bolivia es una nación libre, independiente que jamás ha tolerado la dictadura. los intentos de establecerse de tiranos como melgarejo, bánzer, garcía meza terminaron en la derrota total de tal modo que el nuevo intento de colocar una dictadura revestida de populismo y "democracia" está también condenado a la derrota.
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miércoles, 1 de febrero de 2012
gastos dispendiosos. 300 millones de dólares y no se sabe si el resultado será favorable a la economía nacional. instrumento de control de medios y control ciudadano
El Gobierno ha anunciado que en diciembre lanzará al espacio el primer satélite boliviano “Túpac Katari”, íntegramente fabricado en China. El aparatejo costará 300 millones de dólares, dinero que ya comenzó a pagarse. Antes del lanzamiento, alrededor de 70 técnicos bolivianos deberán viajar a China durante tres meses para capacitarse en el manejo y control del satélite. Este curso le costará diez millones de dólares al país y los entendidos en el tema aseguran que el mismo entrenamiento demandaría menos de la mitad en centros de altísimo nivel en Estados Unidos, como el MIT o Harvard, donde se forman los capos de la NASA. Algunos analistas creen que aquí recién comienza el problema, pues cuando vuelvan los nuevos expertos, se enterarán que no pueden ganar los mismos sueldos que ganarán sus compañeros de curso en China, mucho peor, comparados con lo que perciben los graduados de las universidades mencionadas. Como se sabe, en el Gobierno boliviano nadie puede ganar más que el presidente Morales y no será raro pues que, ni bien tengan el cartón, nuestros queridos muchachos comiencen a buscar otra pega mejor remunerada. Será entonces cuando el Estado Plurinacional se verá obligado a mandar otros 70 especialistas a China y así sucesivamente. Para ese entonces, el satélite habrá quedado obsoleto.
sábado, 21 de enero de 2012
difíciles horas vive Tarija ante el avasallamiento que se propone el MAS en maniobra envolvente para dividir y entablar pelea con Chuquisaca. Mr. Farfán nos muestra los detalles
Hoy miércoles (18/01/12), el gerente de Setar Yacuiba Gonzalo Sosa (MAS), ha convocado a una conferencia de prensa con el fin de hacer conocer que los cortes que realiza Setar todos los días son programados con el fin de mejorar el servicio. Sosa acompañado de un trabajador, se quejaron de las críticas que hacen algunos medios de comunicación a los cortes intempestivos que causan enormes perjuicios.
Los ejecutivos de nuestro Setar, manifestaron/quejaron que sus familias le hacen reclamos y que en la calles la gente los trata mal como consecuencia de la opinión crítica de algunos líderes mediático. Hicieron conocer que tienen familia y que consideran injusto esas críticas que los “desprestigia” y que hacen todo lo que pueden por prestar un mejor servicio.
Lo curioso es que no terminaba la conferencia de prensa, cuando plum!, como contradiciendo todos los esfuerzos que hicieron los ejecutivos de Setar para justificar el pésimo servicio que presta la empresa, se produjo un corte de energía eléctrica. Boquita cerrada se ven más bonitos.
Casi lo mismo que le pasó hoy al presidente Evo Morales en el Beni, cuando inauguró 18 motores y generadores para la planta de Moxos-Trinidad. Habló de seguridad energética y dijo: “por fin se terminaron los cortes” y poco después un apagón que duró cuatro horas.
El MAS ha criticado despiadadamente a Camino al Cambio por haber abultado de personal a la empresa Setar, poniendo en serio riesgo de quiebra administrativa a la entidad; pero una vez que el MAS se hace cargo de la empresa, sobre los supernumerarios que dejó el archienemigo Camino al Cambio, no dudaron en aumentar la carga salarial en las planillas incorporando a casi 50 personas simpatizantes al MAS de balde/innecesario. Lo más grave es que se incorporan personas a la planta administrativa y no así a la técnica como se supone debería ser, si de verdad buscan mejorar el servicio.
La gran cantidad de masistas en el Chaco en puestos claves, no son personas que tienen convicciones de izquierda o relacionadas a la prédica populista oficial del partido, pues muchos de ellos han militado en partidos etiquetados de “derecha” que han desaparecido. La verdad de las cosas es que lo que les motiva/impulsa a plegarse al MAS, no es la doctrina o el fetiche del cansino “proceso de cambio” que todo masista repite como loro, pero que nadie entiende que diablos es. Lo que buscan los oportunistas camuflados con la wiphala y “otrito” famoso enfundado en un poncho rojo, es simplemente obtener los beneficios pecuniarios que reporta los cargos ejecutivos en las entidades públicas. Muchos de ellos cambiaron diametralmente su vida y patrimonio al pasarse al MAS. No ocultan la opulencia de la que gozan y ostentan sus vehículos lujosos y la vida licenciosas y de derroche que llevan desde que tienen la bandera azul colgada en el cuello. No importan los principios ideológicos, lo que vale son las acciones pragmáticas de conveniencia personal y familiar. Hay un caso de panista que sin ponerse colorado de vergüenza se pasó públicamente de bando al MAS, sólo por una pega que le ofrezca suculentos reportes.
La empresa Setar ha demostrado ser ineficiente, muy cuestionada por los mismos masistas en materia de transparencia, hay varios hechos escandalosos de supuestos casos de corrupción que no fueron debidamente aclarados hasta la fecha. Por ejemplo se ha vinculado a un supuesto pariente muy cercano del Gerente en la manipulación del sistema informático de a empresa al que tienen acceso solo dos personas de alto nivel. Hasta la fecha no se aclarado el asunto. Está quedando en la oscura impunidad. Hay otros casos mucho más graves que revelaremos oportunamente.
Hace falta una política integral estratégica seria sobre la energía en eléctrica en el Chaco que involucre la participación activa y comprometida de toda la institucionalidad pública del Estado. No hay capacidad, ni condiciones en la actual administración para administrar este proceso. Cuando llueve o hace un poco de viento hay que arrodillarse y rezar con pasión y fervor para que Setar no corte el servicio de energía eléctrica.
Lo más chistoso es que salen a los medios en publicitadas ruedas de prensa con cara de serios y enjutos como para que les crean, con excusas estrambóticas y excéntricas cuando se trata de justificar los cortes intempestivos. A veces es una víbora intrusa, un conductor borracho, un poste podrido, un árbol que se cayó, hasta una sobredemanda de Villamontes. Siempre tienen una perfecta excusa ya preparada. Estamos obligados lo yacuibeños a ser vehementes religiosos cada vez que hay algún cambio de temperatura o de tiempo. En la tierra del gas, estamos con las velas a mano, mientras garantizamos seguridad energética al Brasil y la Argentina. Qué paradójico, esto como es como para sentarse en una piedra picuda y llorar.
Plata en el Chaco y Tarija hay por demás, como para hacer dulce, a tal grado que un “creativo e iluminado” funcionario de la Gobernación insiste en prestarle plata a la ABC porque aquí no hay capacidad para invertir las regalías. Cambiemos la razón social de la Gobernación, que sea un Banco. Cada año se va a caja y banco (dinero no gastado) la humilde suma de 1.000 millones de bolivianos. Lo que no hay es capacidad, iniciativa, visión, trabajo, esfuerzo, compromiso con el desarrollo y progreso de su pueblo. Pero lo que si hay es una fina habilidad para sacarle el diezmo hasta los centavos. Hay una viveza criolla for export. Mientras un grupúsculo mafioso se hace rico, nosotros seguimos sufriendo los cortes de energía eléctrica de nuestra quejumbrosa setar y pagando el servicio más pésimo y caro de Bolivia.(Yacuiba 18/01/12).
lunes, 16 de enero de 2012
Susana Seleme recurre al ejemplo de Mandinga y compara la pretendida inmunidad del autárquico que se considera blindado ante todo
Mandinga proviene de la denominación de una tribu africana que sometía a esclavitud a otras etnias, por lo cual los pueblos de la región asociaban ese nombre con el sufrimiento. En América Latina, se atribuye en denominativo al diablo quien, luego de cometer su fechoría, deja un olor a azufre y de ahí el dicho ‘Mendinga ha metido su cola’, pero nade lo ha visto.
En Bolivia, pareciera que ‘Mandinga’ mete la cola donde le da la gana, como le da la gana y cuando le da la gana pues ningún funcionario del gobierno, empezando por el propio presidente Evo Morales, asume responsabilidades por las graves acciones contra la democracia y el Estado de Derecho que hacen sufrir a la ciudadanía sin distinción de clase, etnia y oficio.
Cualquier ingenuo podría pensar que Mandinga dio la orden para intervenir- frenar-escarmentar-castigar la marcha de los pueblos indígenas del Oriente y algunos de Occidente en contra de la carretera que viola el núcleo del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS), pues el fiscal general del Estado exonera a Morales y al ‘vice’ García Linera de cualquier responsabilidad por aquella represión. Una vez más hay que aclarar que una cosa es la decisión política sobre cómo actuar en una coyuntura, y otra transmitir esa decisión convertida en orden.
Entonces, si las dos máximas autoridades del país ni el exministro de Gobierno, asumen su cuota-parte en aquel suceso ¿quién o quiénes tomaron la decisión en primer lugar, y luego quién dio la orden de intervenir-reprimir aquella marcha? A su vez, el excomandante de la Fuerza Aérea que mandó aviones para trasladar a los marchistas detenidos hasta La Paz -aunque no trasladó a nadie pues los detenidos fueron liberados por el pueblo, que doblegó a los represores- ha sido nombrado Comandante General de las Fuerza Armadas y dice que él actuó por “iniciativa propia” cuando mandó aviones para evacuar a los indígenas. ¡Vaya premio a la iniciativa privada, en ese caso! Y aquí cabe una pregunta de rigor ¿desde cuando las FF.AA deliberan por iniciativa propia, si constitucionalmente están prohibidos de ‘deliberar’?
En Bolivia se viola las cadenas de mando y nadie asume responsabilidades, pero queda olor a pólvora y muerte no precisamente porque ‘Mandinga metió su cola’. Vuelvo a recordar a Hanna Arendt cuando apunta que “... casi tan malo es sentirse culpable sin haber hecho nada concreto, como sentirse libre de toda culpa, cuando realmente se es culpable...”.
Aquí no hay dudas: el presidente Morales es el responsable de aquella violenta acción como de otras similares por ser la máxima autoridad del Estado. Él cree que está blindado frente a cualquier error y que es impune al veredicto de la sociedad critica porque se siente imnune: nada lo contamina, como todo autócrata autoritario. Y como todos ellos, desconoce los combates de la lucha dialéctica en el devenir histórico, político, económico y social.
Tampoco es Mandinga el que ordena perseguir a opositores políticos y cívicos, aplicarles ‘guillotinas judiciales’, destituirlos, meterlos presos u obligarlos al exilio. Sabemos que los fiscales Marcelo Sosa y Henrry Zuasnabar del complot terrorista-separatista contra los autonomistas de Santa Cruz, Beni y Pando, no responden a Mandinga, sino Morales, García Linera, Juan Ramón Quintana y su larga compañía. Todos ellos son enemigos de la pluralidad y la tolerancia políticas y, de suyo, del pensamiento político diferente al pensamiento único que pretenden imponer. Andan revestidos del manto de ser de izquierda, qué duda cabe, pero de la izquierda estalinista y totalitaria.
Tampoco fue Mandinga el que mandó 700 efectivos policiales a reprimir y sentarle la mano a los habitantes de Yapacaní, en emergencia durante tres meses por pugnas entre los masistas del oficialismo, con un saldo de tres muertos, decenas de heridos, dolor y rabia acumulada. Unos defendían al alcalde David Carvajal del MAS, cuyo único mérito, según un diputado de su mismo partido, es que “nació en Orinoca y que toca la trompeta” como Morales, nacido en ese pueblo y con igual oficio juvenil. Carvajal permitió a los colonizadores–cocaleros, principales base de sustentación política de Morales, penetrar a los Parques Nacionales del Chore y Amboró para cultivar la nada sagrada hoja de coca, mientras otros se oponían y oponen. El resultado ‘sin querer-queriendo’ es el incremento de la frontera agrícola de la coca para alimentar la economía política de la cocaína con más fábricas que producen la droga para exportar y el consumo interno que también crece, amén de violentos actos delictivos y delincuenciales propios de las mafias del narcotráfico.
En este caso como en Huanauni, Cochabamba, Pando, Santa Cruz, Caranavi, Uncía y otros lugares, Morales y sus hombres ‘dejan hacer y dejan pasar’ hasta que las cosas se pudren, sin capacidad de actuar a tiempo porque desdeñan al ‘abc’ de la práctica política en democracia: el dialogo, los pactos, los convenios para lograr acuerdos mínimos por el bien común. El gobierno ‘que nada cambia’, a pesar de autollamarse ‘del cambio’ hizo en Yapacaní, como otras tantas veces, uso del monopolio de la fuerza bruta y mandó a reprimir. Y siempre que las papas queman, a falta de argumentos, el gobierno pone cara de ‘yo no fui’, y se defiende achacando a la ‘derecha’ y a los ‘golpistas’. Así llevan cerca 90 muertes violentas en 6 años, y no fue Mandinga el que ordenó y ordena intervenir, reprimir, matar.
domingo, 15 de enero de 2012
impresiona y repugna el desprecio por la vida que exhibe Evo Morales. El Día destaca los 57 muertos del régimen masista sin ningún respeto por los bolivianos
Sus muertos, señor Morales
Si están bien hechas las cuentas, ya suman 57 los muertos a raíz de la violencia política durante los seis años del Gobierno de Evo Morales. Y por más que fuera solo uno, es demasiado para un presidente que prometió gobernar “sin muertos”.
Casi la mitad, 22 fallecidos, han caído por la represión de las fuerzas del orden y otro tanto, como las 16 víctimas de Huanuni, el joven asesinado en Cochabamba, los que fueron acribillados en Pando y otro adolescente que fue masacrado en Tiquipaya (Santa Cruz), han sido el resultado funesto de la política de confrontación fratricida que este régimen ha llevado del discurso a los hechos en numerosas ocasiones.
La gran mayoría han sido civiles, muchos de ellos jóvenes, que han sido arrastrados por la vorágine de violencia que ha inducido el MAS para acaparar poder, para tomar nuevas posiciones en el territorio nacional, para destruir la estructura institucional del país e imponer un sistema cuyo único norte es el abuso y el atropello a los valores democráticos y la convivencia pacífica.
El peor legado de este régimen, sin embargo, es su maligno desprecio por la vida. Ese aspecto no solo se puede percibir en la indiferencia del presidente Morales y su gente hacia las imágenes de bolivianos masacrados, perforados por balas, con los cuerpos destrozados, como simples piltrafas encaramadas en camiones. Toda esta danza de muertos que los medios difunden y que sin duda alguna, ayudan a consolidar una visión banal y desaprensiva de la vida, no causan el menor atisbo de sensibilidad en los gobernantes, decididos a lograr sus objetivos con un fuerte presupuesto maquiavélico que no parece detenerse.
Este no es solo un desprecio por la vida humana. Todos los bolivianos somos vistos por este régimen como potencial carne de cañón, útil a sus propósitos. Es un desprecio por el país, por la unidad y la integridad. Que nos diga el presidente Morales ¿qué vale más que la vida de estas personas que han sido asesinadas durante su régimen? ¿Cuántas vidas más tendremos que sacrificar por este “proceso de cambio” fraudulento?
La Policía. Es lamentable que no hayan escarmentado con lo del 25 de septiembre. Ese abuso y la misma prepotencia se han vuelto a enseñorear en Yapacaní, donde los efectivos usaron a mansalva sus armas de reglamento para herir y quitarle la vida a los manifestantes. Olvidan que, cuando tengan que rendir cuentas por sus actos, ellos deberán sentarse en primera fila en el sector de los acusados. Lo mismo que aquel jefe militar que trata con fanfarronería un asunto muy serio como lo fue la represión a los indígenas del Tipnis, un asunto que tendrá que encontrar justicia algún día, aunque un fiscal “tirasaco” infantilmente trate de impedirlo.
Ninguna lista de muertos, como los 57 del régimen de Evo Morales cae en saco roto. Jamás ha sucedido algo así en la historia y hasta quienes se sintieron con el poder y la inmunidad para arrasar y construir imperios, tuvieron que enfrentar tarde o temprano el rigor de la justicia. Si no ocurriera así, el pueblo mismo suele ser el encargado de ajustar cuentas. Eso es algo que ha sucedido en incontables ocasiones en Bolivia.
El peor legado de este régimen, sin embargo, es su maligno desprecio por la vida. Ese aspecto no solo se puede percibir en la indiferencia del presidente Morales y su gente hacia las imágenes de bolivianos masacrados, perforados por balas, con los cuerpos destrozados, como simples piltrafas encaramadas en camiones.
Si están bien hechas las cuentas, ya suman 57 los muertos a raíz de la violencia política durante los seis años del Gobierno de Evo Morales. Y por más que fuera solo uno, es demasiado para un presidente que prometió gobernar “sin muertos”.
Casi la mitad, 22 fallecidos, han caído por la represión de las fuerzas del orden y otro tanto, como las 16 víctimas de Huanuni, el joven asesinado en Cochabamba, los que fueron acribillados en Pando y otro adolescente que fue masacrado en Tiquipaya (Santa Cruz), han sido el resultado funesto de la política de confrontación fratricida que este régimen ha llevado del discurso a los hechos en numerosas ocasiones.
La gran mayoría han sido civiles, muchos de ellos jóvenes, que han sido arrastrados por la vorágine de violencia que ha inducido el MAS para acaparar poder, para tomar nuevas posiciones en el territorio nacional, para destruir la estructura institucional del país e imponer un sistema cuyo único norte es el abuso y el atropello a los valores democráticos y la convivencia pacífica.
El peor legado de este régimen, sin embargo, es su maligno desprecio por la vida. Ese aspecto no solo se puede percibir en la indiferencia del presidente Morales y su gente hacia las imágenes de bolivianos masacrados, perforados por balas, con los cuerpos destrozados, como simples piltrafas encaramadas en camiones. Toda esta danza de muertos que los medios difunden y que sin duda alguna, ayudan a consolidar una visión banal y desaprensiva de la vida, no causan el menor atisbo de sensibilidad en los gobernantes, decididos a lograr sus objetivos con un fuerte presupuesto maquiavélico que no parece detenerse.
Este no es solo un desprecio por la vida humana. Todos los bolivianos somos vistos por este régimen como potencial carne de cañón, útil a sus propósitos. Es un desprecio por el país, por la unidad y la integridad. Que nos diga el presidente Morales ¿qué vale más que la vida de estas personas que han sido asesinadas durante su régimen? ¿Cuántas vidas más tendremos que sacrificar por este “proceso de cambio” fraudulento?
La Policía. Es lamentable que no hayan escarmentado con lo del 25 de septiembre. Ese abuso y la misma prepotencia se han vuelto a enseñorear en Yapacaní, donde los efectivos usaron a mansalva sus armas de reglamento para herir y quitarle la vida a los manifestantes. Olvidan que, cuando tengan que rendir cuentas por sus actos, ellos deberán sentarse en primera fila en el sector de los acusados. Lo mismo que aquel jefe militar que trata con fanfarronería un asunto muy serio como lo fue la represión a los indígenas del Tipnis, un asunto que tendrá que encontrar justicia algún día, aunque un fiscal “tirasaco” infantilmente trate de impedirlo.
Ninguna lista de muertos, como los 57 del régimen de Evo Morales cae en saco roto. Jamás ha sucedido algo así en la historia y hasta quienes se sintieron con el poder y la inmunidad para arrasar y construir imperios, tuvieron que enfrentar tarde o temprano el rigor de la justicia. Si no ocurriera así, el pueblo mismo suele ser el encargado de ajustar cuentas. Eso es algo que ha sucedido en incontables ocasiones en Bolivia.
El peor legado de este régimen, sin embargo, es su maligno desprecio por la vida. Ese aspecto no solo se puede percibir en la indiferencia del presidente Morales y su gente hacia las imágenes de bolivianos masacrados, perforados por balas, con los cuerpos destrozados, como simples piltrafas encaramadas en camiones.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Walter Zuleta eleva su voz de protesta ante "atropello infame" cometido por SEEM en contra del Gobernador Suarez..
UN ATROPELLO INFAME
Walter H.
Zuleta R.
El vergonzoso proceso promovido en el
Departamento del Beni por el totalitarismo gubernamental de Evo Morales Ayma,
que determinó la destitución del Gobernador Ernesto Suárez, uno de los últimos
paladines de oposición al Gobierno Nacional y la designación de su reemplazante
Haisen Ribera, supuesto miembro del
M.N.R. con ayuda de representantes del M.A.S., ha provocado en todos los
sectores de la población activo rechazo y justa protesta, a los que me sumo,
porque junto a la gente de bien repruebo el empleo de métodos escabrosos en los
actos de gobierno, lo mismo que la inclusión del Poder Judicial y Ministerio
Público como sicarios del régimen imperante, pues considero que es vandalismo
alterar todo orden institucional y cobardía avasallar al opositor con recursos
del poder político.
Pienso por tanto que la protesta, hasta ahora
improvisada, no debería concluir de modo desaprensivo y superficial, con el
recurso simple de endilgar –como se viene haciendo- calificativos denigrantes
sólo a los actores del pacto antidemocrático, miembros del M.A.S. y
movimientistas de último momento de afiliación dudosa, sino reforzarse con la
participación razonada y planificada de todos los sectores.
Los sucesos en el Beni, lo mismo que los
similares en otros Departamentos de Bolivia deben ser objeto de serio análisis
respecto a sus motivaciones, protagonistas, antecedentes y consecuencias, porque no constituyen fenómenos recientes y
aislados ya que sus orígenes tienen vinculación con un período pasado
caracterizado por la aparición de numerosas agrupaciones humanas impropiamente
denominadas PARTIDOS POLITICOS, que se crearon para practicar politiqueo y
satisfacer aspiraciones o intereses económicos de algunas personas o grupos y
que se dio con fuerza en las tres últimas tres décadas del pasado siglo,
llegando a constituir entre otras causas, la determinante para el descrédito en
que se sumieron los Partidos Políticos ante la opinión pública, desprestigio
que el gobierno de Evo Morales Ayma supo capitalizar para implantar su
peregrino sistema unipartidario basado en la anulación caprichosa y abusiva de
cualquier intento de oposición, y en la elevación de un grupo de presión al
gobierno supremo, encubiertamente previsto en los Arts. 209 y 210 de la C.P.E.
masista del 2009
La inexistencia de una oposición
institucionalizada posiblemente proviene de la ineptitud del país para adoptar
seriamente uno de los cuatro “ sistemas de Partidos “ que se aplica en el
mundo, o
tal vez de la insuficiencia de la Ley de Partidos Políticos aprobada
tardíamente en la década de los 90. O acaso en la consolidación de una autodenominada “clase política” ajena a la teoría y praxis que en tal condición debió aplicar de consuno con la aspiración nacional en vez de
apoyar requerimientos personales de
índole económica o pretensiones individuales concernientes al poder . Es probable también que la condición de mayor
–sino único- generador de empleo que tiene el Estado sea otra causa que deba
tomarse en cuenta.
El oprobioso acto cometido contra el Gobernador
del Beni en el que se implica a movimientistas que no lo son en esencia,
seguramente no se habría llegado a producir de haber estado en escena hombres y
mujeres que hicieron del M.N.R. escuela de civismo y que en el pasado quemaron
pestañas y ofrendaron sus vidas para crear una teoría política nacional y hacer
de Bolivia una nación mejor con una democracia verdadera apoyada en el Voto
Universal. Ellos, aun aislados y sin instrucciones de su dirección nacional, habrían evitado cualquier pacto
circunstancial, por tener la suficiente formación política y la intuición
orientada a discernir entre quienes sirven o perjudican a Bolivia.
Por hoy resta transformar el reclamo justo en
acción colectiva, racional y ordenada que castigue el atropello
totalitario, como prueba de solidaridad
con el Gobernador Beniano ultrajado por la arbitrariedad iletrada.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
clara señal de una flagrante dictadura. El Día enfila su artillería cuando se refiere a la aniquilación de las libertades. un aparato judicial absolutamente incondicional hacia un narcoestado, contrabandista, asaltante de vehículos. No cabe duda!
A Evo Morales se le han caído todos los disfraces. Ya no puede asumir más la pose indigenista que le vendió al mundo y obviamente, con esta careta también se fue la de defensor de la madre tierra y la naturaleza. Muy pocos conflictos en Bolivia han alcanzado la repercusión mundial que tuvo la disputa por el Tipnis y naturalmente, la derrota del Gobierno hizo estragos en aquella engañifa.
Evo Morales ya no es más “el pobre dirigente cocalero que defendía los derechos de un sector de la población a subsistir con el cultivo de una ‘hoja sagrada’, ante la inexistencia de otras oportunidades de supervivencia”. Para todo el mundo ha quedado claro que el presidente boliviano ha promovido una irracional expansión de los cocales en Bolivia, cuyo resultado ha sido un monstruoso crecimiento de la producción y exportación de cocaína, con la concurrencia de peligrosos cárteles colombianos y mexicanos que se han afincado en el territorio nacional. Ya todos saben que la expulsión de la DEA fue solo un mecanismo destinado a favorecer esta expansión y el hecho de que por primera vez en el mundo, un zar antidrogas haya caído preso por tráfico de drogas, habla con toda claridad del grado de implicación del régimen del MAS con el narcotráfico.
El otro disfraz que se cayó fue el de “demócrata”. El último intento que hizo el Gobierno por hacer un ademán democrático fue con la dichosa “cumbre social”, pero no hay duda que el MAS no sabe nada de esto, no sabe dialogar, no sospecha lo que significa construir consensos y hace mucho que ha mandado al diablo al pluralismo.
Afortunadamente no será nada fácil para el presidente Morales arremeter contra la democracia, porque está presente –aunque sea difuso-, en el espíritu de la ciudadanía y en la vocación de la mayoría de los actores sociales. Prueba de ello es la reciente demostración producida en Sucre y en Quillacollo.
Sin embargo, después de que ha perdido toda su credibilidad y de que su imagen pública ha caído por los suelos, no le queda otro camino más que recurrir a herramientas indispensables para tratar de destruir por completo el sistema democrático y el Estado de derecho. El Gobierno del MAS no tiene plan. No tiene la gente capaz de conducir una gestión medianamente aceptable, la corrupción es un problema que día a día está carcomiendo las estructuras del “proceso de cambio” y por último, el despilfarro sumado a problemas económicos, anticipan un año aún más duro que el 2011.
La purga que ha iniciado el MAS con el derrocamiento del gobernador del Beni y el acorralamiento de Rubén Costas, quien parece tener los días contados, solo anticipa la puesta en marcha de la estrategia final conducente hacia la imposición de una dictadura, una coraza que, según lo asume el Gobierno, podría servirle para reemplazar los disfraces y seguir adelante con su proyecto político en el que resulta vital continuar en la ruta hacia un narcoestado y otras variantes de la economía ilegal, además claro, del soporte del extractivismo, sector al que jamás le ha incomodado desempeñarse en ambientes político-sociales caóticos.
Uno de los últimos eslabones que le faltan al Gobierno para terminar de consolidar la autocracia en Bolivia es la aniquilación de las libertades ciudadanas, entre ellas, la libertad de expresión, de vital importancia para la vigencia del Estado de Derecho. Hay leyes que se están cocinando en la olla plurinacional, el nuevo poder judicial está listo para actuar. El próximo año será, según estos indicios, el de la consolidación de la quinta fase de la que tanto ha hablado el vicepresidente.
Evo Morales ya no es más “el pobre dirigente cocalero que defendía los derechos de un sector de la población a subsistir con el cultivo de una ‘hoja sagrada’, ante la inexistencia de otras oportunidades de supervivencia”. Para todo el mundo ha quedado claro que el presidente boliviano ha promovido una irracional expansión de los cocales en Bolivia, cuyo resultado ha sido un monstruoso crecimiento de la producción y exportación de cocaína, con la concurrencia de peligrosos cárteles colombianos y mexicanos que se han afincado en el territorio nacional. Ya todos saben que la expulsión de la DEA fue solo un mecanismo destinado a favorecer esta expansión y el hecho de que por primera vez en el mundo, un zar antidrogas haya caído preso por tráfico de drogas, habla con toda claridad del grado de implicación del régimen del MAS con el narcotráfico.
El otro disfraz que se cayó fue el de “demócrata”. El último intento que hizo el Gobierno por hacer un ademán democrático fue con la dichosa “cumbre social”, pero no hay duda que el MAS no sabe nada de esto, no sabe dialogar, no sospecha lo que significa construir consensos y hace mucho que ha mandado al diablo al pluralismo.
Afortunadamente no será nada fácil para el presidente Morales arremeter contra la democracia, porque está presente –aunque sea difuso-, en el espíritu de la ciudadanía y en la vocación de la mayoría de los actores sociales. Prueba de ello es la reciente demostración producida en Sucre y en Quillacollo.
Sin embargo, después de que ha perdido toda su credibilidad y de que su imagen pública ha caído por los suelos, no le queda otro camino más que recurrir a herramientas indispensables para tratar de destruir por completo el sistema democrático y el Estado de derecho. El Gobierno del MAS no tiene plan. No tiene la gente capaz de conducir una gestión medianamente aceptable, la corrupción es un problema que día a día está carcomiendo las estructuras del “proceso de cambio” y por último, el despilfarro sumado a problemas económicos, anticipan un año aún más duro que el 2011.
La purga que ha iniciado el MAS con el derrocamiento del gobernador del Beni y el acorralamiento de Rubén Costas, quien parece tener los días contados, solo anticipa la puesta en marcha de la estrategia final conducente hacia la imposición de una dictadura, una coraza que, según lo asume el Gobierno, podría servirle para reemplazar los disfraces y seguir adelante con su proyecto político en el que resulta vital continuar en la ruta hacia un narcoestado y otras variantes de la economía ilegal, además claro, del soporte del extractivismo, sector al que jamás le ha incomodado desempeñarse en ambientes político-sociales caóticos.
Uno de los últimos eslabones que le faltan al Gobierno para terminar de consolidar la autocracia en Bolivia es la aniquilación de las libertades ciudadanas, entre ellas, la libertad de expresión, de vital importancia para la vigencia del Estado de Derecho. Hay leyes que se están cocinando en la olla plurinacional, el nuevo poder judicial está listo para actuar. El próximo año será, según estos indicios, el de la consolidación de la quinta fase de la que tanto ha hablado el vicepresidente.
La purga que ha iniciado el MAS con el derrocamiento del gobernador del Beni y el acorralamiento de Rubén Costas, quien parece tener los días contados, solo anticipa la puesta en marcha de la estrategia final conducente hacia la imposición de una dictadura.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Daniel Pasquier acertadísimo cuando asocia "el debate masista" con el fatídico "martes 13 supersticiosamente diábolico" Evo se queda con los narcococaleros, porque los yungueños le dan la espalda.
Página 12 y el martes 13
"Un debate democrático y plural” se titula la nota de Página 12, pero está el fatídico martes 13. Trata del “Primer Encuentro Plurinacional para Profundizar el Cambio”, en Cochabamba; el título más adecuado podría ser “Otro encuentro plurinacional para confundir sobre el proceso de cambio”, “La multitudinaria concurrencia” se resume a militantes del MAS y cocaleros bajo distintas nominaciones, colonizadores, interculturales, campesinos, Bartolina Sisa, etc.
“Acuden a un cónclave” con todo pagado, viáticos incluidos, con fondos públicos, es decir, malversando recursos del Estado. La dicha “Cumbre Social” suma algunos invitados funcionales o domesticados, los empresarios privados, comprensible después de tanto palo durante seis años.
Destaca a “Diez comisiones de trabajo”, sin decir, bajo la dirección del Vicepresidente y ministros. ¿Discutirán algo que no convenga al gobierno, cuya agenda parece ser, salir del atolladero? Del año con más conflictos desde que se tienen registros confiables; acorralado con el proyecto de la carretera a favor de los cocaleros rompiendo el TIPNIS, protegido por la CPE y la Ley Corta, pero se busca cómo burlarlas; con su proyecto económico que bloquea la inversión, la creación de empleo, el respeto a la madre tierra y la industrialización de los recursos naturales; sorprendido con el alejamiento de los principales aliados del proceso de cambio, los indígenas, de tierras altas y bajas (CONAMAQ y CIDOB), con todo lo que significa perder lo simbólico de los indígenas en el poder. Evo se queda solo con los cocaleros ligados al narcotráfico (controlado desde el Chapare), pues hasta los cocaleros de los Yungas le dan la espalda, a los cultivadores originarios de la coca.
Allí “Se fijarán las principales directivas de la agenda de transformaciones para los años venideros”; esto puede tener varias lecturas: 1. Evo intenta dar por concluido su compromiso con la Agenda de Octubre (2003), la que posibilitó su llegada al gobierno y al poder, aunque los principales actores reclaman su cumplimiento, ¿faltó convicción o capacidad? 2. ¿Temor al futuro, sin programa hasta el 2014? Porque de boca para afuera se puede quitar importancia a las encuestas, pero sería de tontos no medir seriamente sobre lo que significa que todas coincidan en apuntar a una caída estrepitosa del apoyo al presidente (53.4% el 2005, 64% el 2009 y de ahí, para abajo, todo el 2011 alrededor del 30%). Ya no se habla de los 500 años, ni siquiera de 20. ¿Las principales directivas significan “marcha atrás”? Racionalidad en el manejo de la economía, tiene que reflejar coherencia, comparando el 2000-2005 con 2006-2010, los ingresos aumentan el 500% (mejores precios externos de materias primas), mientras que la única inversión pública significativa es la del gasto público improductivo, 160-300 %, como si la comparsa “botaratas” decidiera el destino de los recursos públicos.
Lo mismo viven otros países (48 países menos adelantados), dependientes de exportaciones con precios regulados por la demanda externa y, por tanto, no controlables. Los previsores están volcando esos inesperados excedentes a mejorar infraestructura, a promoción de nuevos productos no tradicionales, industrializando, apoyando la capacitación e incorporación de nueva tecnología que los haga más competitivos, dando apoyo estatal a la búsqueda y consolidación de mercados para su producción, más recursos a educación y salud. Eso está haciendo y hará la diferencia. Según UNCTAD (Conferencia de las NNUU sobre Comercio y Desarrollo, 2011) sólo 10 de esos 48 países podrán cumplir las metas de reducción efectiva, sostenible, de la pobreza, entre 2011-2020. Los bonos ayudan, pero no son la solución, ni son sostenibles.
El MAS tiene sus agujeros negros. Las remesas, ¿seguirán declinando? ¿Cuál el secreto sobre la deuda pública interna? ¿Continuará la marginación de los mercados mundiales y el alineamiento improductivo con otros, por razones políticas? ¿Qué se hará para cambiar la situación de dependencia (80-85%) de la exportación del gas y los minerales? ¿Habrá voluntad política para revertir la tendencia a la mayor importación de combustibles (700-800 MD) y alimentos (300-500 MD) en lugar de incentivar, con garantía jurídica, la producción nacional y liberar la exportación? Vale la pena analizar cómo China redujo la pobreza el 50% en 20 años, mientras otros la aumentaron.
Los sofistas comparan la mínima reducción de la pobreza en el Estado Plurinacional y en EEUU, sin mencionar que el 80% de los pobres en ese país tienen vivienda propia, coche, todos los electrodomésticos en casa, trabajo eventual y nunca les ha faltado para alimentar a la familia ni llevar los niños a la escuela.
Dice “Evo recalcó la importancia de una discusión democrática y plural para consolidar el proceso de cambios”, lo cual choca frontalmente con la realidad. La negativa de importantes sectores invitados a participar en el cónclave del MAS, que además no tiene representación de partidos políticos fuera del oficialismo. Nada nuevo. Seis años mostrando la faceta menos tolerante en la política boliviana; el gobierno ha hecho gala, y así lo ha declarado, de buscar la hegemonía, el poder total. Sin añadir nada sobre los medios a utilizar.
¿Democracia con presos, exiliados, perseguidos, heridos y muertos por razones políticas? A qué discusión se hace referencia, ¿a la que se resuelve con balas? El espíritu democrático y constructivo, es decir, a favor del cambio, de Evo y su gobierno está en el 25 de septiembre y ahora, dejando a hombres, mujeres y niños/as “discapacitados” llegar al límite de “arrastrarse semidesnudos” hasta la plaza principal de Santa Cruz, después de recorrer cientos de kilómetros, sólo para llamar la atención a la solicitud de cumplimiento con un bono ofrecido hace seis años de 3.000 Bs., 430 USD. Sin duda, Página 12 ha tenido su martes 13 con la nota de referencia.
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