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domingo, 19 de febrero de 2012

Habráse visto! qué pretensión. que los DDHH "se suavicen para los conscriptos", que los matonéen nomás hasta la tortura...sólo pensarlo en voz alta ya es delito Sr. Presidente. B. el P.

Seguramente se le han quejado los militares al presidente por las restricciones que tienen para tratar a los soldados y el jefazo, muy propenso a pensar en voz alta, ha lanzado la idea de flexibilizar los derechos humanos dentro de los cuarteles, una idea que desde ya, viola uno de los principios fundamentales que respaldan a las garantías jurídicas más elementales. No existen derechos humanos para civiles y otra para militares. Si fuera así, “que venga el diablo y escoja”. Quien haya ido al cuartel y el presidente fue uno de ellos, sabrá que muchas veces se confunde instrucción con tortura. Los pobres soldados son sometidos a ciertas jugarretas bastante macabras de los cabos y sargentos, que han terminado en muerte en demasiadas ocasiones. Si esos métodos, que seguramente sirven de catarsis para los oficiales, fueran efectivos, nuestros cuarteles fueran centros de referencia internacional para el entrenamiento militar, cuando en realidad son más famosos por hechos como el que sucedió no hace mucho en la frontera con Chile (léase “autos chutos”). Nadie está en contra de una buena “chocolateada” o que los soldados suden la gota gorda en sus entrenamientos, pero de ahí a torturarlos dista mucho.

sábado, 18 de febrero de 2012

Walter Zuleta se refiere a La Vanguardia de Barcelona que cuenta la historia increíble de un Estado que proteje al contrabando de vehículos robados por miles en países vecinos a Bolivia.

EN TORNO A ROBIN HOOD, DIGNIDAD, VESTIMENTA Y OTRAS ZARANDAJAS


Walter Zuleta Roncal y su esposa Beatriz en visita a Washington

Tardío como soy en mis reacciones, después de recuperarme de un tremendo patatús, sólo hoy me atrevo a examinar, aunque ya con ánimo amable, los componentes del impactante reporte periodístico editado el lunes 6 de febrero en el periódico catalán “LA VANGUARDIA”, Sección HISTORIAS DEL MUNDO, que bajo el título LA FRONTERA DE LOS COCHES “CHUTOS” ESTA EN LOS ANDES, daba cuenta de actos insólitos acaecidos en Bolivia en beneficio de los indigentes, como la legalización del contrabando de más de 70.000 coches, de los que, siquiera 8.000 son producto de robo a particulares en países limítrofes, mediante una amnistía legal que dio curso a la regularización masiva de títulos propietarios, que el Presidente Evo Morales Ayma, cual bizarro Robin Hood del siglo XXI, celebró con un discurso pletórico de frases dignas de pasar a la historia.

Confieso que el subtitular del artículo SI ALGUIEN QUIERE COMPRAR UN TODOTERRENO (ROBADO) MUY BARATO CHALLAPATA ES EL LUGAR y el comentario O SI ESPERA LA PROXIMA AMNISTIA TARDE O TEMPRANO CONSEGUIRA LEGALIZAR ESE AUTOMOVIL “CHUTO” me dejaron inicialmente, en absoluto confundido y patidifuso al punto de entremezclar mis pesadillas y pensamientos entre el prosaico ¿y si vuelvo a Bolivia y compro un BMW descapotable por 7.000 Euros? y el análisis realista ¿y cómo pago la gasolina? con la visión de mi querida población de Challapata convertida en el antiguo bosque inglés de Sherwood donde se robaba a los necesitados en beneficio de los ricos o viceversa y finalmente inferir que al parecer todos estamos algo locos y las cosas y su orden ya no guardan el equilibrio habitual al punto de volverse realidad la descripción de un viejo tango argentino de todos conocido “igual que en la vidriera irrespetuosa/ de los cambalaches se ha mezclao la vida/ vivimos en un mundo entreverao / y en el mismo lodo todos manoseaos” por lo que prefiero volver al análisis del artículo en cuestión desde un punto de vista afable.

Los derechos tanto en lo que constituye dación lo mismo que prohibición, tienen aparte de la universalidad otro elemento común en su conceptuación, definido como el reclamo legítimo que los ciudadanos pueden y deben plantear al Estado que está obligado a aceptar, garantizar o promover. Hasta este momento -con el mayor respeto a la natural aspiración de los indigentes- no conozco país alguno, salvo el nuestro, que haya consagrado el “derecho” de poseer un automóvil por razón de pobreza ni que se haya empeñado en dotar de vehículos a la ciudadanía en pleno, salvando desde luego la cooperación indirecta que algunos Estados brindan para adquirir motorizados destinados a herramienta de trabajo. Mas este no es el caso. Se trata de coches que en Bolivia son considerados de lujo, que el Gobierno Plurinacional pretende repartir “ justicieramente” entre la población menesterosa.

Existe la certeza de que el Socialismo, ante su incapacidad de generar riqueza o encaminar procesos productivos, estableció la regla de distribuir o repartir la riqueza o lo que quedaba de ella en cada uno de los países en los que pudo actuar. Hoy queda claro que el Socialismo del siglo XXI ha añadido un nuevo método a su afán repartidor, el producto de la piratería internacional y el contrabando legalizado.



Nos encontramos pues ante la invención de un nuevo “derecho” proclive a transformarse en fundamental y de una novedosa teoría política que en su práctica elude fronteras y altera las características de la propiedad automotriz en beneficio de quienes no tienen.

No otra cosa puede significar el discurso del teórico socialista del siglo XXI y máximo exponente del “cambio” y “refundación” don Evo Morales Ayma que con su histórica frase “TODOS TENEMOS DERECHO A TENER NUESTRO AUTO” ha dado a luz un nuevo derecho y como Jefe del Estado Plurinacional ha consagrado a la piratería como instrumento para repartir vehículos entre los necesitados justificando así la reciente amnistía aduanera que permitió el registro legal de más de 70.000 vehículos introducidos de contrabando, de los que 8.000 (1.489 de Chile) son reclamados por países vecinos por haber sido robados a propietarios particulares, sin que el Estado Plurinacional pueda devolverlos porque cada uno de estos ya tiene nuevo dueño “legítimo”.

Lo malo es que este “derecho” no está todavía generalizado pues los 70.000 vehículos apenas cubren los requerimientos de menos del 0,5% de la población. O sea que sólo se beneficiarán los pobrecitos allegados al régimen a través del M.A.S. o del grupo de presión que ayuda a gobernar. Definitivamente no llegará a “LA GENTE POBRE QUE QUIERE MEJORAR SU ESTATUS”, ya que resulta difícil suponer siquiera que un auténtico indigente pueda con un ingreso mensual no mayor a 100 Euros adquirir un “todoterreno” u otro vehículo al precio de 7.000 Euros. Por lo que la pobrería boliviana deberá surtirse de paciencia mientras se cumpla el proyecto gubernamental ya planificado y anunciado tiempo atrás por don Evo Morales, la fabricación nacional de coches eléctricos impulsados por baterías para aprovechar el litio que produce Uyuni.

Y ¿dónde ha quedado la decantada dignidad nacional esgrimida como el más importante logro del gobierno plurinacional? Preguntarán algunos malintencionados. No se sabe, aunque puede comprenderse que habiendo dejado de constituir elemento primordial de la Ëtica Política ha pasado a ser destacada frase hecha que cubre el prurito de denostar públicamente “de igual a igual” a los representantes del “Imperio Americano” sin tomar en cuenta la indiferencia o falta de respuesta de los aludidos ni parar mientes en los perjuicios que esta actitud pueda ocasionar a los numerosos conciudadanos residentes en USA.

La fotografía a color que ilustra el mencionado texto periodístico de investigación merece especial atención. Un exultante Evo con amplia sonrisa, luciendo poncho rojo de alta calidad textil y un bonito “chulu” como decimos los quechuas o “lluchu” los de parla aymara tejido en lana de color verde. La mano derecha levantada en victorioso saludo deja entrever la bocamanga de una típica chaqueta campesina occidental. Volviendo a mirar la simpática figura puede afirmarse que ésta es la indumentaria más adecuada para convencer a la opinión internacional y nacional que su gobierno es indígena-originario-campesino en reemplazo de la vestimenta que regularmente luce y que nada tiene que ver con la cultura andina ni con nuestra tradición de vida. Ahora ya se conoce que los pantalones y casaca que ostenta en los retratos y actos oficiales son reproducción de la indumentaria blanca del llanero venezolano (¿a tanto llegará el afecto a Hugo Chávez?) confeccionados en paño oscuro apropiado para el clima altiplánico. Las aplicaciones con motivos tiahuanacotas en bolsillos, hombros, cuello y bocamangas son similares a los adornos con temática maya o azteca en trajes de artistas folklóricos mejicanos, por lo que se puede colegir que quienes crearon y proveen de este atuendo al Sr. Presidente tampoco son originales, salvo en sus emolumentos.

Volviendo al asunto de los vehículos “chutos” y dejando a un lado la vergüenza ajena debo decir que los bolivianos no somos lo que muchos piensan. Quienes por nacimiento y decencia guardamos fidelidad a la República de Bolivia, vivimos ajenos a cuanto se dice o hace en el Estado Plurinacional.



Walter H. Zuleta Roncal
Barcelona, febrero 17, 2012

lunes, 13 de febrero de 2012

lo pasajero del poder. nada queda impune. ironías pero también la firmeza de la justicia. Harold Olmos comenta un libro aleccionador también para Evo Morales


Según el libro El lento retiro del General, de Mary Helen (The General’s slow retire, University of California Press, 322 pág.), el general Augusto Pinochet (1915-2006) estaba convencido de que el pueblo chileno quería que fuese candidato para gobernar por otro periodo. Para sorpresa suya y de sus allegados, los cómputos le dijeron No. Fue el punto que marcó el declive acelerado de una de las dictaduras más brutales del continente. Todavía comandante del Ejército, vio derrumbarse el sistema de represión y seguridad que había instalado. Violaciones a los derechos humanos y corrupción, que suelen andar de la mano, lo acosaron sin tregua en su otoño, cuando Chile retornó al goce democrático pleno que había caracterizado gran parte de su historia. Hasta las estrofas agregadas al himno nacional fueron borradas y olvidadas al retornar la racionalidad.
La historia chilena reciente trae muchas lecciones para los aspirantes y practicantes de la dictadura. La obra de la periodista Mary Helen Spooner nos lleva de vuelta a esos tiempos y nos pasea con fluidez por muchos detalles que aún provocan escalofríos. La obra es densa en el recuento y abarca hasta la llegada del actual presidente Sebastián Piñera.
La periodista nos hace sentir que la cínica impunidad del régimen, las violaciones a los derechos humanos, la sumisión del Poder Judicial y la persecución política y legal a los rivales tocaron límites insoportables. Pero la sociedad chilena, de manera democrática, les puso fin. Esa sociedad generó los anticuerpos para un régimen que parecía de acero. La periodista nos cuenta sobre la delicada orfebrería política trabajada por demócratas acendrados que abrieron el cauce para el retorno democrático que permitió que se conociera públicamente mucho de lo que había ocurrido en el país vecino, con detalles morbosos de persecución, tortura y, como perla en la corona, la corrupción, que parecía haber alcanzado al propio jefe omnímodo del Estado.
El repaso periodísticamente vívido de la historia hace de la obra de Mary Helen Spooner una lectura imperiosa que atrapa hasta el final. Es una lección sobre lo pasajero del poder, cómo las cartas se dan la vuelta y nada queda impune. No deja de ser una ironía la lectura de pasajes del todopoderoso director de la DINA, general Manuel Contreras, escondido en una finca del sur de su país alegando estar enfermo, ni la vergüenza que después tuvieron muchos excolaboradores del general Pinochet. También ironía resultan los alegatos del general en retirada, sorprendido por el largo brazo de la justicia con el juez español Baltazar Garzón, que lo arraigó durante meses en Londres. Y también lo son sus repentinas pérdidas de memoria y malestares cuando era interrogado sobre su fortuna y sobre los ‘pinocheques’. Una conclusión inevitable: los delitos contra los derechos humanos son imprescriptibles y tarde o temprano se los paga.
La autora también cuenta las penurias de los habitantes originarios del sur chileno que todavía no logran el establecimiento pleno de sus derechos ciudadanos. La obra es un fluido repaso histórico, escaso en la narrativa del continente. Su peregrinaje como corresponsal en América Latina la trajo también a Bolivia. Cubrió los primeros tiempos de la noche oscura del dúo García Meza-Arce Gómez y, claro, sufrió la privación de su libertad: estuvo presa una semana en el Ministerio de Gobierno. Se espera para este año la versión en español.

* Periodista, http://haroldolmos.wordpress.com

martes, 7 de febrero de 2012

Carretera Bloqueada, esclarecedor artículo de Manfredo Kempff que publicamos a pedido de nuestro dilecto lector Walter Zuleta

Uno de los mayores aportes del MAS a la “cultura” boliviana       –si
no el máximo– ha sido el bloqueo de calles y carreteras. Desde los
años finales del siglo pasado, un  dirigente cocalero del Chapare, Evo
Morales, empezó a llamar la atención, no por su oratoria encendida, ni
por sus demandas sindicales, ni por su coraje temerario, sino porque
impuso un nuevo método de hacer política: el bloqueo.

Empezó a sonar en los oídos de la gente que la carretera Santa
Cruz-Cochabamba había sido bloqueada por cocaleros del trópico
chapareño y que la Policía y las FFAA habían despejado la ruta. Pero,
días después, la vital carretera volvía a ser bloqueada en cuestión de
minutos y los bloqueadores desaparecían. Las autoridades tenían que
ordenar nuevamente la apertura del camino, para, luego de unas horas,
encontrarse con que la vía estaba obstruida nuevamente.

Hasta que los bloqueadores decidieron desafiar a las fuerzas de
seguridad del Gobierno y permanecieron en las intercepciones
resistiendo desafiantes, provocando que la Policía y las FFAA se
cuidaran de causar muertes en su afán de abrirse paso. Entonces la
situación se tornó grave y la carretera troncal llegó a paralizarse
durante semanas, lo que causó daños sensibles al comercio de
exportación e importación, en especial de los productos cruceños,
perecederos en una gran proporción. La guerrilla de los bloqueos
cosechaba sus primeros éxitos.

A comienzos de la presente centuria los bloqueos se habían extendido
por la parte occidental de Bolivia como el contagio de la alfombrilla.
Los sitios se presentaban en la carretera La Paz-Oruro (otra ruta
vital) o en cualquier lugar donde una veintena de campesinos echaran
piedras al camino y unas cholas silenciosas se sentaran a cuidarlas
cual ovejas.

Como la guerrilla española contra los franceses o de los partisanos
contra la Wehrmacht, el bloqueo indígena distraía efectivos y no daba
tregua a los gobiernos de turno. Banzer, Sánchez de Lozada y Mesa
fueron las  víctimas más afectadas. Todo esto, aparte de las
emboscadas asesinas y los secuestros que las fuerzas militares y de
erradicación de cocales sufrían en las picadas del monte chapareño.

Pues bien, Evo Morales no solo llegó al Parlamento por los réditos que
le dieron los bloqueos, sino finalmente a ocupar el poder. El astuto
cocalero pasó de bloqueador de caminos a Presidente de la República.

Caso único en Bolivia o en cualquier parte del mundo. Por supuesto que
de los bloqueadores de entonces ninguno o muy pocos deben perdurar al
lado de S.E. porque, como sucede siempre, otros son los que aparecen
moviendo la cola a la hora de gobernar.

Pero un adagio poco fino dice por ahí: “no hay inventor que no se
joda”. Y en este caso la sentencia cae como anillo al dedo.  S.E. está
jodido con los bloqueos. Hoy, su gobierno, proporcionalmente, es el
más acosado por este método imposible de combatir con la ley en la
mano. Su método le ha pasado factura y ahora lo utilizan las juntas de
vecinos, gremios, universitarios, transportistas, comerciantes,
recoveros, cívicos, médicos, y si no lo han hecho los gays y las damas
de la noche, es por milagro. Ya lo harán.

Lo grave de todo esto, el mal irremediable que ha provocado el MAS y
su jefe al país, es que ha impuesto una fórmula diabólica para hacer
de los bolivianos una nación de ociosos. Nadie puede ser más ocioso
que un bloqueador que está sentado horas de horas, inmóvil,
acullicando, bebiendo, comiendo y “descomiendo” sin moverse junto a
unas piedras o unos troncos, con el único propósito de no dejar pasar
a nadie... gratis. Hasta el bloqueo se ha convertido en fuente de
corrupción, porque el que paga, pasa. Al abuso inaudito e ilegal de no
dejar circular libremente a los ciudadanos se agrega el timo.

Bolivia es hoy una nación bloqueada por donde se la mire. No hay
conflicto que no termine en un bloqueo. Y no hay bloqueo que no acabe
en una negociación con pobres ministros que tienen que volar al lugar
del bloqueo. Tanto peor cuando Bolivia se ha convertido en una amenaza
para el comercio con los vecinos, porque, de la noche a la mañana,
cualquier paso de frontera puede aparecer cerrado. Y ahí vemos las
filas de camiones, atestados de productos que se pudren, esperando que
el cacique de la región esté de humor para despejar la vía.

Así queremos ser la tierra que vincule los dos océanos a través de la
carretera interoceánica. Solo que estuvieran locos nuestros vecinos
para sujetarse a esa única alternativa. ¿Podríamos imaginar un convoy
de 200 camiones o de 200 vagones de soya brasileña con destino al
Asia, detenidos por un bloqueo de masistas borrachos? ¿Y que quisieran
quedarse con un camión o un vagón como pago para que pasaran los otros
199? ¿Imaginan bloqueado el rally Dakar porque quedó eliminado el
piloto boliviano?

El bloqueo es un cáncer que se está extendiendo por todo nuestro
cuerpo social. Este aporte del MAS está contagiando, además, a los
países vecinos. Es un cáncer maligno que solo se puede extirpar de un
tajo con el bisturí y sin anestesia.

sábado, 4 de febrero de 2012

orgulloso de que los gringos le nombres "señal de que soy alguién" y que le llamen "autoritario" sinónimo entre otros de "macho, machote" en lo despectivo

Evo Morales se pone contento cuando Estados Unidos habla de él. Hace unos días, el departamento de inteligencia estadounidense, dijo en un informe que Bolivia, junto con Ecuador y Venezuela están al mando de regímenes autoritarios que debilitan la democracia. Ni bien se conocieron estas afirmaciones, el presidente, quien ha estado bastante callado últimamente  en relación a temas norteamericanos, comenzó a disparar munición gruesa en contra de los gringos. En primer lugar dijo que está orgulloso de que lo llamen así, porque al menos eso indica que él es alguien. Dijo que cada vez que lo llamaban “terrorista” o el “Bin Laden andino” (supuestos calificativos sobre los que no existen registros creíbles) él se ponía contento porque quiere decir que existe y que lo toman en cuenta. Parecido a lo de Madonna cuando afirma “que hablen bien o mal, pero que hablen”. El jefazo sabe que su perfil antimperialista es un factor fundamental para mantener en alto su imagen internacional.  En sus discursos siempre se ufana de haber logrado que ahora se hable de Bolivia. En el mejor de los casos, esto podría llamarse marketing al estilo de las estrellas de rock y en el peor de los casos es complejo colonial puro y duro.

miércoles, 1 de febrero de 2012

gastos dispendiosos. 300 millones de dólares y no se sabe si el resultado será favorable a la economía nacional. instrumento de control de medios y control ciudadano

El Gobierno ha anunciado que en diciembre lanzará al espacio el primer satélite boliviano “Túpac Katari”, íntegramente fabricado en China. El aparatejo costará 300 millones de dólares, dinero que ya comenzó a pagarse. Antes del lanzamiento, alrededor de 70 técnicos bolivianos deberán viajar a China durante tres meses para capacitarse en el manejo y control del satélite. Este curso le costará diez millones de dólares al país y los entendidos en el tema aseguran que el mismo entrenamiento demandaría menos de la mitad en centros de altísimo nivel en Estados Unidos, como el MIT o Harvard, donde se forman los capos de la NASA. Algunos analistas creen que aquí recién comienza el problema, pues cuando vuelvan los nuevos expertos, se enterarán que no pueden ganar los mismos sueldos que ganarán sus compañeros de curso en China, mucho peor, comparados con lo que perciben los graduados de las universidades mencionadas. Como se sabe, en el Gobierno boliviano nadie puede ganar más que el presidente Morales y no será raro pues que, ni bien tengan el cartón, nuestros queridos muchachos comiencen a buscar otra pega mejor remunerada. Será entonces cuando el Estado Plurinacional se verá obligado a mandar otros 70 especialistas a China y así sucesivamente. Para ese entonces, el satélite habrá quedado obsoleto.