Vistas de página en total

jueves, 16 de abril de 2009

hacia la recuperación de la democracia, editorializa los tiempos en que repasa los últimos sucesos de significación política y camino para normalizar

Aunque gran parte de los esfuerzos del oficialismo, después de que fuera aprobada y promulgada la Ley Electoral Transitoria, estuvieron dirigidos a transmitir a sus bases la sensación de victoria, para lo que se organizaron festejos y se pronunciaron discursos triunfalistas, ha quedado claro, sobre todo para las bases “indígenas originarias campesinas” del Movimiento al Socialismo, que esa no es la realidad.
Muy por el contrario, la primera gran derrota sufrida por el proyecto hegemónico del MAS ha calado muy hondo en el ánimo de los “movimientos sociales” que hace poco acataron incondicionalmente las instrucciones de sus líderes.
Las medidas de presión con que el oficialismo contaba para doblegar a la oposición parlamentaria, por primera vez fracasaron. El MAS no logró que sus brazos operativos movilicen masivamente a sus bases, y los parlamentarios masistas se negaron a llevar la renuncia colectiva más allá de las amenazas, lo que puso en ridículo a los promotores de tan descabellada medida.
Los factores que ocasionaron tan importante cambio en la correlación de fuerzas son muchos. Entre ellos, hay tres que merecen ser destacados. Uno es la pérdida de la cohesión interna en las filas del MAS y sus “movimientos sociales”. El segundo fue la presión de la opinión de gruesos sectores de la ciudadanía que ya no iban a tolerar una nueva claudicación de la oposición parlamentaria. Y el tercero, la presión externa, la proveniente de organismos internacionales y gobiernos amigos que ya no están tan dispuestos como antes a mirar con condescendencia los abusos cometidos en nombre del victimismo indigenista.
El primero de los factores mencionados se refleja en la profundización de la brecha que durante los últimos meses se abrió entre la élite burocrática que se apropió de la conducción del “proceso de cambio” y las bases cuyo rol se redujo a “mandar obedeciendo”, a votar, bloquear y cercar, a ser carne de cañón. No será fácil para el MAS restablecer los vínculos de confianza entre quienes mandan y quienes obedecen.
Pero tan importante como lo anterior es que también quedó neutralizada una de las corrientes más negativas de la oposición, la que quiso hacer de la deslegitimación del sistema democrático, con el tema del fraude electoral, la coartada para justificar sus fracasos. Y lo que es más importante aún, quedaron sin argumentos legitimadores quienes proponen llevar las luchas de la oposición al terreno de la violencia.
Así, se han sentado las bases para la recuperación de la democracia como escenario principal y único de las disputas políticas. Quienes no sean capaces de actuar en él tendrán que dejar de entorpecer con su presencia la reconstrucción de un sistema de partidos capaces de librar las próximas batallas electorales.

martes, 14 de abril de 2009

juan boliviano escribe en hoy bolivia algunas de sus cuitas que "todavía le inquietan" mirando los pasos que da Evo hacia la dictadura masista

No quiero pasarme de suspicaz, pero dudo de la buena fe de los oficialistas. Se dirá -y lo acepto- que soy un tío duro, un crítico implacable que siempre busca pelos en la leche. Comprendo que los legisladores, viendo que arrancaban la aceptación del oficialismo a las observaciones a ese malhadado proyecto de ley electoral, no tenían más remedio que apoyar el texto ya concertado y mostrarse… felices.
Ciertamente me sorprendió la concertación; es decir el "ablandamiento" del presidente ayunador y de sus operadores, luego de sus incendiarias declaraciones. Decía, decía, a manera de insulto, que el proyecto de ley era boicoteado por parlamentarios “neoliberales” y que el fraude era preparado por el “imperio”, todo aderezado con el ingrediente de que lo quieren matar y los consabidos agravios. ¡Qué obsesivo afán de pelearse con los yankees!
Y no era el único. El jefe de bancada de los senadores del MAS se mandaba burradas, otros se “rasgaban las vestiduras” y juraban -perjuraban, ciertamente- que nada había más puro y confiable que el padrón de electores usado en el referendo del 25 de enero. Y unas cuantas lindezas más. Todo salpicado con tretas de mala fe y las con explosiones del desbocado presidente “nato” del congreso.
Yo no soy experto en regímenes electorales; es más, soy ignorante en esto. Lo que me incomoda es que un sujeto, como Exeni, diga y se desdiga en un mismo día, según evolucionaban las negociaciones, mostrando así su obsecuencia. En efecto, este funcionario del MAS pasó, de afirmar que el padrón era absolutamente confiable, a que era inconfiable pero sólo en un cinco por ciento, y terminó finalmente, reconociendo que la contaminación alcanzaba al treinta por ciento de este instrumento electoral. ¿Continuará este Exeni dirigiendo elecciones? Parece que esa es su intención ya que no le alcanza la decencia para renunciar.
Pero no me incomodan sólo las declaraciones de los jerarcas, la impudicia de Exeni y la caricatura de dictador del presidente del congreso que despotricaba por TV “en vivo y en directo”. Hay mucho más: como el voto “comunitario” (justificado por el observador electoral de la OEA, el pelafustán Eduardo Stein) que seguirá porque esa es la práctica consagrada del indigenismo arrebañado y utilizado por el MAS.
También me incomodan las hordas impunes que asaltan casas y no las devuelven, burlándose de la justicia. Esa furia en el asalto delictivo, seguramente servirá para que nadie, fuera del oficialismo, se acerque a sus dominios para hacer proselitismo y propaganda electoral, menos para destacar delegados electorales.
Que se consiguió mejorar, es cierto: ¡bravo incansables negociadores de la oposición! Pero todavía hay mucho de nauseabundo que no se arregla sólo con leyes que el oficialismo no va a cumplir, porque se le ha metido entre ceja y ceja establecer una dictadura.
Las elecciones son un instrumento de la democracia; no un fin; es el comienzo, la consagración de una sistema libre, que debe cuidarse para que perdure. Democracia es un estilo de vida: respeto mutuo, observancia de la ley, preservación de las instituciones, protección de los derechos humanos y todo lo que encierran las libertades democráticas.
Cuánto quisiera que cese la arrogancia infundada y la prepotencia de los oficialistas. Que la propaganda del gobierno, deje el insulto y la obsecuencia que contribuye al culto a la personalidad. Que los dirigentes -todos- actúen con cordura y tolerancia. Que se prescinda de los tránsfugas, y se eleve la función pública, tan venida a menos por la corrupción generalizada en la actual administración masista.

lunes, 13 de abril de 2009

"concertar esa ley" no es otra cosa que darle aire al proyecto masista de cerrar el Congreso. No es mejor descubrir ahora lo que va a pasar? opina D.P

¿Desde cuándo la izquierda reclama como suyas las elecciones, para consolidar el poder en nombre del pueblo? ¿No era que las elecciones representaban los medios y maneras con las cuales la burguesía reproducía los factores de sujeción del poder?, ¿Y no les enseñaron a los izquierdistas a renegar de ese principio electoral para utilizarlo sólo como un medio que luego desencadene la revolución?
La teoría enseña que la izquierda debe empujar a la derecha, bajo sus mismas normas de juego electoral, hasta vencerla. Es decir hasta hacerlos abdicar de su apego a las leyes que les permiten reproducir el control del poder. Pero una vez conseguido este objetivo, las elecciones dejan de tener valor, porque el pueblo mismo ha vencido a la derecha con sus propias reglas de juego y ahora debe ejercer la dictadura del proletariado.
En Bolivia la primera fase ya se ha producido. Vencer a la derecha con elecciones. La toma del Poder es la segunda fase que representa des institucionalizar todo el aparato del Estado hasta pulverizar su “razón de ser” para reconvertirla en la nueva “razón de ser del Estado Plurinacional”. Esto conlleva la absorción, sujeción o eliminación de los otros órganos de poder del Estado bajo un solo mando. Esta fase se encuentra en plena ejecución y resta acabar con el Poder Judicial ya que el Congreso está en su esfera de poder.
En este sentido debemos entender que el Gobierno invoque aún las elecciones como medio de garantía ante la comunidad internacional, que le libre de sospechas totalitarias y le otorgue el certificado de democracia, que requieren en la consolidación del nuevo comunitarismo. Si este camino no se logra doblegando la voluntad de la oposición parlamentaria y autonómica, entonces se irá por el otro, aquel que anunciaron y que está pendiendo en las próximas horas del retorno a sus curules de la oposición: el cierre del congreso por “inutilidad fáctica”, la convocatoria por Decreto a nuevas elecciones, para mantener lejos las sospechas antidemocráticas y luego el control absoluto de los tres órganos de poder: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, que hará posible, esa arenga que Evo Morales hizo en las últimas horas: “imagínense si tenemos el 70 por ciento de la Asamblea Legislativa con nosotros, todo lo que podemos hacer”
¡No nos engañemos entonces! Evo Morales no está en huelga de hambre por demócrata, sino por autócrata. Y su lloriqueo electoral no es más que una farsa montada para hacerle pisar el palito a la oposición y consolidar con su firma el certificado de defunción que luego le extenderán. Los ex comunistas que le rodean como el señor Romero vienen haciendo su papel de “intermediarios” muy bien, al punto de que muchos creen que es un hombre serio.
El retorno al Congreso de la oposición parlamentaria tendrá un solo fin: votar la ley que le permitirá el MAS avanzar en todo el terreno que necesitan para consolidar su proyecto étnico– comunitarista.
Un grueso error desde luego. Que va del brazo de la invocación ingenua de muchos analistas y comunicadores sociales que creen que “concertar esa ley” es mejor que el cierre del Congreso.
¿No es mejor que el proyecto masista se descubra ahora? ¿No es mejor obligarlos a quitarse la careta democrática y que el mundo sepa a qué se enfrenta la democracia boliviana? ¿No es mejor que toda la oposición se una alrededor de una bandera concreta como es la defensa de las libertades democráticas?Deberían analizar con mucho cuidado los próximos pasos, para no dar lugar al responso de una muerte anunciada.

sábado, 11 de abril de 2009

entre "pueblo enfermo" de Arguedas y "la dramática insurgencia..." de Arnade, discurre Marcelo Ostria tratando de encontrar una respuesta al destino

Muchas veces Bolivia vivió momentos difíciles. Los ciento ochenta y tres años de vida independiente fueron duros; marcaron nuestra historia atormentada, dolorosa y, hasta ahora, incomprendida. Hubo -y aún existen- esfuerzos notables para explicarnos esta construcción de nación diversa y complicada, con gravísimos problemas; fuimos durante mucho tiempo el país de las revoluciones, de los cuartelazos, de los golpes de mano para la toma del poder. Con el afán de saber cómo hemos llegado hasta aquí, hasta este siglo XXI, nos acercamos a la visión de Charles Arnade, el de “La dramática insurgencia de Bolivia”, y los que piensan que no tenemos remedio repasan casi a escondidas las páginas de “Pueblo enfermo” de Alcides Arguedas.
Nosotros mismos somos los responsables de la imagen de “encuevados” y de “proyecto frustrado”. Las causas son recurrentes: caudillos bárbaros, tiranos y dictadores ignorantes y demagogos y, ahora, un curioso experimento populista que deambula entre el indigenismo racista y el extremismo de los nostálgicos de la izquierda. Es el populismo que ahora sigue estrategias para inducir la crispación de la ciudadanía y sembrar el miedo y la incertidumbre. Esto se agrava cuando en el oficialismo hay vicios mayores como la corrupción, la violencia, el atropello a las leyes, el engaño, la prepotencia y, al fin, la negación de las libertades democráticas. Peor aún si en este clima sombrío de autocracia cerril, nace el mesianismo y las utopías de los dictadores que buscan eternidad.
En los experimentos “de avanzada” o “populares” -siempre en nombre de una revolución- se enseñorean el sectarismo secante y las prácticas arbitrarias. La “democracia del cero votos” fue en los años cincuenta y, ahora, el fraude, burdo y expuesto sin desenfado. Y no faltan las actitudes teatrales: disfraces, ceremonias alteradas, innovaciones malsanas y el endiosamiento al líder. Recuérdese al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo que se hacía llamar "Benefactor de la Patria y Padre la Patria Nueva". Pero todo montaje -fraude electoral incluido- se agota y, a medida de que se estructura una previsible oposición y la resistencia ciudadana, las contradicciones son cada vez más acerbas y peligrosas.
Todo es válido para el que se enseñorea en el gobierno, hasta una ridícula huelga de hambre presidencial. Y cuando las crisis se van haciendo más agudas, la respuesta es simple: mayor represión y denodados esfuerzos para anular a los opositores y disidentes. Y una manera para ello es, como en el caso boliviano, insistir en elecciones, pero con fraude manifiesto y cínico.
Cuando la autocracia se ve cercada por sus propias tropelías, salen a relucir las medidas desesperadas. Y, con esto, viene el desaliento y la división, especialmente de los que pierden el favor de la cúpula gobernante. Entonces todo vale, desde el engaño hasta la prepotente persecución -en Bolivia ya tiene la forma de ilegal acoso judicial. Entonces también arrecia, con mayor impudicia, la bravata de los jerarcas, junto con la prepotencia y los abusos recurrentes.
Lo que acaba de suceder en el congreso con la ley electoral, muestra que el populismo del MAS ha comenzado su camino descendente. Está desesperado por ganar, aun con el escamoteo, las elecciones de diciembre próximo. Pero, “…elecciones no es sinónimo de democracia, es un requisito, es la forma, es el procedimiento. Pero no la define, la hace posible. Es el requisito necesario, pero no suficiente” (Constanza Mazzina). Y vaya cómo el MAS desnaturalizó su triunfo electoral de diciembre de 2005.
Quizá comience también un periodo más duro y más arbitrario. Es la encrucijada del proyecto populista ya agotado. Después, costará años, sino décadas, reconstruir y recobrar la confianza.

sábado, 4 de abril de 2009

cada día que pasa se advierte nuevas señales del autocratismo que va cerrando el círculo. sometida a presiones la democracia no atina a reaccionar aún

Contradicciones patológicas

En el manicomio bolivariano no queda gente sensata. Algunos de sus líderes, están enfermos de soberbia y egolatría, pretendiendo ser originarios, pero solamente demuestran su perversa originalidad. Estos fracasados fascistas contradicen a todos los que los rodean y se contradicen también a si mismos, haciendo ver que el bolivarismo se parece a una casa de citas plurinacional mal organizada. Sin embargo por falta de control médico, el peligro de sus prebendas es el contagio de la corrupción y la demagogia, como los bonos de Evo Morales, no existiendo medicinas ni vacunas para combatirlo.

No es el dengue, la malaria, el chagas o el alcoholismo endémico, sino el masismo y su coca sagrada, que atentan contra los que se venden y a los adictos, afectando tanto a los soñadores de las autonomías, como a los impostores que tienen problemas para imponer su centralismo. La verborrea aguda y ahora un exceso de romanticismo, son otras diagnosticadas enfermedades de estos paranoicos compulsivos.

En Qatar, Chávez además de pedir una petromoneda, que quizás reemplace al dinero actual con una galonera de petróleo, se estrelló verbalmente contra su aliada Bachellet de Chile, por asistir a una reunión con el vicepresidente de los Estados Unidos e invitó al presidente de Sudan, Omar al Bashir, a visitar Venezuela.
Su S.S. o seguro servidor Evo Morales pidió a los pueblos cambiar el capitalismo por socialismo y defendió a su hoja sagrada, a sus cocaleros e indirectamente al narcotráfico. La presidenta de argentina no quiso participar en la reunión principal, en la cual participaba el mencionado presidente del Sudan, que enfrenta una orden internacional de apremio por genocidio y renunció a la foto promocional de los participantes o de acuerdo a su costumbre llegó tarde.

Las reacciones de Chile fueron inmediatas, condenando a Chávez por sus actuaciones intervencionistas, asimismo la oposición chilena reaccionó contra Evo Morales por sus afirmaciones que Bolivia está tratando con Chile un corredor al Pacifico, en la frontera de este país con el Perú. Además de ser desatinado, grosero e irrespetuoso a otros dignatarios, el presidente boliviano resultó nuevamente como el gran mentiroso. La próxima reunión de Árabes versus Sudamericanos, será en Lima y estos frustrados bolivarianos quedarán pésimamente mal, si siguen con sus propuestas irracionales en un país democrático.

Además de los discursos en el exterior del presidente, en los cuales hace aparecer al país como ignorante y de incitar el cerco al parlamento, el MAS está promoviendo las tomas de propiedades de las empresas privadas por su agresivos originarios, como la casa de Víctor Hugo Cárdenas en el Lago Titicaca, de una ex diputada masista en Yungas, de la familia Monasterios en el área de Mutún y de la mina Himalaya que está localizada detrás del Ilimani en La Paz. Lo único que falta en su proceso de socialización del país, es la reforma urbana, para expropiar las casas del pueblo y de esta forma eliminar el derecho de propiedad, debilitar la economía de los propietarios y controlarlos sin problemas.

La toma de la mina Himalaya produjo tres policías heridos, cuando un grupo de 20 uniformados fueron emboscados cerca de la mina y si bien el comandante de esta institución, afirmó que impondrán el orden en este lugar, tuvo que contradecirse por orden superior y declaró que no podía enviar los 200 efectivos anunciados.

Dijo textualmente “no puedo poner en riesgo la vida de mis efectivos, debido a que no se puede comparar el uso de armas largas que estarían siendo manejadas por los comunitarios, con los pocos elementos de defensa, como los gases lacrimógenos o armas de corto alcance, que usan los efectivos policiales”. Esta declaración muestra a los valientes de la policía y en que situación los ha puesto el gobierno. Un dirigente de los campesinos afirmó que como el presidente había asegurado que los recursos nacionales son propiedad del pueblo, la mima es de ellos.

La pobreza aumentó en 50% en los últimos tres años y hay miles de niños trabajando en la recolección de basura para ayudar a sus familias y otros tanto de ancianos que encuentran su comida en los desechos de los basurales, que es su único medio de existencia. Este cuadro se ve todos los días en las capitales departamentales y contrasta con los costosos trajes diseñados y hechos a medida para el presidente y de los atuendos de sus ministros que ahora usan corbatas. Este año se decide el futuro de Bolivia y la responsabilidad está en las manos de los así llamados demócratas.

La resistencia pasiva del CONALDE, no puede frenar este proceso fascista de división racista del país y de una dictadura que no respeta los derechos humanos ni la libertad de su pueblo. Hasta la fecha no pudieron ponerse de acuerdo para encontrar a un candidato que le haga frente a Evo Morales en las fraudulentas elecciones de diciembre.

Los mismos intereses mezquinos que destronaron a los políticos siguen y en aguas revueltas ganancia de pescadores. La oposición necesita un líder colla, que tenga amígdalas y no se deje intimidar, que tengan una estrategia, que mantenga permanentemente informada a la opinión publica sobre las corrupciones y los actos delictivos del gobierno y consiga adictos en los medios de fuerza como los militares, la policía y especialmente entre los disidentes del MAS.

Volviendo al romanticismo, el ministro Juan Camión Quintana, dijo que la oposición está enamorada de él y que le responderá con una carta romántica, a lo cual el diputado Montenegro, le sugirió mandarla a otro miembro de su partido. Causa resistencia comentar este tipo de hecho, porque provoca náuseas al ver como Bolivia ha caído en las manos de estos prepotentes fascistas y como la oposición no puede tomar las medidas acertadas a esta desesperada situación. (De Roberto Gonzáles Scott)

miércoles, 1 de abril de 2009

en nota editorial que le honra La Razón muestra el juego a que está sometiendo el MAS al Congreso que no deja dudas de ausencia democrática y lirismo

La Constitución Política del Estado (CPE) se supone que debe ser acatada, porque, de lo contrario, se estaría incurriendo en una flagrante violación a sus preceptos y a su carácter de ser la ley de leyes.
Extrañamente, esto último es lo que ocurrió con la aprobación, en la Cámara de Diputados, del proyecto de Ley Transitorio de Régimen Electoral, pese a que la CPE vigente fue impuesta por la mayoría oficialista en el Congreso Nacional y en las urnas. Ahora, se pretende también que, a “saco cerrado”, se lo apruebe en el Senado . De no hacerlo, está amenazado de ser agredido con cercos y tumultos de gente movilizada por consigna.
De acuerdo con estudios de la Comisión de Constitución del Senado, que casi son coincidentes con la opinión de profesionales y expertos en materia constitucional, el proyecto aprobado en la Cámara Baja tiene contenidos de extrema gravedad para el futuro político de Bolivia.
El senador Luis Vásquez, que preside aquella comisión legislativa, aseguró que el proyecto de ley del oficialismo contiene 21 violaciones a la Carta Magna. Sólo por citar dos ejemplos: el área rural tendría una mayor representación en la futura asamblea plurinacional respecto a la urbana y extendería el próximo mandato presidencial en siete meses más.
En el primer punto, se incurriría en una segregación —sobre representación— de las poblaciones urbanas, que pasan del 60% de los habitantes del país, en tanto que las poblaciones campesinas e indígenas ligeramente rebasan el 30%. ¿A título de qué esta diferencia? En el otro punto, los mandatos de gestión —de cinco años— hay que cumplirlos escrupulosamente.
La politóloga y académica Jimena Costa Benavides escribió en una columna suya, en este diario, que el proyecto aprobado en la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados ha sido firmado únicamente por los representantes del oficialismo y que su texto consta de elementos que no contribuyen ni a mejorar la representación legislativa, ni a fortalecer el pluralismo democrático. Tiene también alguna relevancia el hecho de que el Movimiento Sin Miedo (MSM), que es aliado del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), haya observado por lo menos dos artículos: que haya una mayor precisión en el caso de las circunscripciones indígenas e igualmente en la distribución de los escaños en el Consejo Departamental.
En las últimas horas, el ministro de Autonomías, Carlos Romero, propuso un diálogo político, antes de que el Senado apruebe el proyecto de ley con las reformas que considera indispensables. Si bien los diálogos son siempre bienvenidos, no debe olvidarse que el oficialismo los ha tomado como un recurso dilatorio y nada más. ¿Esta vez sería diferente?
La ley electoral debe alcanzar el consenso y, como fue en el pasado, acuerdos que permitan dar confianza de la transparencia de un proceso, entre los actores y la población.
Pese a existir aquellos cuestionamientos al proyecto de ley electoral, organizaciones afines al MAS se aprestan a cercar al Senado, con la amenaza de que si no lo sanciona, el Gobierno lo aprobaría mediante decreto. El cerco podría comenzar el 8 de abril. Y ante tales contingencias, hablar de democracia en el país ciertamente resulta ser puro lirismo.

lunes, 30 de marzo de 2009

se confiesa soliz rada y con profunda sinceridad expresa su decepción por cuanto viene ejecutando el MAS, producto exógeno, oxigenado por ONGs mill.

El país está dejando atrás los esfuerzos de 183 años, llenos de luces y sombras, por construir un Estado Nacional aún in constituido, para dar paso a un Estado plurinacional, que reconoce a 36 naciones indígenas. Tal reconocimiento no obedece a demandas de la sociedad. Nadie presenció alguna manifestación callejera o concentración campesina en la que se coreara la consigna "Viva las 36 naciones". En la guerra del agua de 2000, la muchedumbre enfrentó en Cochabamba a las fuerzas represivas al grito "El Pueblo Unido Jamás Será Vencido". En la guerra del gas, de 2003, cuyo núcleo fue la ciudad de El Alto y que culminó con la caída del neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL), se venció bajo la consigna "El Alto de Pie Nunca de Rodillas". En ambos sucesos, la presencia de banderas bolivianas fue abrumadora.
Si alguien hubiera gritado en Cochabamba "Viva los quechuas, abajo los mestizos", o en El Alto "Los Aymaras de Pie, los Cholos de Rodillas", habría sido tomado por loco. La Nueva Constitución Política del Estado (NCPE) es un producto exógeno, oxigenado por millonarios desembolsos de ONGs, las que abonaron la disgregación nacional bajo la excusa de legítimas reivindicaciones culturales (Convenio 169 de la OIT, de 1990 y Resolución de la Asamblea de la ONU de 2008). Las culturas indígenas influyeron fuertemente en la sociedad boliviana. La religión católica abandonó la ortodoxia para acuñar cultos a vírgenes mestizas, la medicina occidental se mezcló con recetas tradicionales, al igual que los mejunjes surgidos en la comida casera. El folklore se enriqueció con creaciones indo mestizas, que combinaron inspiraciones del cholaje con acordes precolombinos.
Las uniones legales y extra legales fortalecieron la porosidad social y lograron que la presencia morena en universidades, cargos públicos, Fuerzas Armadas o Policía se tornara creciente. Esta es la línea que debió profundizarse. Evo Morales ha usado el castellano para erradicar el analfabetismo, lo que demuestra que la casi totalidad de la población boliviana habla este idioma. Las ONG dicen que la justicia comunitaria se mantuvo por la ausencia del Estado en poblaciones aisladas. Lo obvio era garantizar esa presencia en vez de imponer, como ocurre ahora, el desbarajuste de 36 "justicias" contradictorias.
Los defensores del caos aducen que no permitirán que la casta criollo-mestiza, continúe con la opresión de los 500 años. Esta es una dulce melodía para los agentes del poder mundial que esperan apoderarse de los territorios indígenas, la biodiversidad y los recursos naturales que contienen. Similar sentimiento es compartido por terratenientes y separatistas de la "media luna", que exigen convertir a Bolivia en Estado federal bi nacional. Los oligarcas racistas y neoliberales que pululan especialmente en barrios residenciales, que despreciaron a Felipe Quispe y Remedios Loza, a Carlos Palenque y Max Fernández (sus abuelos repudiaron a Isidoro Belzu y Andrés de Santa Cruz y Calahumana), se sienten justificados por el fundamentalismo indígena.
El éxito de separatistas y plurinacionales se asienta en el odio, el caos y el descontrol social. La masacre de campesinos en Pando y la humillación de indígenas en Sucre coexisten con linchamientos impunes, asaltos y cercos al Parlamento, observados por la Policía a prudente distancia. La corrupción alcanza ahora a dirigentes de movimientos sociales empeñados en recaudar fondos para sus organizaciones. La producción de cocaína está en auge. La guerra entre pobres también se acentúa. Cooperativas mineras, formadas por indígenas, son asaltadas por otros indígenas. El odio racial está a flor de piel. El Estado plurinacional avanza incontenible. Pese a todo, se necesita usar los escasos resquicios de la NCPE para seguir buscando la unidad nacional. (el artículo ha sido publicado por Bol Press)