Vistas de página en total

viernes, 7 de mayo de 2010

Evo no es Chiste. titula El Pais de Montevideo en un análisis lapidario para el Jefe de Estado. "dueño de una concepción mental intolerante".


Fue la broma del mes. Las palabras del presidente boliviano, Evo Morales, sosteniendo con pasmosa seriedad que la homosexualidad y la calvicie son “culpa” de la ingesta de pollo, dieron materia prima para que el mundo se riera con ganas. Pero más allá de lo humorístico que tiene el tema, el escándalo generado en torno a las palabras de Morales revela algo preocupante; la liviandad con la que se construyen los mitos políticos hoy en día.

Hasta hace sólo semanas, Evo Morales era un estadista. La sociedad internacional lo trataba con respeto, los sectores intelectuales se derretían ante el personaje y su vida cinematográfica, y los dirigentes políticos de izquierda lo llevaban a lo más alto de su panteón ideológico. “Es lo más interesante que ha pasado en la izquierda latinoamericana en décadas”, decía hace poco nuestro vicecanciller Roberto Conde.

Estos juicios, atravesados por dosis importantes de ignorancia, complejos históricos mal asumidos y corrección política absurda, se vinieron a pique. Bastó que cargara contra un grupo organizado como el colectivo gay, para que el indio bueno y defensor de lo natural se convirtiera en un troglodita de un día para otro. Y la culpa de esto no es de Morales. Desde su llegada al poder, el mandatario andino ha dado sobradas muestras de una concepción mental intolerante, retrógrada y poco democrática, amparado por una pátina de enamoramiento con un pasado mítico más que discutible. Los ejemplos sobran.

Meses atrás, el gobierno boliviano, que cuenta con mayoría propia en el Congreso, votó una ley “anticorrupción” para penar el mal manejo de los recursos públicos. Esa ley, que tipifica delitos imprecisos como el daño a los intereses superiores del Estado, incluye entre sus detalles más asombrosos su aplicabilidad retroactiva, o sea que alcanza a acciones realizadas antes de su existencia. El objetivo explícito de la norma, que se da de trompadas con las bases del sistema legal occidental, es juzgar a los mandatarios constitucionales que precedieron a Morales, en una cacería de brujas que ya ha motivado que más de 20 dirigentes opositores hayan debido dejar el país.

No contento con eso, Morales nombró por decreto a 18 nuevos jueces para integrar la Suprema Corte de Justicia y otros altos tribunales. Todo ignorando disposiciones de la constitución que él mismo promulgó, que fija que los jueces deben ser electos por voto popular. Además, siguiendo un precedente iniciado por Fujimori en Perú, recorta el mandato de los jueces actuales. Esta polémica reforma, llamada la “ley corta”, ha significado el tiro de gracia para la independencia del poder judicial en Bolivia, lo cual ha generado que hasta la Oficina del Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos expresara su inquietud.

Otra de las medidas impulsadas por Morales ha sido la de consagrar la “ley indígena originaria”. Según la nueva constitución, esta poco ortodoxa fuente de derecho coexiste con la justicia ordinaria y goza de igual jerarquía. Claro que sin que existan normas escritas y claras que digan lo que se puede hacer y lo que está prohibido. Así han proliferado tribunales populares que deciden tomarse la justicia por su mano y aplican penas inhumanas sin ninguna garantía legal. Linchamientos, azotadas y humillaciones públicas son parte integral de un sistema de justicia que según un reciente artículo del jurista Luis Eduardo Siles “se asemeja a lo que ocurre en lugares gobernados por el fundamentalismo islámico”. Siles llega a afirmar que “en Bolivia rige la pena de muerte, sin ley ni proceso”.

Pues todo esto estaba a la vista de la comunidad internacional hace tiempo. Y sin embargo todos aplaudimos a Morales como si fuera una especie de Mandela andino, tomando sus exabruptos y ataques a quien piensa diferente como parte del “color” que rodea al primer presidente indígena de Latinoamérica. Está claro para cualquiera que haya ido a Bolivia que se trata de un país especial y con unos contrastes chocantes, que explican sobradamente el surgimiento de un liderazgo como el de Morales. Pero eso no debería ser suficiente como para que el mundo entorne los ojos ante abusos y excesos injustificables, que si hubieran provenido de cualquier otro político, habrían desatado un escándalo mucho más grave que el causado por el pobre pollo.

jueves, 6 de mayo de 2010

Ricardo A. Guibourg experto en filosofía del Derecho acaba de afirmar que se da la existencia de la Democracia aunque no haya demócratas. LN.BA.

"El hombre nace libre, pero en todas partes es esclavo." Eso dijo Rousseau en el comienzo de su Contrato s ocial. Se refería probablemente a la monarquía, porque su pensamiento fue usado como base de la moderna democracia, un "gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo", al decir de Abraham Lincoln. Sin embargo, una vez adoptada la democracia en casi todo el mundo, muchos pueblos sienten que sus gobiernos parecen ajenos. Alf Ross, el célebre iusfilósofo danés, intentó cuantificar en tres dimensiones aquello del gobierno del pueblo: cuán amplia es la concepción de "pueblo", cuánto gobierno se le confía y cuán estrecha, directa o inmediata es la relación del pueblo con su gobierno.

En la vida real, la democracia directa es tenida por impracticable (valdría la pena meditar un poco más sobre esto, a la luz de las nuevas tecnologías); la democracia representativa se manifiesta fugazmente en el momento de votar, la democracia participativa, deliberativa o aun "protagónica" tiene la ventaja de impulsar el debate permanente, pero en ocasiones se parece demasiado a una puesta en escena para enfervorizar o calmar al pueblo y -ya se sabe- la democracia corporativa no es más que fascismo.

Muchos otros nombres se han inventado para encubrir tiranías: democracia popular, democracia dirigida, protegida, impuesta por fuerzas extranjeras o predicada por dictadores nostálgicos y pillos de siete suelas.

¿Es posible una democracia sencillamente democrática, es decir compuesta, gestionada y disfrutada por demócratas? ¿Por gente dispuesta a exponer lealmente sus proyectos, a debatirlos con sus oponentes, a negociarlos y cumplirlos frente al pueblo con el poder que emane de los resultados electorales y a volverse a su casa, con la satisfacción del deber cumplido, como se recuerda del romano Cincinato? Tal cosa es teóricamente posible, pero en la práctica operan elementos que en muchas sociedades disminuyen su probabilidad: el costo monetario de la política, el consiguiente riesgo de corrupción y la labilidad de la mente humana a los argumentos irracionales. Así, aun en ausencia de golpes de Estado, sucede a veces que un gobierno legítimamente electo busca primero consolidar su poder para luego mantenerlo a cualquier costo hasta que se pueda. Cuando ya no se puede, negocia una salida honorable, o se procura impunidad, o simplemente huye. Pero es reemplazado por otro gobierno que no logra mantenerse sin hacer lo mismo. Cada gobierno de este tipo se complementa con una oposición que asume la función de protestar si es minoritaria, trabar todas las iniciativas oficiales si alcanza la mayoría y ponerles precio si apenas está en condiciones de negociar.

Puede haber, lo sabemos, una democracia sin demócratas. Pero sus ciudadanos se sienten divorciados de ella, votan sin considerarse representados y apenas apuestan unas fichas a su salvación personal. En contextos así, no vale la pena elaborar plataformas electorales, ni formular políticas de Estado a largo plazo ni participar -gratuitamente- en manifestaciones públicas.

El poder del Estado es uno solo, aunque esté distribuido en ramas ejecutiva, legislativa y judicial en un sabio y poco operativo sistema de frenos y contrapesos. Los ciudadanos pueden elogiar, criticar, manifestar, reunirse y protestar, pero su instrumento democrático por excelencia no es otro que el voto. Si, a la hora de ejercerlo, los ciudadanos reaccionamos visceralmente, o tomamos en cuenta razones de cortísimo plazo, o sólo entonces advertimos que las opciones son limitadas, o ni aun entonces nos damos cuenta de que nuestras emociones han sido manipuladas, nuestros lamentos posteriores sólo sirven para pasar el tiempo mientras aprendemos, siempre a nuestra costa, a convertirnos en demócratas de nuestra propia democracia.

© LA NACION

El autor es director de la maestría en Filosofía del Derecho de la Universidad de Buenos Aires.


miércoles, 5 de mayo de 2010

"Pobre Evo...le robaron uno de sus 60 autitos" del Correo Gallego...para reírse un poco!

El pobre Evo Morales no gana para disgustos. Su amigo Hugo Chávez le había regalado un lujoso vehículo 4×4, pero el presidente ya no lo tiene en su poder. ¿El motivo? El presidente boliviano mandó a su chófer que usase el coche oficial a comprarle pan para desayunar. El chofer se bajó del coche, dejó la llave encendida, compró el pan… y al regresar el coche había desaparecido.

El pobre Evo no para de ocupar portadas por ridículos varios. Sus declaraciones de hace algunos días han llenado internet de bromas de todo tipo, y no es para menos. “De aquí a 50 años todo el mundo será calvo”, dijo Evo Morales. El presidente boliviano estaba enfadado porque consideraba que los pollos importados del mundo capitalista “están cargados de hormonas femeninas”, por lo que “los hombres, cuando comen este pollo, tienen desviaciones en su ser como hombre”.

Morales siguió su intervención quejándose del empleo de platos de porcelana. Para el presidente boliviano, deben ser reemplazados por platos de barro: “para el movimiento indígena y campesino, nuestro plato es de barro. Cuando se quiebra, se hace tierra. Ahora me hacen comer en esos otros platos. Vajillas, no vejigas por si acaso… No sabemos si esto contamina o no”, anunció preocupado Evo.

Pero la andanada de Evo apenas comenzaba. El presidente empezó a mostrar ponchos indígenas, que cubrió de agua para demostrar la supuesta “superioridad” de esta prenda tradicional que además “protege de la lluvia, del calor, del frío…”. A continuación, Morales criticó indignado un impermeable de plástico, al que llamó “poncho del occidente, del capitalismo”.

Más tarde, Evo Morales contó que le invitaron a beber unos “compañeros” y decidió unirse, pero tomando únicamente Coca-Cola por sus obligaciones. El presidente boliviano confiesa que bebió un vaso de Coca-Cola y “ya estaba mal”, mientras que sus “compañeros” estaban perfectamente pese a la ingesta de alcohol. El pobre Evo anunció que, tras beber el vaso de Coca-Cola, “tenía desmayos… Mi cuerpo se descomponía. Tuve que abandonar esa convivencia”. Uno se pregunta qué le metieron en el vaso a Evo, porque no parece que fuese Coca-Cola…

Al presidente de Bolivia tampoco le gusta “la medicina occidental”, porque trata el dolor de cabeza con un “Alkaset”. Probablemente se refería a un Alkazelser, pero claro, esa medicina no trata el dolor de cabeza, o sea que me temo que alguien está boicoteando seriamente al presidente boliviano. Entre la experiencia de la Coca-Cola y esta negligencia médica, queda demostrado que puede haber una conspiración contra Evo.

Pero aún quedaba más munición. Evo se mostró preocupado porque “los senitos de mi hija se están hinchando. La hemos observado hasta ahora, y se va incrementando su hinchazón”. Personalmente, creo que Evo debería mirarle menos los pechos a su hija y aceptar que está creciendo sin preocuparse.

Y ahora le roban el coche. El todoterreno funcionaba como vehículo oficial del presidente, y ahora está extraviado en manos de un “sujeto gordo y calvo”, según un testigo. Desde aquí un abrazo a Evo Morales, esperemos que su mala racha se acabe de una vez.

martes, 4 de mayo de 2010

Ronald Angulo nos ha enviado esta pieza escrita por un general venezolano cuando lo juzgaron por rechazar el lema "patria o muerte". Lección de Honor

Palabras del General Ángel Vivas al tribunal militar

Palabras del General Ángel Vivas al tribunal militar que le abrió juicio acusándolo de los delitos militares de insubordinación, desobediencia y falta al decoro, por oponerse al lema cubano “Patria, Socialismo o Muerte, Venceremos” impuesto a la Fuerza Armada Nacional venezolana por Hugo Chávez, el miércoles 28 de Abril de 2010.

Buenos días ciudadano juez y miembros del tribunal:

Entendiendo que la causa de mi presencia en este tribunal, en esta audiencia y en este día es mi posición de rechazo y mis acciones por la vía legal en contra del lema extranjero “Patria, Socialismo o Muerte, Venceremos” impuesto a la Fuerza Armada Nacional Venezolana en violación a nuestra Constitución y demás leyes y reglamentos militares vigentes para la fecha.

Y considerando que la acusación de la cual estoy siendo objeto es consecuencia directa de ello.

Y considerando, y, más bien, recordando, que en la tarde del día viernes 7 de Julio de 1978, en la Cubierta Principal de la Escuela Naval de Venezuela, cuando me gradué de oficial del Ejército, yó, hice un juramento, junto con mis compañeros del Ejército, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional; de “Defender la Patria y Sus Instituciones hasta Perder la Vida”.

Y considerando que “El más Santo” de los deberes militares es “El amor a la Patria y el Respeto y Admiración Constante hacia sus Libertadores” y a nadie más.

Yo, Ángel Omar Vivas Perdomo, General de la República de Venezuela Acuso:

• Acuso a aquellos quienes, desde el poder y por la vía de hecho IMPUSIERON; y a aquellos quienes portando sobre sus hombros las más altas jerarquías de la institución armada y ocupando las más altas posiciones de comando PERMITIERON, que ese lema extranjero, cubano, “Patria, Socialismo o Muerte, Venceremos” penetrara en la Fuerza Armada nacional, viéndose obligados nuestros oficiales y soldados a usarlo, humillándose de esta forma los estandartes de guerra de nuestras unidades, deshonrando sus símbolos y lemas, de los cuales, muchos de ellos datan desde nuestra guerra de independencia, tienen sangre de nuestros libertadores y están cargados de gloria y honor militar venezolano y que son muchos de ellos más antiguos que la República de Cuba misma, donde este lema, sinónimo de opresión y muerte en su propia tierra fue creado, el 5 de marzo de 1960 por el dictador Fidel Castro.
• Acuso a quienes me acusan, a aquellos quienes debiendo estar de mi lado, defendiendo lo que yo estoy defendiendo, que no es otra cosa que la Constitución, la Institución y nuestros valores patrios más sagrados sobre los cuales fue fundada nuestra nacionalidad, cumpliendo el juramento que hicimos todos, incluyendo los que nos encontramos en esta audiencia vistiendo el uniforme militar venezolano; ahora amenazan mi libertad con la intención de doblegarme, no lo conseguirán. Podrán meterme preso, podrán asesinarme, en todo caso tendrán solo el cuerpo del General Vivas pero nadie tendrá al General Vivas, nadie logrará que este soldado se rinda ante intereses extranjeros o ante aquellas personas que están entregando la patria y rindiendo sus armas a esos intereses extranjeros.

Yo los acuso a todos de traición, los acuso de traicionar el juramento que hicimos ante Dios y en presencia de la Bandera. Espero que algún día no muy lejano la patria se los demande, como claramente reza el juramento.

Permítanme finalizar mis palabras con el lema con el cual nació Venezuela:

¡MUERA LA TIRANÍA VIVA LA LIBERTAD!
Generalísimo Francisco de Miranda
2 de Febrero de 1806

Muchas gracias ciudadano Juez, ciudadanos miembros del tribunal y a todos los presentes.

*** DEFINITIVAMENTE UNA LECCION DE HONOR ***

domingo, 2 de mayo de 2010

una buena composición. algo poética y subrealista aunque también brutalmente cierta cuando a los pollos les cortan las alas. Cayetano está acertado

En vísperas de contar con dos superaviones de lujo, Evo Morales ha perdido autonomía de vuelo. Sus declaraciones en la Cumbre Mundial —lo único comentado internacionalmente— lo obligan a revisar su ya famosa “dimensión planetaria”. Para comenzar, allí donde vaya, se va a encontrar con legión de periodistas —ya de por sí malditos y parte de una raza que él odia especialmente— ansiosos por preguntarle, ya no sobre el imperialismo, la muerte del capitalismo, los crímenes del FMI, sino sobre la homosexualidad, la calvicie, los pollos y la Coca-Cola. Para colmo, se va a encontrar con muchas manifestaciones de homosexuales, gays, transexuales y liberales, que le van a gritar cosas no muy gratas, ni siquiera para oídos curtidos en lides sindicales.

La incontinencia verbal conduce muy fácilmente a despeñaderos. Y si el protagonista es famoso —algo que nadie le discute a Evo—, los despeñaderos se vuelven precipicios. Y de un salto, en un acto casi mágico, se puede pasar del clásico discurso ONG alimentado, amado y sostenido por los europeos —“primer indígena en llegar a un gobierno”, “símbolo de las reivindicaciones milenarias”, “líder del nuevo proceso de descolonización de los pueblos”, “anticipación de la nueva era de igualdad y solidaridad”, “autor y conductor del nuevo socialismo comunitario”, “luz que ilumina el continente”, etc., etc.—, a constituirse en una figura objeto de burla mediática internacional. La misma visión que se tenía o se tiene de muchos líderes africanos: de ellos no se comentan políticas… se cuentan anécdotas.

Pero, además, le sucede precisamente en el momento en el que sus referentes políticos están en bajada. Primero, porque gracias a un albañil cubano inmolado en una cárcel del régimen castrista, Cuba, que se había beneficiado de una suerte de silencio entre discreto y cómplice de la comunidad internacional, vuelve a los titulares como la dictadura violatoria de derechos humanos, de prisiones políticas, de silencio obligado de prensa y organizaciones. Por si fuera poco, el propio Raúl Castro tiene que admitir que la situación de la Isla es insostenible económicamente, es decir que 50 años de socialismo no condujeron a ningún paraíso, sino a un cuadro de miseria colectiva. Venezuela se queda como “modelo”, ¡y vaya modelo! Muchos tanques, muchos aviones, muchos fusiles, más discursos que tanques, aviones y fusiles… ¡y una provisión formidable de baterías de linterna para ir al wáter!

Cuando iba a Europa recibía el trato no sólo respetuoso, sino admirativo por parte de dignatarios y personalidades. Ni qué decir de la prensa que encontraba en su chompa y su cierta timidez, la imagen del indio ejemplar y austero. Hoy, los europeos sólo están ocupados en salvar su propio capitalismo y les importa un comino las condenas retóricas que se hacen de él. La radicalización del discurso de Chávez y, en consecuencia, del discurso de Evo, lo hace poco creíble. Los últimos descubrimientos de Evo sobre hábitos alimenticios, “desviaciones” sexuales, causas de la calvicie y destape de inodoros, lo hacen caricatural. Desde luego, para muchos gobiernos padrinos de ONG, deja de ser una mercancía interesante: menos europeos —mochileros intelectuales con credencial de consultores— tendrán trabajo vendiendo la figura del “indio bueno”.

A los pollos de granja no les cortan las alas. Se lo hace en el campo, a los pollos criollos para que no vuelen lejos... Alguno, con complejo de águila, se las cortó solo.

sábado, 1 de mayo de 2010

"cinco años son suficientes...le aguantamos todo, pero ya se pasó de raya" protestas masivas. visión de Iván Arias Durán

“Le pusimos cinco años el hombro a este Gobierno: lo apoyamos en todo (incluso nos aguantamos la subida del pan) pero que luego de 5 años de estar en Palacio nos quiera dar 5% de aumento salarial para comprar aviones, misiles, satélites y concursos de misses o del clima, es una burla” declaraba un ciudadano a una emisora local.

Si bien es cierto que entre marzo y mayo, era norma que las demandas sociales asfixien a los gobiernos de turno, no es menos cierto que entre el 2006 y el 2009 la presión que recibían los gobiernos neoliberales no la tuvo el MAS. Otros eran los conflictos que dominan la agenda nacional: dos tercios, asamblea constituyente, capitalidad, autonomías, referendums, terrorismo. Conflictos en torno a los cuales el gobierno supo alinear a las fuerzas sociales en bien de su apoyo. Las peticiones de los sectores fueron atendidas con bonos y aumentos salariales como el del año pasado que llegó al 14%.

Sin embargo, pareciera que el idilio del MAS con las fuerzas sociales, después del A-4 ha empezado a resquebrajarse y éstas han decidido retomar su independencia y autonomía de acción alejada de los mandatos gubernamentales. Los cuestionamientos a la dirigencia cobista, tan sumisa a las políticas gubernamentales, va increcendo desde los sindicatos. El fracaso del XIII Congreso campesino es otra muestra de por dónde van los tiros: la CSUTCB quiere recuperar su autonomía en contra del pongueaje político. Las demandas de los pueblos indígenas de tierras bajas para que su cumpla lo estipulado en la CPE sobre la consulta obligatoria de las empresas también los está distanciando del Gobierno. Ni qué decir de las fracturas cada vez más notorias entre cocaleros del chapare cochabambino y de los yungas de La Paz. Los sin tierra, los sin techo, los sin trabajo, los sin gas, los sin distritos... creen que también ha llegado su momento y se aprestan a tomar tierras, avasallar propiedades urbanas y exigir que la torta llegue a todos sin importar el mañana.

Por otro lado el Gobierno, ante esta escalada, está perdiendo la iniciativa y la capacidad de reacción. Lo que pasa es que desde el 2006 hasta el 2009 el Régimen supo colocar en la agenda miedos y temores que a todos los bolivianos nos unen: hay grupos separatistas que se quieren independizar, que son vende patrias. Hoy esos miedos están superados por la misma realidad al extremo de volverse en un boomerang para el Gobierno. El miedo al separatismo no es más una consigna que una. O es que se va acusar a los obreros que piden aumento salarial de separatistas? A los campesinos y obreros que piden democracia en sus organizaciones matrices se los va acusar de traidores vende patrias? Los ocupantes del Palacio Quemado que demostraron gran capacidad para atacar a sus opositores neoliberales, están ahora entrampados porque a los que tiene al frente son otros: movimientos sociales a los que usó y endiosó para copar todos los espacios del poder.

Cuatro años de confrontación han desgastado a la oposición, pero también al gobierno porque si bien lo ha preparado para los sueños del poder absoluto, por otro lado, los ha desnudado en sus propias contradicciones que hoy afloran y amenazan con corroerlos como el “turiro” (termita) a las maderas dulces. De esta manera el año 2010 marca un antes y un después del masismo en el poder. Nuestro Presidente, con ese olfato político que lo caracteriza, huele que la cosa quema, por ello, se fue raudo a Caracas ( este mes ha estado en cuatro oportunidades allá) en busca de refuerzo ideológico que le permita encarar los desafíos que se vienen.

* Ciudadano de la Republica de Bolivia
Miembro de columnistas.net

viernes, 30 de abril de 2010

Argentina se desliza peligrosamente hacia un autoritarismo creciente. La Nación se refiere a "la caza de brujas" que como en Bolivia, rebuscan...

La atmósfera de crispación, intolerancia y agresividad que, por la conducta intemperante del oficialismo y sus aliados, se está instalando en la Argentina alcanza ya niveles muy preocupantes. La exaltación verbal de encumbrados funcionarios del gabinete nacional parece reflejarse luego en los escraches a periodistas y en la acción de fuerzas de choque como las que agitaron la Feria del Libro.

A estas prácticas deleznables se sumó ahora la realización de "juicios populares", es decir, procesos efectuados en la plaza pública por tribunales que pretenden sustituir a los de la Constitución, seguramente para alcanzar condenas que no se conseguirían siguiendo los procedimientos que marca la ley. A quienes promueven estas prácticas, que no por realizarse a la luz del día dejan de ser clandestinas, tal vez les encantaría que su dinámica informal desembocara en la apertura de cárceles del pueblo para que todo adquiera el patético y dramático aspecto de etapas violentas del pasado nacional. Hay que celebrar que este tipo de barbarie haya quedado superado en la sociedad democrática.

Para volver más inquietante este clima, desde lo más alto del poder, es decir, desde la boca de Néstor Kirchner, comienza a alentarse otra persecución insidiosa y determinada sólo por las urgencias cotidianas del poder. Al hablar en la sede de la CGT, el martes pasado, Kirchner pidió que "desde ahora en más, sin odios ni venganzas", la Justicia "proceda a juzgar las responsabilidades como dijo la Presidenta no sólo de aquellos que lamentablemente les hicieron poner una capucha, sino de los responsables civiles e ideológicos del golpe militar de 1976".

Esta sugerencia al Poder Judicial imita la que realizó Estela de Carlotto, la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, en el polémico discurso que pronunció el último 24 de marzo, cuando, después de enumerar a varias empresas que producen hoy en el país, señaló que "la dictadura se hizo entre muchos, militares y civiles, al servicio del exterminio y la apropiación de niños. Son los mismos que hoy pretenden volver a las recetas neoliberales que tanto daño nos han hecho".

El grave peligro de esta estrategia consistiría en que, agotadas las instancias de los sectores militares, el Gobierno irá arrojando a la arena a ciudadanos civiles. No sólo a algunos ex funcionarios del Proceso, sino también a sus rivales actuales cuando ellos incomoden al matrimonio gobernante o simplemente puedan ser usados para fabricar supuestas "pruebas" de las siempre tan denunciadas como inverosímiles conspiraciones.

Estas prácticas y argumentos sugieren que el país está a punto de ser sumergido en una deleznable caza de brujas en la que, sin objetivos demasiado precisos, se buscará penalizar por fuera de la ley a quienes ejerzan una oposición real o simbólica con el actual elenco de poder. Atractivo y electrizante espectáculo que no alcanzará para ocultar que las columnas del oficialismo comenzaron a ser corroídas por graves episodios de corrupción.

Para inaugurar esta estrategia, con la que tanto simpatizaron los regímenes autoritarios de la primera mitad del siglo XX, Kirchner aprovechó que la Corte Suprema declaró la inconstitucionalidad del indulto dictado por Carlos Menem en beneficio de José Alfredo Martínez de Hoz.

El caso Martínez de Hoz encierra varias perspectivas. El ex ministro de Economía del gobierno de facto fue acusado por la presunta participación en un delito de privación ilegal de la libertad y tentativa de extorsión contra los señores Federico y Miguel Gutheim.

En 1986, en el gobierno del doctor Raúl Alfonsín, un juez federal le dictó prisión preventiva a Martínez de Hoz por estos hechos. Pero dos años más tarde la Cámara Federal revocó esa decisión porque no existían pruebas que acreditasen la participación del ex ministro en los hechos. Mientras Martínez de Hoz esperaba el sobreseimiento definitivo, Menem lo incluyó en sus indultos.

En 2006, el entonces presidente Kirchner pidió en público el encarcelamiento de Martínez de Hoz. Pocos días después, el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, solicitó la reapertura de la causa argumentando que los hechos constituían un delito de lesa humanidad. Los señores Gutheim, cuya detención merece todos los reproches de un abuso de autoridad, no fueron desaparecidos, no estuvieron en cárceles clandestinas ni fueron sometidos a tortura. Es difícil identificar su caso con un delito de lesa humanidad, salvo que se quiera aplicar esta categoría en un sentido laxo, con el objetivo de mantener abiertas causas que la Justicia decidió cerrar.

La situación de Martínez de Hoz plantea un delicado desafío al Estado de Derecho, precisamente por tratarse de Martínez de Hoz. La del ex ministro es una figura que, por razones justas o injustas -determinar esto es parte de una valoración política-, goza de una considerable impopularidad. Es decir, se trata de alguien a quien con facilidad se puede demonizar, imputándole delitos que no cometió. Es en estas situaciones cuando la aplicación de los procedimientos y la extensión de las garantías que marcan la ley y el Estado de Derecho deben ser más escrupulosas. Porque suelen ser éstos los casos en los que, dada la antipatía que puede despertar un actor de la vida pública en la mayoría de sus conciudadanos, se suelen cometer las más graves injusticias. La civilización occidental consagró principios como el de la igualdad ante la ley y la presunción de inocencia, entre muchos otros, para evitar que el castigo o la absolución sean dictaminados con arreglo a la mayor o menor adhesión que despierte una figura en la muchedumbre. De lo contrario, estaríamos sustituyendo los códigos por los deseos de la masa o las encuestas de opinión.

Las expresiones del esposo de la Presidenta podrían operar como las palabras de un demagogo que pretende agitar un sentimiento de antipatía para condicionar el pronunciamiento de los jueces; en el caso Martínez de Hoz, quien está a cargo del proceso es Norberto Oyarbide. Sin embargo, en esas expresiones hubo algo más grave: sugirieron que, desde el poder, se prepara una lista de aquellos que ocuparán el lugar que hoy le cabe al ex ministro de Economía del gobierno militar.

Desde su llegada al poder, los Kirchner no han cejado en su desaforado afán de intentar construir poder a partir de promover la intolerancia, las divisiones, los enfrentamientos, las tensiones, los resentimientos y hasta el odio entre los diferentes sectores de la sociedad. Primero fueron las Fuerzas Armadas. Luego la Iglesia, las empresas privatizadas, el sector agropecuario, los medios de difusión y últimamente hasta el Poder Judicial, cuyos miembros imparciales parecen molestar sobremanera al oficialismo.

Que estas persecuciones se realicen enarbolando la bandera de los derechos humanos es más que una paradoja. Es la revelación de que, entre nosotros, el recurso a esos nobles valores se está volviendo una coartada para el combate faccioso.

La política en materia de derechos humanos del gobierno de los Kirchner ha sido siempre sesgada y parcial. Se ha enfocado solamente en perseguir los delitos cometidos en la represión al terrorismo, olvidando en paralelo a las miles de víctimas inocentes de los atentados terroristas que claman por su derecho a la verdad y a la justicia. Un nuevo capítulo parece estar próximo a abrirse. Uno que apunta a abrir otra etapa persecutoria señalando, ensuciando, persiguiendo, lastimando y procurando encarcelar a civiles.

Esto sucede en momentos en que la Argentina se desliza peligrosamente hacia un autoritarismo creciente que está reduciendo el Estado de Derecho a la categoría de mera apariencia. El deseo insaciable de perpetuación en el poder utilizando cualquier medio (y presumiblemente hasta la sed de venganza) parece no detenerse en medir costos cuando de procurar víctimas expiatorias se trata.