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sábado, 13 de marzo de 2010

aduciendo razones humanitarias y el más mínimo respeto a los DDHH Mario Vargas Llosa se estrella contra los Castro y Lula "transvestista político"

Mi capacidad de indignación política se embota algo los meses del año que paso en Europa. La razón, supongo, es que vivo allá en países democráticos en los que, no importa los problemas que padezcan, hay un amplio margen de libertad para la crítica, y los medios, los partidos, las instituciones y los individuos suelen protestar con entereza y ruido cuando se suscita un hecho afrentoso y despreciable, sobre todo en el campo político.

En América latina, en cambio, donde paso tres o cuatro meses al año, aquella capacidad de indignación retorna siempre, con la furia de mi juventud, y me hace vivir en el quién vive, desasosegado y alerta, esperando (y preguntándome de dónde vendrá esta vez) el hecho execrable que, generalmente, pasará inadvertido para el gran número, o merecerá el beneplácito o la indiferencia generales.

Estos días he vivido una vez más esa sensación de asco e ira viendo al risueño presidente Lula, de Brasil, abrazando cariñosamente a Fidel y Raúl Castro, en los mismos momentos en que los esbirros de la dictadura cubana correteaban a los disidentes y los sepultaban en los calabozos para impedirles asistir al entierro de Orlando Zapata Tamayo, el albañil opositor y pacifista de 42 años, del Grupo de los 75, al que la satrapía castrista dejó morir -luego de someterlo en vida a confinamiento y torturas y de condenarlo con pretextos a más de treinta años de prisión- tras 85 días de huelga de hambre.

Cualquier persona que no haya perdido la decencia y tenga un mínimo de información sobre lo que ocurre en Cuba espera del régimen castrista que actúe como lo ha hecho. Hay una absoluta coherencia entre la condición de dictadura totalitaria de Cuba y una política terrorista de persecución a toda forma de disidencia y de crítica, la violación sistemática de los más elementales derechos humanos, procesos amañados para sepultar a los opositores en cárceles inmundas y someterlos allí a vejaciones hasta enloquecerlos, matarlos o empujarlos al suicidio.

Los hermanos Castro llevan 51 años practicando esa política, y sólo los idiotas podrían esperar de ellos un comportamiento distinto.

Pero de Luiz Inacio Lula da Silva, gobernante elegido en comicios legítimos, presidente constitucional de un país democrático, como Brasil, uno esperaría, por lo menos, una actitud algo más digna y coherente con la cultura democrática que en teoría representa, y no la desvergüenza impúdica de lucirse, risueño y cómplice, con los asesinos virtuales de un disidente democrático, legitimando con su presencia y proceder la cacería de opositores desencadenada por el régimen en los mismos momentos en que él se fotografiaba abrazando a los verdugos de Orlando Zapata Tamayo.

El presidente Lula sabía perfectamente lo que hacía. Antes de viajar a Cuba, cincuenta disidentes cubanos le habían pedido una audiencia durante su estancia en La Habana y que intercediera ante las autoridades de la isla por la liberación de los presos políticos martirizados, como Zapata, en los calabozos cubanos.

El se negó a ambas cosas. Tampoco los recibió ni abogó por ellos en sus dos anteriores visitas a la isla, cuyo régimen liberticida siempre elogió sin el menor eufemismo. Por lo demás, esta manera de proceder del mandatario brasileño ha caracterizado todo su mandato. Hace años que, en su política exterior, desmiente de manera sistemática su política interna, en la que respeta las reglas del Estado de Derecho, y, en economía, en vez de las recetas marxistas que proponía cuando era sindicalista y candidato -dirigismo económico, nacionalizaciones, rechazo a la inversión extranjera, etcétera-, promueve una economía de mercado y de libre empresa, como cualquier estadista socialdemócrata europeo.

Pero cuando se trata del exterior el presidente Lula se desviste de los atuendos democráticos y se abraza con el comandante Chávez, con Evo Morales, con el comandante Ortega, es decir, con la hez de América latina, y no tiene el menor escrúpulo en abrir las puertas diplomáticas y económicas de Brasil a la satrapía teocrática integrista de Irán.

¿Qué significa esta duplicidad? ¿Que el presidente Lula nunca cambió de verdad? ¿Que es un simple travestido, capaz de todos los volteretazos ideológicos, un politicastro sin espina dorsal cívica y moral? Según algunos, los designios geopolíticos para Brasil del presidente Lula están por encima de pequeñeces como que Cuba sea, con Corea del Norte, una de las dictaduras donde se cometen los peores atropellos a los derechos humanos y donde hay más presos políticos.

Lo importante para él serían cosas más trascendentes, como el puerto de Mariel, que Brasil está financiando con 300 millones de dólares, así como la próxima construcción, por Petrobras, de una fábrica de lubricantes en La Habana. Ante realizaciones de este calado, ¿qué puede importarle al "estadista" brasileño que un albañil cubano del montón, y encima negro y pobre, muera de hambre clamando por nimiedades como la libertad?

En verdad, todo esto significa, ay, que Lula es un típico mandatario "democrático" latinoamericano. Casi todos ellos están cortados por la misma tijera y casi todos, unos más, otros menos, aunque -cuando no tienen más remedio- practican la democracia en el seno de sus propios países, en el exterior no tienen reparo alguno, como Lula, en cortejar a dictadores y demagogos tipo Chávez o Castro, porque creen, los pobres, que de este modo aquellos manoseos les otorgarán una credencial de "progresistas" que los libre de huelgas, revoluciones, acoso periodístico y de campañas internacionales acusándolos de violar los derechos humanos.

Como recuerda el analista peruano Fernando Rospigliosi, en un admirable artículo: "Mientras Zapata moría lentamente, los presidentes de América latina -incluido el sátrapa cubano- se reunían en México para formar una organización -¡otra más!- regional. Ni una palabra salió de allí para demandar la libertad o un mejor trato para los más de 200 presos políticos cubanos". El único que se atrevió a protestar -un justo entre los fariseos- fue el nuevo presidente de Chile, Sebastián Piñera.

De manera que la cara de cualquiera de estos jefes de Estado hubiera podido reemplazar a la de Luiz Inacio Lula da Silva, abrazando a los hermanos Castro, en la foto que me retorció las tripas al leer la prensa una mañana.

Esas caras no representan la libertad, la limpieza moral, el civismo, la legalidad y la coherencia en América latina. Estos valores se encarnan en personas como Orlando Zapata Tamayo, las Damas de Blanco, Oswaldo Payá, Elizardo Sánchez, la bloguera Yoani Sánchez y demás cubanos y cubanas que, sin dejarse intimidar por el acoso, las agresiones y vejaciones cotidianas de que son víctimas, se siguen enfrentando a la tiranía castrista. Y se encarnan, asimismo, en principalísimo lugar, en los centenares de prisioneros políticos y, sobre todo, en el periodista independiente Guillermo Fariñas, que, cuando escribo este artículo, lleva varios días de huelga de hambre en Cuba para protestar por la muerte de Zapata y exigir la liberación de los presos políticos.

Curiosa y terrible paradoja: que sea en el seno de uno de los más inhumanos y crueles regímenes que haya conocido el continente donde se hallen hoy los más dignos y respetables políticos de América latina.


miércoles, 10 de marzo de 2010

Evo mandó evitar el voto cruzado menospreciando que el voto es libre, universal y secreto. amenazó con castigo "nos vamos a informar quién vota..."

José Gramunt de Moragas • S.J. - El jefe del MAS y presidente del Estado Plurinacional, Evo Morales, ordenó a sus conmilitones votar según la consigna dictada por él mismo y, consiguientemente les prohibió el voto cruzado, es decir, votar por el candidato A del partido X y, al mismo tiempo, votar por el candidato B, del partido Y. Es un retorno al simplicísimo voto staliniano: “sí o sí” a favor de lo que dicta el jefe. Don Evo tal vez olvidó que el voto es universal, libre y secreto. Nadie está facultado para restringir el derecho al voto a un determinado sector, ni a obligar ni a fisgonear el sufragio de ningún ciudadano. Y digo fisgonear porque ésta es una forma ilegal, ruin, abyecta de controlar el sufragio del ciudadano o del grupo de militantes de un determinado partido.
Esta mala práctica no es nueva. Se ha repetido en elecciones desde mucho tiempo atrás, lo cual no justifica su repetición. Si pues las condiciones indicadas más arriba no se cumplen, se acabó la opción personal, soberana, autónoma e independiente, exenta de cualquier imposición. Se acabó la democracia.
La orden del Sr. Presidente es un paso más hacia la abolición sistemática de las instituciones del Estado Democrático de Derecho. Más poder. Más soberbia. Menos equilibrio de las fuerzas políticas. En efecto, con el reciente nombramiento de los magistrados directamente por la personal e incuestionable voluntad de Don Evo, ya se anuló la independencia del Órgano Judicial. Los tres poderes tradicionales del Estado de Derecho, se concentran en una sola mano. Por si esto fuera poco, ahora toca borrar del mapa político el sistema electoral democrático, cuya esencia es el voto universal, libre y secreto del ciudadano. Entonces, dígame el amable lector, qué le queda a este Gobierno de demócrata. El hecho que comento no ayuda a garantizar una campaña electoral respetable y creíble. Más bien contribuye a desconfiar del Gobierno que la preside con tanta soberbia y malas artes pero con el derroche ilimitado de los recursos del Estado.
Pero al gobierno que, según las varias encuestas goza de pronósticos optimistas para las elecciones del 4 de abril, no le acompaña la buena suerte. Justo en plena campaña electoral, por cierto suficientemente enrarecida, se producen el asesinato de dos dirigentes campesinos en la población de Warnes, militantes del Movimiento de los Sin Techo (MST), afín al MAS. Uno de ellos, precandidato de disidentes del partido de Gobierno, para alcalde. Los primeros informes policiales no dan mucha información sobre los autores ni sobre las causas del crimen. Sólo hablan de sicarios, lo cual no está fuera de lo verosímil, dada la multiplicación de las bandas delictivas en Santa Cruz, entre las cuales no es difícil reclutar “profesionales” del crimen a los que se encarguen de la “faena”. Teniendo en cuenta la crispación de los ánimos que va creciendo a medida en que se acerca la fecha de las elecciones, hechos lamentables como el citado, podría ser utilizado para ahondar los odios y las revanchas. Ojalá que me equivoque.

martes, 9 de marzo de 2010

socialistas, conservadores, populares y reformistas de la UE han pactado un documento en contra de Cuba. también Evo tiene presos políticos


El Parlamento Europeo va a condenar este jueves la muerte del disidente cubano Orlando Zapata tras unahuelga de hambre de 85 días.

Será mediante una resolución (ver .pdf) que han pactado socialistas, populares, conservadores y reformistas europeos, y el grupo de Europa de la Libertad y la Democracia, en la que se "condena por la evitable y cruel" muerte de Zapata, y expresan su solidaridad y simpatía con la familia.

Respeto a los derechos humanos

Un texto en el que se lamenta la "detención preventiva de activistas" y los intentos del gobierno de Raúl Castro de "obstaculizar" a la familia su asistencia a los funerales, y llama "la atención" sobre lasituación de Guillermo Fariñas. El psicólogo y periodista que se encuentra en una huelga de hambre que "puede concuir con un fatal desenlace".

Deplora también la ausencia de "todo gesto significativo" de las autoridades cubanas a los llamamientos internacionales para que respetelas "libertades y derechos fundamentales" y llama a la "inmediata e incondicional liberación de los presos políticos y de conciencia".

Para conseguirla, los eurodiputados llaman al "Consejo y la Comisión para que intensifiquen todas las medidas que sean pertinentes" y que se preste "apoyo incondicional y sin reservas al inicio de un proceso pacífico de transición política hacia una democracia pluripartidista" en Cuba.

Sin mención a España

Una postura que es más exigente que la recogida hasta ahora en la llamada "posición común" que no se menciona en el texto por acuerdo de las partes, al igual que se ha retirado una crítica el ejecutivo españolque pretendía incluir el Partido Popular.

Además se insta a la Alta Representante, Catherine Ashton, y al Comisario de Desarrollo para que entablen"un diálogo estructurado con la sociedad civil cubana y aquellos sectores que apoyen una transición pacífica" de acuerdo con las conclusiones aprobadas históricamente por el Consejo de la Unión Europea.

El texto tendrá que ser debatido antes de su aprobación en la cámara. Será este miércoles en una sesión en la que el secretario de Estado de la Unión Europea, Diego López Garrido, será el encargado de fijar la posición del Consejo de la Unión Europea, y también del Ejecutivo español.

El futuro de las relaciones

Un texto que se centra básicamente en la situación de los derechos humanos, y quedeja a un lado el diálogo político con Cuba. Así lo ha explicado a RTVE.es la eurodiputada socialista, María Muñiz, que pese a todo considera necesario "revisar" la "posición común".

A su juicio no se ajusta con lo que la Unión Europa "quiere ser como actor global" en lo que se refiere a dialogar con todos los Estados, en especial en aquellos donde se quiere "potenciar el respeto a los derechos humanos".

Además, dice, en "13 años de posición común no ha habido ningún resultado", por lo que cree que ha llegado el momento de un cambio. Una postura similar a la la presidencia española de la UE, que ya ha promovido una "reflexión" entre los 27 sobre este asunto.

Los populares europeos se oponen radicalmente a ese cambio hasta que "no haya señales inequívocas" de que se respetan en Cuba los derechos humanosy se "hayan liberado a todos los presos políticos.

Así lo ha dicho a RTVE.es su secretario general, Antonio López Isturiz, quien cree que esta resolución va en la "buena señal" con lo que históricamente se ha pedido a Cuba. Un asunto, por cierto, que tratarán los Primeros Ministros del PP Europeo en la reunión previa que mantendrán a la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del 25 y 26 de marzo.

jueves, 4 de marzo de 2010

La oposición controla el Senado. se le cierra a Cristina la llave del "poder extenso" que imitando a su par Evo quizo ejercitar. L.N. de baires dice:

Al lograr quórum propio e imponerse como mayoría en todas las comisiones del Senado, el amplio arco de la oposición política al kirchnerismo cuenta, desde ayer, con una valiosa herramienta para intentar poner coto al desbordado y arbitrario ejercicio del poder de que hace gala un gobierno que ha avasallado al Congreso y a la Justicia, al tiempo que ha ignorado en forma sistemática a la oposición.

Pero al mismo tiempo esta nueva conformación en las comisiones de la Cámara alta comporta, de cara a la sociedad, una fuerte y a la vez delicada responsabilidad por parte de la oposición. La derrota que sufrió el oficialismo al perder el control del Senado se suma a la que padeció, en diciembre, en la Cámara de Diputados, donde sólo retuvo el control de 20 de las 45 comisiones.

En la Cámara alta, con el voto de 37 senadores de distinta procedencia política, unidos momentáneamente por un común rechazo al autoritarismo con el que gobierna el kirchnerismo, la oposición plasmó un nuevo esquema político para los próximos dos años al obtener la presidencia de 13 de las 25 comisiones permanentes, que, a su vez, estarán integradas en su totalidad con mayoría de ocho miembros, sobre un total de 15, por legisladores del espectro no kirchnerista. Significa que la oposición controlará la mitad más uno de las presidencias de las comisiones y tendrá mayoría en todos los casos.

Una señal alentadora del ejercicio de este nuevo poder se vio ayer mismo, cuando la oposición logró que comenzaran a trabajar varias comisiones clave, como las de Acuerdos, Presupuesto y Hacienda, Economía y Coparticipación.

De esta manera, el arco no kirchnerista está en condiciones de lograr que la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, pierda su puesto y de neutralizar el decreto con el que el Gobierno se apropió entre gallos y medianoche de una porción de las reservas del Banco Central con la aquiescencia o la complicidad de Marcó del Pont.

Al consolidarse de esta manera la merma del poder kirchnerista, habrá que ver cómo reacciona el Gobierno ante un fenómeno que nada tiene de extraordinario en el libre juego de las instituciones democráticas. En cualquier otro país esto sólo obligaría al oficialismo a un mayor juego negociador y a un afán de conciliación.

Por desgracia, el matrimonio presidencial siempre ha concebido la negociación como claudicación y, al mismo tiempo, se ha negado a todo tipo de diálogo serio con quienes no comulgan con su peculiar visión de la realidad y de las necesidades de un país al que han gobernado con el mismo espíritu feudal con el que lo hizo Néstor Kirchner cuando gobernó Santa Cruz. Por lo tanto, es una incógnita cuál será su reacción ante el nuevo panorama.

En la vereda de enfrente, la oposición tiene ahora muchas más responsabilidades y obligaciones. Su mayoría es escasa, y eso entraña el peligro, como ha ocurrido en otras circunstancias, de que el oficialismo recurra a la captación circunstancial de algunos de sus representantes.

También es cierto que la oposición no constituye un bloque homogéneo y que allí han recalado personalidades políticas tan disímiles como lo son sus orígenes, sus ideas y sus apetencias. Sólo los une un afán de ponerle límite al autoritarismo kirchnerista.

Por eso es que a partir de ahora también la oposición está obligada a un mayor ejercicio del diálogo y a una permanente búsqueda de consensos y de puntos en común entre sus heterogéneos componentes. Ese ejercicio, al que siempre se negó el oficialismo, será también, para la oposición, una forma de ir plasmando qué tipo de país es el que anhela y cómo pretende construirlo.


domingo, 21 de febrero de 2010

paso a paso continúa Evo desmontando el poder legislativo. mientras en México por razones "políticas" lo aclaman como abanderado de la democracia, ojo


El proceso emprendido por el presidente Evo Morales, denominado “Revolución en democracia”, implica un minucioso y complicado camino de desmontaje de instituciones que se formaron durante la vida republicana. El Estado Plurinacional va demoliendo paso a paso todo el camino institucional y lo hace en un juego de relojería que vulnera institución por institución.
Con gestiones casi simultáneas al ascenso de Morales al Ejecutivo, los uniformados fueron fácilmente convencidos y observamos una suerte de noviazgo a primera vista, en realidad hay señales de que habría ya algunos acuerdos con jefes militares desde la gestación de octubre de 2003. Luego, y durante la primera gestión presidencial se desmontó el Poder Judicial, se preparó el acoso y los juicios a los Magistrados hasta que estos fueron renunciando en forma escalonada llegando a las acefalias que han sido fácilmente cubiertas con la llamada “Ley Corta”, recientemente sancionada, que estableció la necesidad de establecer una transición particularísima en la que el propio Presidente boliviano ha designado los magistrados y jueces faltantes del Tribunal Constitucional, del Consejo de la Judicatura y de la Corte Suprema de Justicia. Se adujo un vacío constitucional hasta la estipulada elección de diciembre del año 2010, que ha permitido todo un año para que el Presidente Morales tenga el poder judicial en sus manos.
Lo que nadie se ha percatado es que a la par de que estos hechos se consolidan comienza el desmontaje del Poder Legislativo, ahora “Órgano” Legislativo. Esto se está realizando por supuesto gracias a los dos tercios alcanzados en la votación, que ha llevado a un acorralamiento de la oposición a la que de inicio se le regatearon Comisiones, cercándose por otro lado todo el congreso tanto opositor como oficialista en una especie de degradación de la función legislativa, en la que se buscaría que los asambleístas no funjan como figuras centrales de la vida política del país que ahora se concentra más que antes en la figura del Presidente secundado en mandos y atribuciones por el Vicepresidente.
Los legisladores oficialistas corren el riesgo de quedar como obedientes levanta manos que renunciarían a tener una alta participación en la dinámica política del Estado boliviano.
Existen varias maneras de ir desmontando el poder de los legisladores: Primero llevándolos a que no legislen entre oposición y oficialismo, sino que sólo coadyuven y respalden las decisiones del Presidente, lo que le irá quitando el interés de la Asamblea Legislativa que dejaría de fungir como una contraparte entre tiendas políticas. Ahora se critica duramente y de manera machacona que el antiguo congreso era pactista sin que exista una solución democrática a este supuesto crimen que no ha tenido solución dentro del proyecto del MAS sino que muy por el contrario lo único que está dejando es un Legislativo dócil al Ejecutivo, que internamente no necesita acordar nada sino amarrar y controlar el manejo legislativo para que nada se salga del libreto.
Es necesario recordar que además del regateo de las Comisiones, la oposición no tiene participación en la Comisión de Defensa y FF.AA, situación que provocó la grave crisis en la directiva del Senado por la declaración de la Presidenta Ana María Romero, quien declaró que esta había sido una instructiva y decisión impartida por el Ejecutivo, situación que coincidió con el alejamiento y enfermedad de la Señora Romero de Campero, ahora con licencia indefinida.
Los legisladores han comenzado además a ser vulnerados en sus derechos laborales, quitándoles paulatinamente algunos derechos como el de contar con un seguro de salud estable; sabemos que se ingresará a la Caja de Salud, que en realidad es un sistema público en el que las personas a pesar de estar en grave estado de salud tienen que hacer largas colas desde las cuatro de la mañana para recibir una ficha, la que suele ser emitida para el plazo de quince días o el mes entrante y si finalmente llega a ser ingresada puede quedar en un pasillo por el estado de hacinamiento. Existen innumerables quejas de negligencia médica y la falta de medicamentos es asunto de rutina. También se está quitando el seguro de vida y la lista de apoyos y derechos laborales, sigue, suma, seguirá y sumará.
El gobierno actual justifica esto como una forma de quitar privilegios, cuando en realidad los sueldos ya fueron reducidos ostensiblemente en la anterior gestión y los miembros del Legislativo tienen que mantener sus familias en condiciones salariales muy ajustadas porque tienen sus familias en sus lugares de origen. Esto por supuesto nadie quiere verlo en su verdadera dimensión porque los eslóganes que se han acuñado contra los antiguos poderes del Estado invisibilizan las nuevas intenciones; se suele decir que los parlamentarios eran flojos, se exigen cinco días de sesiones a la semana para que estos acudan sólo de manera muy ajustada a visitar las regiones que los eligieron y sin posibilidad de organizarse en estas para llevar las demandas al gobierno.
El desmontaje exige que este órgano pierda brillo, pierda importancia, que finalmente termine siendo ocupado por personas anónimas sin voz, sin voto, sin ideas propias, sin posibilidad de ser contrapeso del poder Ejecutivo y por supuesto lejos, muy lejos, cada día más lejos de la separación de poderes.
Para que el desmontaje sea más rápido e irreversible, los funcionarios tendrán también una Ley Anticorrupción, cuyo verdadero espíritu se puede entrever en la medida que esta vulnera pactos y convenios de DD.HH largamente consolidados a nivel mundial, se obvian lógicamente las garantías, se vulnera y se cambia el Código Penal y el Procedimiento Penal que habían sido modernizados en las reformas consolidadas en 1999 que planteó que nuestro sistema penal responda al principio de que la sociedad política le entregue al Estado el poder penal bajo la condición que tal poder no pueda estar sujeto a los avatares políticos y los vaivenes anímicos del juez, sino todo lo contrario, quedando al mismo tiempo establecidas, como contenido de aquella situación que llamamos “Estado de Derecho”, una serie de “garantías” que regulan el ejercicio de ese poder penal otorgado al Estado que hace de ese poder penal un sistema no arbitrario, que propone racionalidad en el ejercicio penal para garantizar a las personas sus derechos.
La aplicación de esta Ley que no respeta garantías y la reforma penal, deja en vilo a los funcionarios públicos, entre ellos los asambleístas, que podrían ser procesados o sujetos a investigaciones arbitrarias, que no gozan ya de inmunidad parlamentaria, que ahora tienen sobre sus cabezas la imprescriptibilidad de estas nuevas tipicaciones de delito de corrupción y que saben que todo este organismo está conformado por ministerios y órganos dependientes del Ejecutivo.
Todo esto va e irá a cuenta y riesgo del proceso de cambio en Bolivia.

lunes, 15 de febrero de 2010

Llegará el dia en que la democracia y los derechos se restituyan desterrando su gran perversidad. Carlos Mesa expresidente.


El miedo se ha apoderado de muchos, propios y extraños... ¿Y la comunidad internacional? ¿Está tan asustada como tantos otros?

Gracias a una intensa campaña de imagen, al uso tan arbitrario como inteligente de la retórica "revolucionaria" cuyo eje es la apropiación de la reivindicación indígena, estamos al borde de ver al presidente Morales convertido en un mito viviente. El culto a la personalidad ha llevado a la concentración total de poderes en su mano, la Constitución le permite casi todo y la Asamblea le permite lo poco que ésta no. El deslumbramiento de buena parte de la comunidad indígena del país y de los ingenuos (y no tanto) observadores de varias partes del mundo, acepta que el más astuto político mestizo del último medio siglo aparezca como el Apu Mallku (jefe religioso y político en un solo y deformado saco).

A pesar de las evidencias incontrastables de los esfuerzos, logros y cambios positivos, que no por insuficientes dejan de ser fundamentales en un país con los problemas estructurales de Bolivia, realizados en el periodo 1952-2005 a favor de la inclusión, la eliminación de la discriminación y la lucha contra la pobreza; a muchos bolivianos y muchos otros que miran este momento desde fuera, les parece "entendible" que el Gobierno "entierre la República", cambie los símbolos del país y falsifique y/o niegue la historia.

La vulneración de principios democráticos esenciales como la independencia de poderes, la entrega del Poder Judicial por casi un año al arbitrio, discrecionalidad y decisión subjetiva e interesada del Presidente, la justifican como una forma de "llenar el vacío" de un Poder ¡que el mismo Morales destruyó sin pudor alguno en sus anteriores cuatro años de gobierno! La Constitución ha roto la independencia de poderes, eliminando la autonomía entre el Ejecutivo y el Legislativo con las nuevas atribuciones que le da la Carta Magna al Vicepresidente en el Ejecutivo. El Primer Mandatario que denunciaba el "rodillo parlamentario" de los "neoliberales" cuando era opositor, aplica ahora el "rodillo" a su antojo. Mientras, la oposición desmembrada, sin rumbo, peleándose entre sí del modo más penoso, no atina a otra cosa que protestar de modo testimonial. El mecanismo vigente, en tanto, es eliminar a los enemigos políticos por la vía de enjuiciamientos de todo tipo y en número ilimitado, la persecución, detención o amenaza "jurídica" contra líderes de la oposición (el caso de Leopoldo Fernández es escandaloso, no sólo por su ilegalidad, sino porque a un año y medio de su detención, el proceso como tal no comienza), con el argumento de que como "son asesinos y corruptos" —antes de cualquier juicio o sentencia— se merecen esa suerte.

Pero la aberración mayor de todo este mecanismo de destrucción de los derechos ciudadanos básicos, está establecida en el artículo 123 de la Constitución que dice: "La ley sólo dispone para lo venidero y no tendrá efecto retroactivo excepto… en materia de corrupción, para investigar, procesar y sancionar los delitos cometidos por servidores públicos contra los intereses del Estado". Por si fuera poco el artículo añade: "…y en el resto de los casos señalados por la Constitución". Tal determinación vulnera derechos consagrados en varios e importantísimos tratados internacionales que establecen como principio jurídico sagrado la irretroactividad de la ley, pero lo más grave es que reniega de la más importante declaración hecha por las Naciones Unidas; la Declaración Universal de los Derechos Humanos que en su artículo 11 inciso 2 dice: "Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito".

El miedo se ha apoderado de muchos, propios y extraños… ¿Y la comunidad internacional? ¿Está tan asustada como tantos otros? ¿Para la representación de Naciones Unidas la vulneración flagrante de un artículo de la Declaración Universal de DDHH no es motivo de una posición pública clara y valiente en defensa de un principio que está en su Carta Fundamental? ¿La OEA no tiene palabra? ¿La Corte Interamericana de DDHH no ha revisado la Constitución boliviana? ¿Las ONG internacionales que apoyan al Gobierno, los países de la Unión Europea, nuestros vecinos… Unasur, no tienen nada que decir sobre este camino al autoritarismo y esta destrucción del Estado de Derecho?

La complacencia, el silencio "prudente" para no llevarse mal con el Gobierno de legaciones de países amigos y organismos internacionales, de empresarios, gremios, fundaciones y grupos organizados locales, nos deja anonadados.

El aislamiento progresivo de toda voz que desde la democracia, desde los derechos humanos, desde la soledad de posiciones cada vez más arrinconadas, pone en evidencia todos estos desmanes, ratifica que ejercer el autoritarismo, imponer el discurso único y generar miedo en los adversarios, funciona y lo peor de todo, es políticamente muy útil.

Es más rentable la injuria, la violencia verbal, la violencia de hecho, la muerte de compatriotas si es "necesario", que un discurso de tolerancia, de sentido de respeto al otro, de plena libertad de expresión, de aceptación desde el poder del derecho de las voces de los enemigos por duras y descomedidas que éstas sean.

Llegará el día en que fariseos y tibios sean desnudados en esta complicidad basada en la ética de "doble rasero". Llegará el día en que la democracia y los derechos de igualdad para todos se restituyan en Bolivia, con lo bueno de esta etapa que sin duda ha hecho aportes para conquistarla, pero desterrando su gran perversidad que desnaturaliza gran parte de lo que dice representar y hacer.

Lo triste de todo esto es que en el camino habrán quedado vidas, honras y destinos individuales y colectivos zarandeados y destruidos sin el menor atisbo de consideración humanista por los protagonistas de esta jacobina "revolución democrática y cultural".

lunes, 8 de febrero de 2010

grave peligro para la democracia en algunos países de América del Sur. L.N. editorial Uno. Argentina está incluída


Las democracias de América latina viven hoy realidades con perfiles bien distintos. Hay algunas, como la chilena, que muestran un notable estado de madurez ejemplar, digno de ser imitado. Hay otras, como es lamentablemente el caso paradigmático de Venezuela, que están en lo que podríamos llamar las antípodas de Chile.

Esto es, en una grave situación, debilitadas en extremo y casi camino a desaparecer.

El futuro es sombrío en ese caso. Tanto es así que Hugo Chávez, ante la escalada de protestas populares masivas que enfrenta, acaba de anunciar que si continúan las protestas en su contra a pesar de la mano dura, recurrirá a "medidas radicales". En un país como la Venezuela de Chávez, en el que está severamente restringida la libertad de opinión y en el que se ignoran impunemente los derechos y las garantías individuales más esenciales, esto significa la posibilidad de radicalizar aún más las cosas, recurriendo a la violencia y el terror para silenciar absolutamente el disenso. Es lo que sucede desde hace cinco décadas en Cuba.

Frente a esta aberración, el destacado politólogo Guillermo O?Donnell acaba de incluir a nuestro país junto con otros cuyos presidentes gobiernan mediante decretos de emergencia y recurren a presuntas facultades extraordinarias para violar las atribuciones que corresponden a los otros poderes del Estado prescriptas por las respectivas

Constituciones, deformándolas a su gusto y paladar. Son los casos de Venezuela, Nicaragua y Ecuador, entre otros. El denominador común del grupo de países al que alude O?Donnell es que sus respectivas autoridades están empeñadas, de una u otra manera, en deformar las instituciones, coartar y desdibujar sus atribuciones, y alterar, si no aniquilar, los equilibrios y balances de poderes propios de la república. El propósito es concentrar el poder en manos del Ejecutivo al estilo de las viejas monarquías absolutistas.

Se suma a este penoso panorama una corrupció generalizada pocas veces vista.

Para ello, advierte O?Donnell, los gobiernos de esos países se disfrazan cínicamente, apoderándose del ropaje de la democracia, mientras manipulan los procesos electorales y dan la apariencia de ser limpios, libres y honestos. Están lejos de esa imagen.

En la Argentina, incluida en ese grupo, se ha dado una valiente reacción institucional. La protagoniza el Poder Judicial, que ha comenzado a marcar, en forma reiterada y en diversos escenarios, los límites que la ley define respecto de las conductas abusivas de la administración nacional.

Por ello, nuestra Justicia ha sido agresivamente acusada de ser algo así como un partido de oposición cuando está cumpliendo con la independencia y la idoneidad debidas con su rol de ser el seguro constitucional que tienen los ciudadanos contra la arbitrariedad que, paso a paso, parece haberse apoderado de todo. Es hora de reconocer la enorme trascendencia que tiene el conjunto de sentencias de distintas instancias y fueros que se han dictado en las últimas semanas, las cuales, como una brisa republicana, han comenzado a recordar los límites que, en una democracia, tiene el poder.

Por la falta de respeto a esos límites, la tentación autoritaria termina fortalecida. Esa tendencia representa un grave peligro para la vigencia de la Constitución Nacional y de las libertades de todos, algo que lamentablemente ocurre en otros países de la región.