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domingo, 11 de noviembre de 2012

josé gramunt recurre a la Biblia y al repasar el capítulo sobre SODOMA compara con lo sucedido en YACUIBA y en otras partes de la Patria donde al parecer por la lluvia de azufre y fuego se está desoyendo al buen sentido y practicando la debacle que nos llevará por la pendiente irretornable


¿Quién no ha oído hablar de las desaparecidas ciudades del extremo oriente, Sodoma y Gomorra, donde se desplegaban todos los vicios y depravaciones imaginables? Pues algo parecido está ocurriendo en Yacuiba.
Basta echar una leída al capítulo 18 del Génesis, para imaginar cómo vivía la gente que habitaba aquellas ciudades perversas. Dios reveló a Abraham que, si los habitantes no se convertían, destruiría la ciudad haciendo llover fuego y azufre. Abraham intercedió para evitar el castigo. Yavé puso la condición de que, si podían mostrarse a 50 hombres justos se evitaría el castigo. No hallándose los 50 justos, Dios rebajó su condición a sólo 10. Tampoco los encontró. Entonces Dios envió a unos ángeles con el fin de convertir a los perversos sodomitas. Ni los ángeles lograron la conversión de la ciudad perversa. Entonces Dios mandó llover fuego y azufre. Así terminó la historia de Sodoma y Gomorra.
Ya sé que no es cosa baladí interpretar las Sagradas Escrituras y aplicarlas a circunstancias tan distintas como son las de actualidad. Pero considerando que ya sucedieron hechos semejantes en la población boliviana de Yacuiba, es oportuno analizar, aunque sea brevemente, las causas de la depravación reinante en aquella ciudad fronteriza. Todo el mundo lo sabe: el negocio de la droga, las complicidades con el contrabando y la prostitución. En pocas palabras, el general desenfreno de las costumbres. Y todos juntos, van ganando terreno, más allá de la observancia de las normas elementales de la moral pública y del cumplimiento de la ley. El Gobierno está obligado a disponer medidas rigurosas  que acaben con la perversión cada vez más extendida.
Vamos ahora a lo más concreto, el asalto a Radio Popular, de la mencionada ciudad fronteriza y a los graves daños causados a su director Fernando Vidal y a la operadora Karen Delgado que sufren quemaduras hasta de tercer grado causadas por unos encapuchados. Las dos víctimas merecen los mejores cuidados para su pronto y total restablecimiento.
Pero, además, esta barbarie suscita la pregunta de siempre: ¿A quién aprovecha? La respuesta es la de siempre. Es un aviso de unos facinerosos que se proponen silenciar la campaña de Radio Popular contra el vicio el crimen y la corrupción.
Las historias de ese tipo de crímenes vienen de atrás. Recordemos que en mayo del 2004, cuatro policías de DIPROVE fueron asesinados en Uyuni por unos contrabandistas de vehículos que hoy llamamos auteros. En febrero de este año los periodistas hermanos Víctor Hugo y Verónica  Peñasco fueros asesinados por unos cogoteros que, si no fuera por lo horrendo de su crimen, sus nombres de guerra -El matón quitacalzones y El botija- serían motivo de risa.
Entonces, vistos  los desmanes de la delincuencia que se va extendiendo -y no he citado los últimos descuartizamientos de personas- bien merecen que el Gobierno, una vez llevada a cabo una seria pesquisa, aplique todo el rigor de la ley, y por esta vía se dé seguridad a la gente honrada que vive de su trabajo y no se mezcla con las bandas de delincuentes.

viernes, 9 de noviembre de 2012

CUBA. OBAMA Y GONI ocupan la atención de Manfredo Kemppf que explaya sus consideraciones en lo que representa Obama en la mente de SEEM, y su alegato en favor de CUBA, olvidando que BOLIVIA debería estar por encima. lo de GONI para echárselo a los leones de El Alto o Achacachi no prospera por la división de poderes en la Democracia de OBAMA.


En criterio de S.E. pareciera que las últimas elecciones norteamericanas que llevaron a la reelección constitucional del presidente Barack Obama para un nuevo período, no hubieran significado nada importante. Aunque el orbe entero haya estado pendiente de sus resultados. Seguramente que, si hubiera triunfado el republicano Romney, tampoco su reacción habría sido distinta; es decir que todo se hubiera quedado en algunas vaguedades – como la deuda de Obama con el voto de los latinos residentes en USA que nadie niega su importancia – y dos temas de fondo: el bloqueo a Cuba y la extradición de Sánchez de Lozada.
En la mayoría de las naciones latinoamericanas existe conciencia y convencimiento de que los gringos no deberían ajustarle más las clavijas al régimen castrista que ha dado, aunque sea, unas mínimas pruebas de apertura. Dicen algunos mandatarios que luego de medio siglo de aislamiento los norteamericanos podrían ceder y permitirles que comercien libremente con el mundo. Es probable que el propio Obama piense igual. Pero nuestra preocupación es otra: ¿por qué S.E. en su primera declaración, luego de conocido el triunfo de los demócratas, tiene que preocuparse de sus relaciones con Cuba en vez de interesarse por una mejor relación con Bolivia? Tal vez sus correligionarios masistas crean que S.E. ha hecho bien, que Cuba es lo más importante, pero lo que pasa es que Bolivia es más grande que el cerebro de los masistas, y, entonces, que el Jefe del Estado Plurinacional se preocupe del destino de Cuba antes que el de Bolivia, no cabe en la cabeza de dos tercios de los bolivianos, por lo menos.
Y la segunda preocupación de S.E. ya no tiene calificativo. Declara que ahora sí espera que Gonzalo Sánchez de Lozada sea extraditado a Bolivia para pagar por las víctimas de octubre del 2003. Eso sí que es ser terco. Va a transcurrir una década, en breve, que se empezaron a acopiar pruebas para extraditar a Sánchez de Lozada y a algunos de sus colaboradores. Y desde que el MAS asumió el poder, S.E. no deja de pedir a las autoridades políticas estadounidenses, que le entreguen al ex mandatario residente en Washington. Y desde hace siete años que los gringos le responden que en su país la justicia no se aplica desde el Poder Ejecutivo, sino desde el Judicial, que existe división de poderes como en toda democracia, y que el presidente norteamericano, sea Fulano o Perengano, no puede, graciosamente, entregar en bandeja, para un festín del populacho, la cabeza de Goni.
Nadie me puede decir – lo he repetido varias veces – que yo tenga simpatías por el MNR o que haya participado, ni de portero, en alguno de sus gobiernos. Menos que haya tenido intereses o que, como algunos que sabemos, le deba favores en metálico a Sánchez de Lozada. Todo lo contrario, fui un tenaz opositor a él desde la prensa por su actitud innoble con el general Banzer, y también su adversario, sin concesiones, desde el Ministerio de Informaciones. Eso para que no haya equívocos.
Lo incomprensible, porque aquí asoma alguna avería en el caletre de alguien, es pensar que la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, ratificada por el Congreso y no elegida por analfabetos callejeros, vaya a ceder ni a las exigencias de S.E. ni tampoco a los ruegos de Obama, si los hubiere, como la Corte no lo hizo con ninguno de sus antecesores ni lo hará con sus sucesores. Entonces, Excelencia, convénzase que pierde su tiempo pidiendo que le entreguen a Sánchez de Lozada para echarlo a la fosa de los leones en El Alto o en Achacachi. No sucederá, mientras la justicia norteamericana no esté convencida de que existirá el debido proceso y no un sainete vengativo.
S.E. debería interesarse en apoyar a su Canciller que teje todos los días su gran bordado para normalizar las relaciones con EEUU y cuando se anuncia el próximo canje de embajadores, el propio Jefe de Estado, obedeciendo no sabemos a quién, lo desbarata todo con declaraciones que ya corresponden a otras épocas. Si EEUU sigue comprando productos nacionales a niveles importantes, pese al fracaso con la ATPDEA; y si Bolivia transita por las calles de Wall Street con sus cotizados bonos, ¿no es mejor dejar de sembrar tanta coca y dedicarse a ganar dinero limpio para el país? ¿No puede S.E. poner freno al comercio de la coca chapareña que se convierte en cocaína e integrase en una relación comercial decente con el mundo? ¿No debería apartarse de sus malas amistades del ALBA que no le reportan nada bueno?
¡Caramba! ¡Pero si S.E. ya no es ningún novato! Ya lleva, por si no se acuerda, siete años gobernando. O para decirlo con mayor propiedad lleva siete años en el gobierno, que es bien distinto. Porque una cosa es gobernar y otra estar en el gobierno. Si en siete años sigue pensando en que Cuba, Goni y sus socios del ALBA son lo más importante en nuestras relaciones con EEUU, entonces, ¿para qué diablos quiere perdurar en el mando de la nación? Si en siete años no aprendió, en el campo internacional, más de lo que sabía en octubre del 2003, ¿qué vamos a hacer con él?CUBA

domingo, 21 de octubre de 2012

el consejo sabio de Lula a Chávez lo hacemos extensivo también a Evo "toda alternancia en el poder, no sólo de personas sino de grupos enriquece la democracia" o aquel otro más directo "vaya preparando una sucesión orodenada" y diríamos en lugar de aferrarse al poder "uñas y todo" (B.el P.)

El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva le ha dado un excelente consejo al mandatario venezolano, Hugo Chávez, que bien valdría para todos aquellos gobernantes que tienen planeado quedarse para siempre en el poder. El líder brasileño le ha dicho que vaya preparando su sucesión,  porque según afirma (vaya descubrimiento), “la democracia es un ejercicio de alternancia en el poder, no solamente de personas, sino de sectores de la sociedad”. Lula hizo esta afirmación después de haber confirmado no hace mucho que no va a postularse nuevamente a la Presidencia de su país, como lo había planeado cuando le cedió el mando a su pupila y exministra Dilma Rousseff. No es casual que Lula reflexione de esta manera, lo hace después de los resultados del “juicio del siglo” que ha llevado al banquillo de los acusados a sus principales colaboradores, entre ellos su mano derecha, José Dirceu, acusado de ser el jefe y el cerebro del mayor sistema de corrupción de la historia de Brasil. Este escándalo, conocido como “el Mensalao”, todavía no ha terminado y no solo podría carcomer toda la estructura política de Lula, sino que lo compromete a él mismo. Lula sabe mejor que nadie ahora, que todo lo que sube tiene que bajar y la caída puede ser estrepitosa, lo que convierte a su consejo en una sana advertencia para sus amigos.

jueves, 18 de octubre de 2012

los dos octubres. el de Siles que retornó la Democracia a Bolivia el de Evo que liquidó la Democracia porque lo de hoy es oclocracia, extender y proteger la coca y derivados, qye abjura de la ley, es solo una forma de gobierno de la muchedumbre, una degeneración. Dante Pino lo rubrica.

La paradoja de la historia: en octubre Hernán Siles Suazo recupero la democracia de las dictaduras militares y este mismo mes fue testigo de la ruptura del orden constitucional promovido por las oscuras sobras del narcotráfico.  Lo de Siles Suazo inauguraba el proceso democrático en Bolivia, lo de Evo Morales acababa con ese proceso e inauguraba los tiempos de cambio. 

Son dos caminos distintos. El primero tuvo la grandeza de renunciar a su mandato para conservar las libertades que la democracia defiende. Porque la democracia no es solo el voto en las urnas, es libertad, tolerancia, institucionalidad, Estado de Derecho, donde la ley es la base del orden social y estas libertades, así comprendió Siles Suazo, valen más que un año de gobierno. El segundo no quiere dejar el gobierno, y para ello, está dispuesto a violar la ley, vulnerar la Constitución Política que juró respetar y cumplir, le importa poco el cumplimiento de la ley (le mete nomás) y la intolerancia es su signo con el opositor al que busca destruir jurídica y físicamente.

No se puede decir que estamos viviendo la misma democracia o su continuidad. No estoy de acuerdo. Un sistema basado en el voto para perpetuar el gobierno de unos pocos, no es democracia, un sistema que abjura de la ley y que hace del capricho del Presidente la ley no es democracia, un proceso en el cual las instituciones son meros apéndices del Poder Ejecutivo, no es democracia, un Estado que decide tener ciudadanos de primera y de segunda no es democracia, es pura oclocracia, es solo una forma de gobierno de la muchedumbre y para la muchedumbre, es una degeneración de la democracia.

Por eso este 17 de octubre nos retrotrae a tiempos en los cuales la única obligación que teníamos era recuperarla.

Al igual que las dictaduras militares, el gobierno actual, busca culpables a su propia responsabilidad, al igual que ellos exilia, persigue, elimina a los que piensan distinto, usa del patrimonio nacional en favor de los amigos del Presidente, utiliza un lenguaje para la tribuna y otro en los escritorios del Palacio. 

Es tiempo de parar la ambición equivocada de unos pocos, que pretenden perpetuarse en el gobierno usando la ley cuando le conviene y renegando de ella cuando no es así.

Porque es tiempo de que el gobierno comience a explicar que ha hecho con los billones de dólares que ha recibido por las exportaciones de gas y minerales. Debe explicar la multiplicación del patrimonio personal de sus Ministros, el enriquecimiento de unos cuantos empresarios adscritos a este proceso de cambio. Mientras los campesinos siguen produciendo con la tecnología del medio evo, las ciudades se llenan de mendigos, los niños no tiene escuela y las familias no tienen un techo. 

No es poco lo que deben explicar y como no tienen argumentos para ello, la única manera de evitar dar esas explicaciones es prolongarse en el gobierno, tanta es la corrupción que se ha desatado en compras gubernamentales sin fiscalización y al amparo de decretos ilegales que solo de pensar en la abrir la caja de Pandora pierden la razón y atacan desesperados llevándose por delante la ley y a todo quien se ponga al frente.

El 17 de octubre del 2003 terminó la democracia y se inauguró la oclocracia, cuyo único objetivo para toda política práctica es extender y proteger a la coca y sus derivados.

lunes, 15 de octubre de 2012

se refiere Manfredo Kempff a "la democracia perforada" y es que todo iba dentro de la democracia hasta que la poblada que derrotó a Sánchez de Lozadafue montada una conspiración que todavía no se quiere reconocer. una siniestra conjura en que participaron la COB, ONGs, DDHH y hasta parte de la Iglesia, estuvieron los mismos que impulsan una democracia tipo stalinista bajo el partido único como en Cuba. (Previus)


Previus. Cada vez comparto la idea de Manfredo de la conjura diábolica, diríamos jacobina, de hacerse del poder a como dé lugar y lo que es más de retenerlo al estilo de Castro, de Chávez, de Franco, de Pinochet. Cuando Mesa se juntó con los vencedores de octubre negro, ni Evo, ni Mallku, ni Roberto Cruz, ni los Ponchos Rojos, ni los campesinos, las futuras barsolinas podían aceptar quedar fuera del Palacio. su objetivo trazado de antes era la casona de Plaza Murillo. "los cerebros grises" que planearon el asalto, sabían lo que se venía a nivel mundial. la disparada de precios, las crisis de combustibles y alimentos, el aumento de la tensión bélica, sabían porque sus fuentes como hoy están en los "disidentes" que tienen poder en los EEUU, que acceden a la información secreta y la trasmiten a los "grupos extremos como el de Soros" que simplemente se apoderaron del mapa de Bolivia. aunque a esta altura, se descorre un atisbo del principio del fin, porque no todo lo diagnosticado por los "profetas de lo tenebroso" se está cumpliendo. algo les está fallando por lo que Evo Morales, afila los cuchillos para aferrarse aún más al poder, este año ascenderá sin miedo a 45 generales dentro de las FFAA, las quiere sometidas a su férula, para ello "vendería su alma al diablo" como la jubilación con el 100% del salario, y todos los beneficios del poder, cómo no van a estar a sus incondicionalels órdenes, porque son parte de esta conjura de negarle sus derechos al hombre boliviano, de cabalgar sobre sus espaldas, de asumir la plenitud del poder...hasta cuándo? es la pregunta final.
Manfredo: Carlos Mesa sucedió a Sánchez de Lozada en una fiesta con olor a multitudes en la plaza San Francisco. Se abrazó y hasta se revolcó por el suelo con los vencedores de Octubre. Pero, ni el cocalero Morales, ni el Mallku, ni De la Cruz, ni los Ponchos Rojos, ni la confederación de campesinos, ni las futuras “bartolinas”, se iban a quedar en los umbrales del Palacio. Pensar en eso era una ingenuidad. La democracia formal se había terminado con la fuga de Sánchez de Lozada; ahora se encumbraba la democracia chola, a caballo sobre los hombros indígenas o en nombre de ellos.
Mesa estuvo menos de dos años en el poder pero por entonces la democracia era sólo un marbete para la exportación. Los movimientos populistas y de izquierda y un Parlamento indeciso hicieron que el ex - vicepresidente de Goni renunciara en junio del 2005, antes de que se cumpliera el plazo legal que era agosto del año siguiente. El mando de la nación no lo entregó Mesa al presidente de los Senadores, Hormando Vaca Díez, ni de los Diputados, Mario Cossío, como se debió hacer constitucionalmente, sino al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez Veltzé.



Si bien es indudable que los bolivianos deseaban democracia luego de los largos años de dictaduras militares y que ahora el pueblo, 30 años después, sigue persistiendo en vivir en un estado de derecho, celebrar tres décadas de democracia es una mentira. 30 años de concurrir a las urnas es una cosa, pero si se trata de vida rigurosamente institucional es otra.
El país lo sabe, y lo repetimos: don Hernán Siles Zuazo, el primer mandatario en estos 30 años que se festejan tuvo que marcharse del palacio antes de cumplir tres años de administración. Un golpe parlamentario propiciado por el MNR, ADN y el resto de la oposición, hizo que esa mala gestión, entrampada en conflictos laborales y una hiperinflación única, tuviera que concluir abruptamente. Aunque se convocara a elecciones presidenciales, quedó incompleta la primera gestión de esta nueva etapa constitucional que se conmemora con tanto alborozo.
Paz Estenssoro, Paz Zamora, Sánchez de Lozada, cumplieron sus períodos legales y parecía que la democracia se consolidaba en Bolivia. Oficialistas y opositores, pese a su encono, se pusieron de acuerdo en temas constitucionales que fueron vitales para la nación. El general Banzer, personalidad clave de esos días, vio truncado su gobierno -el quinto desde 1982- por una infeliz enfermedad que lo obligó a renunciar y que nada tuvo que ver con atropello alguno a la constitucionalidad. Asumió el mando su Vicepresidente, Jorge Quiroga, hasta completar la gestión.
Con problemas sociales graves, amotinamientos, insurgencias indígenas, crisis económica mundial, y el inicio de los infaustos bloqueos que lideraba Evo Morales, llegó Sánchez de Lozada a su segundo mandato en agosto del 2002. Habían transcurrido 20 años de una democracia que estaba acosada por todos lados, sin credibilidad, y sin ideas para responder a los desmanes que producían quienes, desde la calle, buscaban el poder a cualquier costo. Pero todavía se respetaba la alternabilidad en el Gobierno. Hasta ahí se podría decir que duró el último período democrático, porque desde el 2002 en adelante todo fue un caos.
A Sánchez de Lozada lo derrocó no una poblada furiosa solamente; no los 60 muertos que se produjeron en La Paz y alrededores; lo tumbaron quienes montaron una conspiración para relevarlo del mando. Es una verdad que no se quiere reconocer. Su vicepresidente, Carlos Mesa, fue testigo de excepción y como historiador sabe sin duda cómo se fue tejiendo una siniestra conjura donde participaron dirigentes de los movimientos sociales, la COB, organizaciones no gubernamentales, defensoría del pueblo, asociaciones de derechos humanos, que, para colmo, se arroparon bajo el manto de la Iglesia. Entre los golpistas estuvieron muchos de los actuales gobernantes, los más conspicuos, aquellos que blasfeman hoy contra el neoliberalismo y la “democracia pactada” y que, con descaro, impulsan una democracia popular, de corte estalinista, donde reina el partido único.
Carlos Mesa sucedió a Sánchez de Lozada en una fiesta con olor a multitudes en la plaza San Francisco. Se abrazó y hasta se revolcó por el suelo con los vencedores de Octubre. Pero, ni el cocalero Morales, ni el Mallku, ni De la Cruz, ni los Ponchos Rojos, ni la confederación de campesinos, ni las futuras “bartolinas”, se iban a quedar en los umbrales del Palacio. Pensar en eso era una ingenuidad. La democracia formal se había terminado con la fuga de Sánchez de Lozada; ahora se encumbraba la democracia chola, a caballo sobre los hombros indígenas o en nombre de ellos.
Mesa estuvo menos de dos años en el poder pero por entonces la democracia era sólo un marbete para la exportación. Los movimientos populistas y de izquierda y un Parlamento indeciso hicieron que el ex - vicepresidente de Goni renunciara en junio del 2005, antes de que se cumpliera el plazo legal que era agosto del año siguiente. El mando de la nación no lo entregó Mesa al presidente de los Senadores, Hormando Vaca Díez, ni de los Diputados, Mario Cossío, como se debió hacer constitucionalmente, sino al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez Veltzé.
La mesa quedó servida para que Evo Morales triunfara con holgura en diciembre del 2005 y se impusiera un nuevo estilo de gobierno, con un inédito Estado Plurinacional, que es el que soportamos en estos días. Morales se adueñó de una nación acobardada y luego de siete años en el poder, vela sus armas, sin ningún empacho, para una re-reelección que nada tiene que ver los principios democráticos.
No cabía, entonces, festejar 30 años de democracia, el 10 de octubre pasado, porque no los hubo, aunque a algunos les conviene aplaudir la mentira. La democracia ya había sido violada y hecha flecos, como en la guerra. A los bolivianos nos gusta, empero, festejar aniversarios; si de eso se trata pues ni modo, celebremos. Cuatro ex mandatarios asistieron a un acto recordatorio de la fecha en el Consejo Municipal de La Paz y lo más destacado fue lo que dijo Jaime Paz Zamora, en sentido de que la reunión tuvo un tufillo a clandestinidad.         

domingo, 30 de septiembre de 2012

la cosa es meter miedo a periodistas, empresarios, opositores a todo el que no comulga con el MAS, con su "líder cocalero" con sus medidas y "sus ocurrencias" Carlos Mesa mostrando los Miedos del Poder


Hace un par de días las ministras del presidente Morales hicieron un estrecho círculo para “defender” a la senadora Gabriela Montaño. Lo que en realidad hicieron fue acusar al periodista Eduardo Pérez de “discriminación de género” por haber hecho notar que el interinato presidencial de Montaño no se ajusta a la Constitución. Los argumentos de las ministras se basaban en una supuesta discriminación contra una mujer, por serlo. Paralelamente, la Comisión de Ética de la Asamblea decidió la suspensión temporal de la diputada Adriana Gil por considerar racistas y discriminadoras algunas expresiones suyas contra el Primer Mandatario.
En un extraordinario libro de Stefan Zweig titulado “Castelio contra Calvino”, el autor reflexiona a propósito de la violencia ejercida desde el fundamentalismo, a partir de verdades religiosas reveladas e incuestionables. En suma, pone en evidencia la imposición de una verdad inamovible e incontrastable sobre la que no se puede debatir, objetar o poner en tela de juicio.
El origen étnico o de género, se han convertido en virtudes en sí mismas, una especie de halo de poder intocable que permite hacer y decir cualquier cosa sin límite ni censura alguna. Si se es indígena o mujer —si se está en el poder— hay libertad irrestricta para lo que sea.
Sobre este sinsentido es que el Gobierno ha decidido arremeter contra la libertad y quiere callar a quienes piensan y expresan sus ideas libremente, acosándolos para provocarles miedo y forzar su silencio.
Nadie, absolutamente nadie, es intocable, menos si ejerce funciones públicas. La lectura e interpretación que hizo Pérez Iribarne sobre un tema constitucional —que comparto— es parte del derecho que ejerce como persona y como comunicador. Abrirle un juicio por ello es una aberración. Las autoridades de gobierno lo saben, pero les da igual, su objetivo no es defender a una mujer de un hecho “discriminador”, es atacar sin tregua a periodistas y medios que consideran o son de oposición. Este exabrupto jurídico es parte de una estrategia que se inició con el juicio contra tres medios de comunicación a propósito de otra cuestión menor, la interpretación de un discurso presidencial.
Lo que aquí está en cuestión son valores democráticos esenciales y estos ejemplos son la expresión de una actitud que no se puede aceptar.
Cuestiones más dramáticas están alrededor de este cerco absurdo contra la libertad. Hace algunas semanas murió en prisión, víctima de un ataque cardiaco, Guillermo Fortún. El hecho en sí no es lo grave. Puede darse y se da la circunstancia de que personas presas mueran de muerte natural mientras guardan detención. Lo grave que es el señor Fortún llevaba casi dos años en prisión preventiva, sin apertura de juicio y sin que se hubiese considerado su ya delicado estado de salud para darle las atenciones médicas que requería. Aquí no vale el criterio subjetivo; si era culpable o inocente, si estuvo prófugo y fue repatriado. Lo que pesa es que no se puede mantener a nadie indefinidamente en prisión sin completar un juicio y dictar sentencia. En el caso de Leopoldo Fernández, ¿para cuándo el desarrollo de un juicio y su sentencia en su caso? ¿Deben el senador Pinto y la República de Brasil asumir como un “estado de hibernación” la otorgación de un salvoconducto como le corresponde a cualquier persona a la que una nación le ha concedido el asilo político?
El peor escenario es aquel en el que todo se mezcla. Juicios por discriminación y racismo como el del 24 de mayo de 2008 en Sucre, o contra quienes realmente atentaron contra la democracia en ese año, en el mismo saco de un rosario de acusaciones sin base alguna o en flagrante contradicción dependiendo del “pecador”. El expresidente Quiroga ha sido acusado y sentenciado por varios “delitos” por declaraciones hechas contra un banco local. Un fiscal, por el contrario, desestimó acusaciones idénticas presentadas por una empresa de juegos contra la Ministra de Transparencia. 
Los artículos de la Ley de Autonomías que contemplan la suspensión temporal de autoridades electas, han sido instrumentos para descabezar a gobernadores y alcaldes de la oposición. Pero la reciente determinación del Tribunal Constitucional contraria a ese procedimiento, no ha motivado —como debiera— la derogación de dichos artículos por parte de la Asamblea.
La oposición por dura que sea, mientras se realice en el marco de las ideas, se haga con responsabilidad y con honestidad intelectual, es legítima e indispensable. 
El uso de la justicia “a la carta” como un brazo largo y terrible que disfraza el autoritarismo, es una forma de ejercicio no democrático del poder que pone en evidencia un miedo intrínseco de los poderosos, el de no ser capaces de confrontar en el mismo terreno y con las mismas armas, a quienes piensan diferente.
Género y origen étnico se han convertido, entre otras, en la terrible coartada para amenazar y amedrentar a los ciudadanos, pero muy especialmente a políticos y periodistas.

El autor fue Presidente de la República 
http://carlosdmesa.com/  

martes, 25 de septiembre de 2012

la justicia del Estado Plurinacional no ha sancionado el atropello porque el proceso contra los responsables está paralizado, sin registrar ningún avance desde la etapa preparatoria. Es una justicia con su independencia del poder político en entredicho y con un sistema que no ha establecido diferencia alguna con el anterior tan cuestionado por ignorar los derechos de los más débiles y favorecer a los más fuertes, a los detentadores del poder, con un halo de impunidad.


Justicia por ChaparinaJusticia por ChaparinaJusticia por Chaparina El Deber, SC




A un año de haber ocurrido, todavía está presente en la memoria colectiva la brutal represión en Chaparina contra cientos de hombres, mujeres y niños que marchaban en defensa de su territorio contra la construcción de una carretera por el corazón del Tipnis. En aquel lugar donde acampaban los participantes de la VIII marcha indígena, un grupo de 500 policías antimotines arremetió contra los desprevenidos marchistas. No les fue difícil reducirlos a golpes para después maniatarlos y amordazarlos.  El objetivo de desarticular la protesta se cumplió a medias porque una espontánea reacción ciudadana solidaria impidió en San Borja y Rurrenabaque que los marchistas fueran trasladados con rumbo desconocido en aviones de la Fuerza Aérea Boliviana que esperaban por ellos.
 Un año después de esos deplorables sucesos, la justicia del Estado Plurinacional no ha sancionado el atropello porque el proceso contra los responsables está paralizado, sin registrar ningún avance desde la etapa preparatoria. Es una justicia con su independencia del poder político en entredicho y con un sistema que no ha establecido diferencia alguna con el anterior tan cuestionado por ignorar los derechos de los más débiles y favorecer a los más fuertes, a los detentadores del poder, con un halo de impunidad.
De tal modo se explica que solamente fueran imputados por los fiscales asignados al caso, un ex subcomandante nacional de la Policía y un exviceministro de Régimen Interior.
En los niveles superiores del Gobierno se encogieron de hombros y de solemne modo se habló de una hasta ahora no precisada ‘ruptura en la cadena de mando’ como causa del operativo policial y de la paliza contra los marchistas. Otros de los presuntos implicados por los delitos de secuestro, vejámenes y genocidio en Chaparina como el exministro de Gobierno, Sacha Llorenti, y el exjefe de Inteligencia de la Policía, Víctor Maldonado, además de ser excluidos del proceso, fueron ‘premiados’: Llorenti con el cargo de embajador de Bolivia ante la ONU y Maldonado como comandante nacional de la Policía. Hubo, entre tantas brumas, un gesto digno que correspondió a la entonces ministra de Defensa, Cecilia Chacón, que renunció a su cargo tras la brutalidad desatada contra los defensores del Tipnis.
Chaparina y el 25 de septiembre de 2011. No hay justicia para las víctimas del abuso impune del poder. Pero desde hace un año, aquel lugar y aquella fecha corresponden al registro de un oscuro capítulo de nuestra siempre azarosa historia nacional.