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miércoles, 12 de septiembre de 2012

las FFAA están obligadas a emitir una declaración para calmar al Paraguay y a Chile y a los enemigos de Bolivia sobre sus reales intenciones. es la sexta nota de ACB Color sobre "la máscara pacifista de Evo"


El diario paraguayo ABC Color le dedicó un nuevo editorial a la tensión con el gobierno de Evo Morales, señalando que el mandatario boliviano “se ha sacado la careta de pacifista”.
Prensa libre y opinión pública en Paraguay
Tras el cese del fuego en la guerra entre el Paraguay y Bolivia, en el mismo campo de batalla se produjeron conmovedoras escenas de hermandad entre los beligerantes de minutos antes. Desde entonces, y hasta el advenimiento del presidente etnomarxista Evo Morales, nunca hubo notas de potencial discordia entre los dos países. En cuanto a la comprensible inquietud de nuestro país por el armamentismo y el masivo vuelco de las fuerzas armadas bolivianas sobre el área de influencia de nuestra frontera del Chaco, el presidente de ese país viene ensayando las más ridículas justificaciones. Y tras la destitución de su ex compañero de ruta marxista Fernando Lugo, mediante un juicio político constitucional, el presidente Morales se ha sacado la careta de “pacifista” y buen vecino con que venía engatusándonos.
Desde la finalización de la guerra del Chaco y hasta su devolución a Bolivia hace dos décadas, se exhibía en la Plaza de Armas, frente al Cabildo y la antigua Escuela Militar, un tanque de guerra capturado al ejército boliviano en Campo Vía, donde en diciembre de 1933 capitularon las divisiones bolivianas Cuarta y Novena, con 8.000 prisioneros. En su frente estaba colocada una placa donde podía leerse la siguiente inscripción:
“Homenaje al heroísmo de dos pueblos hermanos que se agredieron por la incomprensión de los hombres”.
Realmente es una cruel ironía que dos pueblos vecinos y hermanos de sangre y cultura, como el paraguayo y el boliviano, tuvieran que conocerse en el fragor de una guerra desencadenada contra la voluntad de ambos, por la insensata ambición de una serie de gobernantes bolivianos que tras perder su litoral del Pacífico, resolvieron resarcirse de esa pérdida con la anexión del Chaco paraguayo, un territorio sobre el que jamás habían ejercido soberanía. Las crónicas y reminiscencias de la guerra, escritas y relatadas por protagonistas de ambos bandos, abundan en ejemplos y testimonios enternecedores, tanto de heroísmo como de magnanimidad, por parte de vencedores como de vencidos. Lo mismo puede decirse hasta de los recuerdos que se llevaron quienes tuvieron la desgracia de caer prisioneros e internados en los países beligerantes, muy lejos de sus seres queridos y sin posibilidad alguna de contacto.
Ese cúmulo de sentimientos de nobleza humana y patriotismo, sin residuos de ese odio irracional propio de los conflictos étnicos o religiosos que bien conocemos, tuvo su más dramática manifestación inmediatamente después del cese de fuego dispuesto por ambos comandantes en jefe del teatro de operaciones al mediodía del 14 de junio de 1935, cuando pese a la terminante prohibición del comando boliviano de que sus tropas parlamentaran con las nuestras, paraguayos y bolivianos se abalanzaron desde sus respectivas posiciones para darse un fraterno abrazo. Esta simbólica cadena de unión y hermandad con el enemigo a muerte de un minuto antes, y que se generalizó espontáneamente por cientos de kilómetros en todo el frente, fue sellada con el abrazo que se dieron los generales en jefe de ambos ejércitos, José Félix Estigarribia y Enrique Peñaranda, en el campo de nadie el 18 de julio de 1935.
Hasta el advenimiento del presidente etnomarxista Evo Morales, nunca hubo notas de potencial discordia entre Paraguay y Bolivia en los 74 años de vigencia del Tratado de Paz y Límites. Más bien ha habido –con el permanente aliento de ABC Color– una innegable lógica en la búsqueda de una mayor integración comercial, mediante vinculación vial terrestre a través del Chaco y fluvial por el río Paraguay. Sin embargo, la primera señal ominosa para nuestro país se dio con el llamativo “Memorándum de Entendimiento en materia de Seguridad y Defensa” entre los gobiernos de Bolivia y Venezuela –dos países distantes casi 4.000 kilómetros uno de otro– firmado en Caracas el 22 de mayo de 2008, habida cuenta del clima de paz, cooperación e integración regional prevaleciente en ese momento en nuestro continente.
Un país tiene el soberano derecho de armarse militarmente cuando percibe una amenaza concreta contra su seguridad. Y esa amenaza solo puede concebirse como proviniendo de otro Estado, pues si fuese doméstica, le bastaría con potenciar sus fuerzas de orden y seguridad interior. Ciertamente –y con su poca seriedad habitual– el presidente Morales ha tratado de justificar su política armamentista con la hueca fanfarronería de que es “para que el Imperio nos respete”, en alusión a la única superpotencia militar del mundo, los Estados Unidos de América.
En cuanto a la comprensible inquietud de nuestro país por el masivo vuelco de sus fuerzas armadas sobre el área de influencia de nuestra frontera del Chaco, el presidente boliviano viene ensayando las más ridículas justificaciones, como la de impedir el contrabando de petróleo a través de nuestra frontera, cuando tal ilícito históricamente nunca ha pasado de unos miles de litros por mes a través de sendas poco menos que intransitables para su transporte.
Contradictoriamente, el presidente Morales –cocalero– se cuida muy bien de aludir a los cientos de toneladas de cocaína producidas en su país que cruzan anualmente por el Chaco a través de la frontera, más aun ahora que Bolivia se ha convertido en el segundo productor mundial de esta droga, tras la expulsión de la DEA norteamericana y la creación de un “Regimiento Ecológico” militarizado para supuestamente combatir el narcotráfico.
Tras la destitución de su ex compañero de ruta marxista, Fernando Lugo, mediante un juicio político constitucional llevado a cabo por el Congreso paraguayo, el presidente Morales se ha sacado la careta de “pacifista” y buen vecino con que venía engatusándonos. Últimamente, su afán de meterse en nuestros asuntos internos lo ha llevado a la paranoia de acusar a la prensa libre del Paraguay –en particular al diario ABC Color– de estar al servicio del gobierno del presidente Federico Franco, cuando lo que en realidad hace nuestro diario es hacerse eco y reflejar de vuelta con total imparcialidad la inquietud que se ha hecho conciencia pública en el Paraguay en el sentido de que el armamentismo que impulsa el gobierno boliviano es una amenaza potencial para la seguridad de nuestro país.
Al menos eso es lo que se puede colegir de las recientes declaraciones del vicecanciller de esa República, Juan Carlos Alurralde, quien acusó al presidente Federico Franco –quien no tiene nada que ver en este asunto– de haberse autodenominado, y de estar exacerbando los sentimientos nacionalistas para justificar la destitución del expresidente Fernando Lugo, mediante la prensa amiga que le responde. “No tenemos ningún tema pendiente con Paraguay. Se han firmado todos los acuerdos que cierran el tema de límites. Es increíble que Paraguay quiera acusar a Bolivia de que esté generando un conflicto armado”, manifestó el vicecanciller a la cadena de medios estatales.
Obviamente, el presidente de Bolivia Evo Morales no está generando un conflicto armado con nuestro país, ahora, pero como antaño, está creando las condiciones para que en un futuro imprevisible tenga las condiciones de “pisar fuerte en el Chaco”, como pregonaba en su tiempo otro belicoso presidente boliviano, Daniel Salamanca.

martes, 4 de septiembre de 2012

Evo Nobel para la Paz titula Pedro Shimose y a continuación "enumera sus méritos" para aspirar a tal honor. fino el humor de Pedrito


En seis años y pico de Gobierno, el presidente Evo Morales se ha caracterizado por su sabiduría política, su espíritu conciliador, sus ideas integradoras, su dominio de idiomas y su amor al oriente boliviano. Jamás incitó al racismo, no ha fomentado la discriminación entre bolivianos y no ha puesto “en peligro la unidad del Estado Plurinacional”. He aquí cuatro pruebas que avalan su candidatura:
1./ Invitó a los ‘colonizadores’ y cocaleros (de orígenes aimara y quechua) a seducir y preñar a las indígenas del Tipnis para zanjar la polémica sobre la carretera que parte en dos el Parque Nacional Isiboro Sécure, en la creencia de que este mestizaje decidiría el apoyo del Tipnis al proyecto desarrollista del actual Gobierno;
2./ El Gobierno que él preside reprimió a los marchistas indígenas del Tipnis en la localidad de Chaparina (Beni) y acaba de intervenir militarmente el Parque Nacional con el pretexto de crear un Ejército Ecologista;
3./ Declaró a una radio holandesa que construir la carretera a través del Tipnis “es liberar al Beni, que es patio trasero de Santa Cruz, de los gamonales de Santa Cruz que, a espaldas del Beni, se enriquecen”;
Y 4./ Dijo en Tiwanaku (15.08.12): “En el oriente boliviano, donde todo el año se produce, yo digo solamente por falta de voluntad podemos ser tan pobres o no poder tener alimento, mientras en el altiplano es diferente; si hay helada, si no hay lluvia, si hay granizada, no hay alimento. Es una verdad eso, pero en el oriente no, solo por flojera podemos hambrear”. (Dijo esto a sabiendas de que Santa Cruz genera más del 30% del ingreso nacional y recibe constantemente oleadas de migrantes altiplánicos paupérrimos).
Este hombre merece el Premio Nobel de la Paz.
---oo---
En un artículo titulado Donde en vez de un sol, amanece un dólar [Página Siete, 27.07.12], Gonzalo Mendieta Romero comenta las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica. El columnista habla del ‘arielismo’, doctrina proclamada por el pensador uruguayo José Enrique Rodó (1871-1917) en su libro Ariel (1900). Rodó oponía el reino de Ariel –espíritu idealista de Hispanoamérica– al reino de Calibán (personaje del drama La Tempestad, de Shakespeare) como símbolo del materialismo utilitarista yanqui. Para apoyar este argumento, Mendieta Romero cita unos versos de Rubén Darío extraídos del poema A Roosevelt: “Eres los Estados Unidos, / eres el futuro invasor / de la América ingenua que tiene sangre indígena, / que aún reza a Jesucristo y aún habla en español” (Cantos de vida y esperanza, 1905).
Sin entrar en polémica, permítanme dos glosas: 1a/ Es cierto que los versos de Rubén Darío citados por el articulista son premonitorios, pero no es menos cierto que el poeta nicaragüense se equivoca cuando le reprocha a Estados Unidos la falta de Dios, porque la mayoría del pueblo norteamericano es creyente. En todo caso, Rubén sugiere que el Dios que les falta a los estadounidenses es el Jesucristo católico. Todo un anacronismo. El presidente Kennedy era católico, el actual vicepresidente Joe Biden lo es, y el actual candidato republicano a la Vicepresidencia, Paul Ryan, también.
Y 2a/ Mendieta Romero afirma que “falta un manual de las percepciones que latinoamericanos y norteamericanos tenemos unos de otros”. Es posible que los haya. Uno de ellos sería Latinoamericanos y norteamericanos. Cinco siglos de dos culturas (La Paz, 1987), escrito por Mariano Baptista Gumucio. // Madrid, 04.09.2012.

viernes, 24 de agosto de 2012

tiempos de exilio llama Manfredo Kempff a los que corren y con afilada labia lacera al evismo que hace escarnio del Derecho de Asilo, cree que violándolo está inventando la pólvora. en realidad no tiene argumento. debería "obrar bien" recomienda porque no sábe cuándo necesitará del asilo

El gobierno del MAS está metido en un enredo sin sentido por el asilo que el Brasil ha concedido al senador Roger Pinto. Y como la manía del los actuales gobernantes es judicializar la política, para que sus adversarios no sean políticos sino ladrones o criminales, lógicamente que cualquier asilo está – para los masistas – mal otorgado. Como la Cancillería no sabe cómo manejarse, arma encrucijadas diplomáticas, donde, si el propio gobierno no puede explicarse lo que sucede, menos lo sabrá el pueblo que mira y oye perplejo una sarta de sandeces. 
“En Bolivia ya no se utiliza salvoconducto, basta con el carnet de identidad”, dijo un altísimo funcionario diplomático cuando se le preguntó por el salvoconducto que el Ministerio de Relaciones Exteriores debería entregar al senador Pinto para que abandone el territorio nacional. Como si el senador necesitara salvoconducto para ir a cobrar un cheque al banco. Exiliados han existido durante toda la historia de Bolivia, por si acaso. Basta con leer al esclarecido historiador don Alfonso Crespo en “Los exiliados bolivianos –Siglo XIX”, para darse cuenta que, desde el Mariscal Santa Cruz, pasando por don José Ballivián, el Dr. José María Linares, y don Tomás Frías – para citar a sólo cuatro mandatarios que sentaron bases importantes en la República – debieron sobrellevar años de ostracismo a veces muy lejos de Bolivia y otras merodeando por sus fronteras. 
Aunque por entonces no existiera una legislación internacional sobre asilo. El propio autor del libro, don Alberto Crespo, pasó veinte años fuera de la patria por culpa del encono político. Antes a los adversarios se los perseguía de frente, como a enemigos políticos, y no como ahora, que se quiere destacar el amplio espíritu democrático de un gobierno anti-democrático, y el respeto a los derechos humanos, de los sujetos más inhumanos en esta última etapa constitucional. El cinismo y el miedo, la falta de convicción en sus actos, hacen que todas las acusaciones contra los rivales se establezcan a través de la justicia ordinaria – sin violencia física ciertamente – pero enlodando nombres con presuntas malversaciones y, lo peor, con acusaciones de terrorismo, separatismo, narcotráfico y sindicaciones fraguadas para que el ministerio público y no el Poder Ejecutivo tenga que reprimir. 
Es una cobardía absoluta. Alguna vez ya lo he dicho a través de la prensa que, a mi padre, en aquellos años grises de 1952, lo apresaron primero en el Panóptico de San Pedro y luego él se asiló en la residencia de la embajada de Brasil. Pues bien, en poco tiempo se le otorgó su salvoconducto, y un avión militar del Correo Aéreo Nacional (CAN) lo trasladó hasta Río de Janeiro. Miles de bolivianos salieron así hacia las diversas fronteras de Bolivia y su asilo era calificado por el país receptor, como debe ser, y no había aquello de que se alegara que ese asilado era ladrón, pichicatero o asesino, como existe hoy. 
El salvoconducto lo otorgaba la Cancillería y no tenía que esperar lo que dijeran algunos fiscales o tribunos de dudosos conocimientos, elegidos insólitamente por voto popular, que ahora se han convertido en motivo de pullas. S.E. no sabe, porque a veces no le cuentan, que además de lo que sucedió a lo largo del siglo XIX, durante la centuria pasada también fueron exiliados Montes, Saavedra, Hernando Siles, Víctor Paz, Siles Suazo, Banzer, Guevara, Paz Zamora, por nombrar a algunos. Unos se sujetaron al asilo diplomático y otros huyeron a trancas y barrancas.
 El único que se había salvado, porque entró tarde a la política seguramente, fue Gonzalo Sánchez de Lozada, ahora con 9 años de ostracismo a cuestas. Así que, ¿dónde está el misterio del asilo? ¿Vamos a agriar nuestras relaciones con Brasil como sucedió con Estado Unidos, Perú o Paraguay por querer que entreguen encadenados a quienes están asilados huyendo de condenas judiciales prefabricadas? El gobierno va a seguir perdiendo la partida en todos los frentes si se trata de pretender que haya alguna nación que revoque el asilo que ha concedido. Una derrota diplomática más en este rosario de fracasos que ya da diez vueltas al cuello del Canciller. 
Eso de que el gobierno perseguidor quiera calificar si a una persona le corresponde o no el asilo, es desconocer las convenciones pactadas sobre la materia – o aceptado por el derecho consuetudinario – donde ha quedado establecido, indiscutiblemente, que es el Estado receptor o protector (en el caso que nos ocupa, Brasil) quien califica a la persona, observando si se trata de un acosado político o de un delincuente común. Una vez que ese Estado protector adopta la decisión de otorgar el beneficio, nunca va a echar pie atrás, porque no se puede jugar con la seguridad y la confianza de las personas que acuden bajo su bandera en busca de amparo.
 Esperar que Brasil, por un favor de la presidenta Rousseff, retroceda, es una ingenuidad sin nombre. Sobre todo, en América Latina, la institución del asilo es inviolable, y ninguna nación jugaría con eso. Y otra cosa: más les vale a los actuales gobernantes obrar bien, prudentemente, sin presiones, porque nadie sabe cuándo necesitarán del asilo..
Fuente: eju.tv - Tiempos de exilio
http://eju.tv/?p=228576

lunes, 20 de agosto de 2012

Ovidio Roca nos muestra cómo el MAS destruye Bolivia obra de chapuceros aprendices de brujo. dejar de ser Estado fallido y reconstruir uno que comparta legalidad y democracia y merezca el respeto del entorno


E l Proyecto de Nación Boliviana, pactado en 1825 entre las Provincias Autónomas del Alto Perú, se cae a pedazos. Fue destruido con complicidad y desidia nuestra, el apoyo militante de sindicatos cocaleros y perpetrada su devastación final por unos chapuceros aprendices de brujo, que ofrecieron construir el Socialismo Andino del “vivir bien” y buscando dólares y apoyo político, se enredaron con el Chavista Socialismo del Siglo XXI y luego con cada sátrapa totalitario que les ofrece sustento. Una mala lectura de veinte mil libros y de las arrugas de sin cuenta de venerables ancianos.
Henchidos de soberbia, con peinado oficial de raya al medio  o con jopo al viento, los nuevos líderes proclamaron demagógicamente la supremacía indígena y el vivir bien, pero a costa de la hoja sagrada. Un chenko con el que han logrado exitosamente, incentivar la economía informal, extractivista y mercantilista; extender la siembra ilegal de coca y destruir la economía productiva y la empresa privada nacional.
Quebrantaron igualmente, los cimientos mestizos de la abigarrada sociedad boliviana. Son desastres que se generan por ese afán desmedido de poder y gloria de algunos extraños personajes. “Metiéndole nomás”, y a golpe de cercos, bloqueos y mañosas leyes, liquidaron la institucionalidad dificultosamente lograda y los lazos de solidaridad entre los miembros de una frágil nación boliviana, logrando aterrizar exitosamente en la anomia total.
A contrapelo del esquema centralista y totalitario diseñado por nuestros aprendices de brujo, la realidad social parió  un engendro “anarco corporativista” de grupos dispersos de sindicatos, gremios, colectividades, etnias (en lenguaje vernáculo: cocaleros, chuteros, contrabandistas, jacus, narcotraficantes, seudo-cooperativistas mineros, ayllus, comunarios, movimientos sociales, etc.) , que buscan sobrevivir y enriquecerse a cualquier costa y cuya única ley es la defensa de sus propios intereses de grupo; los que se imponen al Gobierno y la ciudadanía, a fuerza de marchas, bloqueo, dinamita, palo, piedra; sin la mínima proyección de Estado Nacional, y que el Gobierno ni con su policía, su ejército, sus jueces y fiscales, puede ya controlar.
El régimen ha tenido éxito hasta ahora, porque cogió la ola de altos precios de materias primas y mientras estos se mantengan podrá navegar más o menos tranquilo y seguir con el presterío y la farra populista, aderezada con dólares del narcotráfico.
Pero si queremos perdurar y avanzar como sociedad y no debatirnos en la crisis económica, violencia  y anarquía que caracteriza a los Estado fallidos, nuestro desafío es reconstruir el país, un mejor Estado nacional que comparta los principios de legalidad y democracia y merezca respeto propio e internacional. Un país para todos los bolivianos, que sea más próspero, más incluyente, más solidario y responda adecuadamente a la pluralidad de intereses de sus habitantes.
Dada la disparidad de criterios y visiones, fruto del desbarajuste masista, tendríamos que transitar por los diversos caminos que nos señalan las esperanzas y expectativas prevalecientes en el país. Para unos: Departamentos constituidos en Estados Federales que apuestan a la cultura democrática y economía de mercado y para otros; Departamentos con régimen corporativista y comunitario. En fin, un país Federal con sistemas estaduales diversos.
Asistidos por Jano, dios romano de las puertas, de los comienzos y los finales, algún ciudadano de ese Imperio (derrotado por los indígenas americanos según nos enseña Evo) podía ver al mismo tiempo el pasado y el porvenir. Ahora con Google (otros con la coca), vemos on line el pasado y el presente; y razonando que al usar la misma receta, se cocina similar locro, un “nupcial” ají  de fideos o un potente y más apropiado ají de papalisa, fácilmente podemos atisbar el porvenir. Por tanto nos es fácil verificar  el sabor y las consecuencias de la receta comunista. Solo  se requiere estudiar y visitar los  países donde se la cocinó. Y para evitar el sesgo cultural, es mejor ver el resultado de su aplicación en un mismo país, una misma cultura, historia y geografía.
Podremos comprobar entonces, que la Alemania Federal democrática y de libre mercado es exitosa, mientras que la Alemania comunista se convirtió en un estado totalitario; su población se empobreció aceleradamente y que además, su modelo de gestión destruyó totalmente su medio ambiente, para finalmente colapsar.
Lo podemos ver también actualmente en las Coreas; la comunista medioeval, pobre y esclavizada y la Corea del Sur un ejemplo de sociedad libre, desarrollada económica, tecnológica y culturalmente. También en Cuba, que en los años 50 del Siglo anterior era uno de los países más desarrollados de América latina y ahora se debate en la pobreza y la opresión totalitaria.
Pocas personas y pueblos aprenden de la experiencia ajena, pues por alguna extraña razón, la ilusión es más fuerte  que la realidad y siempre surge la esperanza de que algún caudillo, un iluminado (pronto convertido en déspota), solucionará todos los problemas, aun los personales. “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, escribe el poeta español Antonio Machado.
Empecemos a caminar: aquellas personas y comunidades que siguen la tradición del comunitarismo y del ayllu, pueden en un Estado federal legislar y desarrollar libremente su visión de sociedad y avanzar aprendiendo de sus errores y aciertos.
Y lo mismo, para aquellos que prefieran la democracia y la libre empresa, ciudadanos que no quieren vivir bajo el totalitarismo, la violencia de grupos informales, de guerras de narcotraficantes. Pero como nada es gratis, hay que trabajar y se tiene la tarea, desde el hogar y desde las instituciones locales de armar un nuevo Estado Federal acorde a sus visiones e intereses comunes. “Caminante, son tus huellas el camino y nada más”.

sábado, 18 de agosto de 2012

quizá tenga razón Manfredo Kemppf no deberíamos ya preocuparnos de lo que SE dice o hace, está ya en el libro de "las evadas" que son sin fin...lo único lamentable es que sus intrigas, las formula al oído de personalidade como los del BM que llegan a dar informes.


La verdad es que ya no deberíamos referirnos a la chacota que hace habitualmente S.E. sobre el país, porque con sólo hojear el libro sobre las “Evadas” es más que suficiente banquete de disparates. ¿Para qué entrar en áridas reflexiones sobre lo que S.E. debería decir o callar si siempre dirá zonceras? Es como para sentirnos heridos, si no fuera que con sus improvisaciones S.E. no hace otra cosa que hacer reír a algunos -los más tontos- pero creando mayor división en las ya muy deterioras relaciones que existen entre el occidente y oriente boliviano. Todo por hablar con necedad y burla contra los cambas en general y en especial contra Santa Cruz, su ansiado trofeo que no logra acaparar.
El gobierno ha afirmado que los orientales somos separatistas, terroristas, corruptos y hasta el narcotráfico se lo achacan a Santa Cruz. Y no sólo lo dice, sino que basta con preguntar quiénes están en las cárceles andinas y comenzando por Leopoldo Fernández se puede ver una larga lista de orientales que sobrellevan años de prisión abusiva sin juicio ni sentencia y que se quedarán ahí para purgar delitos políticos inexistentes en una auténtica manifestación de venganza del MAS. Revancha canalla por no haber sido sumisos al poder central o porque eran fichas necesarias para la gran intriga que se armó en torno a los asesinatos del Hotel Las Américas.
Sobre todo lo anterior S.E. dice ahora que los cambas hambreamos por flojos. Afirma que en occidente no se hambrea sino cuando la naturaleza -el Inti y la Pachamama seguramente- se enojan. Yo no sé que en Santa Cruz haya gente que se muera de hambre, ni creo que tampoco en los valles y el Altiplano. Hambre hay en toda Bolivia pero no creemos que sea mayor en la llanura donde hasta los frutos están al alcance de la mano del hombre. Eso de que unos bolivianos sean más flojos que otros es nomás una insidia de los imbéciles asesores de S.E. que le cuentan cuentos y él los repite como ciertos.
Pero está muy mal que S.E. diga “evadas” delante de jefes de Estado o como en el caso que comentamos, en presencia del Vicepresidente del Banco Mundial (BM) que viene a Bolivia justamente a hablar de seguridad alimentaria. Esas cosas que los zalameros le gritan al oído en el helicóptero en medio de un ruido ensordecedor o que se lo dicen en las movilidades que corren veloces hacia las concentraciones de cocaleros, están bien para el Chapare o para que escuchen y aplaudan a rabiar sus fanáticos de los movimientos sociales y de las “bartolinas”. Eso no se debe repetir jamás en foros como las Naciones Unidas, la OEA u otros organismos internacionales o regionales. En el ALBA sí puede explayarse utilizando todo lo que le cuentan porque sus colegas presidentes tampoco están enterados de nada y algunos ni entienden el idioma.
Pero decir delante del Vicepresidente del BM que hay unos bolivianos flojos que viven en los llanos y que hacen parrilladas con sus vacas no permitiendo que nazcan terneritos, está muy mal. Además que eso es una gruesa mentira. Los grandes hatos ganaderos están en Beni y Santa Cruz, con muchos millones de cabezas y con una tecnología genética que no tiene que envidiar a nuestros vecinos. Si en algo se han esmerado en el oriente ha sido en la crianza de un ganado sano y por lo tanto rentable.
Cómo va a decir S.E. delante del Vicepresidente del BM que los orientales vendemos los techos de nuestras casas, sus puertas, sus ventanas, y nos quedamos en la cochina calle de purito flojos. No pues Excelencia, así no. A ese paso vamos a terminar muy mal en este país. ¿Acaso Santa Cruz no es la tierra de las oportunidades? ¿El Beni y Pando no están desarrollándose con esfuerzo? ¿Cómo va a decir delante de extranjeros importantes que somos perezosos, al extremo que echamos a la parrilla o hacemos pacumutu con nuestras vaquillas en edad de ser preñadas, y que desmantelamos nuestras casas hasta dejarlas sin techo sólo por ociosos?
Todo esto es una chacota que nos molesta por la irresponsabilidad y ligereza con que S.E. habla. Porque el Vicepresidente del BM sabe muy bien quiénes son los orientales, cómo es la agroindustria cruceña y su aporte para que Bolivia coma y exporte. Sabe que el gobierno pone trabas a la producción de alimentos en vez de incentivarla, que nos extorsiona con “cupos”. Sabe que el 90 por ciento de la carne vacuna se produce en los llanos y las pampas y no son para churrascos.
Para colmo S.E. se va a visitar a la Virgen de Urkupiña, a rogarle que le dé “paciencia para aguantar las ofensas de sus opositores”. Y sin embargo S.E. no hace sino ofender con sus chanzas malintencionadas a quienes ve como sus enemigos políticos. Eso de “hermanos y hermanas” que repite todos los días, no está destinado a nosotros, porque a los hermanos se los trata de otra manera, salvo que ambos términos -“hermanos y hermanas”- sean algo simbólico, sin ningún sentido, una mentira más.
¿Por qué odia tanto a los cruceños S.E.? ¿Por qué tanta saña contra el oriente? Una cosa habría que pedirle: que cuando se dirija a los cambas no nos trate de hermanos y hermanas. Eso que vaya para sus hermanos masistas. Con que nos diga señoras y señores estaremos felices.

martes, 7 de agosto de 2012

no tendrán visado funcionarios del Gobierno ni miembros judiciales por el caso del estadounidense Jacob Ostreicher detenido en Palmasola


Por FRANCISCO ROQUE BACARREZA,  Corresponsal de ANF
Washington, 7 Ago. (ANF) - Bolivia empezó a ser sujeto de una inusual presión por parte de Estados Unidos, con la amenaza de Washington de negar visado a altos funcionarios del gobierno boliviano para viajar al país del norte, como consecuencia del demorado caso judicial de Jacob Ostreicher.
Una propuesta de resolución fue introducida la semana pasada por el congresista republicano y presidente de la Subcomisión de Relaciones Exteriores para Derechos Humanos de la Cámara de Representantes, Chris Smith, durante una audiencia en la que casi exclusivamente se vio el caso del estadounidense detenido en Santa Cruz desde hace más de un año y con un proceso postergado en 22 ocasiones.
En caso de persistir el retraso u ocurrir algo a la vida de Ostreicher en la prisión de Palmasola, la propuesta de Smith pretende negar visado a todos los altos funcionarios del gobierno de Evo Morales y del poder judicial que estén relacionados con el caso e impedirles viajar a Estados Unidos.
“Estamos sorprendidos” por la intención de alta presión, declaró en Washington a la Agencia de Noticias Fides (ANF) un funcionario de la embajada boliviana que no ocultó “la preocupación” por el giro que ha tomado por el caso, aunque aclaró que la embajada de Estados Unidos y las autoridades en La Paz continúan en contacto sobre el caso.
Una vez presentada la propuesta ante el subcomité, el proyecto continuará en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, para posteriormente pasar al plenario para su voto que, en este caso se prevé no tendría ningún obstáculo en su trámite, lo mismo que en el Senado. Una vez aprobada la resolución por ambas cámaras el gobierno tiene la obligación de ejecutar.
La iniciativa de Smith tiene el respaldo del senador demócrata Charles Schumer y ya logró eco en algunos medios de influencia, como The Wall Street Journal, que ya se interesaron por el problema del estadounidense al que la fiscalía boliviana le atribuye lavado de dinero del narcotráfico pero sin presentar pruebas contundentes.
El plan de Smith tiene una tendencia genérica a favor de los estadounidenses sometidos a juicios en el extranjero y cuyos procesos se mantienen demorados, pero en la audiencia del pasado 2 de agosto el subcomité puso énfasis en el caso boliviano.
La presión legislativa no sólo está orientada hacia el gobierno de La Paz sino también al Departamento de Estado, a cuyos altos funcionarios se les critica por una supuesta inacción en el caso de Ostreicher y su falta de comparecencia en la audiencia de la semana pasada.
En la audiencia del subcomité se dijo que el gobierno de Bolivia estaría buscando un canje del estadounidense por el general René Sanabria que cumple una sentencia de 14 años en una prisión en Miami por narcotráfico.
Smith declaró en la audiencia que durante una visita a Bolivia se entrevistó con el vicecanciller Carlos Alurralde y los ministros de Gobierno, Carlos Romero, y de Justicia, Cecilia Ayllón, que se comprometieron a dar seguimiento al caso, pero “no lo hicieron”.
Tanto Smith como Schumer acusan al gobierno de La Paz de “interferir en el caso” por el retraso en proceso judicial después del arresto de Ostreicher el tres de junio de 1911.
“Si Ostreicher muere en prisión de Palmasola, el gobierno de Bolivia y el Departamento de Estado tendrán manchadas de sangre sus manos”, declaró Steve Moore, agente del FBI  que visitó al preso en Palmasola y testimonió en la audiencia.
Smith afirmó que “jueces corruptos” contribuyen al retraso e informó en la audiencia que visitó al preso en junio pasado y lo encontró “frágil y débil” por lo que instó a actuar no simplemente “monitorear el caso”.
En la audiencia se informó que Ostreicher cumplió una huelga de hambre en busca de celeridad para su caso sin lograr su objetivo, su salud está quebrantada y los responsables del penal le niegan asistencia médica a pesar de las reiteradas solicitudes.

lunes, 6 de agosto de 2012

Francesco Zaratti se hace mucha preguntas sobre "los interinatos" con que SEEM nombra a las altas autoridades del Estado. la respuesta que como nos encaminamos a la dictadura abierta, los funcionarios pueden ser cambiados con una llamada telefónica.


¿Alguien puede entender  por qué el actual Gobierno, que cuenta con una amplia mayoría en la Asamblea Legislativa, sigue manteniendo autoridades interinas a la cabeza de las principales instituciones del Estado, después de 6 años de gestión?

En efecto, siguen como interinos el Contralor General, el Fiscal General,  los Presidentes del Banco Central, YPFB, ABC, Impuestos, Aduana y COMIBOL y, para colmo, el mismo Comandante General de la Policía, sólo para enumerar algunos cargos que deberían ser designados de acuerdo a lo establecido por la Constitución y los respectivos Estatutos.

¿Cuál es el motivo de esta anomalía administrativa y cuáles sus consecuencias? Descartado el riesgo de recibir de parte del órgano legislativo ternas no gratas al Presidente,  quedan sólo dos explicaciones. Algunas veces - es  el caso del comandante de la Policía – el candidato preferido por el Gobierno no cumple los requisitos reglamentarios de la institución; consecuentemente se salva ese escollo con un nombramiento interino. En mi opinión este razonamiento es falaz. El incumplimiento de requisitos no debería justificar un interinato - ese criterio nos llevaría al absurdo de que un estudiante podría ser designado al cargo de comandante de la Policía -, sino la urgencia – por ejemplo, ante una renuncia intempestiva – cuando no hay el tiempo ni las condiciones para un nombramiento siguiendo el procedimiento regular. En todo caso, el interinato debería responder a una situación de excepción, que requiere ser subsanada en un tiempo breve.

Es cierto que el actual Gobierno ha abusado de esta interpretación antojadiza, especialmente en YPFB y demás empresas del Estado, pero no considero que esa sea  la razón  principal.
Una explicación más atinada apunta a la peculiar manera de concebir el poder por parte del Presidente del Estado Plurinacional. Es una visión autoritaria y sindicalista, centrada en su persona, su humor y en un alto contenido de desprecio por las normas institucionales. De ese modo se nombran interinos para asegurarse que esa autoridad pueda ser removida con una simple orden telefónica, en cualquier momento y por cualquier pretexto; mientras que una designación regular sólo debería ser revocada mediante un proceso administrativo.

Digo “debería”, porque este Gobierno no ha tenido reparos en obligar a renunciar inclusive a una autoridad elegida, mediante el apoyo de complacientes e inefables para-fiscales (véase los casos del anterior Contralor y de gobernadores y alcaldes opositores). Sin embargo, esa práctica tiene un costo político que justamente se pretende evitar con el nombramiento interino.

En cuanto a las consecuencias, me ratifico en el criterio de que el nombramiento de un interino, debido a que se trata de una práctica que vulnera o altera normas establecidas, debería implicar la corresponsabilidad, en la gestión del interino, de la autoridad que ha realizado tal designación.  Tal vez esa corresponsabilidad sería una mejor garantía de que ese servidor público cumplirá sus funciones sin cometer fechorías.

Es obvio que el simple procedimiento de nombramiento no asegura la idoneidad ética de una autoridad; no obstante, hay sobradas razones para suponer que alguien que ocupa un cargo público por méritos, y no gracias a un dedo, cuidará más su gestión, considerando que su carrera no termina ahí.

En fin, para estos casos, no vendría mal  una Ley de Interinatos que recoja estas y otras sugerencias. La gestión del Estado la agradecerá.