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martes, 8 de mayo de 2012

llegar a la dramática conclusión que "no hay gas para Jindal" y por tanto posponer la producción del hierro del Mutún, es otro gran fracaso del MAS. Humberto Vacaflor



Cinco años después de haber traído a la Jindal Steel & Power a Bolivia, el gobierno no sabe cómo deshacerse de este testigo incómodo que ha venido a poner en evidencia que no hay gas natural para el desarrollo de Bolivia.

En las últimas horas parece haber descubierto la fórmula para eliminar al testigo: la ruptura del contrato “por incumplimiento” de parte de la Jindal.

Lo que le pasó a esta empresa podría servir como escarmiento para todas las empresas que quisieran venir a invertir en Bolivia.

Tres años demoró el gobierno en cumplir, sólo en una mínima parte, su compromiso de entregar los terrenos donde la empresa debía operar para ejecutar el proyecto siderúrgico.

Llegó un momento en que un funcionario de Jindal preguntó al gobierno si quería que la planta siderurgia la instale en la punta del cerro, o en el aire.

Resuelto, en parte, ese detalle (en el camino quedaron dos ministros de minería cambiados y un gerente de la empresa estatal acusado de corrupto por el propio gobierno), la empresa comenzó a construir las instalaciones y traer los equipos.

Fue cuando el gobierno descubrió el peligro: la empresa iba a necesitar gas natural, un combustible que está destinado sólo a la exportación.

Había que ahuyentar a este testigo. Se ejecutó una boleta de garantía con el argumento de que era la empresa la que estaba incumpliendo. La idea era que decidiera hacer maletas e irse.

Desde entonces el forcejeo se ha hecho intenso. Ministros van, ministros vienen y todos ellos dicen que la Jindal tendría que irse.

¡No hay gas, señores!

La semana pasada la empresa dio una explicación clara: para el cronograma de avance que está incluido en el contrato, necesitaría en el año 2014 por lo menos 4,5 millones m3/d de gas, y que en 2015 requeriría 5 millones.

En vista de que YPFB le hizo decir que en 2014 sólo podía asegurarle (¿?) 2,5 millones, la empresa dijo que, entonces, sería preciso modificar el plan de avance del proyecto, limitándolo a las menores disponibilidades de gas. Ahora está a punto de romperse el contrato.

La solución sería que la empresa use carbón vegetal, como el que Bolivia sigue exportando en volúmenes que nadie controla, hacia Chile, Perú y Brasil

A falta de gas, buenos son los bosques del país.

viernes, 4 de mayo de 2012

fuerte olor a quemado. el himno nacional se utiliza para todo "como presagio de más quemazones", comprometiendo a las FFAA. Manfredo Kempff


El olor a pólvora es el de la guerra, el de los tiros, los morterazos y las bombas; eso no se huele todavía en Bolivia. Se huele a quemado, a desmoronamiento, a destrucción. Es el olor de la nación incendiada, que arde por los cuatro costados, donde sus pobres habitantes esperan un milagro, ni siquiera que los lleve a tiempos más prósperos, pero, aunque sea, a la República, donde se pasaba mal pero donde también los gobernantes eran juzgados duramente por el pueblo, a tal extremo que algunos, con razón o sin ella, se tuvieron que ir antes de cumplir con su mandato constitucional. Por supuesto que ninguno de ellos se atrevió a mencionar ni en broma la palabra “reelección” ante el peligro de ser colgados.
Ahora todo huele a quemado pero la sonrisa de S.E. no cambia, esa sonrisa no está advertida de lo que sucede, es la misma mueca festiva de hace más de seis años o más de veinte, una sonrisa pétrea, de autómata, que vale para las festividades folklóricas, como para la promulgación de leyes insensatas o la que luce para firmar las nacionalizaciones mentirosas. Parece que S.E. no tuviera el olfato suficiente que lo obligara a cambiar de sonrisa en estos tiempos; da la impresión que no advirtiera de que todo huele a quemado, que todo huele, además, muy mal. ¿No se da cuenta que él mismo va a arder en esta hoguera que no deja de atizar?
Con la misma sonrisa con la que cantaba coplas atrevidas en el Carnaval, sonríe en una Cumbre presidencial donde se encuentra perdido entre la gente, o sonríe firmando la nacionalización de la Transportadora de Electricidad española (TDE), o ríe, horas más tarde, cuando visita Margarita y con otros españoles espantados, los de REPSOL, se encuentra a sus anchas anunciando un futuro de grandeza para el país y de seguridad jurídica para las inversiones extranjeras. Claro, los de REPSOL qué van a hacer, callarse nomás, aunque saben que el próximo 1º de mayo estarán anotados en la lista de prioridades de S.E. para ser nacionalizados, es decir, para ser expoliados, desplumados. ¿La explicación? La de siempre: defensa de los recursos naturales ante la voracidad de las empresas trasnacionales.
Hay que echarse a temblar cada 1º de mayo porque la casi totalidad de las nacionalizaciones (estatizaciones, reversiones) no son de provecho para la nación. Por el contrario son más leña para esa humareda que envuelve a la patria y que, unida al humo de los gases lacrimógenos y los cohetes de los marchistas, que en estos momentos están estallando, provoca esa impresión de que Bolivia está ardiendo, de que el aire ya se ha tornado irrespirable, de que ya no se puede aguantar más. Santa Cruz humea en Pailas y tiene obstruida su comunicación con el Beni y Chiquitos como homenaje de la cultura nacional al festival de música barroca; y humea esporádicamente en La Guardia, donde el MAS ha tumbado, mediante tramoyas, a otro alcalde elegido democráticamente, y eso amenaza el tráfico de la carretera nueva a Cochabamba. Estamos entrampados.
Lo decíamos hace mucho en la prensa: cada vez que se entona el himno nacional en la Asamblea Legislativa es señal de que alguna catástrofe ha sucedido, que se cierne alguna humareda. En cuanto se ve a los señores de sombrero con el puño izquierdo en alto y a las señoras de pollera en la misma actitud cantando voz en cuello, quiere decir que otra calamidad le ha sucedido a Bolivia, que se ha aprobado algún disparate descomunal, que se está quemando algo más de su propia esencia. El himno nacional se ha convertido en el broche de oro con que se cierra toda acción descabellada, todo aquello que viene sucediendo desde hace más de seis años y que pretende prorrogarse por otros muchos.
Si se trata de hacer homenajes a los trabajadores para el 1º de mayo mediante nacionalizaciones, se debe tener en cuenta que, a la larga, se está atentando contra las fuentes de trabajo; es decir que se está crean desocupación. El gobierno garantiza la inamovilidad de los obreros ciertamente, pero nada garantiza que las empresas continúen rentables o cuando menos en producción. Entonces la promesa es falsa.
Y dentro de esta humareda nacional el otro tema peliagudo en las nacionalizaciones es que se comprometa a las Fuerzas Armadas. Desde el día en que los militares irrumpieron armados hasta los dientes y con las caras pintadas en las instalaciones de Petrobras en son de conquista, no han dejado de estar presentes en cuanta nacionalización se ha hecho, lo que, visto con alguna sutileza, significa que el MAS está haciendo cómplice de las nacionalizaciones al Ejército de Bolivia. Que el Alto Mando sea incondicional de S.E., que siempre sonríe feliz, no es suficiente argumento para que la Institución entera tenga que aparecer como garante de los desatinos palaciegos. Además, no sabemos si los mandos medios del Ejército están tan convencidos como sus comandantes sobre las bondades de la política de tierra quemada.

sábado, 28 de abril de 2012

Henry Oporto varias décadas en un certero análisis señala 3 factores: 1. desbarajuste, 2. divorcio con el pueblo, 3. carencia de legalidad y Estado de Derecho


Una escalada de conflictos asfixia al régimen de Evo Morales. Desde el comienzo del año 2012, su gobierno no ha tenido un día de respiro, acechado por toda clase de tensiones sindicales, políticas, regionales, municipales, comunitarias. Algunas ocasionadas por el propio Ejecutivo, como sucede con el conflicto de más de un mes con los profesionales y trabajadores de la salud pública, emergente de un decreto que extiende la jornada laboral en este sector y que, en su transcurso, se ha conectado con el conflicto salarial que protagonizan actualmente los sindicatos encabezados por la COB.
La intensa conflictividad (la más alta en las últimas tres décadas) puede exacerbarse aún más con el inicio, esta semana, de la “novena marcha nacional indígena” en defensa del territorio indígena TIPNIS. Esta marcha, y las acciones de grupos oficialistas para detenerla, amenazan con reeditar la confrontación entre indígenas y gobierno, de hace menos de un año atrás, signada por graves episodios de violencia y represión policial.
El régimen se vería así atenazado por dos frentes: la presión en las calles de las ciudades, con manifestaciones, paros, huelgas de hambre; y la movilización indígena y de otros grupos de apoyo en las carreteras. ¿Y es que Bolivia se sumerge nuevamente en el caos y la ingobernabilidad? Sin duda, esta es la amenaza que se cierne sobre el país.

Hay poder pero no autoridad

Tres son los factores primordiales que subyacen a esta amenaza: i) el desbarajuste gubernamental; ii) el divorcio del régimen con las organizaciones populares; iii) la dilución de un orden de legalidad y Estado de derecho.
El régimen de Evo Morales, durante sus primeros años, exhibió una gran fortaleza política que, sin embargo, se ha ido erosionando paulatinamente, y quizá de forma irreversible. En lo que va de su segundo período (2010-2012) son evidentes los síntomas de fatiga, inmovilismo y sobre todo pérdida de rumbo. Agotada la “agenda de octubre” -lo ha dicho el propio Evo-, no consigue dotarse de un nuevo programa o plan de gobierno que le dé sentido a sus acciones, cada vez más improvisadas, erráticas y contradictorias, al punto que allí mismo se generan buena parte de los conflictos sociales. En medio del desbarajuste y las desinteligencias internas, la incompetencia de sus autoridades y funcionarios y la falta de liderazgo, son crecientes las dificultades para administrar el Estado y mantener un orden político legítimo. Hay poder, aunque mermado, pero no autoridad efectiva.
Mucho de ello se explica, también, por el quiebre en la relación del régimen con los “movimientos sociales”, su principal sostén de apoyo. Un quiebre que comenzó con el fallido “gasolinazo” de diciembre de 2010 y que se ha prolongado a través de variados conflictos y desencuentros posteriores; entre ellos la marcha indígena por el TIPNIS. Las aguas que separan al MAS de sus ex aliados indígenas, sindicales y otros sectores populares son profundas.
Como se sabe, el MAS erigió una estructura de poder de tipo corporativo, otorgando a las organizaciones populares afines una suerte de derecho tutelar sobre la acción de gobierno -de ahí el discurso del “gobierno de los movimientos sociales”-; “gobernar obedeciendo al pueblo”, etc. Los dirigentes sociales se tomarían a pecho ese derecho, ejercitando un poder de veto sobre las decisiones gubernamentales. El drama que protagoniza Evo Morales es que no puede gobernar sin el respaldo militante de los “movimientos sociales”, pero al depender de éstos, y en tanto no consigue cooptarlos o someterlos, se anula como gobierno, siendo rehén de la presión popular.
Entretanto, los conflictos desnudan la crítica situación de los servicios públicos, como la salubridad o el transporte, abandonados a su suerte y ante la completa inoperancia de las autoridades responsables.

Cuando la ley no vale nada

Los obstáculos arrecian en un contexto de des-institucionalización y disolución del Estado de derecho, pues lo que prevalece es la discrecionalidad del poder. Su contrapartida es la inseguridad jurídica, la desprotección de los derechos ciudadanos, el sometimiento de la justicia y del órgano legislativo, la falta de fiscalización y control de los actos gubernamentales, la concentración de decisiones en una presidencia autocrática. Todo lo cual implica la ausencia de medios eficaces para canalizar la solución de los conflictos mediante un sistema institucional confiable.
Pocas veces, como ahora, se ha advierte una fe tan desmesurada en la fuerza de la ley como arma de lucha política. Cualquier acto de gobierno, cualquier reivindicación o resolución de problema, corresponda o no a la naturaleza jurídica de la cuestión que se quiere dilucidar, debe pasar por la sanción de una ley. El MAS, prevalido de su abultada mayoría parlamentaria, ha convertido a la Asamblea Legislativa en una fábrica de leyes sin son ni ton. Pero se trata de un culto a la ley tan engañoso como inútil, puesto que nadie acata las consecuencias de su aplicación; y menos que nadie las autoridades de gobierno, que no tienen empacho en incumplir a cada paso la Constitución, en cuestionar y desconocer las leyes vigentes, incluso las que ellas mismas promueven; en cambiar a su antojo la normativa y, sobre todo, en utilizar la ley según sus conveniencias y las circunstancias.
Es patético, por ejemplo, el manoseo de la ley en el conflicto del TIPNIS. Un día se aprueba una norma que suspende la ejecución del proyecto carretero en ese territorio, tan solo para que al día siguiente se sancione otra norma que dispone una "consulta" para la ejecución del mismo proyecto. El mensaje es inequívoco: la ley es necesaria pero en realidad no vale nada. Lo dijo brutalmente el Presidente: “Para mí la ley no es un problema. Yo le meto nomás; después les digo a mis abogados que arreglen la parte jurídica”.
La ausencia de Estado de derecho tiene las consecuencias que ahora se ven: no hay instituciones políticas ni jurisdiccionales capaces de regular y arbitrar los conflictos. Quienes protestan en las calles no piensan en ajustar sus planteamientos y demostraciones a las normas establecidas o en acudir a los órganos estatales competentes para ventilar allí sus demandas y acatar luego sus fallos. Lo mismo se puede decir del comportamiento de las autoridades políticas. De ahí que el choque de fuerzas y el juego de presiones sea la forma preeminente del curso de los conflictos; se impone el que puede doblegar al otro, no porque la razón esté de su lado. De suerte tal que el espacio de diálogo y negociación es estrecho o inexistente, o solo se llega a él después de un mucho desgaste de energías, recursos, tiempo y con un alto costo político y económico.

Los dilemas de Evo

Si las cosas siguen en la dirección en que están, el estallido de una crisis social puede ser inevitable. La gobernabilidad está en tela de juicio, lo que hace que la coyuntura actual sea potencialmente crítica y vulnerable a eventos imprevisibles; por ejemplo, en la economía. La pregunta es si resulta posible imaginar cambios que puedan revertir los factores que socaban estabilidad social y política.
Ya no está en juego solamente el viraje de las políticas gubernamentales. Quizá la cuestión primordial sea una reforma del propio régimen; una recomposición profunda en su seno que le permita recuperar orden interno, aptitud de gestión política, coherencia administrativa, liderazgo para conducir una nueva agenda de prioridades nacionales; capacidad para encaminar un diálogo social sobre otras bases, alejadas del interés sectario de instrumentalizar a las organizaciones sindicales. Sin embargo, mientras el régimen siga en la ilusión de que su poder y su legitimidad se mantienen incólumes, se repetirá el fracaso de la Cumbre Social de Cochabamba que no le sirvió en nada al propósito de rearticular un bloque social de respaldo a la gestión de gobierno pero tampoco a la necesidad de asegurar la estabilidad social en el país.
El dilema que afronta Evo Morales es que ya no puede gobernar como antes, pero tampoco puede hacerlo de otra manera, más a tono con su nueva posición y con el realineamiento de las fuerzas sociales y políticas de los últimos dos años.

jueves, 26 de abril de 2012

un mestizo Evo vestido y coronado en Tiahuanaco engañó al mundo con un discurso mentiroso. Guido Nayar arremete


Con los muertos en la retina, del Porvenir, la Calancha, Hotel Las Américas, los perseguidos, presos y vejados en sus derechos. Hoy Evo vuelve a preparar el arma MÁS mortífera que su Gobierno ha utilizado, para imponer sus oscuros intereses, aplicando su lema “el fin justifica los medios”. La muerte, aliada fundamental en esta nueva trama, toca las puertas de nada menos que los indígenas bolivianos. Ellos han sido los supuestos destinatarios del proceso de cambio y la defensa de la madre tierra (Pachamama), el discurso central y ancestral del “Gobierno indigenista”.
Estamos en un verdadero vaciamiento del contenido ideológico y programático de un Gobierno que conquistó el voto de los bolivianos, por la nacionalización, la reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas y defensa de la madre tierra. Esto fue presentado al mundo, por un supuesto indio, quien es nada menos que el mestizo Evo Morales, vestido y coronado en Tiahuanaco. El show fue casi completo, engañando por un tiempo a un pueblo inconforme con su realidad. Apostando por alguien que había hecho del bloqueo y las marchas, el mecanismo del chantaje y la negociación más corrupta.
Los que apostaban que Evo en el poder terminaría con estas medidas, que durante tantos años han azotado la tranquilidad ciudadana y han provocado un terrible daño económico a las empresas y al propio Estado nacional, se equivocaron de plano. Por el contrario, el problema no era las medidas de presión, sino el motivo de la ilegal defensa de la hoja de coca, que va al narcotráfico en el Chapare. Hoy, verdadero interés de toda la siniestra estratagema montada contra la IX marcha indígena: Coca Sí y bosque No.

Inicios

Al anuncio de la construcción de la carreta, los pueblos indígenas de las tierras bajas, juntos con el Conamaq, dieron una de las muestras de valor más heroicas en la verdadera defensa del Tipnis. Develando el MÁS nauseabundo interés de los cocaleros y el corrupto interés de una empresa constructora que se cobra el favor otorgado en campaña.

Protagonistas

En su mayoría, los bolivianos que no solo habían votado por Evo, si no son protagonistas del actual Gobierno, que conocedores de los reales intereses de su Presidente, no tuvieron más que levantar las banderas de la protesta. No solo logró impregnar a todos los habitantes del país, sino logró traspasar cordilleras, océanos, para ser agenda del fulgurante mundo de las redes sociales y titular permanente de los medios de comunicación. Sí, el bosque está en riesgo, los indígenas son sus principales defensores de su habitad, de su presente y del futuro de un pueblo que ha respondido con su apoyo. El Tipnis somos todos, pasó de ser un slogan para convertirse en una contundente realidad.

La única verdad

El agotamiento de las tierras del Chapare, por la intensiva siembra de plantaciones de coca, demandan nuevas tierras. El incremento descontrolado de los cocales en la zona. El aumento de cocaleros que demandan MÁS espacio. Ausencia de políticas contra el narcotráfico. Incumplimiento de la ley 1008 por parte del Gobierno y permitir por la omisión que sembrar coca es una forma de ganarse la vida. Los mil millones que genera el narcotráfico, este es el interés supremo del poder actual en Bolivia.

Sin ley y sin palabra

Con una ley Corta aprobada por la Asamblea y sancionada por Evo, garantizaba la intangibilidad del Tipnis, garantizando que la demanda estaba atendida completamente. Con reuniones que se realizaron en el mismo palacio y sendos compromisos públicos ante todos los medios, se juró y perjuró que el Tipnis jamás iba ser avasallado, descartando la posibilidad que una carreta lo parta en dos y lo condene a su destrucción total.

Campaña millonaria

Desde el anuncio de la VIII marcha indígena, el Gobierno ha desplegado una de las MÁS millonarias campañas publicitarias. Desinformando, engañando y manipulando a la opinión pública, con todo tipo de spot y declaraciones. Satanizando a los que habían servido de escalera para alcanzar el poder. La mentira fue la punta de lanza.

La represión impune

Yucumo fue la población donde se había decidido reprimir y terminar con la protesta a cualquier precio. La masacre se llevó acabó con pruebas irrefutables, contra familias enteras, fueron separadas, agredidas y expuestas a la muerte. La MÁS negra impunidad reina, donde el Ministerio Público continúa su corrupta mascarada hasta el día de hoy. Donde desfilan los culpables para ser absueltos. Solo la huella indeleble del garrote y la cinta masking, está vivo en los millones de bolivianos testigo de tamaño crimen.

Escuchando al pueblo

Al otro día que partió el último marchista de la sede de gobierno, Evo y sus cocaleros se pusieron manos a la obra, desoyendo a los miles de bolivianos que había. Primero liberado de las manos policiales y después saliendo de sus casas para brindarle el MÁS apoteósico recibimiento antes visto en la ciudad de La Paz. Una vez MÁS, incumpliendo su gastado slogan: “obedeciendo al pueblo”. Los masistas continuaron con su pérfido plan, con una marcha de cocaleros financiada por el gobierno, llevando algunos indígenas que son parte del partido de gobierno. Con jugosos incentivos le daban colorido a la exigencia. Durante días el paseo se dio la tarea de otorgar el tiempo y los supuestos argumentos, para inventar una consulta dirigida, digitada y limitada. Aprobarla no fue problema, tienen la mayoría que sobra en la Asamblea, para hacer lo que le viene en ganas. Con su consulta a priori, pero celebrado a posteriori una vez más violan la ley y traicionan la mayoritaria voluntad del pueblo, pues todo se logra con mucha prensa, bastante miedo y cohecho.

Novena marcha indígena

Ante tan perverso incumplimiento, los diputados indígenas han abandonado el más. Claro, no todos, don dinero ha hecho estragos en la moral y la conciencia de bolivianos muy pobres. Algo que Evo y sus directos colaboradores saben de sobra. Regalos de todo tipo, pegas repartidas como prebenda, promesas de todo tamaño y dinero. Son la moneda que ha comenzado a moldear el escenario de beligerancia. Confrontación, apto para evitar el inicio de la protesta. El traslado de policías, militantes del MAS y cocaleros se han dado la tarea de convulsionar el Tipnis con toda clase de acusaciones personales a los dirigentes, ofertas de todo tipo. Manifestaciones orquestadas por el gobierno y sus asesores militares, cubanos y venezolanos.
Evo prácticamente se ha dedicado con exclusividad al interés superior. Haciendo uso y abuso de aviones, helicópteros y todo tipo de bienes públicos para el verdadero propósito de su gobierno, que es convertirnos en un país cuya pandemia cocalera sea imposible de revertir. Consolidando los miles de cocaleros que lo apoyan incondicionalmente. Sumando MÁS personas a la actividad, por ende al propósito político. Adquiriendo un poder económico, irresistible para miles. Imponiendo una cultura de corrupción y terror. Instrumentando el camino de la nueva reelección, que no le permite dormir. Llegó el día en que los pueblos indígenas, han levantado de nuevo la bandera de la unidad de los bolivianos. Donde la indiferencia está prohibida. Donde los prejuicios deben ser archivados. Donde debemos pasar del dicho al hecho. Donde hagamos sentir nuestro apoyo. Donde la violencia será el mayor acto de provocación del gobierno, los muertos el fin para criminalizar la marcha y con ello seguir el viejo libreto escrito con sangre, en los diferentes confines del territorio nacional.

El Tipnis somos todos

Todos los habitantes de Bolivia saben que Evo quiere dividir el Tipnis para avasallarlo con los nuevos cocales. Que hará todo para lograrlo. Que solo con tu apoyo activo el presente será preservado. Que no existe gobierno cuando el pueblo se moviliza por su vida. Que nuestros hijos también tienen derecho a conocer el bosque. Que lo indígenas deben ser apoyados no despojados. Que el bosque vive sin el hombre, pero el hombre no vive sin el bosque. ¡Basta de dividir al boliviano y su territorio! Vos sos el Tipnis, estoy seguro que harás tu parte. ¡Es hora ya!

sábado, 3 de marzo de 2012

"mastiquen toda la hoja que quieran, pero dejen de producir cocaína" parece ser según Manfredo Kempff el axioma del momento. de rodillas ante los gringos, dónde están las pruebas de Evo contra USA, mejor olvidar y recibir las migajas que el imperio otorga a los países pobres

Parece que, finalmente, la diplomacia del nuevo Estado Plurinacional va a entrar en razón una vez que ya se vislumbra una normalización de las relaciones con Estados Unidos, luego de un largo tiempo de postergaciones producto de caprichosas e incomprensibles actitudes del gobierno del MAS. Fue tal en ensañamiento contra la Unión, que S.E. llegó a expulsar al embajador norteamericano Philip Goldberg, acusándolo de conspirar con la oposición para derrocarlo, afirmando, además, que tenía pruebas al respecto. En vista de que Goldberg no había conspirado con nadie ni contra nadie, las pruebas no aparecieron jamás, como ocurre siempre que S.E. promete pruebas para justificar muchas de sus incontinencias verbales..
La iracundia contra el embajador Goldberg, contra USAID, la DEA y todo lo que oliera a “imperialismo”, le costó al país una buena millonada de dólares. Todas estas piruetas diplomáticas siempre resultan caras, nada más que para unas horas o pocos días de placer y de gloria por haber ofendido al poderoso y haberse hecho aplaudir por los pobretones. Bolivia perdió el ATPDEA fundiendo a muchas industrias textiles, perdió una buena parte de la cooperación estadounidense, pero S.E. se ganó abrazos y aplausos de sus socios del ALBA, de quienes posiblemente no conseguirá ni siquiera un respaldo unánime en la próxima reunión de la OEA en Cochabamba.
Está visto que el águila norteamericana parte en dos de un picotazo a cualquier insecto que lo fastidie. Y si no quiere hacer daño al osado bicho, basta con batir sus poderosas alas para enviarlo lejos. El ALBA quiere incomodar al águila gringa, pero esa actitud tendrá corta vida, la de los mandatarios que ahora componen el organismo. Ahora están todos en aquello del socialismo del Siglo XXI pero mañana serán otros los que presidan dichas naciones y la Alianza Boliviariana pasará a la historia como una pérdida de tiempo y de dinero.
Cuba ha sido la nación que con mayor decisión se ha enfrentado a EEUU y hay que ver lo mal que le fue. Lo que pasa es que Fidel se eternizó en el poder y subyugó a su pueblo, adormeciéndolo o aterrorizándolo, para no contaminarse con el capitalismo. A la hora de la verdad, Cuba, país culto, creativo, valiente, privilegiado en Latinoamérica, ha tenido que reconocer que su enemistad con EEUU le hizo mal; que el águila la encerró en un mar poblado de tiburones y que, en vez de ser cabeza de la América hispana y del Caribe, quedó postergada, desfasada, destinada a vivir de la cooperación soviética primero y luego de la generosidad de Chávez que tira el petróleo venezolano como su fuera su propio orín.
Está bien, por tanto, que el Estado Plurinacional se deje de buscar “pelos en la leche” con los EEUU y que recupere su pequeño mercado manufacturero y textil, amplíe su comercio en lo posible, y, sobre todo, que demuestre fehacientemente que está dispuesto a luchar contra el narcotráfico. Que venga nomás otro embajador gringo, que entremos dentro de los planes de cooperación que ofrece Washington a las naciones pobres, y que nos dejemos de majaderías antiimperialistas que son totalmente inconducentes.
Lo de la lucha contra el narcotráfico es vital y así lo debe entender S.E. y, con coraje, hacérselo saber a los cocaleros. No se debe aumentar las áreas de cultivo de coca y los catos tienen que moderarse. Pretender pasar de 12 mil a 20 mil hectáreas de coca legal en Bolivia no se justifica porque sabemos que su destino no será la boca de nadie sino sus fosas nasales. Ir a Viena para que se legalice el acullico es de una intrepidez boba, suicida. Si los diplomáticos masistas ya se están dando cuenta de que Bolivia no es una potencia mundial, que le sugieran a S.E. que no vaya a meterse en las fauces del lobo. Hay que recordarle que Viena no es Shinahota y que la Jife sabe muy bien de qué trata el asunto.
Bien que nuestra nación empiece a lamerse sus heridas y que trate de recomponer su errática diplomacia, porque si se quiere ver otro ejemplo de tozudez y bravuconería, hoy está a la vista Corea del Norte. Después de décadas de prepotencia y hostilidad hacia los EEUU y sus vecinos, nada menos que de amenazas nucleares, a dos meses de la muerte de su líder el dictador Kim Jong-il, su hijo y sucesor ha entrado en cintura. Corea del Norte ha aceptado suspender sus ensayos atómicos, no a cambio de mercados, ni de tecnología, ni de inversiones, sino a cambio de comida. 240 mil toneladas de alimentos ofrecidos por la Unión han sido suficientes para calmar los ímpetus belicosos de una camarilla gobernante que, tras años de comunismo, era miope a una realidad lacerante: su pueblo tiene hambre.
“Dejen de amenazar con fabricar armas atómicas y nos vamos a entender”, ha sido el mensaje de los norteamericanos a Corea del Norte. “Mastiquen la coca que quieran pero dejen de producir cocaína”, es el claro mensaje de EEUU a Bolivia.

jueves, 1 de marzo de 2012

Marcelo Ostria se refiere en general a los populistas cuyas "virtudes comunes" comparte también Evo Morales que utilizan un lengua procaz hiriente e insultativo

Los voceros, y aun los jefes de Estado de los regímenes populistas, han estado usando un lenguaje agresivo que llega al agravio y a la descalificación del oponente, incitando al odio y a la persecución de sus adversarios políticos.
Algo que no perdonan los autócratas es que les disputen, en elecciones, un cargo público. Automáticamente, el oficialista que se siente enfrentado en una elección democrática recurre a la bajeza, llegando a rebuscar motivos para una persecución judicial, cuando no la abierta represión. Pero esto no se limita a los periodos electorales, pues todos los días hay discursos, declaraciones y entrevistas de personeros del oficialismo, en las que –soberbia de por medio– se agravia, se acusa sin pruebas, se desafía y se ahondan enemistades.
Un caso reciente –no es el único– es el del presidente de Venezuela. En cuanto supo el resultado de las primarias propiciadas por los partidos de oposición y fue nominado Henrique Capriles Radonski como candidato único opositor a la Presidencia de su país, Hugo Chávez Frías, que en su actual condición debería comprender la fragilidad de la vida, que debe honrarse, se lanzó furiosamente al insulto procaz: “Mi misión –dijo– va a ser quitarte la máscara, ‘majunche’ (poca cosa), porque por más que te disfraces, ‘majunche’, tienes rabo de cochino, tienes orejas de cochino, roncas como un cochino: eres un cochino”, Y llegó a la amenaza: “Mientras más te empeñes en disfrazarte, más te vas a conseguir conmigo. Todos los días de este mundo, ‘majunche’, no me vas a poder evitar”.
Pero esto no solo se limita al lenguaje. Rafael Correa, el presidente ecuatoriano, no ha eludido ni podrá evitar la condena internacional por el fallo judicial que él mismo indujo contra el diario El Universo, de Guayaquil, pero por el cual dio marcha atrás recientemente con el perdón a sus directivos. Lo peor para el mandatario es que la que fuera jueza ecuatoriana, Mónica Encalada, denunció que Correa la presionaba para que fallara a su favor. Ahora, para completar su perfil autoritario, Correa “llamó a los pueblos latinoamericanos a ‘rebelarse’ contra la ‘dictadura’ que –según él– ejercen en la región los medios de comunicación ligados a grupos poderosos” (Infolatam. 27/02/2012).
No se queda atrás Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, fiel seguidor del ‘chavismo’. Un ejemplo: “Ortega recurre a insulto barato contra obispos”, publicó el diario La Prensa, de Managua. Añadió que “la presidenta ejecutiva del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, comentó que el presidente Ortega busca con quien pelear y ahora lo hace contra los miembros de la Conferencia Episcopal”. Esto, para nosotros, resulta familiar.
¿Qué impulsa a los autócratas a seguir esta conducta? Quizá se trate de un desatado narcisismo que sale a la luz cuando hay críticas, y aun cuando no hay referencias adulonas. Para ellos, por estas supuestas afrentas, el enemigo más visible es la prensa. Chávez ya tiene el antecedente de haber cerrado medios de comunicación. Correa no se ha quedado en su guerrilla interna contra los medios de comunicación de su país, sino que ha intentado exportar iniciativas para controlar la libertad de expresión.
Entre nosotros, es sabido que el presidente Morales dijo reiteradamente que la oposición a su régimen es la prensa, la cual es una de sus quejas favoritas.

domingo, 19 de febrero de 2012

Habráse visto! qué pretensión. que los DDHH "se suavicen para los conscriptos", que los matonéen nomás hasta la tortura...sólo pensarlo en voz alta ya es delito Sr. Presidente. B. el P.

Seguramente se le han quejado los militares al presidente por las restricciones que tienen para tratar a los soldados y el jefazo, muy propenso a pensar en voz alta, ha lanzado la idea de flexibilizar los derechos humanos dentro de los cuarteles, una idea que desde ya, viola uno de los principios fundamentales que respaldan a las garantías jurídicas más elementales. No existen derechos humanos para civiles y otra para militares. Si fuera así, “que venga el diablo y escoja”. Quien haya ido al cuartel y el presidente fue uno de ellos, sabrá que muchas veces se confunde instrucción con tortura. Los pobres soldados son sometidos a ciertas jugarretas bastante macabras de los cabos y sargentos, que han terminado en muerte en demasiadas ocasiones. Si esos métodos, que seguramente sirven de catarsis para los oficiales, fueran efectivos, nuestros cuarteles fueran centros de referencia internacional para el entrenamiento militar, cuando en realidad son más famosos por hechos como el que sucedió no hace mucho en la frontera con Chile (léase “autos chutos”). Nadie está en contra de una buena “chocolateada” o que los soldados suden la gota gorda en sus entrenamientos, pero de ahí a torturarlos dista mucho.