Vistas de página en total

martes, 12 de julio de 2011

trasmisión obligatoria de las evadas tal como en Cuba, Irán y Venezuela por el "control ideológico de los medios" a punto de imponerse en Bolivia...emergencia (EJU.TV)

El oficialismo está en camino de aprobar su proyecto de Ley de Telecomunicaciones, que hoy mismo ha recibido fuertes críticas de parte de la organización internacional Reporteros Sin Fronteras (RSF), por imponer a los medios de comunicación audiovisuales la retransmisión en cadena, obligatoria ygratuita, de los discursos presidenciales.
Esta sería una de las características más pintorescas de la ley, mediante la cual el presidente Morales buscaría emular a su mentor, el teniente coronel Chávez, esperemos que no al extremo de crear un “Aló Evo” para discurrir sobre el pollo y la Coca-cola…

Revocación de licencias

Pero lo cierto es que la norma citada incluye aspectos mucho más preocupantes. Para empezar, podría convertirse en un mecanismo para revocar licencias de funcionamiento de canales de televisión y radios, ya que establece la migración obligatoria de todos los operadores a la nueva legislación, lo que implica sustituir las concesiones ya existentes por precarias “autorizaciones” que serán emitidas por una todopoderosa Autoridad de Control y Regulación de Telecomunicaciones (ATT).
Desde luego, se estaría desconociendo cualquier derecho adquirido anteriormente por los propietarios de medios de comunicación. Y lo que es igualmente grave: los plazos para las nuevas autorizaciones apenas abarcan periodos de 10 años, con derecho a una sola renovación. Es decir, que si alguien quiere instalar una radio, esta no podrá existir más de 10 a 20 años. Claramente, lo que se busca es desincentivar la inversión privada en el rubro, para que sólo vayan quedando los medios estatales.

¿Dos tercios de las frecuencias para el MAS?

Con esta ley, el MAS controlaría dos tercios del espectro electromagnético (67%), ya que el proyecto establece una distribución de frecuencias de hasta 33% para el Estado, hasta 33% comercial, 17% social-comunitario y17% para los pueblos indígenas-originarios-campesinos. Resulta evidente que lo estatal, social-comunitario e indígena-originario-campesino será manejado de forma discrecional por el partido de gobierno.
Por si quedara alguna duda, el proyecto de ley determina que “Las frecuencias destinadas al Estado serán definidas por el Órgano Ejecutivo del nivel central”. ¿No habría sido más lógico distribuir el 33% estatal en partes iguales entre el gobierno central, las gobernaciones departamentales, gobiernos municipales yuniversidades públicas?
La ley tampoco establece mecanismos claros para la asignación de frecuencias a los pueblos indígenas, lo que refuerza la presunción de que las mismas irán a parar a organizaciones afines al Movimiento Al Socialismo.

Una ley centralista

Si la concentración de las frecuencias estatales en manos del gobierno nacional ya daba cuenta del carácter centralista de la norma, otras disposiciones confirman la sospecha.
Mientras que la Constitución señala que la regulación de las telecomunicaciones es una competencia compartida, por lo que al nivel central únicamente le tocaría la aprobación de una normativa básica y a los gobiernos departamentales la reglamentación y ejecución (incluyendo la entrega de licencias), el proyecto oficialista retiene la facultad de entregar las “autorizaciones” en manos de la ATT.
La ley también llega al absurdo extremo de supeditar los permisos municipales para la instalación de antenas a una autorización previa del gobierno central.

Control ideológico de los medios

Todo apunta a que estamos ante una ley que busca consolidar el mando estatal sobre los medios de comunicación, no sólo en aspectos técnicos sino, por medio de diversos mecanismos de presión, sobre su línea ideológica.
No en vano, la diputada del MAS Elizabeth Salguero confesó meses atrás que la norma busca la “regulación de contenidos”. A confesión de partes, relevo de pruebas.
Baste con recordar que los principales socios externos del gobierno de Evo Morales (Cuba, Irán y Venezuela) son algunos de los más cuestionados por los organismos internacionales, a raíz del control y hostigamiento a que someten a la prensa.
Dime con quién andas y te diré quién eres…
notishots@gmail.com

viernes, 8 de julio de 2011

La República ha sido asesinada por el Estado Pluri..yace cadáver a ser sepultado. Doloroso grito de angustia de Manfredo Kempff ante el cuadro desolador que ofrece Bolivia

La República de Bolivia ha sido asesinada por el Estado Plurinacional yahora yace a la espera de ser sepultada. La misa de difuntos está siendo cantada por los irreverentes postulantes a ocupar todos los cargos de la judicatura nacional, en medio de falsetes desorejados, gallos y hasta rebuznos. La despedida a la difunta República no ha podido ser más triste por su fondo ni más jocosa por su forma.
Hasta que no se desmontó el otrora Poder Judicial – ahora Órgano Judicial – había una esperanza de que la República se pudiera salvar democráticamente; ahora, con la comparsa carnavalera de masistas que pugnan por copar toda la magistratura nacional, tenemos que reconocer que sólo se aguarda que la tierra dura caiga sobre el féretro republicano provocando el ruido que sobrecoge. El Estado Plurinacional ha triunfado ante la impericia y la cobardía de media Bolivia y ya sabemos lo que significa el precio que se debe pagar cuando el Estado se hace amo absoluto de la nación.
Cada Estado, por su estilo, ha hecho gemir a sus pueblos y los ha subyugado sin misericordia. Si nos remontamos hasta hace muy poco, al pasado siglo XX, nefasto por sus crímenes, dos ejemplos son suficientes para echarse a temblar: el Estado nacionalsocialista alemán y el Estado soviético. Ambos coparon el mando ejecutivo absolutamente, como ahora en Bolivia; los dos mantuvieron asambleas que eran una verdadera fantochada para engañar a incautos; y ambos estados totalitarios trituraron a sus adversarios mediante la aplicación de la ley, unas leyes malvadas, impuestas por sus propios fiscales y jueces, de obediencia perruna al régimen.
La última escena es la que se está produciendo en Bolivia en estas fechas: la captura absoluta de la administración de justicia. Es el réquiem de los cínicos para enterrar los restos de la República. Se quiere democratizar el descuartizamiento con unas elecciones que son un fraude. No es que sean fraudulentas en el recuento de los votos, en el procedimiento, sino en la concepción de votar. Es Estado Plurinacional ha hecho las cosas con tanto cinismo y abuso que todos los postulantes a ocupar situaciones importantes en la judicatura nacional son afines al Partido de gobierno. Mi sufragio y el de cualquier ciudadano – si nos decidimos a votar – servirá, irremediablemente, para elegir a un indocto sujeto oficialista.
Éste es un gobierno que se destaca por su ignorancia, empezando por el Ejecutivo, desde la cabeza hasta los pies; nunca hubo una Constituyente con tantos analfabetos juntos produciendo leyes, como en Sucre; ni un Congreso con tantos mentecatos levantando la mano para sentenciar leyes en La Paz. Pero el rebaño que ahora se apresta a ocupar la judicatura nacional es inaceptable. Todo el país está conteniendo la respiración temblando de miedo. Ellos, los seleccionados, serán los que juzgarán a los ciudadanos por sus actos. Éstos que son incapaces de contestar una pregunta básica, primaria, elemental, que no conocen ni el revés del derecho, van a posesionarse en el Tribunal Supremo de Justicia, Tribunal Constitucional, Consejo de la Magistratura y Tribunal Agroambiental.
Es decir que la sociedad boliviana deberá rendir cuenta de sus actos o pedir justicia ante perfectos iletrados elegidos de manera mañosa. Es lo peor que le puede suceder a un país. Y así nos quieren convencer de que en Bolivia hay y habrá seguridad jurídica. Y quieren convencer en el extranjero también. Desde el instante en que el Estado y el Partido hacen una amalgama única, férrea, sólida, la democracia pasa a mejor vida. Se impone el totalitarismo. Y en más de cinco años de gobierno masista se ha ido desmontando poco a poco, con calma, con asesoramiento foráneo, todo lo que pudiera perturbar al Partido y al Estado. Se ha desmontado hasta a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional. Se ha perseguido a la oposición hasta encarcelarla o exiliarla o hacerla zurrarse de pavor a las mazmorras. Todo muy cuidadosamente, con prebendas, halagos, y también con amenazas.
Ahora, repetimos, toda Bolivia está siguiendo, incrédula, esta suerte de comedia para seleccionar a los masistas o filomasistas que deberá elegir el pueblo en octubre próximo. Se ha montado una modalidad hipócrita y embaucadora para que los que no saben nada aparezcan sabiendo. ¡Y nada menos que en asuntos de derecho! Para quienes emitirán juicios legales en el futuro se toma en cuenta, antes que nada, el origen del postulante, su etnia. Se cuotea el territorio de donde provienen. Aymaras y quechuas son mayoritarios entre los candidatos que el Estado ofrecerá a la ciudadanía en octubre.
Así que aymaras y quechuas – aunque no hablen sus lenguas – nos juzgarán a quienes no pertenecemos a ninguna de las dos etnias. Se producirá una especie de justicia comunitaria en todo el ámbito nacional por lo que ha oído afirmar a los aspirantes a tribunos. La justicia ya no obedecerá a la razón, a la lógica, al derecho en suma, sino a la raza. Una raza juzgará a la otra.

sin Servicio de Identidad, sin Control Vehicular, sin Guardia Presidencial, sin todas sus actividades lucrativas la Policía sólo patrullará las calles. Hay malestar entre los policías, hasta qué punto?

INSENSATEZ e INSENSIBILIDAD


Cynthia Perou Gutierrez

Cuando me enteré que el Gobierno estaba pensando en transferir los servicios de identificación personal y licencias de conducir a manos de entidades civiles, me di cuenta que lo que se necesitaba era una excusa política para llevar a cabo tan delicada acción. Afortunadamente para el Ministro Llorenty, siempre se puede contar con la Policía y fueron ellos mismos, a través del Gral. Sanabria, quienes brindaron la excusa para quitarle a los policías estas lucrativas actividades.

Así las cosas, resulta ahora que el Servicio General de Identificación Personal (SEGIP) está tropezando con problemas de toda índole: demoras, enardecidas filas de solicitantes, falta de personal, falta de equipos y otras cosas más. El mismísimo Llorenty dijo que “alguien” se llevó equipos del ex servicio de identificación de la policía y estoy segura que a la fecha, muchos –por no decir todos- los policías que se hallan trabajando en el SEGIP están saboteando a la entidad y su Director Interino a fin de que la opinión pública empiece a pensar que las cosas estaban mejor antes, con la Policía.

Pero eso no es todo; resulta que toda la presión que se ha puesto sobre la Policía Boliviana con el tema de identificación y licencias de conducir, el Presidente ha decidido quitar a la Policía del servicio de seguridad presidencial y ya el Ministro Llorenty había instruido retirar a los policías que brindan seguridad privada para ponerlos a patrullar. La idea es buena, pero parece que todo esto ha sido demasiado y la policía está perdiendo la paciencia. De hecho, el Ejército entero se halla acuartelado ante la posibilidad de que la policía protagonice otra de sus escenas como las del dos mil tres.

Sin embargo, y como para el gobierno no puede haber suficientes frentes, se ha abierto dos en el extranjero: uno con Chile por el tema marítimo y otro a nivel global con el tema del Tratado de Viena. Nos interesa este último por las repercusiones intrínsecas del tema. Veamos: primero se dijo que Bolivia no abandonaría el Convenio. Resulta que si lo abandonamos y pensamos volver el 2012, una vez que el “acullico” sea despenalizado. Esta es una excusa de lo más barata. En los hechos tenemos que entender que este régimen ha crecido, desde sus orígenes pseudo sindicales, a la sobra del narcotráfico y esta es únicamente una acción necesaria y consecuente con sus propias bases. Es un compromiso que el gobierno debe cumplir.

Ahora bien, ¿cuál es la estrategia de despenalización? ¿Cuánta gente en el mundo “acullica”? o mejor aún, ¿cuánto interés existe en recibir productos “industrializados” de hoja de coca en los mercados mundiales? Las cifras no las conozco, pero puedo adivinar que son cercanas a cero. Entonces ¿por qué queremos despenalizar la hoja de coca o su “acullico”? A mí me parece que si logramos despenalizar la hoja de coca y hacemos añicos, como dijo la JIFE, el sistema internacional de lucha contra los estupefacientes, tendremos el pretexto de que las enormes cantidades de coca que se cultivan están destinadas a la industrialización de productos lícitos; ahora no tenemos ninguna excusa. En los hechos sabemos que lo único interesante de la hoja de coca es su alcaloide, al menos eso es lo que le interesa al mundo. Nunca he visto una misión comercial que venga de algún “tigre” asiático o de un país europeo (aunque sea del Este) que haya visitado a algún gobierno boliviano, incluido este, que haga conocer su interés por producir e industrializar productos derivados de coca.

Al final del día, la “alianza” entre Bolivia, Venezuela y Cuba pretende matices ideológicos, pero en los hechos parece que lo único que nos vincula es el tema del narcotráfico. En efecto, para nadie es un secreto las escabrosas vinculaciones de Chávez con el narcotráfico y la guerrilla que operan en Colombia y tampoco es un secreto que Cuba se ha convertido en una especie de narcoportaviones y todos ellos unidos contra el imperialismo yanqui. En mi humilde parecer hay que prestar atención a las cosas que se están haciendo con la Policía y las políticas que se llevan adelante a favor del crimen organizado internacional. Ya pasamos por estas cosas y conocemos muy bien sus desenlaces y al final, los únicos que quedamos mal, somos nosotros, los bolivianos.

sábado, 2 de julio de 2011

Guillermo Bedregal se refiere al ritmo histórico inacorde con la dinámica de requerimientos. el resurgir del autoritarismo resulta evidente...


Desde noviembre de 1964 hasta octubre de 1982, una generación de bolivianos vivimos dentro de dictaduras. La ilegalidad era flagrante, la lucha por el rescate de la democracia y la libertad, heroica. Abrigamos la esperanza y fortalecimos la ilusión de que en Bolivia algún día todo sería políticamente bueno. Soñamos que el régimen de sumisión terminaría cuando se producen “cambios de guardia” o ficciones democráticas. Soñamos que la prisión y la tortura, la persecución política y la vida clandestina, junto con el exilio vil, terminarían de una vez y que en su lugar se instalaría la democracia como poliarquía ciudadana con participación en la dirección y la administración de los asuntos políticos; soñamos que libertades y derechos fundamentales serían protegidos; soñamos que los partidos funcionarían como agentes principales de la política; soñamos en que la opinión pública no sufriría deformaciones ni sería objeto de manipulación; soñamos que los jueces proporcionarían tutela amplia y eficaz.
Nuestra ilusión, particularmente cuando fuimos apátridas en algún país generoso que nos acogía y nos proporcionaba “pasaportes para extranjeros”, porque los que en derecho nos correspondía fuera del degradante “salvoconducto”, se nos negaba en las oficinas consulares. Constitución y leyes acatadas por los bolivianos e instrumentados por gobiernos electos por el voto serían la norma vinculante, inspirada en los valores de libertad, justicia, solidaridad y pluralismo político. Durante esas casi dos décadas, esa imagen del futuro postdictaduras era fruto de la ilusión de una larga espera y una larga lucha dada en Bolivia, en la Bolivia del éxodo y la clandestinidad.
En ese 10/10/1982, la democracia resucita. Hoy pese a las falencias y a un resurgir evidente del autoritarismo, nuestras vidas aún discurren en libertad y la democracia es práctica recurrente, se abre en sus bases humanas, pese también a que la representación y el pluralismo padecen de esclerosis y a veces carecen de ideas. Soñamos demasiado, entender que en algunos países las instituciones funcionaban mejor que en lo que en realidad funcionan; concebir un orden ideal para seres humanos de condición desfalleciente. Tal vez muchos depositamos excesiva confianza en la ley y en sus instituciones. Vemos que ellas no bastan para que Bolivia no hiciera plena conciencia de los valores democráticos y de su aplicación cotidiana.
Releyendo después de años La cité antique de Fustel de Coulanges, cuando investigó las antiguas civilizaciones, encuentro un párrafo notable: “El hombre puede en determinadas circunstancias cambiar de forma brusca sus instituciones políticas. Sin embargo, la mutación de las leyes y de su derecho se hace con lentitud y de modo gradual. Más despacio habría que señalar que se van abandonando los hábitos adquiridos”. Me pregunto: ¿Tendrá que pasar bastante tiempo hasta quienes nacieron y crecieron, y se formaron cuando las dictaduras representen una minoría irrelevante y recién las nuevas generaciones, sin hipotecas a sus espaldas, podrían dar vigencia a los beneficios democráticos y a los cambios insoslayables que emprende la democracia, la de antes de 2003 y la de ahora, la del “proceso de cambio”? ¿Los bolivianos tenemos conciencia que el ritmo histórico no está a la altura de la esencia dinámica de los requerimientos y las expectativas? ¿Debemos alcanzar una sintonía entre las proclamaciones “infalibles” del Gobierno y las actitudes de la mayoría?
Hay que tomar conciencia esencial de que los acontecimientos transformadores hacia la modernidad y la economía social son lerdos frente a las esperanzas y padecimientos populares. 

miércoles, 29 de junio de 2011

impopularidad, frustración, desconfianza cuando prometieron felicidad y bienestar. S.E. no lee ni escucha y su desprestigio es inmenso. Sacerdote Jesuíta José Gramunt.

¿Quién dijo que el Gobierno habla pero no ejecuta? En lo de hablar, es cierto que se excede en el tiempo que le dedica a las arengas y a las rebosantes promesas, así como en las agresiones verbales a los mismos enemigos imaginarios a quienes, al mismo tiempo les tiende la mano limosnera. Y en cuanto a lo de ejecutar proyectos realistas y efectivos, ahí es donde el Gobierno sigue fallando. Ocurre también que dictamina de la noche al día decisiones imprevistas, inmaduras pero espectaculares, e inútiles muy útiles como fermento del culto a la personalidad del jefe así como para distraer la atención de la gente, para esto sí que trabaja y recluta a más personal innecesario y muchas veces inepto para el trabajo que se le asigna. ¡Cuánta sesera se ha puesto a trabajar, por ejemplo, para recuperar el lujo de productos bolivianos hacia los países del norte! Excluyo a Venezuela porque negociar con Hugo Chávez es dejarse engañar. No digo en el asunto de las exportaciones porque sólo sé que se exporta cocaína de esto resulta peligroso hablar claro.

Sin embargo, esas mismas deficiencias, añadidas a errores de tomo y lomo son las que alimentan gran parte de los análisis, encuestas y comentarios que se publican en los medios independientes. La mayor y mejor parte de los columnistas de la prensa independiente expresan día a día sus opiniones generalmente desfavorables al Gobierno. Y no necesariamente por aquello de que la prensa es el contrapoder sino más bien por un noble afán de cooperar al progreso material y espiritual de este pueblo mal gobernado.

Lo extraño es que el Sr. Presidente que dice gobernar obedeciendo al pueblo, o no lee ni escucha más que lo que le conviene o le tienen sin cuidado las justas críticas de los periodistas bien intencionadas y, en su mayoría bien documentadas y razonadas, que provienen del mismo pueblo reflejado en los órganos de información y de opinión. ¿O es que la gente de prensa, valiosa, digna y laboriosa, no es parte respetable del pueblo boliviano? En nombre de los relegados, ¡Protesto!

Pues bien, el resultado de este desdén inmerecido es que el país retrocede, salvo la nueva clase gubernista y sus ramas anexas. La impopularidad internacional del Sr. Presidente - que no se engañe - está de bajada. La maldición del narcotráfico enloda el respeto que la República de Bolivia merece. Bolivia y su Presidente van quedando cada día más aislados del mundo que sigue adelante sin parar.

Las autoridades van derramando en su tortuoso camino, impopularidad, frustración y desconfianza, siendo así que prometieron felicidad y bienestar. Si el modo de gobernar no cambia en favor del pueblo, de todo el pueblo, del trabajo serio de la innovación, será inútil invocar al Tata Sol con degollinas de perros y sahumerios a la Pachamama. Serán gárgaras de ronco.

domingo, 26 de junio de 2011

desnudándose Evo va mostrando toda su miseria humana. revelador artículo de Manfredo Kempff Mercado que da la vuelta al mundo

Durante los primeros años de gobierno de S.E. nada se podía decir en su contra porque cualquier denuncia caía en saco roto, ante la tremenda popularidad del “primer presidente indio de América” y la maquinaria publicitaria montada en su favor en varios países sudamericanos y europeos. ¡Hasta en Estados Unidos llegaron a tragarse el anzuelo de que S.E. era un demócrata a carta cabal, víctima del odio racial, y reivindicador de una raza oprimida! ¡Un Mandela boliviano! ¡Un candidato al Premio Nobel de la Paz!

Pasó mucho tiempo, es cierto, pero los norteamericanos empezaron a verle la hilacha a las tropelías del MAS, y ni qué decir de algunos otros gobernantes del área, como Alan García, Uribe, y hasta el propio Lula, que tuvo que soportar cierto tipo de humillaciones del caudillo andino, que empezaba a sentirse fuerte y soberbio en el poder. Pero quien siempre mimó a S.E. y con sus mimos le hizo creer todo lo que quiso fue la hábil presidente de Chile, doña Michelle Bachelet. La señora le ofreció a S.E. el oro y el moro, lo embrujó con una enigmática solución marítima, llenó un estadio en Santiago con gente que clamaba mar para Bolivia y lo elevó a la estatura de un verdadero estadista latinoamericano, sabiendo ella, perfectamente, que S.E. estaba lejos de serlo.

Para muchos – no para quien escribe estas líneas – ha sido una sorpresa que, curiosamente, haya sido Chile el primero en poner en jaque al gobierno del MAS. Y la verdad es que el nuevo mandatario chileno no provocó a S.E. sino que tuvo que enfrentar el brusco giro diplomático de Bolivia en el tema marítimo, que, si no sorprendió a Sebastián Piñera, lo complicó. De la noche a la mañana, S.E., como despertando de un letargo, de dulces cantos de sirena, pasó del sometimiento onírico de una agenda tramposa, al otro extremo, a pretender un incierto alegato ante tribunales internacionales, bajo amenaza hasta de revisar o denunciar el Tratado de 1904.

Entonces Chile, aguijoneado, puso en marcha su trituradora diplomacia contra Bolivia. Eso se vio claramente en la última reunión de la OEA en San Salvador, donde nuestro Canciller quedó borrado del mapa junto a la pretensión de resucitar viejas resoluciones en pro de nuestro país. Antes, en una acción más detectivesca que diplomática, Chile desenmascaró, en combinación con la DEA norteamericana, al confeso narcotraficante general de policía René Sanabria, sin advertirle nada al gobierno nacional por razones más que obvias. Eso, al parecer, provocó cólera en S.E. Y últimamente, como cierre de escena, los carabineros chilenos capturaron a 14 soldados bolivianos que habían incursionado en territorio chileno, armados, extraviados, y utilizando vehículos robados. Al parecer el trato de los chilenos a nuestros soldaditos no fue precisamente cariñoso, lo que ha tirado al desván de la abuela, para siempre seguramente, la inservible agenda de los 13 puntos. Para colmo, la legalización de vehículos que han entrado a Bolivia de contrabando – o que han sido robados – provocaron nuevas protestas y hasta desazón en la nación transandina, que ha quedado perpleja. Aquél termino que acuñó algún periodista sobre “el Estado Forajido”, ronda por todos lados.

Además, en Chile, como en Paraguay, Brasil, Perú  y Argentina – aparte de los Estados Unidos por supuesto – se está corriendo el velo de la verdad en lo que concierne a otras tropelías que suceden dentro de la administración del MAS. El velo corrido está enseñando los abusos que, justamente, se producen desde hace mucho tiempo contra una avasallada Santa Cruz, blanco de todos los embates del etno-centrismo aimara. Publicaciones de prensa con críticas al mal llamado Estado Plurinacional han aparecido en diversos medios del exterior, como señal de que el Continente está abriendo los ojos a la realidad boliviana. El periodista Cristian Leyton Salas, de La Tercera de Santiago de Chile, que estuvo en Bolivia, anotó en un artículo del jueves pasado, sobre “una nueva institucionalidad 'plurinacional' que acosa, inhibe, y reprime a la minoría relativa no-indígena”. Dice la nota que está cayendo “una suerte de dictadura indigenista sobre el 'oriente boliviano' ”. Y agrega eso que nos preocupa tanto y que las naciones vecinas habían hecho la vista gorda hasta ahora: “La mayor parte de los líderes (cruceños) que se constituyeron en vanguardia de la oposición al régimen de Evo Morales están detenidos o en su defecto, autoexiliados a países limítrofes. Una estrategia de 'judicialización'  ha sido puesta en práctica por el régimen de manera sistemática”.

Concluye así: “Un tenso ambiente sacude el Departamento oriental cruceño. Se evidencia y respira un aire de miedo, rabia, tensión, y desesperación al ver como Evo no solo toma el control ideológico de los principales poderes bolivianos... sino que también busca asfixiar económicamente a este espacio oriental boliviano”. Se está corriendo el velo, sin duda, y la popularidad presidencial en el exterior, producto de fallas garrafales, cae como plomada.

miércoles, 15 de junio de 2011

cuando Evo afirma que nacionaliza (legaliza el contrabando) de chutos es porque "todo boliviano tiene derecho a un auto" nos recuerda el deseo de Hitler un auto para cada familia alemana


El auto de Evo. El auto de Hitler

El “regalito de Evo” a los pobres de Bolivia
La amnistía de los autos “chutos” supuestamente fue un regalo del presidente Morales a los pobres, para que cada boliviano pueda tener su propio carrito… “chutito”, robadito, cacharrito, pero cuatro ruedas al fin. Lo que el jefazo no explicó fueron los “peros” y “conques”, los mismos que acaba de aclarar el ministro de Hidrocarburos y Energía, José Luis Gutiérrez, quien les ha pedido a los nuevos propietarios usar lo menos posible sus coches, pues, como se sabe, no hay suficiente combustible en el país para atender las viejas necesidades, menos aún para el “chuterío” que está atravesando las fronteras. El incremento del parque automotor podría llegar al 30 por ciento, lo que obliga al Gobierno a aumentar la importación de combustibles en la misma proporción. Las cuentas son fáciles de hacer, solo hay que sumarle 300 millones a los mil millones de dólares que se habían presupuestado para este año por este concepto. El Banco Mundial cree que el “regalito” del presidente a los pobres podría ocasionar más inflación. De aquí a poco veremos avalanchas de “pobres” queriendo vender sus “chutos” para comprar comida. El problema es que los alimentos tampoco van a alcanzar para dos y tal vez el Estado ya no tenga lo suficiente para importar más para echarle a la olla.
Del Editor
Varios días atrás, nos referimos en consonancia con el auto de Evo, al auto de Hitler.
Hitler quería uno barato, ahorrador, de cinco pasajeros, accesible a todo camino y que se pudiera vender a plazos de modo que cada familia alemana tuviera uno en propiedad. Hitler quería impulsar la industria automotriz y luego de las primeras pruebas encargó medio millón de unidades, aunque dicen que llegó a ver al pueblo alemán movilizado porque en la guerra se dio prioridad a los vehículos militares. Evo quiere que “cada pobre tenga un auto barato, sin pagar impuestos, que sea de contrabando, que haga quebrar a los importadores que los traen con “todas las de la Ley”, los quiere por demagogia de China, Corea, Japón, de segunda o tercera mano y que “en lo posible estén reacondicionados al gas y con el volante a la izquierda en lugar de a la derecha como llegan al puerto de colonias inglesas o excolonias que conservan la norma. Evo no quiere estimular la producción nacional porque Bolivia está lejos de producir vehículos cuando debería intentarlo en lugar de estimular el contrabando, el “canje de coches” por cocaína, la competencia desleal contra importadores legales y en contra de los transportistas que viven de la explotación de sus “herramientas de trabajo”. Esa es la gran diferencia entre uno y otro auto.
De la historia:
El 17 de febrero de 1938 el modelo definitivo del Volkswagen fue presentado oficialmente con la presencia del Führer, Adolf Hitler y el 26 de mayo fue colocada la piedra fundamental de la fábrica de Wolfsburg. Ese modelo definitivo perteneciente a la serie VW38 se denominó KdF sigla de la organización nazi Kraft durch Freude (La fuerza a través de la alegría). 
El 6 de octubre el nombre de la sociedad fue cambiado por Volkswagenwerk GmbH, pero igualmente los autos seguían sin fabricarse a pesar del entusiasmo de la gente que se inscribía en el plan de ahorro de la organización KdF y la constante propaganda oficial con recorridos de presentación por todo el país. 



Su precio era de 990 Reichmarks para satisfacer los requerimientos del líder y espíritu del Nacional Socialismo y a pesar de los continuos aportes de capital por parte del gobierno, la planta no terminaba de construirse, considerando que en una primera etapa se preveía fabricar 500.000 vehículos al año para aumentar posteriormente esa cantidad a 1.000.000. 
A mediados de 1939 la fabrica de Wolfsburg recibió las primeras maquinas al tiempo que se inauguraba una planta en Brunswik destinada a la capacitación del personal y escuela de ingenieros. Pero la ambición desmedida de los británicos y sus aliados fueron más fuerte, impulsando y generando el comienzo de la segunda gran guerra; así, el pensamiento de engrandecimiento popular del Führer hacia su pueblo fue truncado por la guerra que desataron los “aliados”, moldeando así el principio de la decadencia del nuevo mundo.