se oponían a tan mal proyecto, allá por el 15 de agosto. Después de 60 días de destilar odio, acusaciones, represión, sangre y mucho dinero contra los indígenas de tierras bajas, como si nada, los recibe en Palacio y acepta, con trampitas conceptuales de por medio (no pueden con su carácter), todas las demandas de los marchistas. Es así cómo los actuales detentadores del poder (ya sea en economía, educación, salud, servicios básicos, derechos humanos, etc.) nos han tenido en estos cinco años en un maldito círculo vicioso de retraso, despilfarro y eterno recule sin sentido. Como dice Carlos Jahnsen (2011) “El masismo sólo fomenta una hibris empapada de discriminación y difamación. Sobresalta la pervivencia de mentalidades pre-modernas en medio del acelerado desarrollo modernizador”. Este bloqueo no es ni siquiera producto de una estrategia de poder sino es expresión de un culto personal, como no podía ser mejor en un Estado autoritario y en un Estado arbitrario, “¡el Estado es él!”. En este Gobierno presenciamos no sólo a un “rey” sin vestimenta, sino también a un emperador y a todo un sequito de príncipes y princesas; es una “sociedad de socios” enamorados de su poder, convencidos del esplendor de sus vestimentas “revolucionarias”. Iván Arias Durán es ciudadano de la República de Bolivia.

martes, 18 de octubre de 2011

Gary Prado Aráuz considera que Evo está kencha. expresión quéchua dura quiere decir muchas cosas: embrujado, desgraciado, malasortudo, malaguero, perverso, endiablado. tómese cualquiera de esos adjetivos y acertará. todo le sale mal!


Es inocultable, innegable, imposible de disimular, el presidente Evo Morales está triste. No pudo contener su tristeza ante los medios de comunicación en su obligada conferencia de prensa la noche del domingo 16 de octubre al término de la inédita jornada electoral – judicial.
No se puede dejar de comprender que esté triste. Los que operan el gobierno le vendieron la "idea" de una nueva "victoria" con más de 70% de los votos en la justa eleccionaria. La verdad es que “sus” candidatos no llegarán a obtener ni el 10% de los votos, aunque aun así los revistan de falsa legitimidad y los posesionen en los cargos que mayoritariamente el pueblo boliviano les negó.
Evo Morales Ayma el pretendido primer presidente indígena de Bolivia (que ya renegó de su falso indigenismo en una entrevista periodística) está triste porque su gobierno no encuentra rumbo. Porque todo le sale mal. Desde el mes de diciembre del pasado año, cuando impuso su gasolinazo, nada le sale bien. Es como si haber escogido la navidad para el golpe artero a nosotros los bolivianos y nuestra magra economía lo hubiera vuelto (para usar una expresión muy occidental) un presidente kencha (mala suerte, mufa, yeta).
Evo está kencha y su gobierno sin brújula. Todo le sale mal, como a propósito. Nada funciona, nada avanza, todo retrocede. Y así le va a ir hasta el final del mandato. De ser el Presidente más votado y con mayor respaldo ciudadano en la joven historia democrática boliviana contemporánea, con mucha probabilidad será recordado como un mal Presidente, como un autócrata, como un sátrapa, que no dudó ni un segundo cuando de atropellar derechos ciudadanos se trataba.
Un energúmeno que se enfrentó a regiones enteras (2/3 partes) del país para negarnos nuestro derecho a ser autónomos. Un Presidente que destruyó la República de Bolivia y le hicieron creer que podría construir un Estado Plurinacional, y en realidad construyó un adefesio tan burocrático y entorpecedor que a todos nos causa repulsa. Evo Morales Ayma será recordado como un Presidente que fomentó la división nacional y el odio racial, cuando pudo haber sido el verdadero constructor del espíritu nacional. Será recordado como un boliviano que en su soberbia destilaba resentimiento, rencor y un deseo de venganza contra los propios bolivianos.
Evo Morales está kencha porque en su fanatismo político ideológico olvidó que un pueblo tiene sus héroes algunos famosos y otros anónimos que merecen respeto y veneración, porque ofrendaron su vida para mantener nuestro territorio, nuestra unidad y nuestra libertad y si el propio Presidente reniega de ellos e idolatra al enemigo y obliga a los militares, a los ex soldados y a los familiares de éstos a no conmemorar las gestas heroicas, entonces le debe caer encima un kencherío mayúsculo.
Evo Morales está kencha y debe estarlo porque a pesar de su juramento – en la posesión como Presidente, cuando dijo que presidiría un gobierno "sin muertos" – su gobierno se ha cargado la vida de más de 60 bolivianos y sigue sumando. Y nadie ha sido responsabilizado por tantas vidas perdidas. Además debe estar kencha por haber acudido al fácil y perverso instrumento de la violencia policial contra los más humildes y desvalidos bolivianos que con enorme sacrificio marchan hacia la sede de sus funciones presidenciales a pedirle que detenga una agresión contra su hábitat. Y encima de abusar de ellos, se lava las manos, reniega de sus propios actos y busca echar la culpa a los policías que mandados cometieron el atropello. El presidente Evo Morales está kencha porque su gobierno no respeta ni la propia constitución que el impuso y juró defender y menos respeta las leyes especiales o secundarias del ordenamiento jurídico. Cuando un hombre mancilla su honor por no respetar la Ley, es posible que le venga encima el kencherío.

sábado, 8 de octubre de 2011

Oscar Peña Franco no es santo de mi devoción quizá por su postura de defender, antes de ahora a Evo Morales a todo trance, hoy habla de la posibilidad de la presencia de tanques a las calles. (ruido de sables, decimos)


El deterioro de la estabilidad social que mortifica al país desde que los indígenas dieron en Trinidad su primer paso hacia la sede del gobierno, ha sido fuente de confrontaciones ideológicas y enfrentamientos físicos cuya secuela abre campo a presunciones idóneas para todos los gustos. Algunas cometen pecado de ingenuidad. Otras, transgreden los más elementales preceptos de la lógica política. Las hay también propensas al bullicio antidemocrático. Forcejean todas con éxito en procura de ser escuchadas.
Hay que escucharlas, tratando de traspasar los tupidos velos tras los que permanecen escondidos los días que vendrán.
He aquí algunos de los ejercicios en los que tan pródiga se muestra hoy la imaginación colectiva.
Respecto del escabroso universo político, la “narrativa” (nuevo vocablo incorporado al discurso posmodernista), habla cuando menos de tres corrientes: la de los partidos de derecha que mantienen vivo su entusiasmo para debilitar y aun dar al traste con el actual Gobierno, la de grupos disidentes de una izquierda más radical que creen ver en esta coyuntura la oportunidad de “profundizar el proceso revolucionario” y una tercera posición, fácilmente identificable, que ha logrado un buen talante de parte de las capas medias de dos ciudades grandes y sueña con extender sus fueros hacia la topografía electoral en la que, hasta hoy, se ha mostrado imbatible el Gobierno masista, Evo Morales, en realidad.
La debilidad de la primera dimana de su incapacidad para la consecución de su objetivo por sí y para sí. La segunda, es como sueño fugaz en noche de pesadilla. A la tercera, la marcha hacia el poder se le hace sendero abrupto pues no se basta a sí misma y necesita pactar con la derecha que ha sido, hasta ahora, el blanco de su fragoso lenguaje.
Lo dicho, sin embargo, no son las últimas palabras. La fluidez del fenómeno social presente es capaz de mostrarnos sorpresas. La llegada de los marchistas indígenas a La Paz y las condiciones en que se produzca, puede introducir nuevos elementos.
Queda, todavía, otra posibilidad que no por indeseable debe ser descartada. La de los tanques. Impensable hasta hace poco, hoy asoma a lo lejos su sombra fantasmal. Su memoria penosa y aciaga.
Es esta una posibilidad remota, más no inexistente. Cobró, en los últimos días, valor como tema de conversación, lo cual no significa que sea inminente o algo parecido.
Que los tiempos no están para ambulancias ofendidas por su conversión en herramientas represivas, es cierto. Que nadie con dos dedos de conciencia quiere tanques en las calles y ciudadanos en las prisiones, también. Que los golpes militares son cosa del pasado, sí, pero sólo hasta cierto punto. Dice que el pasado se parece al futuro como el agua se parece al agua… No es esta una apreciación alarmista, sirve para subrayar las características críticas del momento que vive el país y para creer, con convicción democrática, que se hará lo suficiente para superar la conflictiva situación.
 
El autor es periodista

jueves, 6 de octubre de 2011

Karem Aráuz retrotrae el juego del oculta oculta con sus claves de frío frío...caliente caliente, para referirse al laberinto en que se ha metido SE y su escudero que no deja de aplicar sofismas (mentiras y embustes) para salir de la masacre del TIPNIS, sin éxito alguno

El Presidente y su Vice me retrotraen a la infancia cuando se jugaba a ocultar cosas y la única clave de aproximación para los que buscaban, era frío- frío, tibio- tibio, caliente- caliente, hasta que se quemaba. Lo que significaba que se había encontrado lo escondido resultando un ganador.

Lo recuerdo porque en este juego de adivinanzas y pesca-pesca a lo que se ha reducido la conducción del Estado, están tratando por todos los medios de aproximarse a un acierto que convenza a alguien.  Nunca antes se lanzó semejante sarta de globos de ensayo, que van desde lo más simplista como acusar a los ganaderos cruceños, pasando por los medios de comunicación (uno de sus más trillados recursos) hasta lo más rebuscado pues hoy, cuando el nuevo anzuelo lanzado es la Policía.

Claro, como se sabe que la gente está cabreada con ellos por abuso de la fuerza, quién sabe por ahí la carnada funcione y logre inclinar la balanza a su favor. Parecen no darse cuenta de que todos los recovecos del laberinto que ensaya el oficialismo, conducen al mismo lugar.

El Vice parece estar ganando por ahora este rosario de genialidades, porque ha declarado que solo él sabe quién ordenó la intervención de la marcha indígena, pero que se reserva el derecho de dar a conocer tan sustancial dato. Para mí, están tratando de ganar tiempo mientras con ahínco y sin disimulo, mueven lo escondido de un lugar a otro quebrantando las reglas de juego, lo que hasta en nuestros códigos infantiles, derivaba en la inmediata expulsión.

Lanzarse contra la Policía acusando a algunos de sus miembros de “no estar con el proceso de cambio”, o lo que da lo mismo “con nuestro gobierno”, o finalmente o lo más imperdonable aún que es “no les gusta el Presidente”, en una aseveración que evidentemente no los dignifica ni a los unos ni a los otros. La Policía se supone, es una institución apartidista llamada a la defensa de la ciudadanía toda dentro de un Estado que no es más que el gobierno y el pueblo en su conjunto.

En represalia a que nadie cree en el abanico de propicios culpables que proponen, el Presidente se aferró a la información que fue divulgada no solo por los medios de comunicación tradicionales, sino y sobre todo por las redes sociales, relativa al deceso de un infante emergente de la despiadada represión. Recuperando su energía y su temperamento, pregunta una y otra vez “dónde está el muerto” con un ahínco digno de mejor causa.

Hay dos niños que evidentemente perdieron la vida, no imputables a la represión claramente, pero sí al avance de una marcha que nunca debió iniciarse si las cosas se hubiesen hecho como correspondía, empezando por cumplir simplemente con la Constitución. Hay que puntualizar dos aspectos.

Hay gotas que colman los vasos. Si escudriñamos un poco en el sentimiento colectivo y las razones del estallido de protesta, va más allá de la repulsa al uso desmedido de la fuerza. Si hubieran arremetido con esa saña contra cualquier otro grupo social, la ira hubiera sido la misma. Pero diferente. Es el discurso de lo indigenista, descolonizador, de lo originario y del supuesto respeto y amor a la naturaleza,  lo que ha sacado de sus casillas a los hasta hoy alelados bolivianos que parecía que nos tragábamos todo.

Y sobre muertos, tenemos una buena cantidad de tumbas desde el 2006 que aún no han sido atribuidas, pero lo serán.  Recordemos Uyuni, La Calancha, Porvenir, la toma de la Prefectura de Cochabamba, Caranavi e incluso, los muertos del operativo del hotel Las Américas, que en vez de exponerlos a la opinión pública nacional e internacional como los terroristas contratados por los separatistas que se suponen que eran, los liquidaron pese a tenerlos acorralados. Así que si de muertos se trata, parece que la población boliviana tiene muchas dolorosas interrogantes, más de sesenta,  que eventualmente deberán ser contestadas.

Por un momento, casi casi nos convencen poniendo al mismo Presidente a disculparse ante el país. Pero como para los duros revolucionarios es una señal de debilidad reconocer los errores,  antes de las veinticuatro horas las actitudes volvieron a la normalidad. Nuevas agresiones, acusaciones y renovada postura de contraproducente confrontación.

Hoy se iluminaron varios rostros cuando se recordó que para las judiciales hay que dictar auto de buen gobierno y hay que prever entonces, qué pasará con los marchistas. Algún mefistofélico pensamiento estará a estas horas deslizándose por los pasillos palaciegos.

Lo más difícil de admitir, es que no haya una sola cabeza que piense en lo mucho que está perdiendo el Presidente. Su proceso de cambio se está diluyendo, el Estado Plurinacional se está corrompiendo y  su liderazgo se está caricaturizando.

lunes, 3 de octubre de 2011

texto imperdible de Centa Rek que nos habla de "la guerra del TIPNIS" que le salió mal a la troika que nos gobierna. tuvieron éxito en La Calancha, Huanuni, Cochabamba, El Porvenir, no en el TIPNIS porque se ha levantado un vibrante clamor por la denuncia


En uno de los cumpleaños de Evo Morales, su vicepresidente Álvaro García L. hizo gala de darle como regalo el libro de Sun Tzu “El arte de la Guerra”. 
El vicepresidente desplegó en este acto su doble intención de mostrarse como un erudito y por añadidura dejar por sentado que es el generador de todas las acciones de guerra interna que emprende el gobierno de Evo Morales. Ese regalo publicitado nos dejó en claro que el vicepresidente cedió a la tentación de ostentar una superioridad sobre el primer mandatario, quien a pesar de haber obtenido hasta el momento una gran colección de títulos honoris causas que le han gestionado sus amigos, es de conocimiento general que no tiene otras lecturas de la realidad que no sean las que le ha otorgado su paso por la actividad sindical.
También los libros del propio puño del vicepresidente que hablan de puntos de bifurcación, de estrategias creativas envolventes, son un corolario a las veleidades con las que este no sólo intenta impresionar sino mostrarse como el verdadero Napoleón de las batallas libradas por el Estado Plurinacional, el verdadero príncipe detrás del trono, el general que guía las tropas y juega a la guerra noche y día usando como laboratorio la extensión del territorio boliviano y los más diversos destinatarios sin reparar en credo, raza o clase social, pues todos tendrán que bancarse en su momento las persecuciones que salen del seno del Ejecutivo.
El presidente Morales disfruta complacido el juego que comparte en todas sus versiones y sigue al pie de la letra el libreto que le han planteado, que es el del avestruz que esconde la cabeza y deja el cuerpo creyendo que nunca será tocado por las consecuencias del juego inventado para los fines de expandir su poder incluso fuera de los límites nacionales. Es así que cada vez que se va a desatar un jueguito de violencia, el presidente viaja creyendo que con ese truco infantil se libra de culpa y responsabilidades.
Han jugado a la guerra en La Calancha, Cochabamba, Pando, cerco a Santa Cruz, Caranavi entre otros lugares y ahora le tocó el turno a los indígenas amazónicos quienes resultan en el presente un estorbo para los planes del gobierno porque defienden los derechos de la madre tierra y los que ellos mismos detentan en el sentido de salvaguardar su habitad y su identidad tal como lo establece la CPE aprobada con violencia y sangre por el MAS.
El juego de la guerra, además de estar destrozando a Bolivia y generando grandes dolores a los bolivianos, no está tampoco obteniendo las victorias que se suponen debían apuntarse a cuenta y riesgo de la expansión del poder que es lo que se proponen los actores actuales. Finalmente los resultados resultan negativos incluso en el sentido de economía  y administración del poder: el gobierno y sus funcionarios bajan su popularidad día a día, existe una acumulación de desaciertos, de agraviados, de decepcionados, de perseguidos, de desmarcados de los cuadros del partido, etc, etc y un pueblo descontento, harto de contemplar la fanfarria macabra del poder que sólo produce violencia, persecución, corrupción, distorsión de valores y del ejercicio político.
Los juegos de la guerra que experimentamos los bolivianos son tan torpes que parecen surgir de mentes no sólo febriles sino que incluso apuntan a personificaciones morbosas de Napoleón Bonaparte o de Adolfo Hitler.  Sólo para señalar una de las reglas básicas del arte de la guerra aplicada exactamente en sentido contrario por el gobierno de Bolivia, observemos que el libro de Zun Tzu planea: “existen tres maneras en las que un gobierno civil lleva al ejército al desastre…” refiriéndose en este texto al modo en que puede tomar un gobierno civil acciones militares confusas, ordenes y contraordenes, intervenciones desproporcionadas y desatinadas, etc, etc, tergiversando la función de servidores de la nación que deben tener las fuerzas policiales o del ejército, causando graves daños a la población y por último perdiendo el timón de su fuerza militar para ganar el irrespeto, el rencor y la animadversión de su gobernados.
El gobierno no sólo se ha equivocado de camino eligiendo la guerra y la confrontación para “conquistar” o ganar el poder en Bolivia, sino que incluso dentro del camino elegido ha sido absolutamente incompetente dando lugar a acciones descabelladas y fuera de contexto, por las que ha obtenido victorias pírricas o consecuentes fracasos y derrotas en lugar de el éxito al que apuntaban.
 Como el juego se ha agotado y ya es tan evidente al punto que no toma por sorpresa a nadie, el gobierno pretende arreglar sus torpezas con mentiras, inventos e infundios, creando situaciones y casos que resultan sórdidos e inverosímiles por su falta de credibilidad e incluso de nivel de realidad.  Es así que vuelven una y otra vez a gritar que la prensa está generándoles oposición, que hay fantasmas opositores que guían las acciones de reivindicaciones como en el presente caso del TIPNIS, donde pretendieron alegar que los policías actuaron solos, que los marchistas son rebeldes o terroristas que quieren provocar un golpe de estado, o boicotear las tristemente célebres elecciones judiciales.
Ante el fracaso de la última estrategia de violencia sobre los indígenas, los ministros e incluso el presidente y el vicepresidente salieron a hacer el papelón de mostrar en público sus debilidades, pretendiendo contarles a los bolivianos malos cuentos del tío con los que han tratado de distraer la atención ante la contundente evidencia de deslices, delitos y violaciones que fueron perpetradas con planificación, saña y alevosía y con conocimiento de todos los estamentos del gobierno.
Finalmente los militares y policías a los que el gobierno ha sometido con migajas y espejitos comienzan a ver las consecuencias y los riesgos de ser obsecuentes y sometidos al poder de un partido. En la cadena final de desaciertos, ellos terminan siendo los chivos expiatorios para eludir las responsabilidades de los cargos ejecutivos. Como tampoco esta situación les dio una salida, pues los policías y sus mujeres amenazaron de manera frontal con un amotinamiento, develar la verdad de donde vinieron las órdenes y plantear un juicio al presidente y sus ministros, como última salida han optado por sacar a sus milicias a la calle, intentando armar una confrontación para desplazar sus culpas, destruir el movimiento indígena con sindicaciones, persecución y encarcelamiento.
Es necesario aclarar que esto les funcionó hasta el momento, así se montó el caso de El Porvenir, La Calancha, El supuesto caso de terrorismo de Santa Cruz, pero en la presente situación esta intencionalidad es evidente así cuente nuevamente con la posibilidad de armar otra vez una confabulación internacional con la UNASUR y organismos internacionales como la OEA a la cabeza de Insulza que no tiene ninguna intención de proteger derechos y libertades de los pueblos sino que persevera en la intención de proteger gobiernos para los que trabaja. El pueblo sigue expuesto a las torpezas, el avasallamiento, la violencia y las mentiras de quienes destruyen y producen todo tipo de averías y violaciones a su paso. El gasolinazo primero y ahora la guerra por el TIPNIS ha terminado por mostrarnos la verdadera cara del actual gobierno.

sábado, 1 de octubre de 2011

Ni Copa ni Nelson Cox asumen responsabilidad, ni muestran papeles, estos dos son buenos para engañara a las víctimas de la violencia política y como estamos viendo también para provocarla deben irse a su casa


La ministra de Justicia, Nilda Copa, aseguró ayer que no instruyó la represión policial a la marcha indígena el pasado domingo y que solo solicitó al Ministerio Público la investigación sobre el “secuestro” del Canciller del Estado, David Choquehuanca, por parte de los movilizados.
Dijo que personalmente hizo la denuncia en defensa de los derechos humanos por el supuesto secuestro del Canciller en Chaparina, un día antes de la represión policial, y que solo de eso en las últimas horas se estaría tergiversando la información, como si ella habría instruido al alto mando policial la intervención de la marcha.
Sin embargo, según unos documentos la solicitud de intervención de la fuerza pública en la marcha indígena, en caso de ser necesaria, fue solicitada a la Fiscalía por Copa; su viceministro Ricardo Cox y dos funcionarios del área legal del ahora extitular de Gobierno, Sacha Llorentty a soberanía popular.

Todo apunta al Palacio. Sin embargo, dos analistas políticos, Carlos Cordero y Jimena Costa coincidieron en señalar que al gobierno de Morales le falta humildad para reconocer sus errores y políticamente ese ha sido un revés muy significativo.
"Es que resulta increíble que un gobierno que enarboló las banderas del indigenismo ahora ordene reprimir a sus mismos hermanos", dijo Costa.
El viaje de la delegación legislativa a Estados Unidos a explicar sobre la represión al parecer antes que ocurra porque el viaje tarda entre 6 a ocho horas, el envío de los aviones al Beni,la instrucción a los policías, son evidencias incontrastables que se trató de una operación planificada con anticipación, observaron.
La represión se ha llevado a los ministros de Defensa Cecilia Chacón y de Gobierno, Sacha Llorentty y también al director de régimen interior, Marcos Farfán.
El presidente Evo Morales negó haber dado al orden y la tarde del jueves el vicepresidente García Linera dijo que no salió del Palacio, pero que saben quien la dio, solo que a su momento todo se sabrá.
Pero como dicen que el cuchillo para que corte tiene que ser el de la misma casa, el ex viceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, aseguró que "por los muchísimos indicios quién ha dado esa orden es Evo Morales"

'Fue Teté'. El cívico provincial Luis Alberto Áñez dijo que el presidente, el vicepresidente y todos los ministros se pasaron de cínicos. "Están en el juego del "yo no fui fue Teté" que repite Homero Simpson en su caricatura.
Asimismo el dirigente indígena Víctor Hugo Velasco señaló que creen que por suerte se les ha caído la máscara y en vez de resultar creíbles resultan rechazados.
Costa dijo que la obsesión de Morales por quedar al margen de una decisión de la que es el máximo responsable político no parece dar los resultados deseados.

¿Se agota el modelo?. El sociólogo Ricardo Paz, dijo a AFP que "estamos viviendo la fase de agotamiento del proyecto de poder del MAS, que tuvo la oportunidad en el 2005 de generar un proyecto nacional (...) pero eligió el camino de construir un proyecto de poder".
El diputado masista Jorge Silva admite errores, pero el presidente de Diputados Héctor Arce afirma que este no es el peor momento del MAS y que sabrá salir airoso del conflicto del Tipnis.
Evidencias que apuntan al Palacio
INFILTRADO.  El 17 de agosto  fue sorprendido entre los marchistas Boris Villegas, director de régimen interior del Ministerio de Gobierno. Fue poco después que agredieran a un periodista de la Red Erbol que cubría la marcha.
¿TODO ORQUESTADO?. A las 12.30 del lunes el presidente de Diputados, Héctor Arce  estaba en EEUU hablando con el jefe de la OEA, José Miguel Insulza,  sobre la represión indígena del domingo a las 17.00.
AVIONES. Dos naves fueron preparadas en el hangar de la FAB por orden ministerial y salieron de la Paz hacia Rurrenabaque  para transportar ahí a los indígenas detenidos después de la intervención de la marcha.
DOCUMENTOS. La ministra de Justicia Nilda Copa y dos abogados del Ministerio de Gobierno aparecen firmando un pedido de intervención a la marcha indígena hecho ante la fiscal de distrito de La Paz, Betty Yañiquez.
PLAN. Adolfo Chávez de la Cidob mostró un plan policial en cumplimiento "de una orden constitucional" para transportar en ocho buses a los indígenas detenidos hasta Rurrenabaque donde luego serían cargados en los dos aviones.