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lunes, 13 de febrero de 2012

lo pasajero del poder. nada queda impune. ironías pero también la firmeza de la justicia. Harold Olmos comenta un libro aleccionador también para Evo Morales


Según el libro El lento retiro del General, de Mary Helen (The General’s slow retire, University of California Press, 322 pág.), el general Augusto Pinochet (1915-2006) estaba convencido de que el pueblo chileno quería que fuese candidato para gobernar por otro periodo. Para sorpresa suya y de sus allegados, los cómputos le dijeron No. Fue el punto que marcó el declive acelerado de una de las dictaduras más brutales del continente. Todavía comandante del Ejército, vio derrumbarse el sistema de represión y seguridad que había instalado. Violaciones a los derechos humanos y corrupción, que suelen andar de la mano, lo acosaron sin tregua en su otoño, cuando Chile retornó al goce democrático pleno que había caracterizado gran parte de su historia. Hasta las estrofas agregadas al himno nacional fueron borradas y olvidadas al retornar la racionalidad.
La historia chilena reciente trae muchas lecciones para los aspirantes y practicantes de la dictadura. La obra de la periodista Mary Helen Spooner nos lleva de vuelta a esos tiempos y nos pasea con fluidez por muchos detalles que aún provocan escalofríos. La obra es densa en el recuento y abarca hasta la llegada del actual presidente Sebastián Piñera.
La periodista nos hace sentir que la cínica impunidad del régimen, las violaciones a los derechos humanos, la sumisión del Poder Judicial y la persecución política y legal a los rivales tocaron límites insoportables. Pero la sociedad chilena, de manera democrática, les puso fin. Esa sociedad generó los anticuerpos para un régimen que parecía de acero. La periodista nos cuenta sobre la delicada orfebrería política trabajada por demócratas acendrados que abrieron el cauce para el retorno democrático que permitió que se conociera públicamente mucho de lo que había ocurrido en el país vecino, con detalles morbosos de persecución, tortura y, como perla en la corona, la corrupción, que parecía haber alcanzado al propio jefe omnímodo del Estado.
El repaso periodísticamente vívido de la historia hace de la obra de Mary Helen Spooner una lectura imperiosa que atrapa hasta el final. Es una lección sobre lo pasajero del poder, cómo las cartas se dan la vuelta y nada queda impune. No deja de ser una ironía la lectura de pasajes del todopoderoso director de la DINA, general Manuel Contreras, escondido en una finca del sur de su país alegando estar enfermo, ni la vergüenza que después tuvieron muchos excolaboradores del general Pinochet. También ironía resultan los alegatos del general en retirada, sorprendido por el largo brazo de la justicia con el juez español Baltazar Garzón, que lo arraigó durante meses en Londres. Y también lo son sus repentinas pérdidas de memoria y malestares cuando era interrogado sobre su fortuna y sobre los ‘pinocheques’. Una conclusión inevitable: los delitos contra los derechos humanos son imprescriptibles y tarde o temprano se los paga.
La autora también cuenta las penurias de los habitantes originarios del sur chileno que todavía no logran el establecimiento pleno de sus derechos ciudadanos. La obra es un fluido repaso histórico, escaso en la narrativa del continente. Su peregrinaje como corresponsal en América Latina la trajo también a Bolivia. Cubrió los primeros tiempos de la noche oscura del dúo García Meza-Arce Gómez y, claro, sufrió la privación de su libertad: estuvo presa una semana en el Ministerio de Gobierno. Se espera para este año la versión en español.

* Periodista, http://haroldolmos.wordpress.com

martes, 7 de febrero de 2012

Carretera Bloqueada, esclarecedor artículo de Manfredo Kempff que publicamos a pedido de nuestro dilecto lector Walter Zuleta

Uno de los mayores aportes del MAS a la “cultura” boliviana       –si
no el máximo– ha sido el bloqueo de calles y carreteras. Desde los
años finales del siglo pasado, un  dirigente cocalero del Chapare, Evo
Morales, empezó a llamar la atención, no por su oratoria encendida, ni
por sus demandas sindicales, ni por su coraje temerario, sino porque
impuso un nuevo método de hacer política: el bloqueo.

Empezó a sonar en los oídos de la gente que la carretera Santa
Cruz-Cochabamba había sido bloqueada por cocaleros del trópico
chapareño y que la Policía y las FFAA habían despejado la ruta. Pero,
días después, la vital carretera volvía a ser bloqueada en cuestión de
minutos y los bloqueadores desaparecían. Las autoridades tenían que
ordenar nuevamente la apertura del camino, para, luego de unas horas,
encontrarse con que la vía estaba obstruida nuevamente.

Hasta que los bloqueadores decidieron desafiar a las fuerzas de
seguridad del Gobierno y permanecieron en las intercepciones
resistiendo desafiantes, provocando que la Policía y las FFAA se
cuidaran de causar muertes en su afán de abrirse paso. Entonces la
situación se tornó grave y la carretera troncal llegó a paralizarse
durante semanas, lo que causó daños sensibles al comercio de
exportación e importación, en especial de los productos cruceños,
perecederos en una gran proporción. La guerrilla de los bloqueos
cosechaba sus primeros éxitos.

A comienzos de la presente centuria los bloqueos se habían extendido
por la parte occidental de Bolivia como el contagio de la alfombrilla.
Los sitios se presentaban en la carretera La Paz-Oruro (otra ruta
vital) o en cualquier lugar donde una veintena de campesinos echaran
piedras al camino y unas cholas silenciosas se sentaran a cuidarlas
cual ovejas.

Como la guerrilla española contra los franceses o de los partisanos
contra la Wehrmacht, el bloqueo indígena distraía efectivos y no daba
tregua a los gobiernos de turno. Banzer, Sánchez de Lozada y Mesa
fueron las  víctimas más afectadas. Todo esto, aparte de las
emboscadas asesinas y los secuestros que las fuerzas militares y de
erradicación de cocales sufrían en las picadas del monte chapareño.

Pues bien, Evo Morales no solo llegó al Parlamento por los réditos que
le dieron los bloqueos, sino finalmente a ocupar el poder. El astuto
cocalero pasó de bloqueador de caminos a Presidente de la República.

Caso único en Bolivia o en cualquier parte del mundo. Por supuesto que
de los bloqueadores de entonces ninguno o muy pocos deben perdurar al
lado de S.E. porque, como sucede siempre, otros son los que aparecen
moviendo la cola a la hora de gobernar.

Pero un adagio poco fino dice por ahí: “no hay inventor que no se
joda”. Y en este caso la sentencia cae como anillo al dedo.  S.E. está
jodido con los bloqueos. Hoy, su gobierno, proporcionalmente, es el
más acosado por este método imposible de combatir con la ley en la
mano. Su método le ha pasado factura y ahora lo utilizan las juntas de
vecinos, gremios, universitarios, transportistas, comerciantes,
recoveros, cívicos, médicos, y si no lo han hecho los gays y las damas
de la noche, es por milagro. Ya lo harán.

Lo grave de todo esto, el mal irremediable que ha provocado el MAS y
su jefe al país, es que ha impuesto una fórmula diabólica para hacer
de los bolivianos una nación de ociosos. Nadie puede ser más ocioso
que un bloqueador que está sentado horas de horas, inmóvil,
acullicando, bebiendo, comiendo y “descomiendo” sin moverse junto a
unas piedras o unos troncos, con el único propósito de no dejar pasar
a nadie... gratis. Hasta el bloqueo se ha convertido en fuente de
corrupción, porque el que paga, pasa. Al abuso inaudito e ilegal de no
dejar circular libremente a los ciudadanos se agrega el timo.

Bolivia es hoy una nación bloqueada por donde se la mire. No hay
conflicto que no termine en un bloqueo. Y no hay bloqueo que no acabe
en una negociación con pobres ministros que tienen que volar al lugar
del bloqueo. Tanto peor cuando Bolivia se ha convertido en una amenaza
para el comercio con los vecinos, porque, de la noche a la mañana,
cualquier paso de frontera puede aparecer cerrado. Y ahí vemos las
filas de camiones, atestados de productos que se pudren, esperando que
el cacique de la región esté de humor para despejar la vía.

Así queremos ser la tierra que vincule los dos océanos a través de la
carretera interoceánica. Solo que estuvieran locos nuestros vecinos
para sujetarse a esa única alternativa. ¿Podríamos imaginar un convoy
de 200 camiones o de 200 vagones de soya brasileña con destino al
Asia, detenidos por un bloqueo de masistas borrachos? ¿Y que quisieran
quedarse con un camión o un vagón como pago para que pasaran los otros
199? ¿Imaginan bloqueado el rally Dakar porque quedó eliminado el
piloto boliviano?

El bloqueo es un cáncer que se está extendiendo por todo nuestro
cuerpo social. Este aporte del MAS está contagiando, además, a los
países vecinos. Es un cáncer maligno que solo se puede extirpar de un
tajo con el bisturí y sin anestesia.

sábado, 4 de febrero de 2012

orgulloso de que los gringos le nombres "señal de que soy alguién" y que le llamen "autoritario" sinónimo entre otros de "macho, machote" en lo despectivo

Evo Morales se pone contento cuando Estados Unidos habla de él. Hace unos días, el departamento de inteligencia estadounidense, dijo en un informe que Bolivia, junto con Ecuador y Venezuela están al mando de regímenes autoritarios que debilitan la democracia. Ni bien se conocieron estas afirmaciones, el presidente, quien ha estado bastante callado últimamente  en relación a temas norteamericanos, comenzó a disparar munición gruesa en contra de los gringos. En primer lugar dijo que está orgulloso de que lo llamen así, porque al menos eso indica que él es alguien. Dijo que cada vez que lo llamaban “terrorista” o el “Bin Laden andino” (supuestos calificativos sobre los que no existen registros creíbles) él se ponía contento porque quiere decir que existe y que lo toman en cuenta. Parecido a lo de Madonna cuando afirma “que hablen bien o mal, pero que hablen”. El jefazo sabe que su perfil antimperialista es un factor fundamental para mantener en alto su imagen internacional.  En sus discursos siempre se ufana de haber logrado que ahora se hable de Bolivia. En el mejor de los casos, esto podría llamarse marketing al estilo de las estrellas de rock y en el peor de los casos es complejo colonial puro y duro.

miércoles, 1 de febrero de 2012

gastos dispendiosos. 300 millones de dólares y no se sabe si el resultado será favorable a la economía nacional. instrumento de control de medios y control ciudadano

El Gobierno ha anunciado que en diciembre lanzará al espacio el primer satélite boliviano “Túpac Katari”, íntegramente fabricado en China. El aparatejo costará 300 millones de dólares, dinero que ya comenzó a pagarse. Antes del lanzamiento, alrededor de 70 técnicos bolivianos deberán viajar a China durante tres meses para capacitarse en el manejo y control del satélite. Este curso le costará diez millones de dólares al país y los entendidos en el tema aseguran que el mismo entrenamiento demandaría menos de la mitad en centros de altísimo nivel en Estados Unidos, como el MIT o Harvard, donde se forman los capos de la NASA. Algunos analistas creen que aquí recién comienza el problema, pues cuando vuelvan los nuevos expertos, se enterarán que no pueden ganar los mismos sueldos que ganarán sus compañeros de curso en China, mucho peor, comparados con lo que perciben los graduados de las universidades mencionadas. Como se sabe, en el Gobierno boliviano nadie puede ganar más que el presidente Morales y no será raro pues que, ni bien tengan el cartón, nuestros queridos muchachos comiencen a buscar otra pega mejor remunerada. Será entonces cuando el Estado Plurinacional se verá obligado a mandar otros 70 especialistas a China y así sucesivamente. Para ese entonces, el satélite habrá quedado obsoleto.

sábado, 21 de enero de 2012

difíciles horas vive Tarija ante el avasallamiento que se propone el MAS en maniobra envolvente para dividir y entablar pelea con Chuquisaca. Mr. Farfán nos muestra los detalles


Hoy miércoles (18/01/12), el gerente de Setar Yacuiba Gonzalo Sosa (MAS), ha convocado a una conferencia de prensa con el fin de hacer conocer que los cortes que realiza Setar todos los días son programados con el fin de mejorar el servicio. Sosa acompañado de un trabajador, se quejaron de las críticas que hacen algunos medios de comunicación a los cortes intempestivos que causan enormes perjuicios.
Los ejecutivos de nuestro Setar, manifestaron/quejaron que sus familias le hacen reclamos y que en la calles la gente los trata mal como consecuencia de la opinión crítica de algunos líderes mediático. Hicieron conocer que tienen familia y que consideran injusto esas críticas que los “desprestigia” y que hacen todo lo que pueden por prestar un mejor servicio.
Lo curioso es que no terminaba la conferencia de prensa, cuando plum!, como contradiciendo todos los esfuerzos que hicieron los ejecutivos de Setar para justificar el pésimo servicio que presta la empresa, se produjo un corte de energía eléctrica. Boquita cerrada se ven más bonitos.
Casi lo mismo que le pasó hoy al presidente Evo Morales en el Beni, cuando inauguró 18 motores y generadores para la planta de Moxos-Trinidad. Habló de seguridad energética y dijo: “por fin se terminaron los cortes” y poco después un apagón que duró cuatro horas.
El MAS ha criticado despiadadamente a Camino al Cambio por haber abultado de personal a la empresa Setar, poniendo en serio riesgo de quiebra administrativa a la entidad; pero una vez que el MAS se hace cargo de la empresa, sobre los supernumerarios que dejó el archienemigo Camino al Cambio, no dudaron en aumentar la carga salarial en las planillas incorporando a casi 50 personas simpatizantes al MAS de balde/innecesario. Lo más grave es que se incorporan personas a la planta administrativa y no así a la técnica como se supone debería ser, si de verdad buscan mejorar el servicio.
La gran cantidad de masistas en el Chaco en puestos claves, no son personas que tienen convicciones de izquierda o relacionadas a la prédica populista oficial del partido, pues muchos de ellos han militado en partidos etiquetados de “derecha” que han desaparecido. La verdad de las cosas es que lo que les motiva/impulsa a plegarse al MAS, no es la doctrina o el fetiche del cansino “proceso de cambio” que todo masista repite como loro, pero que nadie entiende que diablos es. Lo que buscan los oportunistas camuflados con la wiphala y “otrito” famoso enfundado en un poncho rojo, es simplemente obtener los beneficios pecuniarios que reporta los cargos ejecutivos en las entidades públicas. Muchos de ellos cambiaron diametralmente su vida y patrimonio al pasarse al MAS. No ocultan la opulencia de la que gozan y ostentan sus vehículos lujosos y la vida licenciosas y de derroche que llevan desde que tienen la bandera azul colgada en el cuello. No importan los principios ideológicos, lo que vale son las acciones pragmáticas de conveniencia personal y familiar. Hay un caso de panista que sin ponerse colorado de vergüenza se pasó públicamente de bando al MAS, sólo por una pega que le ofrezca suculentos reportes.
La empresa Setar ha demostrado ser ineficiente, muy cuestionada por los mismos masistas en materia de transparencia, hay varios hechos escandalosos de supuestos casos de corrupción que no fueron debidamente aclarados hasta la fecha. Por ejemplo se ha vinculado a un supuesto pariente muy cercano del Gerente en la manipulación del sistema informático de a empresa al que tienen acceso solo dos personas de alto nivel. Hasta la fecha no se aclarado el asunto. Está quedando en la oscura impunidad. Hay otros casos mucho más graves que revelaremos oportunamente.
Hace falta una política integral estratégica seria sobre la energía en eléctrica en el Chaco que involucre la participación activa y comprometida de toda la institucionalidad pública del Estado. No hay capacidad, ni condiciones en la actual administración para administrar este proceso. Cuando llueve o hace un poco de viento hay que arrodillarse y rezar con pasión y fervor para que Setar no corte el servicio de energía eléctrica.
Lo más chistoso es que salen a los medios en publicitadas ruedas de prensa con cara de serios y enjutos como para que les crean, con excusas estrambóticas y excéntricas cuando se trata de justificar los cortes intempestivos. A veces es una víbora intrusa, un conductor borracho, un poste podrido, un árbol que se cayó, hasta una sobredemanda de Villamontes. Siempre tienen una perfecta excusa ya preparada. Estamos obligados lo yacuibeños a ser vehementes religiosos cada vez que hay algún cambio de temperatura o de tiempo. En la tierra del gas, estamos con las velas a mano, mientras garantizamos seguridad energética al Brasil y la Argentina. Qué paradójico, esto como es como para sentarse en una piedra picuda y llorar.
Plata en el Chaco y Tarija hay por demás, como para hacer dulce, a tal grado que un “creativo e iluminado” funcionario de la Gobernación insiste en prestarle plata a la ABC porque aquí no hay capacidad para invertir las regalías. Cambiemos la razón social de la Gobernación, que sea un Banco. Cada año se va a caja y banco (dinero no gastado) la humilde suma de 1.000 millones de bolivianos. Lo que no hay es capacidad, iniciativa, visión, trabajo, esfuerzo, compromiso con el desarrollo y progreso de su pueblo. Pero lo que si hay es una fina habilidad para sacarle el diezmo hasta los centavos. Hay una viveza criolla for export. Mientras un grupúsculo mafioso se hace rico, nosotros seguimos sufriendo los cortes de energía eléctrica de nuestra quejumbrosa setar y pagando el servicio más pésimo y caro de Bolivia.(Yacuiba 18/01/12).

lunes, 16 de enero de 2012

Susana Seleme recurre al ejemplo de Mandinga y compara la pretendida inmunidad del autárquico que se considera blindado ante todo



Mandinga proviene de la denominación de una tribu africana que sometía a esclavitud a otras etnias, por lo cual los pueblos de la región asociaban ese nombre con el sufrimiento. En América Latina, se atribuye en denominativo al diablo quien, luego de cometer su fechoría, deja un olor a azufre y de ahí el dicho ‘Mendinga ha metido su cola’, pero nade lo ha visto.

En Bolivia, pareciera que ‘Mandinga’ mete la cola donde le da la gana, como le da la gana y cuando le da la gana pues ningún funcionario del gobierno, empezando por el propio presidente Evo Morales, asume responsabilidades por las graves acciones contra la democracia y el Estado de Derecho que hacen sufrir a la ciudadanía sin distinción de clase, etnia y oficio.

Cualquier ingenuo podría pensar que Mandinga dio la orden para intervenir- frenar-escarmentar-castigar la marcha de los pueblos indígenas del Oriente y algunos de Occidente en contra de la carretera que viola el núcleo del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS), pues el fiscal general del Estado exonera a Morales y al ‘vice’ García Linera de cualquier responsabilidad por aquella represión. Una vez más hay que aclarar que una cosa es la decisión política sobre cómo actuar en una coyuntura, y otra transmitir esa decisión convertida en orden.

Entonces, si las dos máximas autoridades del país ni el exministro de Gobierno, asumen su cuota-parte en aquel suceso ¿quién o quiénes tomaron la decisión en primer lugar, y luego quién dio la orden de intervenir-reprimir aquella marcha? A su vez, el excomandante de la Fuerza Aérea que mandó aviones para trasladar a los marchistas detenidos hasta La Paz -aunque no trasladó a nadie pues los detenidos fueron liberados por el pueblo, que doblegó a los represores- ha sido nombrado Comandante General de las Fuerza Armadas y dice que él actuó por “iniciativa propia” cuando mandó aviones para evacuar a los indígenas. ¡Vaya premio a la iniciativa privada, en ese caso! Y aquí cabe una pregunta de rigor ¿desde cuando las FF.AA deliberan por iniciativa propia, si constitucionalmente están prohibidos de ‘deliberar’?

En Bolivia se viola las cadenas de mando y nadie asume responsabilidades, pero queda olor a pólvora y muerte no precisamente porque ‘Mandinga metió su cola’. Vuelvo a recordar a Hanna Arendt cuando apunta que “... casi tan malo es sentirse culpable sin haber hecho nada concreto, como sentirse libre de toda culpa, cuando realmente se es culpable...”.
Aquí no hay dudas: el presidente Morales es el responsable de aquella violenta acción como de otras similares por ser la máxima autoridad del Estado. Él cree que está blindado frente a cualquier error y que es impune al veredicto de la sociedad critica porque se siente imnune: nada lo contamina, como todo autócrata autoritario. Y como todos ellos, desconoce los combates de la lucha dialéctica en el devenir histórico, político, económico y social.

Tampoco es Mandinga el que ordena perseguir a opositores políticos y cívicos, aplicarles ‘guillotinas judiciales’, destituirlos, meterlos presos u obligarlos al exilio. Sabemos que los fiscales Marcelo Sosa y Henrry Zuasnabar del complot terrorista-separatista contra los autonomistas de Santa Cruz, Beni y Pando, no responden a Mandinga, sino Morales, García Linera, Juan Ramón Quintana y su larga compañía. Todos ellos son enemigos de la pluralidad y la tolerancia políticas y, de suyo, del pensamiento político diferente al pensamiento único que pretenden imponer. Andan revestidos del manto de ser de izquierda, qué duda cabe, pero de la izquierda estalinista y totalitaria.

Tampoco fue Mandinga el que mandó 700 efectivos policiales a reprimir y sentarle la mano a los habitantes de Yapacaní, en emergencia durante tres meses por pugnas entre los masistas del oficialismo, con un saldo de tres muertos, decenas de heridos, dolor y rabia acumulada. Unos defendían al alcalde David Carvajal del MAS, cuyo único mérito, según un diputado de su mismo partido, es que “nació en Orinoca y que toca la trompeta” como Morales, nacido en ese pueblo y con igual oficio juvenil. Carvajal permitió a los colonizadores–cocaleros, principales base de sustentación política de Morales, penetrar a los Parques Nacionales del Chore y Amboró para cultivar la nada sagrada hoja de coca, mientras otros se oponían y oponen. El resultado ‘sin querer-queriendo’ es el incremento de la frontera agrícola de la coca para alimentar la economía política de la cocaína con más fábricas que producen la droga para exportar y el consumo interno que también crece, amén de violentos actos delictivos y delincuenciales propios de las mafias del narcotráfico.

En este caso como en Huanauni, Cochabamba, Pando, Santa Cruz, Caranavi, Uncía y otros lugares, Morales y sus hombres ‘dejan hacer y dejan pasar’ hasta que las cosas se pudren, sin capacidad de actuar a tiempo porque desdeñan al ‘abc’ de la práctica política en democracia: el dialogo, los pactos, los convenios para lograr acuerdos mínimos por el bien común. El gobierno ‘que nada cambia’, a pesar de autollamarse ‘del cambio’ hizo en Yapacaní, como otras tantas veces, uso del monopolio de la fuerza bruta y mandó a reprimir. Y siempre que las papas queman, a falta de argumentos, el gobierno pone cara de ‘yo no fui’, y se defiende achacando a la ‘derecha’ y a los ‘golpistas’. Así llevan cerca 90 muertes violentas en 6 años, y no fue Mandinga el que ordenó y ordena intervenir, reprimir, matar.

domingo, 15 de enero de 2012

impresiona y repugna el desprecio por la vida que exhibe Evo Morales. El Día destaca los 57 muertos del régimen masista sin ningún respeto por los bolivianos

Sus muertos, señor Morales

Si están bien hechas las cuentas, ya suman 57 los muertos a raíz de la violencia política durante los seis años del Gobierno de Evo Morales. Y por más que fuera solo uno, es demasiado para un presidente que prometió gobernar “sin muertos”.

Casi la mitad, 22 fallecidos, han caído por la represión de las fuerzas del orden y otro tanto, como las 16 víctimas de Huanuni, el joven asesinado en Cochabamba, los que fueron acribillados en Pando y otro adolescente que fue masacrado en Tiquipaya (Santa Cruz), han sido el resultado funesto de la política de confrontación fratricida que este régimen ha llevado del discurso a los hechos en numerosas ocasiones.

La gran mayoría han sido civiles, muchos de ellos jóvenes, que han sido arrastrados por la vorágine de violencia que ha inducido el MAS para acaparar poder, para tomar nuevas posiciones en el territorio nacional, para destruir la estructura institucional del país e imponer un sistema cuyo único norte es el abuso y el atropello a los valores democráticos y la convivencia pacífica.

El peor legado de este régimen, sin embargo, es su maligno desprecio por la vida. Ese aspecto no solo se puede percibir en la indiferencia del presidente Morales y su gente hacia las imágenes de bolivianos masacrados, perforados por balas, con los cuerpos destrozados, como simples piltrafas encaramadas en camiones. Toda esta danza de muertos que los medios difunden y que sin duda alguna, ayudan a consolidar una visión banal y desaprensiva de la vida, no causan el menor atisbo de sensibilidad en los gobernantes, decididos a lograr sus objetivos con un fuerte presupuesto maquiavélico que no parece detenerse.

Este no es solo un desprecio por la vida humana. Todos los bolivianos somos vistos por este régimen como potencial carne de cañón, útil a sus propósitos. Es un desprecio por el país, por la unidad y la integridad. Que nos diga el presidente Morales ¿qué vale más que la vida de estas personas que han sido asesinadas durante su régimen? ¿Cuántas vidas más tendremos que sacrificar por este “proceso de cambio” fraudulento?

La Policía. Es lamentable que no hayan escarmentado con lo del 25 de septiembre. Ese abuso y la misma prepotencia se han vuelto a enseñorear en Yapacaní, donde los efectivos usaron a mansalva sus armas de reglamento para herir y quitarle la vida a los manifestantes. Olvidan que, cuando tengan que rendir cuentas por sus actos, ellos deberán sentarse en primera fila en el sector de los acusados. Lo mismo que aquel jefe militar que trata con fanfarronería un asunto muy serio como lo fue la represión a los indígenas del Tipnis, un asunto que tendrá que encontrar justicia algún día, aunque un fiscal “tirasaco” infantilmente trate de impedirlo.

Ninguna lista de muertos, como los 57 del régimen de Evo Morales cae en saco roto. Jamás ha sucedido algo así en la historia y hasta quienes se sintieron con el poder y la inmunidad para arrasar y construir imperios, tuvieron que enfrentar tarde o temprano el rigor de la justicia. Si no ocurriera así, el pueblo mismo suele ser el encargado de ajustar cuentas. Eso es algo que ha sucedido en incontables ocasiones en Bolivia.

El peor legado de este régimen, sin embargo, es su maligno desprecio por la vida. Ese aspecto no solo se puede percibir en la indiferencia del presidente Morales y su gente hacia las imágenes de bolivianos masacrados, perforados por balas, con los cuerpos destrozados, como simples piltrafas encaramadas en camiones.