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sábado, 23 de junio de 2012

Centa Rek López suscribe pronunciamiento de brigada opositora en el Senado a favor de abolir la Ley 101


NUESTRA POSICION RESPECTO A LA LEY 101
Desde Convergencia Nacional estamos prestos a colaborar en la atención y solución de las demandas de los policías

Desde Convergencia Nacional queremos recordar que de manera permanente advertimos sobre los conflictos sociales que podrían sucederse en nuestro país con la aprobación de diversas leyes, que no cuentan con el debido sustento legal, de apoyo ciudadano, no responden a la visión general de lo que quiere el país y no respetan los principios de igualdad e Integridad; muchas de ellas son simplemente de carácter declarativo, muy pocas reflejan una reforma integral del Estado y lo que es peor, la mayoría de las que se aprobaron estuvieron enmarcadas en un carácter persecutorio o de acallamiento.
La oposición calificó en su oportunidad como una “solución parche y de sometimiento” a la Ley del Régimen Disciplinario de la Policía Boliviana (ley 101), sancionado por la Asamblea Legislativa, en marzo pasado, porque se vale de recursos inconstitucionales como la vigencia de agentes encubiertos y juicios dobles para los implicados, consecuencia de una crisis estructural, que debiera tener otro tipo de respuestas, también de tipo estructural.   
También rechazamos el desconocimiento por parte del Movimiento Al Socialismo de los equilibrios democráticos y los principios de igualdad frente a las leyes y la Constitución; con la creación de ciudadanos de primera y de segunda o de estrados especiales, hecho que quebranta la igualdad de todo ciudadano frente a la ley, situación que terminó vulnerando principios fundamentales de los policías que hoy reclaman la restitución de sus derechos constitucionales para que  no existan privilegios, ni prerrogativas especiales.
Hoy día el reclamo de los policías de base es por el respeto y restablecimiento de un principio esencial de la democracia: El principio de igualdad ante la ley para todo ciudadano, que es incompatible con regímenes  de dominación como el que pretende instaurarse en Bolivia
Lastimosamente,  los dos tercios otorgados a través de las urnas al MAS en la Asamblea Legislativa, no permiten a la oposición cumplir un rol más eficiente para  impedir la aprobación de leyes  sin concesos y sin diálogo con los sectores involucrados; motivo por el cual se aprueban normas persecutorias o de acallamiento como la ley 101, que en  ningún momento fueron dialogadas o consensuadas con los sectores involucrados,  en este caso la Policía Boliviana,  y simplemente fueron aprobados por el rodillo de los más de dos tercios del oficialista MAS.
Desde Convergencia Nacional reiteramos una vez más  que para cambiar la imagen de la Policía es necesario cambiar el tipo de servicio que presta a la sociedad civil, tomando en cuenta principalmente el respeto a los derechos humanos y fundamentales de los policías de base, quienes hoy no están enmarcados en vivir bien de la Constitución Política del Estado.
Por ese y otro motivo, apoyamos el planteamiento Policial para que  sean ellos mismos los actores fundamentales en la discusión y redacción de las leyes que vayan a  reestructurar su accionar como institución.
En ese sentido, pedimos y  exigimos al Ministerio de Gobierno mantener a toda costa el diálogo  con los representantes de los policías de base hasta encontrar una solución que satisfaga a las partes, considerando que la labor de la Policía Bolivia es fundamental en el sostén de la democracia.
Desde Convergencia Nacional estamos prestos a colaborar en la atención y solución de las demandas de los policías, así como estamos llanos a toda modificación legal que pueda desarrollarse  en la Asamblea Legislativa tomando en cuenta que es nuestra tarea atender las demandas sociales en base al dialogo y al consenso, sin imposiciones, ni imposturas que solo terminan socavando la democracia.

La Paz, 23 de junio de 2012

viernes, 22 de junio de 2012

testimoniosdevida: mientras Evo juega al fútbol policías razos echan ...

testimoniosdevida: mientras Evo juega al fútbol policías razos echan ...: Más de medio centenar de policías de tropa echaron hoy a patadas, empujones y palazos a sus jefes, obligándoles a abandonar las instalacio...

martes, 19 de junio de 2012

texto de El Día que lo clasificamos aquí porque se trata de "una derrota moral" intolerable en la Asamblea que no puede conducir sino a una dictadura inocultable!


No es novedad que Bolivia fracase en los campos político y económico. La democracia boliviana es demasiado joven como para aspirar a los grandes logros que han conseguido países que tuvieron que superar muchos traumas hasta llegar a la conclusión de que el pluralismo, la libertad y las normas son el único camino hacia la convivencia pacífica. De hecho, en Bolivia estamos atravesando por un nuevo experimento autocrático que parece desconocer todo el reguero de errores que se han cometido en el pasado.

En este sentido, nadie puede hablar de involución, pero sí de un estancamiento que nos lleva a repetir viejos vicios de la política como el populismo, la demagogia, la injusticia, el abuso, la corrupción, la ineficiencia y un largo etcétera que presenciamos todos los días con tintes abrumadores.

Lo que preocupa, porque se trata de un fenómeno que se agrava y que puede condenarnos a la ruina total, es el fracaso moral al que nos está conduciendo el relativismo y la pérdida de valores sociales fundamentales, que nos aleja de las reglas básicas que rigen la conducta de cada uno de los bolivianos.

Poner en duda la educación como base del progreso de los pueblos, hacer apología del soborno y poner todo un Estado al servicio de intereses oscuros, sin importar la destrucción de los medios que garantizan la supervivencia de pueblos enteros, es renunciar a la posibilidad de construir un país basado en principios que nos pueden asegurar la paz y la equidad. Por último, reivindicar el papel de grupos con procedimientos mafiosos que se dedican a explotar ilegalmente la minería es renunciar casi definitivamente a una visión ética de la sociedad.

Queríamos resultados inmediatos en la lucha contra la corrupción, pero nos hemos olvidado del proceso y de los mecanismos que hay que poner en marcha para asegurar la limpieza de la administración pública. Cómo vamos a avanzar, si el compadrerío y el aval político soy hoy más que nunca las claves para asegurarse un puesto de responsabilidad en las instituciones del Estado, donde no se toman en cuenta los méritos, donde se puede llegar a ministro de Salud sin importar que haya tardado 27 años en graduarse y obtenido el título de forma muy dudosa.

Aceptemos que un imprudente magistrado del Tribunal Constitucional diga que la coca es lo mejor para impartir justicia, pero lo que hiere la moral es que la Asamblea Legislativa en pleno, salga a respaldar sus afirmaciones y diga que ese método tiene asidero constitucional.

Todas las instituciones estatales  han perdido el rumbo y se encuentran sumergidas en el fango espurio de la inmoralidad, que las convierte en capaces de hacer y permitir cualquier cosa. Observemos los fallos judiciales, las determinaciones que toman los fiscales, convertidos en los sicarios del control político. Veamos lo que pasa en la Policía, donde se ha perdido todo vestigio de institucionalidad, al igual que  las Fuerzas Armadas, marionetas al servicio de los caprichos del poder político.

En la Aduana Nacional están convencidos que un bolígrafo-grabadora es la gran respuesta para derrotar al contrabando. Ese es el tamaño del simplismo con el que se abordan los asuntos centrales de este país. Nadie ataca lo estructural, lo básico.  Hablamos de revolución, pero nadie se ha planteado que la verdadera revolución es moral y no solamente política.
Lo que preocupa, porque se trata de un fenómeno que se agrava y que puede condenarnos a la ruina total, es el fracaso moral al que no es está conduciendo el relativismo y la pérdida de valores sociales fundamentales, que nos aleja de las reglas básicas que rigen la conducta de cada uno de los bolivianos.

sábado, 16 de junio de 2012

Manfredo Kempff cita casos de estupidez y de locura o de locura estúpida que ofrece cotidianamente el MAS, el Jefe de Estado, sus adláteres...

La racionalidad no ha sido una característica de los bolivianos ciertamente, pero la verdad es que en los últimos tiempos estamos rayando en la locura. No se trata solamente de estupidez – que desde luego la tenemos – sino de una paranoia, que, repetimos, nos está acercando, cada vez más, a la insania. Ya no se trata solamente de la enajenación de los masistas que es muy cierta y peligrosa, sino de una chifladura generalizada. ¿Por qué sobre tantas calamidades nos cae encima también este mal incurable? Una señal irrefutable de locura ha sido lo que ha sucedido con el senador Roger Pinto, quien está refugiado en la embajada de Brasil acusado ve más de veinte delitos entre los que abundan los casos de desacato. Pues en cuanto Brasil le dio el asilo – y cuando corresponde a la Cancillería boliviana extender el respectivo salvoconducto para que el senador abandone el país – súbitamente la ministro de Transparencia dijo de que desistía de sus acusaciones de desacato contra Pinto y que haría lo mismo el señor Vicepresidente del Estado Plurinacional. Además la presidente de la Cámara de Diputados anunció que se eliminaría el desacato, como acción delictiva, del Código Penal. Habría que estar locos de remate para pensar que anulando las acusaciones de desacato contra el Senador, se desvanecían las razones para otorgar el asilo. Habría que estar chalados para ilusionarse siquiera con que Brasil revertirá el asilo. Y que, en ese caso, la Embajada, sin argumentos, pondría al perseguido de patitas en la calle a merced de quienes, como el Vice, tiene el tupé de acusarlo hasta de complicidad en los asesinatos en Pando. Brasil no va a revertir el asilo ni tiene que explicar nada, por si acaso, señor Canciller. Y, con perdón del Vicepresidente, debió hacerse asesorar mejor para no caer esa loquísima expresión de que la concesión de asilo de parte de Brasil fue “desatinada”. Decir que una decisión de Itamaraty es “desatinada” es una ofensa muy grande para nuestro vecino que tiene a su Cancillería como modelo de eficiencia. Y más grave que eso resulta que S.E., siguiendo el tono de su Vice, califique de “error” la decisión brasileña y manifieste que en Bolivia sólo existen delincuentes políticos y no políticos perseguidos. Se nos ocurre que estamos ante un nuevo papelón diplomático, porque el gobierno piensa que tratar con Brasil es como tratar con las federaciones cocaleras. Una enajenación similar sucedió con Jindal cuando ésta decidió, por puro cabreo, irse de Bolivia. Cuando anuncia que está embalando sus pertenencias y remolcando sus máquinas hacia el puerto, cuando ya ha entregado a sus trabajadores cartas de preaviso de despido porque el Estado Plurinacional no ha cumplido con la entrega del gas para montar la acería, ni con las tierras para operar, resulta que, como en el caso de Pinto, el gobierno se da cuenta de su error y ofrece nuevos términos a la empresa india casi rogándole para que se quede en Bolivia. Otra insensatez. Pero lo anterior queda pequeño en cuanto a deschavetados, cuando oímos al flamante magistrado Gualberto Cusi insistir en que sus fallos judiciales pasarán por la lectura de la hoja de coca. He ahí lo que se ha conseguido con la tal elección popular de los encargados de administrar justicia. Ha dicho Cusi que la coca es como una enciclopedia y que “no cualquier gil lee la coca. Los que lo hacen son personas sagradas, a las que le cayó un rayo o tienen esa aptitud”. En la buena estamos con este peregrinar hacia nuestro pasado incaico. Quiere decir que el magistrado Cusi es persona sagrada, pero nos tememos que cuando le cayó el rayo, le carbonizó el cerebro. ¿Y lo del partido de fútbol con Chile no es otra locura? Eso de la brujería que ha llegado hasta la Federación de Fútbol para ser estudiado es algo para llorar. Resulta que los chilenos nos habrían ganado en La Paz porque hicieron un maleficio provocando que nuestros jugadores se enredaran en la cancha o patearan la pelota al cielo. Todo porque una limpiadora del estadio Siles, doña Olga Wiñapacu, encontró en las butacas de los hinchas chilenos, varios muñequitos con el uniforme de la selección nacional fuertemente amarrados. Claro, el pérfido maleficio produjo que nuestros futbolistas no pudieran correr y entonces nos ganó Chile. ¿Habría también muñequitos amarrados en las dos últimas oportunidades que Chile nos ganó en La Paz? La insania de la última semana sigue con la inhabilitación de cinco concejales cruceños que durante 45 días no podrán ni saludarse y menos sesionar. Es decir que se ha paralizado el municipio más grande del país porque los locos se imponen. ¿No es hasta tenebroso y de mal agüero que la última sesión del concejo municipal se haya realizado en una sala del Hospital Oncológico de Santa Cruz? ¿Y que una próxima sesión esté fijada en la Clínica de Parálisis Cerebral? Así está el país, enloquecido del todo, con S.E. que cada día nos sorprende, en sus giras de pre candidato, cambiando de sombrero y de apariencia aquí y allá, en el trópico como en la montaña, sólo comparado con la variada y pintoresca cantidad de sombreros que se enchufa.

Fuente: eju.tv - En medio de la locura
http://eju.tv/?p=215357

jueves, 14 de junio de 2012

no hay democracia sin garantía por los DDHH, ni a la propiedad, ni a la libertad de opinión. sostiene Dante Pino por experiencia propia de ser exiliado político


Claro siempre es distinto sentir en carne propia, porque el dolor se hace verdad, se vuelve existencia y lacera dejando heridas que no es cierto que cicatrizan, no lo hacen, simplemente sangran cada vez que las tocas.
Una de esas heridas es tener que dejar la Patria por la ausencia de justicia. El único refugio que tiene un ser humano cuando es perseguido injustamente es la administración de justicia. Pedir justicia, es pedir que apliquen la ley sin parcialidades de ningún tipo.
Aplicar la ley es tarea de la justicia, no hay otra institución, no hay otra manera y por tanto la justicia tiene que ser administrada por hombres probos, apegados y respetuosos de la ley. Si esto no es así, entonces todos los derechos dejan de tener respaldo. Cuando la justicia pasa a ser un instrumento al servicio de intereses de grupo encaramados transitoriamente en el Poder, todo el sentido de la ley se pierde en los vericuetos de la insana satisfacción de poner entre rejas a quien no sea de tu agrado.
Los primeros en darnos cuenta de lo que se avecinaba en Bolivia fuimos los ex ministros del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, derrocado por el señor Evo Morales. Todo el proceso del juicio de responsabilidades estuvo viciado desde un inicio. Sin una prueba que demuestre que hubo genocidio, y que pueda por tanto aplicarse esa figura jurídica para justificar el juicio, se montó un circo que ha tenido como resultado la cárcel para aquellos generales que cumplieron su deber constitucional y una sentencia para dos Ministros que fue simplemente una burla ante semejante acusación, porque sencillamente no había pruebas y no había razón para ser parte del juicio. Fue por ello que yo no me presté ni me prestaré al manoseo jurídico urdido, para darle visos de legalidad a lo que nunca tuvo base jurídica para tal efecto.
Muchos se alegraron y entre ellos el señor Carlos Mesa Gisbert, para que ese juicio aberrante se llevara a cabo. Hoy día podemos darnos cuenta de que nosotros no fuimos el todo, sino la parte de lo que se venía. Con nosotros comenzaron a burlarse del debido proceso y como muchos aplaudieron, el gobierno comprendió que podía hacer uso de esa burla cuando quiera, con quien quiera y como quiera.
Comenzó con unos pocos y luego la persecución sañuda se hizo grupo y después se extendió a toda la sociedad. Somos más de 600 los bolivianos con refugio político otorgado luego de un exhaustivo análisis jurídico que se hace en cada caso. Es importante que la ciudadanía sepa que el refugio Político, está amparado por leyes y Tratados. El refugio Político y el  Asilo, sólo se concede a quien puede demostrar que no está acusado por la comisión de delitos comunes penales sino por acusaciones políticas o que no tiene garantías para defenderse de ellas. No es una concesión graciosa, sino fruto de análisis jurídico que se hace por una Comisión de expertos en estos temas.
Y por ello resulta incomprensible declaraciones que hace el señor García Linera al calificar de desatino el asilo político otorgado al Senador Pinto o las aseveraciones simplonas del señor Morales que niega la persecución política y que convirtiéndose en juez supremo califica de delincuentes políticos a los perseguidos. La propia calificación de delincuente político, ya es suficiente para que el refugio se otorgue, porque esa figura penal no existe.
Esa misma calificación hizo posible el refugio político al gobernador Mario Cossío a pesar de todo el escándalo que levantó el gobierno incluso enviando a personitas con cargo público que no dudaron en injuriar al Estado paraguayo que tuvo que reaccionar ante el atrevimiento.
Y como anillo al dedo viene la Cancillería mexicana a tratar de inconsistentes y arbitrarios los argumentos del Fiscal Suaznabar, para convencer a esa Cancillería que el señor Antonio Aranibar cometió delito en función pública, entregando unos recibos que no contienen la firma del ex Canciller Aranibar, demostrando una vez más que desde el Poder se urden pruebas, se falsifican documentos y se planifican asesinatos.
No hay garantías para nadie, cualquiera puede ser imputado y luego acusado, para eso cuenta el gobierno con jueces que determinan sus sentencias mirando la coca, o que urden pruebas para sustentar sus procesos o que asumen procesos sin que el hecho sea de su jurisdicción. Esta es la realidad.
Y sobre esta realidad hay que actuar, con la verdad en la mano. Hay que denunciar en todo foro, reunión, asamblea y en toda organización que se pueda la situación de la Justicia en Bolivia y de los Derechos Humanos pisoteados y escarnecidos por un gobierno que busca prolongarse indefinidamente en el uso de Poder.
Donde no hay garantías a los derechos humanos, donde no hay garantías a la propiedad privada, donde ni hay garantías a la libertad de opinión, no hay democracia.

jueves, 7 de junio de 2012

de tumbo en tumbo. de mal en peor. acumula fracasos y fiascos como el de Tiquipaya. que muestran el declive del originario

El gobierno cocalero no da pie con bola en materia de política exterior. A los reiterados fracasos en las diversas cumbres de años recientes (Copenhague, Tiquipaya 2010, Cancún, Viena) se suma ahora el bochorno sufrido en la cumbre de la OEA, donde la administración evista se hizo decir por el continente que el diferendo marítimo con Chile es “asunto bilateral”.
A esa estruendosa derrota sufrida por el régimen debe adjuntarse ahora la inminente concesión de asilo político para el senador opositor Roger Pinto por parte del Brasil, extremo que de confirmarse significará un nuevo veredicto de la comunidad internacional sobre la existencia de persecución contra disidentes en la Bolivia del MAS.

Estos fracasos tienen causas bien delimitadas: por una parte, tenemos un gobierno altamente ideologizado, que antepone las simpatías doctrinales a la hora de elegir alianzas externas. Eso ha ocasionado que se escogiera como aliados internacionales a socios altamente inconvenientes para el interés nacional, como Venezuela o Irán.
Venezuela, que no acompañó las mociones bolivianas ni en Cancún ni en la 42 Asamblea de la OEA. Irán, que amaga con arrastrar al mundo a una conflagración bélica nuclear.
Por otro lado, la administración evista aparece fuertemente condicionada en su política internacional por las prioridades de la principal base electoral masista: el sector cocalero.
De ahí que muchos esfuerzos de la cancillería se pierdan en promover la despenalización de la coca-para-cocaína.
En materia marítima, Morales nunca ha tenido una estrategia clara, realista y viable. Primero se practicaron las “relaciones carnales” con el gobierno Bachelet, pasándose luego a la confrontación retórica con el gobierno Piñera. Todo, sin que se lograra resultado alguno.
Es una nueva muestra de que el instrumento político cocalero, que accedió al poder prometiendo “el oro y el moro” a la ciudadanía boliviana, no está calificado en lo más mínimo para gobernar…

sábado, 2 de junio de 2012

callejón sin salida: bloqueos, cambios violentos, asaltos, marchas, persecución y exilio. una real ''olla de grillos"

El país, una olla de grillosMarcelo RiveroEs penoso lo que está ocurriendo en Bolivia, ya que no hay nada, o casi nada, que no esté en un callejón sin salida o sujeto a pleitos; no hay día sin bloqueos, sin cambio de autoridades, sin alcaldías acéfalas y con las cuentas intervenidas, sin huelgas, estados de emergencia, asaltos a la propiedad privada, marchas y vigilias, y últimamente con legisladores y ciudadanos comunes y corrientes buscando refugio en países vecinos al sentirse acosados por el ‘delito’ de ser opositores y severos críticos del Gobierno.
Se ignora el cumplimiento de las leyes, altas autoridades dicen soberanos disparates que rápidamente dan la vuelta al mundo y todo es una olla de grillos de la que salen gritos que, desde luego, no se pueden entender. Tal es el grado de discordia, de rivalidad, de pugna, de intereses creados, tanto es el despropósito y la ignorancia, a tal extremo ha llegado la efervescencia, que la tranquilidad es una quimera.
Para que todo quede transformado ya en una catastrófica situación, tenemos la presencia cada vez más desembozada de las bandas de narcotraficantes, de dentro y fuera del país, que así como dan arduo e interminable trabajo a los organismos de interdicción de las drogas alucinógenas -con decomisos e incautaciones de toda laya, con detenciones de individuos implicados en el ilegal negocio y con destrucción de factorías gigantescas de cocaína-, se dan a la tarea de bañar con sangre las calles, caminos y campos bolivianos porque así se saldan las cuentas con quienes no cumplen los códigos ilegales de los mafiosos. 

Tan desolador y luctuoso panorama se completa con el desbarajuste que en las ciudades y en las áreas provinciales provocan los delincuentes comunes que aprovechan las flaquezas de la Policía Nacional -que encima cojea en lo puramente institucional con nombramientos caprichosos de sus autoridades-, para tener a 10 millones de bolivianos viviendo bajo el signo del temor ante ataques a mansalva, con despojo de pertenencias grandes o pequeñas, con ofensas a la dignidad y con el peligro de perder la vida ante la mínima resistencia.
 Eso y mucho más, ‘condimentado’ por los linchamientos cada vez más frecuentes, ajusticiando sin piedad y muy sanguinariamente a culpables o inocentes de un delito, a veces a las mismas autoridades como son los policías. ¡Lindo el cuadro que se ofrece a centenares de visitantes y a millares de lectores, radioescuchas y televidentes con motivo de la Asamblea General de la OEA en Cochabamba!
Aunque la situación es comentada por analistas y expertos, por supuesto que con la consiguiente angustia y no sin asombro porque los extremos que estamos padeciendo no tienen antecedentes en el pasado reciente ni lejano, me sumaré al coro de esa ciudadanía que, perpleja y angustiada, reclama un poco de cordura por si fuese posible salir de esta fosa profunda en la que ha caído esta patria desventurada y, al parecer, dejada de la mano de Dios.