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martes, 31 de marzo de 2015

extraordinario despacho de Ninoska Cuellar referido a la explotación de uranio en Bolivia. nunca la prensa local ha podido publicar datos muy concretos como los que aporta Cuellar desde EEUU., lo que resulta alarmante. se sabe que minerales como el Tantalio, que contiene un 5%de uranio están siendo explotados por capitales de Ecuador y de Venezuela. ojalá algún colega asuma la tarea de investigar más.

Teherán-Iran está activamente envuelto en la extracción de uranio de hasta once diferentes sitios en Bolivia cerca de la capital industrial del país de Santa Cruz. La serie de acuerdos de cooperación celebrados en 2010 entre La Paz y Teherán han convertido a Irán en un "socio" en la minería y la explotación de litio de Bolivia, el mineral estratégico clave con aplicaciones para el desarrollo de armas nucleares.El regimen iraní actualmente esta explotando minas en la cuenca Roraima, junto a la frontera de Venezuela con Guyana esta área geológica es análoga a la cuenca de Athabasca de Canadá, el mayor depósito mundial de uranio. Bolivia también se está convirtiendo en una fuente importante de recursos estratégicos para el régimen iraní. Con el apoyo del gobierno de Morales, Teherán ahora se ha dedicado a la extracción de uranio de hasta once sitios diferentes en el este de Bolivia, próximo a la capital industrial del país de Santa Cruz.

Teherán ha estado íntimamente involucrado en las actividades de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA). Teherán proporciono una parte del dinero para la creación de la escuela de defensa del bloque regional situado en las afueras de Santa Cruz. El Ministro de Defensa iraní, Ahmad Vahidi, presidió la inauguración de la escuela en mayo de 2011, Irán esta listada bajo el ALBA como nación observadora, y actualmente está jugando un papel en la formación y adoctrinamiento en la instalación de la escuela de defensa en Santa Cruz. Actualmente estiman entre cincuenta y tres cien instructores iraníes estén presentes en Bolivia proveyendo instruccion y asesoramiento. En cuanto al pago que Iran ha dado a Bolivia sobre la extraccion del Uranio, para darse una idea, por ejejmplo en 2009, se sabe que Iran trato de comprar más de 1.000 toneladas de mineral de uranio de la república centroasiática de Kazajstán por un costo de casi 500 millones millones de dólares (medio billon de dolares).

Evo Morales y el favorable clima geopolítico-tipificado por vastas áreas sin control del gobierno y un generalizado antiamericanismo lo han convertido en un foco importante y perfecto para que Iran se aproveche de las riquezas minerales en Bolivia. Hugo Chávez ayudo a que Venezuela se convierta en un centro importante de operaciones del régimen de Iran y una fuente de apoyo financiero a Hezbolá, el más poderoso grupo terrorista de Irán. Por su parte, la temida guardia revolucionaria de Teherán se ha involucrado en proveer sus servicios y entrenamiento a la policía secreta de Venezuela quienes a su vez han asesorado a Bolivianos, Ecuatorianos y Argentinos. Los contactos económicos entre Caracas y Teherán también se han expandido, en la década de 2000 las relaciones eran prácticamente nulas, pero ahora hay más de $ 20 mil millones en comercio y acuerdos de cooperación bilaterales. Venezuela ha servido de puerta de enlace de Irán y la expansión diplomática en la región que tambien alcanzo a Evo Morales en Bolivia. Ayudado por su alianza con Caracas y reforzada por la perspectiva anti-americana compartida, Teherán ha tenido éxito en el establecimiento de vínculos estratégicos, económicos y políticos significativos con el régimen de Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador e incluso ha estrechado las relaciones de Irán con Argentina, donde los terroristas apoyados por Irán realizaron atentados en 1992 y 1994. El gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a su vez ha forjado una línea muy conciliadora hacia Teherán. La estrategia de Teherán ha sido promover una política agresiva dirigida a reforzar sus lazos con los países de América Latina con el objetivo declarado de "hacer caer a Estados Unidos de rodillas". No es coincidencia, que las rutas aéreas Teherán-Caracas ahora operadas conjuntamente por Conviasa, la aerolínea nacional de Venezuela e Irán con su aerolínea estatal, Iran Air, se extenderán en un futuro próximo a Santa Cruz-Bolivia.

Daniel Pipes se graduo de Harvard con un Ph.D (doctorado) es un historiador estadounidense, escritor y comentarista político, impartio catedra en varias universidades es el actual presidente del Foro de Oriente Medio (Middle East Forum) y editor de la revista Middle East Quarterly. Sus articulos se centran en la política exterior de Estados Unidos y el Medio Oriente. http://www.meforum.org/3297/iran-latin-america
 — con Oscar Eduardo Chávez JimenezTigre AmazonicoJorge Wichtendal Becerra y 42 personas más.

jueves, 19 de marzo de 2015

sin tapujos Mujica le dijo a Evo, a Correa "reelección huele a monarquía" Alvaro Riveros asocia la frase y la aplica al ocaso de las "monarquías marxistas" que están viviendo sus últimos dias...muy acertado bolita.

Millones de brasileños tomaron este último domingo las calles de 64 ciudades del país, con réplicas en muchas otras del mundo, en contra del gobierno de Dilma Rousseff, por la escandalosa corrupción que lo caracteriza y el delito de haber colocado a Petrobras, la principal empresa petrolera  del país, al borde de una quiebra inminente.
Lo inusual de esta protesta es que, a diferencia de aquellas que anteriormente se realizaron para rechazar los dispendiosos gastos incurridos para el campeonato mundial de fútbol, ésta no solo se avocó a solicitar un  cambio de políticas, sino que planteó la destitución de la presidenta y hasta el clamor de un golpe militar que enrumbe los destinos del Brasil.
La connotación de estas multitudinarias manifestaciones, en el propio seno del Foro de Sao Paulo y en contra de sus fundadores, sugiere una relación muy estrecha con la realidad que están viviendo todos los gobiernos socialistas y populistas que han surgido a través de esa entelequia política, desde Cuba hasta la Argentina.
Ese experimento político basado desde sus inicios en prácticas non santas, como el narcotráfico, el secuestro etc., que subvengan los gastos de sobrevivencia de la parasitaria gerontocracia cubana, que acababa de ser abandonada por sus benefactores soviéticos, tuvo la fortuna de contar con el petróleo venezolano que, sumado a los otros ingresos, fue dilapidado a raudales hasta dejar en la miseria a la patria de Bolívar, presa de “revolucionarios” corruptos que se disfrazaron de bolivarianos primero y de socialistas después.
Curiosamente, con tristeza y frustración muchos brasileños pudieron verificar a través del  sugestivo título de un matutino paceño publicado el pasado domingo 1º de febrero, donde se señala: “Petrobras invierte 1 MM de dólares en 15 proyectos sociales en beneficio a 2850 familias del sur de Bolivia”. Entonces, infieren con justificada razón que Petrobras, a pesar de todos los escándalos que la aquejan y teniendo su sede en Brasil pignorada, al hacer estas donaciones a Bolivia sólo puso en evidencia la ligereza de su Presidenta Dilma, al formularlas en su visita a nuestro país, con motivo de la posesión presidencial.
Carlos Marx al referirse a la corrupción señaló que ésta se manifiesta por distintos cauces, entre los que citó como ejemplo: cuando se ha convertido a la tierra en una mercancía y se obliga a los hombres y mujeres a desarraigarse de su terruño, ese pedazo de tierra donde se nace, se crece, se trabaja para obtener el alimento y finalmente, donde se muere. A ello calificó de vaciamiento o alienación. Hoy, esa figura de vaciamiento la han comprendido sus seguidores en vaciar las arcas fiscales hasta dejarlas limpias y aún a riesgo de generar el ocaso de estas monarquías marxistas.

domingo, 8 de marzo de 2015

Mario Vargas de afilada pluma, certero para adjetivar a los regímenes de oprobio del Continente Sur, habla ya de estar dirigiéndose Maduro "hacia el despeñadero" con apenas el 20% de apoyo y que ahora no quiere elecciones. quiere perpetuarse como Castro, como Morales, como Correa.

Cuando el Gobierno venezolano de Nicolás Maduro autorizó a su guardia pretoriana a usar armas de fuego contra las manifestaciones callejeras de los estudiantes sabía muy bien lo que hacía: seis jóvenes han sido asesinados ya en las últimas semanas por la policía tratando de acallar las protestas de una sociedad cada vez más enfurecida contra los atropellos desenfrenados de la dictadura chavista, la corrupción generalizada del régimen, el desabastecimiento, el colapso de la legalidad y la situación creciente de caos que se va extendiendo por todo el país.
Este contexto explica la escalada represora del régimen en los últimos días: el encarcelamiento del alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, uno de los más destacados líderes de la oposición, al cumplirse un año del arresto de Leopoldo López, otro de los grandes resistentes, y meses después de haber privado abusivamente de su condición de parlamentaria y tenerla sometida a un acoso judicial sistemático a María Corina Machado, figura relevante entre los adversarios del chavismo. El régimen se siente acorralado por la crítica situación económica a la que su demagogia e ineptitud han llevado al país, sabe que su impopularidad crece como la espuma y que, a menos que diezme e intimide a la oposición, su derrota en las próximas elecciones será cataclísmica (las encuestas cifran su popularidad en apenas un 20%).
Por eso ha desatado el terror de manera desembozada y cínica, alegando la excusa consabida: una conspiración internacional dirigida por Estados Unidos de la que los opositores democráticos al chavismo serían cómplices. ¿Conseguirá acallar las protestas mediante los crímenes, torturas y redadas masivas? Hace un año lo consiguió, cuando, encabezados por los estudiantes universitarios, millares de venezolanos se lanzaron a las calles en toda Venezuela pidiendo libertad (yo estuve allí y vi con mis propios ojos la formidable movilización libertaria de los jóvenes de toda condición social contra el régimen dictatorial). Para ello fue necesario el asesinato de 43 manifestantes, muchos centenares de heridos y de torturados en las cárceles políticas y millares de detenidos. Pero en el año transcurrido la oposición al régimen se ha multiplicado y la situación de libertinaje, desabastecimiento, oprobio y violencia sólo ha servido para encolerizar cada vez más a las masas venezolanas. Para atajar y rendir a este pueblo desesperado y heroico hará falta una represión infinitamente más sanguinaria que la del año pasado.
Maduro, el pobre hombre que ha sucedido a Chávez a la cabeza del régimen, ha demostrado que no le tiembla la mano a la hora de hacer correr la sangre de sus compatriotas que luchan por que vuelva la democracia a Venezuela. ¿Cuántos muertos más y cuántas cárceles repletas de presos políticos harán falta para que la OEA y los Gobiernos democráticos de América Latina abandonen su silencio y actúen, exigiendo que el Gobierno chavista renuncie a su política represora contra la libertad de expresión y a sus crímenes políticos y faciliten una transición pacífica de Venezuela a un régimen de legalidad democrática?
En un excelente artículo, como suelen ser los suyos, “Un estentóreo silencio”, Julio María Sanguinetti (EL PAÍS, 25 de febrero de 2015), censuraba severamente a esos Gobiernos latinoamericanos que, con la tibia excepción de Colombia —cuyo presidente se ha ofrecido a mediar entre el Gobierno de Maduro y la oposición—, observan impasibles los horrores que padece el pueblo venezolano por un Gobierno que ha perdido todo sentido de los límites y actúa como las peores dictaduras que ha padecido el continente de las oportunidades perdidas. Podemos estar seguros de que la emotiva llamada del expresidente uruguayo a la decencia a los mandatarios latinoamericanos no será escuchada. ¿Qué otra cosa se podría esperar de esa lastimosa colección entre los que abundan los demagogos, los corruptos, los ignorantes, los politicastros de tres por medio? Para no hablar de la Organización de Estados Americanos, la institución más inservible que ha producido América Latina en toda su historia; al extremo de que, se diría, cada vez que un político latinoamericano es elegido su secretario general parece reblandecerse y sucumbir a una suerte de catatonia cívica y moral.
Sanguinetti contrasta, con mucha razón, la actitud de esos Gobiernos “democráticos” que miran al otro lado cuando en Venezuela se violan los derechos humanos, se cierran canales, radioemisoras y periódicos, con la celeridad con que esos mismos Gobiernos “suspendieron” de la OEA a Paraguay cuando este país, siguiendo los más estrictos procedimientos constitucionales y legales, destituyó al presidente Fernando Lugo, una medida que la inmensa mayoría de los paraguayos aceptó como democrática y legítima. ¿A qué se debe ese doble rasero? A que el señor Maduro, que ha asistido a la transmisión de mando presidencial en Uruguay y ha sido recibido con honores por sus colegas latinoamericanos, es de “izquierda” y quienes destituyeron a Lugo eran supuestamente de “derecha”.
Aunque muchas cosas han cambiado para mejor en América Latina en las últimas décadas —hay menos dictaduras que en el pasado, una política económica más libre y moderna, una reducción importante de la extrema pobreza y un crecimiento notable de las clases medias—, su subdesarrollo cultural y cívico es todavía muy profundo y esto se hace patente en el caso de Venezuela: antes de ser acusados de reaccionarios y “fascistas” los gobernantes latinoamericanos que han llegado al poder gracias a la democracia están dispuestos a cruzarse de brazos y mirar a otro lado mientras una pandilla de demagogos asesorados por Cuba en el arte de la represión van empujando a Venezuela hacia el totalitarismo. No se dan cuenta que su traición a los ideales democráticos abre las puertas a que el día de mañana sus países sean también víctimas de ese proceso de destrucción de las instituciones y las leyes que está llevando a Venezuela al borde del abismo, es decir, a convertirse en una segunda Cuba y a padecer, como la isla del Caribe, una larga noche de más de medio siglo de ignominia.
El presidente Rómulo Betancourt, de Venezuela, que era de otro calibre de los actuales, pretendió, en los años sesenta, convencer a los Gobiernos democráticos de la América Latina de entonces (eran pocos), de acordar una política común contra los Gobiernos que —como el de Nicolás Maduro— violentaran la legalidad y se convirtieran en dictaduras: romper relaciones diplomáticas y comerciales con ellos y denunciarlos en el plano internacional, a fin de que la comunidad democrática ayudara de este modo a quienes, en el propio país, defendían la libertad. No hace falta decir que Betancourt no obtuvo el apoyo ni siquiera de un solo país latinoamericano.
La lucha contra el subdesarrollo siempre estará amenazada de fracaso y retroceso mientras las dirigencias políticas de América Latina no superen ese estúpido complejo de inferioridad que alientan contra una izquierda a la que, pese a las catastróficas credenciales que puede lucir en temas económicos, políticos y de derechos humanos (¿no bastan los ejemplos de los Castro, Maduro, Morales, los Kirchner, Dilma Rousseff, el comandante Ortega y compañía?) conceden todavía una especie de superioridad moral en temas de justicia y solidaridad social.