Dado como se maneja el mundo político que vivimos actualmente en Bolivia, que no es para nada inocente y menos equitativo y justo, debemos parar las orejas y aguzar el olfato ante la aparente buena nueva de que el presidente Evo Morales parece haber accedido a que se investiguen las actividades del supuesto grupo de terroristas que fue reducido en un hecho violento en las instalaciones del Hotel Las Américas.
Recordemos que el Presidente en su declaración que hizo precisamente dentro del marco de la Cumbre de las Américas, dijo que estaba abierto a que se realice una investigación externa sobre el supuesto grupo “terrorista”, para establecer si este planificaba asesinar al mandatario y otros miembros de su gabinete, pero en el mismo momento de anunciar dicha apertura hacia la investigación de los cuestionados y oscuros sucesos, la descalificó de entrada, dado que nos mostró el camino que seguirá y las instituciones a las que apelará lo cual invalida enteramente la calidad que podría tener la misma.
Decimos esto en la medida en que Morales mencionó que eso mismo había hecho su gobierno frente a los sucesos de Pando, indicando que entonces Unasur había permitido dejar por sentado y había confirmado que estos sucesos correspondían a una masacre perpetrada con la intención de un golpe de Estado de grupos cívicos prefecturales contra campesinos e indígenas indefensos. Y si esta es la interpretación de Evo Morales nos damos cuenta que su intención no es la de esclarecer los sucesos sino muy por el contrario seguir practicando el juego de enroque al que nos tiene acostumbrados para luego intentar darnos el jaque mate.
Sabemos que el enroque es una jugada especial dentro del ajedrez, en la que es el único movimiento donde se pueden mover dos piezas simultáneamente. Este movimiento puede realizarse siempre y cuando ambas piezas (rey y torre) se encuentren en sus posiciones iniciales: entonces el rey se desplaza dos casillas hacia la torre con quien piensa enrocarse, seguidamente y como parte de la misma jugada dicha torre pasa por encima del rey y se posiciona a su lado, justo en la casilla siguiente.
Nada más similar a lo que hizo el gobierno Boliviano en el caso ocurrido en Pando y piensa hacer en la actual circunstancia sindicada de terrorismo, poniéndose bajo la torre de Unasur y la OEA y poniendo a la oposición sindicada de extremista y golpista en situación de peligro y con pocas alternativas ya que la deja aislada, solitaria pues ha creado torres para proteger al Rey de cualquier eventualidad que se presente.
Veamos la peligrosa y muy estudiada jugada: Por un lado el Rey mueve una posición hacia Unasur y las organizaciones que avalarán si o sí su versión, así tengan que tergiversar datos y amañar informes. Por otro lado la segunda movida es magistralmente peligrosa porque el gobierno apunta a generar un frente interno dentro de nuestro mismo departamento criminalizando como terrorista a sectores cívicos y empresarios tratando de mostrar que en Santa Cruz existe una oposición extremista que ha querido matar no sólo al Presidente de Bolivia, su vice y ministros sino también al Prefecto del Departamento, que según esta versión del gobierno pasaría a figurar como la oposición moderada, todo esto para destituir a los comités cívicos e imponer la idea de una oposición moderada-responsable, frente a una terrorista- extremista radical.
Este es el caso por el que se pone el nombre del prefecto como blanco de los atentados al lado de los del Presidente, Vicepresidente y Juan Ramón Quintana. No creemos que este enroque altamente maquiavélico sea aceptado por el prefecto del departamento, pero de todos modos lo alertamos frente al peligro en el que se encuentra dentro de la jugada que intenta hacer el gobierno y que pretende vulnerar a la oposición cívica y civil que ha dado suficientes muestras de no ser terrorista sino decididamente responsable con los destinos de su región y de las autonomías que han sido conquistadas en las urnas y les han sido arrebatas con milicias armadas en el cerco de septiembre de 2008 y ahora pretenden criminalizar a un importante sector con este golpe en el que se buscan identificar amplios sectores como terroristas.
Sabemos que en el caso del enroque que se practicó en Pando, el prefecto Leopoldo terminó siendo llevado a prisión y la intervención de Unasur, OEA y los amigos del gobierno dio un informe totalmente tergiversado de los hechos e interpretado según la conveniencia del mandatario boliviano, luego los resultados deformados en el informe han sido revocados de forma natural, hablamos de muertos que estaban vivos, datos totalmente ficcionales de niños comidos por pirañas en ríos que fueron usados como un montaje para armar un escenario de matanza y contarnos una película de crimen y castigo en la que los buenos son los del gobierno y los malos son los de la oposición.
Sin ninguna consideración de todos los gafes probados que han echado por tierra el informe el Presidente Morales mencionó este informe como si fuera una pieza de arte en materia de DD.HH. Esto de por sí, nos prueba hacia dónde va el caballo del oficialismo y a donde apunta el Rey que tiene ya elegida su torre de Babel.
El primer paso del enroque comenzó cuando Morales además de hacer coincidir la eliminación de los tres supuestos terroristas con su viaje a las cumbres, del Alba y de la Américas, pidió a su par de Estados Unidos, Barack Obama, que condenara el supuesto magnicidio pues callarse significaría que Estados Unidos "organizó la conspiración", tremenda jugada de los enroqueadores profesionales que siguen la escuela del Castro-comunismo.
Washington, aunque dejó en claro que no respalda planes de asesinato, y el vicepresidente García declaró que en el presente intento de Magnicidio no han encontrado un vinculo especial con algún organismo de inteligencia extranjero, pero…. aseguró que sí había evidencias de que Estados Unidos trató de asesinar a Morales entre 2000 y 2005.
El asunto es que los EE.UU tampoco se salvaron de entrar de una u otra manera en la sindicación, y esta es una muestra que nos deja ver con claridad que los investigadores serán parte del enroque, y responderán a la defensa del Rey que está cantando el jaque mate a la oposición.
Contradiciendo lo que dijo el mandatario, el vicepresidente García planteó que "si en algún momento para alguna cosa técnica se va a requerir algún tipo de ayuda (internacional), se hará", pero se dignó aclarar que por ahora las indagaciones "las vamos a hacer los bolivianos". Es que en casa se lavan mejor los trapos sucios ¿no es así?
Para concluir debo alertar que los datos que se emiten en el presente trabajo corresponden a una investigación periodistica y carecen de cualquier otro tipo de intensión, razón por la que no debe dar paso a especulaciones, suspicacias ni amenazas porque sólo pretendemos analizar los hechos e informar.
También le planteamos al Ejecutivo que muchos ciudadanos sufren distintos tipos de amenaza y persecución sin que se les permita el derecho a la presunción de inocencia y menos el derecho a la defensa y la protección legal correspondiente.
bolivia es una nación libre, independiente que jamás ha tolerado la dictadura. los intentos de establecerse de tiranos como melgarejo, bánzer, garcía meza terminaron en la derrota total de tal modo que el nuevo intento de colocar una dictadura revestida de populismo y "democracia" está también condenado a la derrota.
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martes, 21 de abril de 2009
domingo, 19 de abril de 2009
dejémonos de cuentos. dos soportes tiene el MAS. el primero son los talegazos de petro-dólares, segundo prebendalismo de los uniformados con plata!
Los oficiales, suboficiales y clases de las FFAA, se quejan, todavía en voz baja, de los abusos que sufre su institución y ellos en forma personal ya que existe un grupo de privilegiados que se están nutriendo con las prebendas con que Evo paga sus lealtades.
El pago de “bonos de lealtad” era una práctica recurrente durante las dictaduras del pasado. Los mandones de turno mientras reprimían a la población otorgaban generosos bonos a sus camaradas para evitar que alguno de ellos tuviera la ocurrencia de querer reemplazarlo en el cargo.
Esta práctica ha sido recuperada y “mejorada” con fondos venezolanos por Evo Morales, quien, compra la lealtad de los jefes militares ya sea con dinero en efectivo y con altos cargos después de que abandonan la función castrense. Basta y sobra con repasar quien es el presidente de la Aduana, el Cónsul de Bolivia en Chile o el director de Aeronaútica, para nombrar solo algunos casos.
A los oficiales medios se los compra con cursos particularmente en Venezuela u otros países (menos EEUU) o adquieren puestos de mando en pequeñas unidades en forma anticipada a lo que les correspondería de acuerdo al escalafón.
Este sistema discriminatorio afecta a la institucionalidad castrense pero las voces de protesta son acalladas de manera expeditiva. Se conoce de decenas de oficiales que han preferido pedir su baja ante el estado de cosas que impera en las Fuerzas Armadas.
El desaliento es aun mayor porque las dádivas no se reparten en forma democrática, sino que benefician a un grupo de mimados del poder, en tanto que al resto inclusive se les ha reducido el cupo de alimentos, la dotación de uniformes y material de trabajo.
A esto se agrega una serie de imposiciones políticas que van en contra de las tradiciones e historia de las Fuerzas Armadas. El Ministerio de Defensa ha cursado una instructiva para que en los cuarteles y en todos los actos militares se rinda honores a la whipala a la par de la tricolor boliviana. Como es natural, la instrucción ha generado resistencia en la oficialidad y hasta ahora el Alto mando no se ha atrevido a imponer su cumplimiento.
El gobierno, con la fachada del “Estado laico” ha prohibido también que los uniformados asistan a los actos religiosos como se acostumbraba. El resultado se vio en ocasión de los actos de Semana Santa, en los cuales militares y policías fueron los grandes ausentes y también en el Te Deum con motivo de un nuevo aniversario del departamento de Tarija.
Pero no se trata solo de prohibir la participación institucional de las FFAA y Policía en las festividades religiosas, sino que aquellos oficiales católicos son vistos con recelo y se los considera como un “resabio del colonialismo” que hay que extirpar.
Todo esto ha creado en las FFAA un clima de recelo donde todos desconfían de todos y donde hay que cuidarse muy bien de lo que se dice. De lo contrario no es de sorprender que en el momento menos pensado llegue un aviso de baja o de cambio de destino a un lugar que ni siquiera figura en el mapa. (Generales reciben estrellas doradas de EVO. foto de ABI. el apoyo es muy caro e inseguro. en cualquier momento se vuelcan si acaso no los chantejean)
sábado, 18 de abril de 2009
habrá leído éste señor, una pizca de marx, una pizca de lenín? qué cosas no hace para merecer el aplauso de cubanos y venezolanos. Carlos Valverde.
Programa: SIN LETRA CHICA
“ME DECLARO MARXISTA, LENINISTA, COMUNISTAM COCALERO Y WILSTERAURORISTA”
Evo Morales: “(Han expulsado a Cuba de la OEA) por ser marxista, leninista, comunista. Yo quiero decirles a los miembros de la OEA que quiero declararme marxista, leninista, comunista, socialista. Y ahora que me expulsen, ahora quiero que me expulsen de la OEA, no se puede creer. Estados Unidos no tienen ninguna moral para hablar de la democracia”
Comentario Valverde: “Esta crónica es muy cómica, y no voy a decir si tiene o no sentido, pero me parece muy cómica.
Qué quieren que haga. No debe haber leído ni por la tapa un manual de marxismo o de leninismo, o no de haber leído alguna cosa que diga Lenin o peor que diga Marx.
Lo del presidente de la República es alegórico, terriblemente alegórico, burdamente alegórico: ‘yo me declaro comunista, marxista, leninista, socialista, y ahora expúlsenme’; ‘señores de la OEA me pueden venir ayudar, quiero que vengan y ratifiquen que yo soy honesto en la elección’. ¿Cómo lo hace?, poniéndose del lado de la ONU. ¿Por qué no se va de la ONU, porque no plantea el retiro de Bolivia de la ONU y se aleja de ese escenario?
Esta necesidad del presidente de mostrarse solidario con Cuba a los ojos del mundo para que lo aplaudan es patética, patética. ¿De verdad cree el presidente que lo que ha hecho es una patriada impresionantemente buena? Es patético lo que ha dicho don Evo Morales, reconózcanlo en el Gobierno, es patético, es tristísimo, este testimonio de decir lo expulsan, como si lo hubieran expulsado ayer, como si se hubieran ido ayer.
Raúl Castro dijo que la ONU debe desaparecer, a mí no me interesa ser de la ONU con Estados Unidos o sin Estados Unidos.
Yo soy quisquillísimo a la Organización de Naciones Unidas, alcahuete de los gobiernos de turno, ha sido de Sánchez de Lozada y ha sido de Evo Morales Ayma, háganme el favor, y (el Gobierno) no se va de las Naciones Unidas.
¿Por qué no se va? ¿Va haber el apoyo a lo de Pando como el presidente quería?, ¿lo de Pando va ser lo que el presidente quería que sea si Evo Morales no forma parte del círculo, del club de presidentes amigos que se reúnen en torno para decir un montón de cosas y que finalmente siempre está a favor de los gobiernos de turno?
¿La Organización de Naciones Unidas, sobre todo ahora que los gobiernos de turno son todos democráticos, acaso no avaló la ONU las barbaridades del padrón electoral? ¿Acaso hay algo que le sea más funcional al presidente que el alcahueterio de la Organización de Naciones Unidas?
Soy un marxista, leninista, pero ¿sabrá lo que es marxismo?, ¿sabrá lo que es leninismo? ¿A quién habrá leído?
Que no se vaya a confundir, porque Stalin utilizó fundamentos de leninismo también, no se vaya a confundir y termine siendo stalinista, porque está más tirado al lado del stalinismo que otra cosa.
Por si acaso, hay que leer, presidente, para ser marxista, leninista, para asumir ser marxista leninista. Muy marxista, muy leninista, pero al 21060 no le movieron ni una sola coma, por si acaso.
Muy enemigo de la ONU, pero eso sí que vengan los avales para lo de Pando, que en lo Pando nosotros fuimos víctimas nosotros, los del Gobierno, que en las elecciones y en el padrón corrupto según los europeos, corrompido según los europeos, pero (el Gobierno) dice no, no, la ONU nos dijo que está bien, y como la ONU lo dice es santa palabra.
No pone acaso el Gobierno de ejemplo y de demostración de la honestidad de José Luis Exeni que la ONU avaló esto. Ah!, no, si yo tengo que ser testimonialmente bueno con Cuba yo me declaro marxista, socialista, leninista, como se puede declarar hincha del club Bolívar, del San José. En Cochabamba como Aurora es el equipo del pueblo se puede declarar aurorista, pero como Wilstermann es el equipo más popular se puede declarar wilstermanista, o mejor aún se puede declarar aurowilstermanista, o wilsteraurorista, así podrá poner la camiseta de ambos a mitades.
¿Cree el presidente que este acto de voluntarismo le hace bien?, háganme el favor, más bien nos deja de nuevo en la palestra del absurdo del ridículo, de la improvisación, ¿será posible que todo el tiempo tengamos que soportar estas cosas?, ¿cuántas más de estas cosas vamos a tener, presidente?, que se declare amigos de todos, por favor.
“ME DECLARO MARXISTA, LENINISTA, COMUNISTAM COCALERO Y WILSTERAURORISTA”
Evo Morales: “(Han expulsado a Cuba de la OEA) por ser marxista, leninista, comunista. Yo quiero decirles a los miembros de la OEA que quiero declararme marxista, leninista, comunista, socialista. Y ahora que me expulsen, ahora quiero que me expulsen de la OEA, no se puede creer. Estados Unidos no tienen ninguna moral para hablar de la democracia”
Comentario Valverde: “Esta crónica es muy cómica, y no voy a decir si tiene o no sentido, pero me parece muy cómica.
Qué quieren que haga. No debe haber leído ni por la tapa un manual de marxismo o de leninismo, o no de haber leído alguna cosa que diga Lenin o peor que diga Marx.
Lo del presidente de la República es alegórico, terriblemente alegórico, burdamente alegórico: ‘yo me declaro comunista, marxista, leninista, socialista, y ahora expúlsenme’; ‘señores de la OEA me pueden venir ayudar, quiero que vengan y ratifiquen que yo soy honesto en la elección’. ¿Cómo lo hace?, poniéndose del lado de la ONU. ¿Por qué no se va de la ONU, porque no plantea el retiro de Bolivia de la ONU y se aleja de ese escenario?
Esta necesidad del presidente de mostrarse solidario con Cuba a los ojos del mundo para que lo aplaudan es patética, patética. ¿De verdad cree el presidente que lo que ha hecho es una patriada impresionantemente buena? Es patético lo que ha dicho don Evo Morales, reconózcanlo en el Gobierno, es patético, es tristísimo, este testimonio de decir lo expulsan, como si lo hubieran expulsado ayer, como si se hubieran ido ayer.
Raúl Castro dijo que la ONU debe desaparecer, a mí no me interesa ser de la ONU con Estados Unidos o sin Estados Unidos.
Yo soy quisquillísimo a la Organización de Naciones Unidas, alcahuete de los gobiernos de turno, ha sido de Sánchez de Lozada y ha sido de Evo Morales Ayma, háganme el favor, y (el Gobierno) no se va de las Naciones Unidas.
¿Por qué no se va? ¿Va haber el apoyo a lo de Pando como el presidente quería?, ¿lo de Pando va ser lo que el presidente quería que sea si Evo Morales no forma parte del círculo, del club de presidentes amigos que se reúnen en torno para decir un montón de cosas y que finalmente siempre está a favor de los gobiernos de turno?
¿La Organización de Naciones Unidas, sobre todo ahora que los gobiernos de turno son todos democráticos, acaso no avaló la ONU las barbaridades del padrón electoral? ¿Acaso hay algo que le sea más funcional al presidente que el alcahueterio de la Organización de Naciones Unidas?
Soy un marxista, leninista, pero ¿sabrá lo que es marxismo?, ¿sabrá lo que es leninismo? ¿A quién habrá leído?
Que no se vaya a confundir, porque Stalin utilizó fundamentos de leninismo también, no se vaya a confundir y termine siendo stalinista, porque está más tirado al lado del stalinismo que otra cosa.
Por si acaso, hay que leer, presidente, para ser marxista, leninista, para asumir ser marxista leninista. Muy marxista, muy leninista, pero al 21060 no le movieron ni una sola coma, por si acaso.
Muy enemigo de la ONU, pero eso sí que vengan los avales para lo de Pando, que en lo Pando nosotros fuimos víctimas nosotros, los del Gobierno, que en las elecciones y en el padrón corrupto según los europeos, corrompido según los europeos, pero (el Gobierno) dice no, no, la ONU nos dijo que está bien, y como la ONU lo dice es santa palabra.
No pone acaso el Gobierno de ejemplo y de demostración de la honestidad de José Luis Exeni que la ONU avaló esto. Ah!, no, si yo tengo que ser testimonialmente bueno con Cuba yo me declaro marxista, socialista, leninista, como se puede declarar hincha del club Bolívar, del San José. En Cochabamba como Aurora es el equipo del pueblo se puede declarar aurorista, pero como Wilstermann es el equipo más popular se puede declarar wilstermanista, o mejor aún se puede declarar aurowilstermanista, o wilsteraurorista, así podrá poner la camiseta de ambos a mitades.
¿Cree el presidente que este acto de voluntarismo le hace bien?, háganme el favor, más bien nos deja de nuevo en la palestra del absurdo del ridículo, de la improvisación, ¿será posible que todo el tiempo tengamos que soportar estas cosas?, ¿cuántas más de estas cosas vamos a tener, presidente?, que se declare amigos de todos, por favor.
jueves, 16 de abril de 2009
hacia la recuperación de la democracia, editorializa los tiempos en que repasa los últimos sucesos de significación política y camino para normalizar
Aunque gran parte de los esfuerzos del oficialismo, después de que fuera aprobada y promulgada la Ley Electoral Transitoria, estuvieron dirigidos a transmitir a sus bases la sensación de victoria, para lo que se organizaron festejos y se pronunciaron discursos triunfalistas, ha quedado claro, sobre todo para las bases “indígenas originarias campesinas” del Movimiento al Socialismo, que esa no es la realidad.
Muy por el contrario, la primera gran derrota sufrida por el proyecto hegemónico del MAS ha calado muy hondo en el ánimo de los “movimientos sociales” que hace poco acataron incondicionalmente las instrucciones de sus líderes.
Las medidas de presión con que el oficialismo contaba para doblegar a la oposición parlamentaria, por primera vez fracasaron. El MAS no logró que sus brazos operativos movilicen masivamente a sus bases, y los parlamentarios masistas se negaron a llevar la renuncia colectiva más allá de las amenazas, lo que puso en ridículo a los promotores de tan descabellada medida.
Los factores que ocasionaron tan importante cambio en la correlación de fuerzas son muchos. Entre ellos, hay tres que merecen ser destacados. Uno es la pérdida de la cohesión interna en las filas del MAS y sus “movimientos sociales”. El segundo fue la presión de la opinión de gruesos sectores de la ciudadanía que ya no iban a tolerar una nueva claudicación de la oposición parlamentaria. Y el tercero, la presión externa, la proveniente de organismos internacionales y gobiernos amigos que ya no están tan dispuestos como antes a mirar con condescendencia los abusos cometidos en nombre del victimismo indigenista.
El primero de los factores mencionados se refleja en la profundización de la brecha que durante los últimos meses se abrió entre la élite burocrática que se apropió de la conducción del “proceso de cambio” y las bases cuyo rol se redujo a “mandar obedeciendo”, a votar, bloquear y cercar, a ser carne de cañón. No será fácil para el MAS restablecer los vínculos de confianza entre quienes mandan y quienes obedecen.
Pero tan importante como lo anterior es que también quedó neutralizada una de las corrientes más negativas de la oposición, la que quiso hacer de la deslegitimación del sistema democrático, con el tema del fraude electoral, la coartada para justificar sus fracasos. Y lo que es más importante aún, quedaron sin argumentos legitimadores quienes proponen llevar las luchas de la oposición al terreno de la violencia.
Así, se han sentado las bases para la recuperación de la democracia como escenario principal y único de las disputas políticas. Quienes no sean capaces de actuar en él tendrán que dejar de entorpecer con su presencia la reconstrucción de un sistema de partidos capaces de librar las próximas batallas electorales.
Muy por el contrario, la primera gran derrota sufrida por el proyecto hegemónico del MAS ha calado muy hondo en el ánimo de los “movimientos sociales” que hace poco acataron incondicionalmente las instrucciones de sus líderes.
Las medidas de presión con que el oficialismo contaba para doblegar a la oposición parlamentaria, por primera vez fracasaron. El MAS no logró que sus brazos operativos movilicen masivamente a sus bases, y los parlamentarios masistas se negaron a llevar la renuncia colectiva más allá de las amenazas, lo que puso en ridículo a los promotores de tan descabellada medida.
Los factores que ocasionaron tan importante cambio en la correlación de fuerzas son muchos. Entre ellos, hay tres que merecen ser destacados. Uno es la pérdida de la cohesión interna en las filas del MAS y sus “movimientos sociales”. El segundo fue la presión de la opinión de gruesos sectores de la ciudadanía que ya no iban a tolerar una nueva claudicación de la oposición parlamentaria. Y el tercero, la presión externa, la proveniente de organismos internacionales y gobiernos amigos que ya no están tan dispuestos como antes a mirar con condescendencia los abusos cometidos en nombre del victimismo indigenista.
El primero de los factores mencionados se refleja en la profundización de la brecha que durante los últimos meses se abrió entre la élite burocrática que se apropió de la conducción del “proceso de cambio” y las bases cuyo rol se redujo a “mandar obedeciendo”, a votar, bloquear y cercar, a ser carne de cañón. No será fácil para el MAS restablecer los vínculos de confianza entre quienes mandan y quienes obedecen.
Pero tan importante como lo anterior es que también quedó neutralizada una de las corrientes más negativas de la oposición, la que quiso hacer de la deslegitimación del sistema democrático, con el tema del fraude electoral, la coartada para justificar sus fracasos. Y lo que es más importante aún, quedaron sin argumentos legitimadores quienes proponen llevar las luchas de la oposición al terreno de la violencia.
Así, se han sentado las bases para la recuperación de la democracia como escenario principal y único de las disputas políticas. Quienes no sean capaces de actuar en él tendrán que dejar de entorpecer con su presencia la reconstrucción de un sistema de partidos capaces de librar las próximas batallas electorales.
martes, 14 de abril de 2009
juan boliviano escribe en hoy bolivia algunas de sus cuitas que "todavía le inquietan" mirando los pasos que da Evo hacia la dictadura masista
No quiero pasarme de suspicaz, pero dudo de la buena fe de los oficialistas. Se dirá -y lo acepto- que soy un tío duro, un crítico implacable que siempre busca pelos en la leche. Comprendo que los legisladores, viendo que arrancaban la aceptación del oficialismo a las observaciones a ese malhadado proyecto de ley electoral, no tenían más remedio que apoyar el texto ya concertado y mostrarse… felices.
Ciertamente me sorprendió la concertación; es decir el "ablandamiento" del presidente ayunador y de sus operadores, luego de sus incendiarias declaraciones. Decía, decía, a manera de insulto, que el proyecto de ley era boicoteado por parlamentarios “neoliberales” y que el fraude era preparado por el “imperio”, todo aderezado con el ingrediente de que lo quieren matar y los consabidos agravios. ¡Qué obsesivo afán de pelearse con los yankees!
Y no era el único. El jefe de bancada de los senadores del MAS se mandaba burradas, otros se “rasgaban las vestiduras” y juraban -perjuraban, ciertamente- que nada había más puro y confiable que el padrón de electores usado en el referendo del 25 de enero. Y unas cuantas lindezas más. Todo salpicado con tretas de mala fe y las con explosiones del desbocado presidente “nato” del congreso.
Yo no soy experto en regímenes electorales; es más, soy ignorante en esto. Lo que me incomoda es que un sujeto, como Exeni, diga y se desdiga en un mismo día, según evolucionaban las negociaciones, mostrando así su obsecuencia. En efecto, este funcionario del MAS pasó, de afirmar que el padrón era absolutamente confiable, a que era inconfiable pero sólo en un cinco por ciento, y terminó finalmente, reconociendo que la contaminación alcanzaba al treinta por ciento de este instrumento electoral. ¿Continuará este Exeni dirigiendo elecciones? Parece que esa es su intención ya que no le alcanza la decencia para renunciar.
Pero no me incomodan sólo las declaraciones de los jerarcas, la impudicia de Exeni y la caricatura de dictador del presidente del congreso que despotricaba por TV “en vivo y en directo”. Hay mucho más: como el voto “comunitario” (justificado por el observador electoral de la OEA, el pelafustán Eduardo Stein) que seguirá porque esa es la práctica consagrada del indigenismo arrebañado y utilizado por el MAS.
También me incomodan las hordas impunes que asaltan casas y no las devuelven, burlándose de la justicia. Esa furia en el asalto delictivo, seguramente servirá para que nadie, fuera del oficialismo, se acerque a sus dominios para hacer proselitismo y propaganda electoral, menos para destacar delegados electorales.
Que se consiguió mejorar, es cierto: ¡bravo incansables negociadores de la oposición! Pero todavía hay mucho de nauseabundo que no se arregla sólo con leyes que el oficialismo no va a cumplir, porque se le ha metido entre ceja y ceja establecer una dictadura.
Las elecciones son un instrumento de la democracia; no un fin; es el comienzo, la consagración de una sistema libre, que debe cuidarse para que perdure. Democracia es un estilo de vida: respeto mutuo, observancia de la ley, preservación de las instituciones, protección de los derechos humanos y todo lo que encierran las libertades democráticas.
Cuánto quisiera que cese la arrogancia infundada y la prepotencia de los oficialistas. Que la propaganda del gobierno, deje el insulto y la obsecuencia que contribuye al culto a la personalidad. Que los dirigentes -todos- actúen con cordura y tolerancia. Que se prescinda de los tránsfugas, y se eleve la función pública, tan venida a menos por la corrupción generalizada en la actual administración masista.
Ciertamente me sorprendió la concertación; es decir el "ablandamiento" del presidente ayunador y de sus operadores, luego de sus incendiarias declaraciones. Decía, decía, a manera de insulto, que el proyecto de ley era boicoteado por parlamentarios “neoliberales” y que el fraude era preparado por el “imperio”, todo aderezado con el ingrediente de que lo quieren matar y los consabidos agravios. ¡Qué obsesivo afán de pelearse con los yankees!
Y no era el único. El jefe de bancada de los senadores del MAS se mandaba burradas, otros se “rasgaban las vestiduras” y juraban -perjuraban, ciertamente- que nada había más puro y confiable que el padrón de electores usado en el referendo del 25 de enero. Y unas cuantas lindezas más. Todo salpicado con tretas de mala fe y las con explosiones del desbocado presidente “nato” del congreso.
Yo no soy experto en regímenes electorales; es más, soy ignorante en esto. Lo que me incomoda es que un sujeto, como Exeni, diga y se desdiga en un mismo día, según evolucionaban las negociaciones, mostrando así su obsecuencia. En efecto, este funcionario del MAS pasó, de afirmar que el padrón era absolutamente confiable, a que era inconfiable pero sólo en un cinco por ciento, y terminó finalmente, reconociendo que la contaminación alcanzaba al treinta por ciento de este instrumento electoral. ¿Continuará este Exeni dirigiendo elecciones? Parece que esa es su intención ya que no le alcanza la decencia para renunciar.
Pero no me incomodan sólo las declaraciones de los jerarcas, la impudicia de Exeni y la caricatura de dictador del presidente del congreso que despotricaba por TV “en vivo y en directo”. Hay mucho más: como el voto “comunitario” (justificado por el observador electoral de la OEA, el pelafustán Eduardo Stein) que seguirá porque esa es la práctica consagrada del indigenismo arrebañado y utilizado por el MAS.
También me incomodan las hordas impunes que asaltan casas y no las devuelven, burlándose de la justicia. Esa furia en el asalto delictivo, seguramente servirá para que nadie, fuera del oficialismo, se acerque a sus dominios para hacer proselitismo y propaganda electoral, menos para destacar delegados electorales.
Que se consiguió mejorar, es cierto: ¡bravo incansables negociadores de la oposición! Pero todavía hay mucho de nauseabundo que no se arregla sólo con leyes que el oficialismo no va a cumplir, porque se le ha metido entre ceja y ceja establecer una dictadura.
Las elecciones son un instrumento de la democracia; no un fin; es el comienzo, la consagración de una sistema libre, que debe cuidarse para que perdure. Democracia es un estilo de vida: respeto mutuo, observancia de la ley, preservación de las instituciones, protección de los derechos humanos y todo lo que encierran las libertades democráticas.
Cuánto quisiera que cese la arrogancia infundada y la prepotencia de los oficialistas. Que la propaganda del gobierno, deje el insulto y la obsecuencia que contribuye al culto a la personalidad. Que los dirigentes -todos- actúen con cordura y tolerancia. Que se prescinda de los tránsfugas, y se eleve la función pública, tan venida a menos por la corrupción generalizada en la actual administración masista.
lunes, 13 de abril de 2009
"concertar esa ley" no es otra cosa que darle aire al proyecto masista de cerrar el Congreso. No es mejor descubrir ahora lo que va a pasar? opina D.P
¿Desde cuándo la izquierda reclama como suyas las elecciones, para consolidar el poder en nombre del pueblo? ¿No era que las elecciones representaban los medios y maneras con las cuales la burguesía reproducía los factores de sujeción del poder?, ¿Y no les enseñaron a los izquierdistas a renegar de ese principio electoral para utilizarlo sólo como un medio que luego desencadene la revolución?
La teoría enseña que la izquierda debe empujar a la derecha, bajo sus mismas normas de juego electoral, hasta vencerla. Es decir hasta hacerlos abdicar de su apego a las leyes que les permiten reproducir el control del poder. Pero una vez conseguido este objetivo, las elecciones dejan de tener valor, porque el pueblo mismo ha vencido a la derecha con sus propias reglas de juego y ahora debe ejercer la dictadura del proletariado.
En Bolivia la primera fase ya se ha producido. Vencer a la derecha con elecciones. La toma del Poder es la segunda fase que representa des institucionalizar todo el aparato del Estado hasta pulverizar su “razón de ser” para reconvertirla en la nueva “razón de ser del Estado Plurinacional”. Esto conlleva la absorción, sujeción o eliminación de los otros órganos de poder del Estado bajo un solo mando. Esta fase se encuentra en plena ejecución y resta acabar con el Poder Judicial ya que el Congreso está en su esfera de poder.
En este sentido debemos entender que el Gobierno invoque aún las elecciones como medio de garantía ante la comunidad internacional, que le libre de sospechas totalitarias y le otorgue el certificado de democracia, que requieren en la consolidación del nuevo comunitarismo. Si este camino no se logra doblegando la voluntad de la oposición parlamentaria y autonómica, entonces se irá por el otro, aquel que anunciaron y que está pendiendo en las próximas horas del retorno a sus curules de la oposición: el cierre del congreso por “inutilidad fáctica”, la convocatoria por Decreto a nuevas elecciones, para mantener lejos las sospechas antidemocráticas y luego el control absoluto de los tres órganos de poder: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, que hará posible, esa arenga que Evo Morales hizo en las últimas horas: “imagínense si tenemos el 70 por ciento de la Asamblea Legislativa con nosotros, todo lo que podemos hacer”
¡No nos engañemos entonces! Evo Morales no está en huelga de hambre por demócrata, sino por autócrata. Y su lloriqueo electoral no es más que una farsa montada para hacerle pisar el palito a la oposición y consolidar con su firma el certificado de defunción que luego le extenderán. Los ex comunistas que le rodean como el señor Romero vienen haciendo su papel de “intermediarios” muy bien, al punto de que muchos creen que es un hombre serio.
El retorno al Congreso de la oposición parlamentaria tendrá un solo fin: votar la ley que le permitirá el MAS avanzar en todo el terreno que necesitan para consolidar su proyecto étnico– comunitarista.
Un grueso error desde luego. Que va del brazo de la invocación ingenua de muchos analistas y comunicadores sociales que creen que “concertar esa ley” es mejor que el cierre del Congreso.
¿No es mejor que el proyecto masista se descubra ahora? ¿No es mejor obligarlos a quitarse la careta democrática y que el mundo sepa a qué se enfrenta la democracia boliviana? ¿No es mejor que toda la oposición se una alrededor de una bandera concreta como es la defensa de las libertades democráticas?Deberían analizar con mucho cuidado los próximos pasos, para no dar lugar al responso de una muerte anunciada.
La teoría enseña que la izquierda debe empujar a la derecha, bajo sus mismas normas de juego electoral, hasta vencerla. Es decir hasta hacerlos abdicar de su apego a las leyes que les permiten reproducir el control del poder. Pero una vez conseguido este objetivo, las elecciones dejan de tener valor, porque el pueblo mismo ha vencido a la derecha con sus propias reglas de juego y ahora debe ejercer la dictadura del proletariado.
En Bolivia la primera fase ya se ha producido. Vencer a la derecha con elecciones. La toma del Poder es la segunda fase que representa des institucionalizar todo el aparato del Estado hasta pulverizar su “razón de ser” para reconvertirla en la nueva “razón de ser del Estado Plurinacional”. Esto conlleva la absorción, sujeción o eliminación de los otros órganos de poder del Estado bajo un solo mando. Esta fase se encuentra en plena ejecución y resta acabar con el Poder Judicial ya que el Congreso está en su esfera de poder.
En este sentido debemos entender que el Gobierno invoque aún las elecciones como medio de garantía ante la comunidad internacional, que le libre de sospechas totalitarias y le otorgue el certificado de democracia, que requieren en la consolidación del nuevo comunitarismo. Si este camino no se logra doblegando la voluntad de la oposición parlamentaria y autonómica, entonces se irá por el otro, aquel que anunciaron y que está pendiendo en las próximas horas del retorno a sus curules de la oposición: el cierre del congreso por “inutilidad fáctica”, la convocatoria por Decreto a nuevas elecciones, para mantener lejos las sospechas antidemocráticas y luego el control absoluto de los tres órganos de poder: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, que hará posible, esa arenga que Evo Morales hizo en las últimas horas: “imagínense si tenemos el 70 por ciento de la Asamblea Legislativa con nosotros, todo lo que podemos hacer”
¡No nos engañemos entonces! Evo Morales no está en huelga de hambre por demócrata, sino por autócrata. Y su lloriqueo electoral no es más que una farsa montada para hacerle pisar el palito a la oposición y consolidar con su firma el certificado de defunción que luego le extenderán. Los ex comunistas que le rodean como el señor Romero vienen haciendo su papel de “intermediarios” muy bien, al punto de que muchos creen que es un hombre serio.
El retorno al Congreso de la oposición parlamentaria tendrá un solo fin: votar la ley que le permitirá el MAS avanzar en todo el terreno que necesitan para consolidar su proyecto étnico– comunitarista.
Un grueso error desde luego. Que va del brazo de la invocación ingenua de muchos analistas y comunicadores sociales que creen que “concertar esa ley” es mejor que el cierre del Congreso.
¿No es mejor que el proyecto masista se descubra ahora? ¿No es mejor obligarlos a quitarse la careta democrática y que el mundo sepa a qué se enfrenta la democracia boliviana? ¿No es mejor que toda la oposición se una alrededor de una bandera concreta como es la defensa de las libertades democráticas?Deberían analizar con mucho cuidado los próximos pasos, para no dar lugar al responso de una muerte anunciada.
sábado, 11 de abril de 2009
entre "pueblo enfermo" de Arguedas y "la dramática insurgencia..." de Arnade, discurre Marcelo Ostria tratando de encontrar una respuesta al destino
Muchas veces Bolivia vivió momentos difíciles. Los ciento ochenta y tres años de vida independiente fueron duros; marcaron nuestra historia atormentada, dolorosa y, hasta ahora, incomprendida. Hubo -y aún existen- esfuerzos notables para explicarnos esta construcción de nación diversa y complicada, con gravísimos problemas; fuimos durante mucho tiempo el país de las revoluciones, de los cuartelazos, de los golpes de mano para la toma del poder. Con el afán de saber cómo hemos llegado hasta aquí, hasta este siglo XXI, nos acercamos a la visión de Charles Arnade, el de “La dramática insurgencia de Bolivia”, y los que piensan que no tenemos remedio repasan casi a escondidas las páginas de “Pueblo enfermo” de Alcides Arguedas.
Nosotros mismos somos los responsables de la imagen de “encuevados” y de “proyecto frustrado”. Las causas son recurrentes: caudillos bárbaros, tiranos y dictadores ignorantes y demagogos y, ahora, un curioso experimento populista que deambula entre el indigenismo racista y el extremismo de los nostálgicos de la izquierda. Es el populismo que ahora sigue estrategias para inducir la crispación de la ciudadanía y sembrar el miedo y la incertidumbre. Esto se agrava cuando en el oficialismo hay vicios mayores como la corrupción, la violencia, el atropello a las leyes, el engaño, la prepotencia y, al fin, la negación de las libertades democráticas. Peor aún si en este clima sombrío de autocracia cerril, nace el mesianismo y las utopías de los dictadores que buscan eternidad.
En los experimentos “de avanzada” o “populares” -siempre en nombre de una revolución- se enseñorean el sectarismo secante y las prácticas arbitrarias. La “democracia del cero votos” fue en los años cincuenta y, ahora, el fraude, burdo y expuesto sin desenfado. Y no faltan las actitudes teatrales: disfraces, ceremonias alteradas, innovaciones malsanas y el endiosamiento al líder. Recuérdese al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo que se hacía llamar "Benefactor de la Patria y Padre la Patria Nueva". Pero todo montaje -fraude electoral incluido- se agota y, a medida de que se estructura una previsible oposición y la resistencia ciudadana, las contradicciones son cada vez más acerbas y peligrosas.
Todo es válido para el que se enseñorea en el gobierno, hasta una ridícula huelga de hambre presidencial. Y cuando las crisis se van haciendo más agudas, la respuesta es simple: mayor represión y denodados esfuerzos para anular a los opositores y disidentes. Y una manera para ello es, como en el caso boliviano, insistir en elecciones, pero con fraude manifiesto y cínico.
Cuando la autocracia se ve cercada por sus propias tropelías, salen a relucir las medidas desesperadas. Y, con esto, viene el desaliento y la división, especialmente de los que pierden el favor de la cúpula gobernante. Entonces todo vale, desde el engaño hasta la prepotente persecución -en Bolivia ya tiene la forma de ilegal acoso judicial. Entonces también arrecia, con mayor impudicia, la bravata de los jerarcas, junto con la prepotencia y los abusos recurrentes.
Lo que acaba de suceder en el congreso con la ley electoral, muestra que el populismo del MAS ha comenzado su camino descendente. Está desesperado por ganar, aun con el escamoteo, las elecciones de diciembre próximo. Pero, “…elecciones no es sinónimo de democracia, es un requisito, es la forma, es el procedimiento. Pero no la define, la hace posible. Es el requisito necesario, pero no suficiente” (Constanza Mazzina). Y vaya cómo el MAS desnaturalizó su triunfo electoral de diciembre de 2005.
Quizá comience también un periodo más duro y más arbitrario. Es la encrucijada del proyecto populista ya agotado. Después, costará años, sino décadas, reconstruir y recobrar la confianza.
Nosotros mismos somos los responsables de la imagen de “encuevados” y de “proyecto frustrado”. Las causas son recurrentes: caudillos bárbaros, tiranos y dictadores ignorantes y demagogos y, ahora, un curioso experimento populista que deambula entre el indigenismo racista y el extremismo de los nostálgicos de la izquierda. Es el populismo que ahora sigue estrategias para inducir la crispación de la ciudadanía y sembrar el miedo y la incertidumbre. Esto se agrava cuando en el oficialismo hay vicios mayores como la corrupción, la violencia, el atropello a las leyes, el engaño, la prepotencia y, al fin, la negación de las libertades democráticas. Peor aún si en este clima sombrío de autocracia cerril, nace el mesianismo y las utopías de los dictadores que buscan eternidad.
En los experimentos “de avanzada” o “populares” -siempre en nombre de una revolución- se enseñorean el sectarismo secante y las prácticas arbitrarias. La “democracia del cero votos” fue en los años cincuenta y, ahora, el fraude, burdo y expuesto sin desenfado. Y no faltan las actitudes teatrales: disfraces, ceremonias alteradas, innovaciones malsanas y el endiosamiento al líder. Recuérdese al dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo que se hacía llamar "Benefactor de la Patria y Padre la Patria Nueva". Pero todo montaje -fraude electoral incluido- se agota y, a medida de que se estructura una previsible oposición y la resistencia ciudadana, las contradicciones son cada vez más acerbas y peligrosas.
Todo es válido para el que se enseñorea en el gobierno, hasta una ridícula huelga de hambre presidencial. Y cuando las crisis se van haciendo más agudas, la respuesta es simple: mayor represión y denodados esfuerzos para anular a los opositores y disidentes. Y una manera para ello es, como en el caso boliviano, insistir en elecciones, pero con fraude manifiesto y cínico.
Cuando la autocracia se ve cercada por sus propias tropelías, salen a relucir las medidas desesperadas. Y, con esto, viene el desaliento y la división, especialmente de los que pierden el favor de la cúpula gobernante. Entonces todo vale, desde el engaño hasta la prepotente persecución -en Bolivia ya tiene la forma de ilegal acoso judicial. Entonces también arrecia, con mayor impudicia, la bravata de los jerarcas, junto con la prepotencia y los abusos recurrentes.
Lo que acaba de suceder en el congreso con la ley electoral, muestra que el populismo del MAS ha comenzado su camino descendente. Está desesperado por ganar, aun con el escamoteo, las elecciones de diciembre próximo. Pero, “…elecciones no es sinónimo de democracia, es un requisito, es la forma, es el procedimiento. Pero no la define, la hace posible. Es el requisito necesario, pero no suficiente” (Constanza Mazzina). Y vaya cómo el MAS desnaturalizó su triunfo electoral de diciembre de 2005.
Quizá comience también un periodo más duro y más arbitrario. Es la encrucijada del proyecto populista ya agotado. Después, costará años, sino décadas, reconstruir y recobrar la confianza.
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