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jueves, 26 de septiembre de 2013

sostiene Adrián Oliva jefe de Convergencia en Diputados. "el pez muere por la boca" refiriéndose a la declaración de Evo Morales en Nueva York "yo designé a Villena como Defensor del pueblo" y entonces...para qué sirve la Asamblea Legislativa? se pregunta. si Evo lo resuelve todo, solito

La admisión del presidente Evo Morales de que él recomendó que Rolando Villena sea elegido por el Órgano Legislativo como Defensor del Pueblo revela que la Asamblea Legislativa cumple la voluntad del gobierno, por tanto el Congreso está demás.

“Deberíamos dejar que el Primer Mandatario decida todo solo y de paso le ahorramos al Estado tiempo y dinero en vez de tener a 
130 funcionarios que están trabajando al servicio de una sola persona, este poder del Estado queda sobrando”, declaró el jefe de la Bancada de Diputados de Convergencia Nacional (CN), Adrián Oliva.

“Se hizo tanto show revisando los documentos de los aspirantes a defensor del pueblo, calificando antecedentes académicos y experiencia profesional, discutiendo ¿para qué hemos hecho todo eso? era no más que lo dejemos al Presidente que haga las cosas solo”, añadió.

Cuando la prensa pidió a Oliva una opinión sobre la admisión de Morales, Oliva respondió ironizando: “¿Acaso el presidente es quien nombra al Defensor? tenía entendido que los legisladores lo habíamos designado… entonces el Órgano Legislativo no decide sobre estas designaciones. Ahora que Morales dice haberse equivocado (apoyando a Villena), seguramente los asambleístas estaremos obligados a corregir su error porque por lo visto la Asamblea Legislativa debe cumplir la voluntad del Ejecutivo”.

Villena pidió que el ex ministro de Gobierno, Sacha Llorenti retorne a Bolivia para responder ante la justicia sobre la brutal represión a marchistas indígenas ocurrida en Chaparina hace dos años porque le pedía al gobierno suspenda su decisión de construir un camino en medio de la reserva forestal del Tipnis. “El pedido del Defensor es correcto”, señala Oliva.

“Llorenti debe ser investigado y sancionado porque estaba al mando del ministerio que tiene a su cargo la policía, es ilusorio pensar que esa institución actuó por cuenta propia cuando se movilizaron tantos recursos y personal, incluyendo a funcionarios que estaban en el lugar”, declaró el diputado tarijeño para quien está claro que el Ejecutivo no investiga el caso porque quiere dejarlo en la impunidad, añadió.

“El presidente Morales dice que se siente culpable por haber apoyado a Villena pero no siente ningún remordimiento por la responsabilidad de la represión a los indígenas”, indicó.

Oliva añadió que la reacción del Presidente una vez más deja manifiesto su “doble moral” porque mientras por un lado se escandaliza por el pedido de Villena para que Llorenti vuelva al país a rendir cuentas a la justicia, por otro ni se mosquea por la impunidad y el encubrimiento que premian al ex ministro de Gobierno con el cargo de embajador de Bolivia ante las Naciones Unidas.

“No sé si Villena dispuso la represión en Chaparina, ha debido ser Llorenti. Los que cometen los errores son los que deterioran la imagen gubernamental no lo que los denuncian, los enemigos del gobierno están dentro del propio gobierno”, finalizó.

viernes, 20 de septiembre de 2013

igual que Papelbol, igual que las Barcazas Chinas, el producto Coca Colla, lanzado por el mismísimo Evo, hace cinco años es hoy un completo fracaso.

Las máquinas están paralizadas y no producen nada desde hace meses. Cinco años después de la inauguración de la fábrica Ebococa, llamada a ser la abanderada de un proyecto de Evo Morales para industrializar la coca, el sitio parece abandonado.

La desolación de esta instalación en Villa Tunari, en la región cocalera de Chapare, a unos 350 kilómetros de La Paz, refleja el impacto casi nulo que tuvo una iniciativa del presidente Morales que busca reivindicar el derecho de los bolivianos a darle a un producto tradicional el uso que les parezca.
En Ivirgarzama aparece este mamarracho "industrializadora de coca" un fracaso

Las dos plantas que ha financiado Morales para darle a la hoja usos múltiples no están produciendo alimentos en la actualidad. Tuvieron actividad en forma esporádica y sus ventas no fueron alentadoras.

La falta de resultados obedece en parte a problemas de financiamiento y de mala administración, pero también al sorpresivo desinterés que han mostrado los bolivianos en el consume de productos derivados de la coca, ya sea por su amargo sabor, la falta de costumbre o porque no haya habido una producción continua.

"Hay dificultades para que productos de la coca se mantengan en el mercado", declaró Javier Valda, director de una oficina del gobierno encargada de apoyar organizaciones económicas indígenas. "No hay difusión y promoción masiva. La gente no acepta fácilmente productos ecológicos y prefiere la hamburguesa, el café".

"Lamentablemente el público no está acostumbrando a los productos hechos a base de coca", admitió el viceministro de la coca Dionisio Núñez.

Cinco años desde su lanzamiento y es un fracaso completo. No hay difusión dice EMA
Si bien condena la producción y consumo de cocaína, Morales quiere reivindicar el papel de la coca en la cultura boliviana y prometió a los cocaleros instalar dos plantas para trasformar la coca en alimentos, infusiones, ungüentos, golosinas, pasteles y jarabes, entre otros productos.

Ebococa fue una de ellas. Ocupa un predio de 2500 metros cuadrados y fue entregada al sindicato de sembradores de coca con un costo total de unos 2 millones de dólares, de los cuales Venezuela aportó 900.000, según dijo a la AP Eliseo Zeballos, dirigente cocalero que está a cargo del proyecto.

"Nos hace falta más financiamiento, tener gente especializada y una empresa que administre mejor", agregó Zeballos.

La empresa a la que los cocaleros encargaron la administración de la fábrica solo invirtió 30.000 dólares y apenas produjo unos "chizitos" de coca. Se le dice así a unos bocadillos típicos a base de maíz y polvo de queso a los que se les agregó coca.

Entre 2011 y 2012 se produjeron un millón de bolsas de chizitos de coca, unos 150 panettones y licores, informó a la AP el ingeniero Edgar Torrico, quien se encargaba de la planta.

Pero los chizitos solo fueron fabricados para el desayuno escolar de 30,000 niños de cuatro municipios del Chapare.

"La verdad primero eran duros, se sentía un poco fuerte la coca, pero poco después fueron mejorando y se hicieron más ricos", dijo Mario Justiniano, de 12 años, quién probó el chizito con sabor a queso.

"No sirve ponerle mucha coca", indicó Zeballos.

Morales financió también una fábrica de mates de coca con endulzante en La Paz, con una inversión de 489.813 dólares, que todavía no está funcionando.

El mandatario boliviano saltó a la política en los años 80 como abanderado la defensa del derecho a cultivar la coca, que crece en las pendientes andinas y en su estado natural es un estimulante suave. Desde el tiempo de los incas los indígenas y sectores populares de la población mastican la hoja seca para disipar el cansancio y el hambre cuando van a trabajar largas jornadas. En Perú, Colombia y el norte argentino también lo hacen.

En Bolivia los indígenas le dan además ciertos usos medicinales y le atribuyen propiedades adivinatorias e incluyen a la coca en las ofrendas a la Pachamama (Madre Tierra). La infusión de coca es muy efectiva contra el mal de montaña y el malestar estomacal.

Un estudio de 1975 de la Universidad de Harvard indicó que la hoja de coca tiene alto valor nutritivo y es rica en calcio, hierro y vitaminas A, B2 y E. Pero agregó que contiene "alcaloides tóxicos" que podrían "anular su valor nutritivo".

Los organismos que luchan contra el tráfico ilegal de drogas en Estados Unidos afirman que la mayor parte de la coca que cultiva Bolivia es usada para producir cocaína y que los traficantes colombianos están usando a ese país para procesar pasta de coca importada desde Perú.

Morales tuvo un triunfo diplomático este año al lograr que su país sea readmitido en la Convención sobre Estupefacientes de 1961 con un alegato en favor del masticado de coca, prohibido en ese tratado y su deseo de industrializarla creció.

El presidente pidió a la cancillería a boliviana que busquen que mediante la Alternativa Bolivariana para Nuestra América Latina (ALBA) se logren acuerdos de exportación de mate de coca.

"He visto mate de coca en Ecuador, en Venezuela. Está llegando a Sudáfrica desde el Perú", señaló Morales.

Perú, el segundo país productor de coca con 61.200 hectáreas, tiene una industria más desarrollada con mates de coca y las mezclas con otras platas a través de Empresa Nacional de la Coca (ENACO). Bolivia es el tercer productor de coca.

La iniciativa privada también intentó incursionar en el mercado de productos derivados de la coca.

Hace un par de años, Coca Brynco y Coca Colla se perfilaban como una interesante alternativa en un mercado de gaseosas que consume cerca de 60 litros per cápita al año, pero ambas tuvieron una vida útil muy corta por falta de ventas, según dijeron sus promotores a la AP.

Coca Brynco apareció en enero de 2011 en momentos en que Morales reclamaba a la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de las Naciones Unidas la despenalización del masticado de coca, aduciendo que era unan costumbre ancestral de los indígenas andinos. Llegó a decirles a los miembros de la organización que consuman la hoja seca para mejorar la inteligencia.

Yhony Vargas, dueño de una pequeña fábrica de gaseosas, apareció en las marchas de cocaleros en defensa de la coca para promocionar y regalar Coca Brynco. Un día hizo que Morales tomara la bebida frente a las cámaras de televisión y la elogiara.

La primera partida fue de 35.000 botellas de medio litro que se fue en promociones y regalos. Una segunda partida por una cantidad menor tuvo "muy poco venta" y optó por paralizar la fabricación.

"El mercado es muy duro y no he tenido la ayuda del gobierno, que prefiere la publicidad política antes que apoyar efectivamente a los productores", dijo.

Vargas invirtió medio millón de dólares en otra embotelladora en la ciudad oriental de Santa Cruz que está paralizada. Dijo que la "falta de hábito para consumir derivados de la coca, el escaso apoyo a los emprendimientos de pequeños empresarios y la burocracia desalentaron el negocio".

Otro pequeño empresario, Víctor Ledezma, lanzó en 2010 Coca Colla con una inversión de 250.000 dólares en una planta de 15 obreros en Santa Cruz. Hace siete meses que paralizó la producción por falta de ventas y trámites burocráticos.

"Al principio no era muy aceptada por su sabor un poco amargo, pero estoy mejorando la fórmula y pienso volver al mercado", dijo a la AP.

Heidy Quisbert lleva nueve años elaborando pasteles y su especialidad son los de coca, pero los hace a pedido porque la demanda no es significativa. Utiliza esencia de coca preparada por ella misma y su experiencia es que no debe exceder el 5% del total de ingredientes para evitar el "ligero sabor amargo y picante" característico de la hoja.

Quisbert trabaja en una casa alquilada pero el servicio sanitario le ha pedido que instale una planta más grande para garantizarle el permiso. La mujer no encontró apoyo para acceder a un crédito del gobierno.

Hansa es la empresa más conocida en la producción de tés y mate de coca, y produce hace 39 años con la marca Windsor. De las 480 toneladas infusiones que produce al año, 40 toneladas son de coca, dijo Justo Ayala jefe de la Unidad Económica.

Hace cinco años la compaña comenzó a exportar sus mates de coca sin alcaloide. "Antes los pedidos eran esporádicos pero ahora son más continuos desde que el presidente Morales habló de la coca en la Convención de Viena", dijo Ayala. Reciben pedidos de Estados Unidos y España.

sábado, 14 de septiembre de 2013

rápidamente reaccionó Manfredo Kempff al oir a Evo Morales incitar a las FFAA a "politizarse. adoptar una ideología antiestadounidense" y que no hacerlo era "autocastrarse" frase que jamás debió haber dicho. EMA está jugando con fuego. provocando a los soldados a decirle "basta. con los uniformados, no se juega"

Este nuestro país anda de cabeza porque sus gobernantes así lo quieren. No hay día en que alguno de los ministros o los más altos dignatarios del Estado no digan algo inapropiado cuyo destino es confundir a la opinión pública. Tienen una facilidad para meter la pata que asombra. Si antes se contaban sabrosas aunque malignas anécdotas de mandatarios de facto, ajenos a la función pública, hoy son personalidades como S.E. y el Vicepresidente quienes se lucen con sendos despropósitos verbales. Y eso que dicen, quienes le adulan, que S.E. es el mejor presidente que ha tenido Bolivia en toda su historia.
Según informa ANF – confirmado porque nosotros lo hemos visto estupefactos en la televisión – S.E. ha invocado a las Fuerzas Armadas de Bolivia, el jueves pasado en Cochabamba, a que dejen de ser “apolíticas” por motivos que sólo él sabrá justificar en su momento y que responderán a sus intereses, sin duda. Ha dicho que las FF.AA. deben ser anti todo (anti-colonialistas, anti-capitalistas, anti-imperialistas). Es decir que S.E., por una insensatez o porque habla más rápidamente de lo que piensa, se ha pasado por el forro la letra de la Constitución Política del Estado.
Seguramente que todos los mandatarios habrán deseado unas FF.AA. complacientes con su administración. Nadie pone en duda que no ha existido un gobierno ajeno a adular a la milicia, sobre todo en épocas en que la institución resultaba ser si no una amenaza, por lo menos incómoda al poder de turno. Ni qué decir durante los regímenes militares, cuando, por ejemplo, la doctrina de seguridad nacional, con todas sus drásticas y ahora repudiadas connotaciones, era la razón de ser del Ejército.
Pero de ahí a que un presidente constitucional llame a las FF.AA. a definirse políticamente, existe un mar de diferencia. Que un presidente, burlándose e ignorando la Carta Magna, convoque a los militares a hacer lo mismo (transgredir la Constitución) porque de lo contrario se estarán “autocastrando”, es algo que, además de insultante, se pasa de la medida. No recordamos que tenga parangón. ¿Para qué entonces los mismos gobernantes actuales acusaron, criminalizaron y desprestigiaron al Ejército afirmando que debería desaparecer justamente porque se inmiscuía en la política interna del país? ¿Quién entiende que ahora S.E. llame a los soldados a que militen políticamente?
Cuidado que S.E. se haya disparado un tiro en el pie. Eso no se lo ha dicho a un sordo, como repite el argot callejero. Que no crea S.E. que porque el Alto Mando, desde hace mucho, responde sumisamente a los dictados del MAS y porque muchos que fueron sus máximos jefes están en funciones de embajadores, todos los militares son masistas. Que no crea S.E. que en todas las guarniciones del país gusta oír y gritar el “patria o muerte, venceremos” o desfilar entre wipalas, cohetazos, huayñitos y turbamulta. A unas FF.AA. que están silenciosas, tranquilas, que evitan enfrentamientos, que respetan la Constitución, ¿para qué invitarlas a que se alineen ideológicamente con el masismo, el socialismo, el castrismo, y se enemisten con el “imperio”? Peor aún, más que invitarlas, ¿para qué exigir sin motivo a los militares bajo el vulgar término de no “autocastrarse” a que se politicen?
La Carta Magna es muy clara, el artículo 245 no deja la menor duda interpretativa, y durante toda la última etapa democrática esto se ha repetido un millón de veces y lo escribimos una vez más: “La organización de las Fuerzas Armadas descansa en su jerarquía y disciplina. Es esencialmente obediente, no delibera y está sujeta a las leyes y a los reglamentos militares. Como organismo institucional no realiza acción política…”. Si la Constitución vigente costó hasta sangre inocente, no se alcanza a comprender cómo se haya producido un vuelco tan grande en la mentalidad del MAS. ¿O es sólo de S.E.? ¿O creen los del gobierno que tienen a sus pies unas FF.AA. que bailarán en todo bajo su batuta?
Que S.E. censure y ataque en el mismo acto de Cochabamba a algunos dirigentes trabajadores que dizque dicen tener “independencia sindical” es algo distinto, aunque tampoco coincidimos en que todos esos dirigentes tengan que bailar, como se pretende con los militares, a son de la música masista. No se puede meter en el mismo saco a los militares y a los dirigentes sindicales porque, según las leyes y sus funciones, son diferentes. Los primeros están para velar por la soberanía, la estabilidad política y el honor nacional; los otros para salvaguardar los intereses de los trabajadores, es decir para hacer política. A los dirigentes sindicales S.E. les puede ordenar lo que quiera y ellos sabrán si le hacen caso o no. Pero el Ejército no es un sindicato o por lo menos habrá que rogar porque no lo sea pese a todas las presiones que vienen desde el poder.

jueves, 2 de mayo de 2013

"mi gobierno será un gobierno sin muertos" y ya los muertos llegan a 90 fácilmente. Susana Seleme leída como es, se refiere a la violencia ejercida para justificar la injusticia y diría nuestro editor "las múltiples muertes" cuya sangre mancha la conciencia y las manos de Evo Morales

“Todo poder es una violencia ejercida sobre la gente”, decía Mijaíl Bulgákov. Max Weber pensaba que el ejercicio del poder conlleva toma de decisiones que afectan la vida de los otros mediante el uso de la fuerza y la coerción, pese a la resistencia de éstos. 

Joaquín Estafanía, en su libro “El poder en el mundo” lo define como dominio, facultad, superioridad, imposición de una voluntad sobre otras y conspiración contra el débil. Para hacerlo efectivo los hombres “se sirven  de palabras para justificar sus injusticias”, apelan a la manipulación, al temor y siembran miedo. Su dinámica se asienta en la capacidad de controlar las emociones de súbditos o ciudadanos,  y de ahí se puede hablar de los estados del poder, que no son precisamente los tres conocidos poderes del Estado -Legislativo, Ejecutivo y Judicial- en regímenes democráticos con independencia entre cada uno de ellos.

Los estados a los que nos referimos son las formas cómo se ejerce el poder y las consecuencias que generan. En el gobierno de Evo Morales apuntan a la “violencia ejercida sobre la gente”, a imponer su voluntad sobre otras, a afectar la vida de los “otros”, mediante el uso de la fuerza y la coerción para justificar las injusticias. Así dominan Morales y sus hombres, pues sus mandatos son de obediencia obligatoria, pese a que una o gran parte de la sociedad se resiste a esas decisiones. 

En ese marco, retomo el juicio o complot terrorista-separatista, contra 39 acusados sin haber cometido ninguno de esos delitos, pero que ha afectado la vida de todos ellos y su familias durante 4 años,  a pesar de su resistencia.  A pesar de que se declaren “autonomistas y no terroristas”, se les niega el derecho a la legítima presunción de inocencia  y se viola el debido proceso, ya que los supuestos delitos se habrían cometido en Santa Cruz de la Sierra y, sin embargo, los juzga un tribunal  de La Paz. Antes, en el mismo caso, el gobierno ejerció violencia extrema cuando asesinó extrajudicialmente a tres extranjeros, uno de ellos  presunto líder de la célula terrorista-separatista, Eduardo Rózsa Flores, sin respetar el derecho a la vida, en abril de 2009. 

Durante el juicio, cuando la defensa de los acusados con graves problemas de salud invocaron ese derecho, la respuesta del fiscal Sergio Céspedes ofendió y ofende las conciencias democráticas boliviana y del mundo: en Bolivia el derecho a la vida ha sido sustituido por el grito “Patria o Muerte” sentenció. Las pruebas de tamaña  aberración remiten a varios hechos: a los muertos de Calancha cuando se aprobó la Constitución sin tomar en cuenta la pluralidad política; a los 12 muertos de Porvenir en un enfrentamiento promovido por el oficialismo para derrocar al prefecto autonomista, Leopoldo Fernández, preso hace cinco sin sentencia; a los tres  muertos del Hotel Las América; y a la represión salvaje en Chaparina durante la IX marcha indígena para preservar su hábitat contra el proyecto de una carretera que partirá en dos una de la mayores reserva de la biodiversidad en el Continente sudamericano. 

Habrá que recordarle a Morales lo que dijo en su mensaje presidencial el 22 de enero de 2006: “mi gobierno será y va a ser un gobierno sin muertos”.  Pero van muchos más de los aquí enumerados.

Si antes la Oficina de Naciones Unidas y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos y su representante, Denis Racicot, fueron complaciente con las actitudes antidemocráticas del gobierno frente a la oposición política, hoy Racicot tiene razón cuando  afirma que la justicia boliviana sufre una “profunda crisis”. La actual, más allá de todas las falencias y crisis pretéritas, remite a la subordinación total del poder judicial y de la administración de justicia al poder político, con denuncias comprobadas de corrupción, extorsión, cohecho, prevaricato y otras anomalías frente a lo que deber ser un probo ejercicio del derecho. 

Morales y sus hombres vulneran la independencia de poderes e inventan “guillotinas judiciales” para aplastar-aniquilar  a la oposición  política y sus dirigentes –alcaldes, gobernadores, asambleistas, concejales- que ganaron sus cargos en elecciones democráticas, pero que representan escollos a su proyecto de copamiento político-territorial. Lo mismo han hecho con los indígenas  y grupos étnicos del Oriente boliviano, que más pronto que tarde comprobaron que el discurso indigenista fue una grosera impostura, como  la defensa de la madre tierra. 

Hoy, la función represiva del poder aprueba la ‘Ley Fuga’ para combatir la tarea de sicarios que matan por encargo y amenazan a Santa Cruz con emular otras ciudades donde el crimen organizado y la inseguridad ciudadana hacen estragos y dejan a la sociedad en completa indefensión. Amén de retrógrada, la Ley Fuga, pretende luchar contra esa violencia aplicando más violencia, mientras obvia el origen del delito: el narcotráfico, que se alimenta del creciente cultivo de hoja de coca excedentaria, permitida por el gobierno con un ojo medio abierto y el otro cerrado.  Así,  niegan la presencia de pequeños clanes del narcotráfico que operan en el país, mientras Morales sigue siendo presidente de las federaciones de campesinos cocaleros, productores de la materia prima de la cocaína: la hoja de coca. 

Dominación, violencia ejercida sobre la gente, decisiones que afectan la vida de otros, pese a su resistencia, conspiración contra el más débil y superioridad coercitiva que justifica las injusticias: esos son los estados del poder en la Bolivia de Morales. 

sábado, 27 de abril de 2013

hastiado con los temas de cada día Manfredo Kempff se pregunta "sobre qué poder escribir" no sobre Evo, no sobre Choque...ni sobre Bartolinas, ni Soza, ni Suxo, ni Chaparina, ni masacre del hotel, ni extorsionadores, ni jueces, ni fiscales, ni sicarios, ni bellacos...

Lo cierto es que uno desea a ratos no referirse para nada ni al gobierno, ni a S.E., ni al canciller Choquehuanca, ni a Chile, ni a Maduro, ni a las Bartolinas, ni a Soza, ni a Sasha, ni a Chaparina, ni al hotel Las Américas, ni a los extorsionadores, ni a los fiscales, ni a los jueces, ni a los movimientos sociales, ni a los bloqueos, ni a los sicarios, ni a los bellacos de moda; ¿y entonces sobre qué se escribe? ¿Qué se le puede contar a un público, que no esté relacionado con el inevitable desbarajuste nacional? ¿Qué le puede interesar al lector que no tenga que ver con el atraco impío que ha sufrido la Virgen de Copacabana después del cerco cruel a que fue sometida en la Semana Santa? ¿Qué le puede llamar la atención a la gente algo que no tenga un vínculo con críticas contra la corrupción en YPFB, ABC, o en las compras sin licitación? ¿Cómo eludir un tema sobre la re-reelección de S.E. que está dizque pendiente de un fallo del Tribunal Constitucional cuando al candidato ya se lo proclama oficialmente por todas partes?


No es que falten temas sobre qué escribir en Bolivia, sino que el columnista quiere escribir algo que sea de interés para los lectores, que esté fuera de la política, y no encuentra. Si yo fuera un personaje notable, un gran escritor o un gran político, podría contar sobre algunas de mis experiencias y sería todo un suceso. Pero si me pongo a relatar algunas de las anécdotas que me han pasado en la vida, o qué pienso sobre el destino del hombre o sobre Dios, ya dirían nuestros escasos lectores que me he “arrugado” ante el Gobierno. O tanto peor, que ahora que viene lo de La Haya y que se buscan embajadores neoliberales de carrera, estoy poniéndome en la cola, bien engominado, por si me liga alguito.
Lo cierto es que uno desea a ratos no referirse para nada ni al gobierno, ni a S.E., ni al canciller Choquehuanca, ni a Chile, ni a Maduro, ni a las Bartolinas, ni a Soza, ni a Sasha, ni a Chaparina, ni al hotel Las Américas, ni a los extorsionadores, ni a los fiscales, ni a los jueces, ni a los movimientos sociales, ni a los bloqueos, ni a los sicarios, ni a los bellacos de moda; ¿y entonces sobre qué se escribe? ¿Qué se le puede contar a un público, que no esté relacionado con el inevitable desbarajuste nacional? ¿Qué le puede interesar al lector que no tenga que ver con el atraco impío que ha sufrido la Virgen de Copacabana después del cerco cruel a que fue sometida en la Semana Santa? ¿Qué le puede llamar la atención a la gente algo que no tenga un vínculo con críticas contra la corrupción en YPFB, ABC, o en las compras sin licitación? ¿Cómo eludir un tema sobre la re-reelección de S.E. que está dizque pendiente de un fallo del Tribunal Constitucional cuando al candidato ya se lo proclama oficialmente por todas partes?
Tengo amistades que me dicen que no debo escribir sobre asuntos políticos, ni sociales, ni diplomáticos; sobre nada serio. ¡Nada de críticas al MAS! Juran que me arriesgo a que me llamen a declarar los fiscales y me frían vivo en Santa Cruz para luego congelarme en La Paz. Afirman que tengo una gran agudeza burlona que debo aprovechar. Pero resulta que tengo buen humor desde luego, gasto algunas bromas a mis amigos, pero no soy un humorista, que es cosa distinta. El humorismo es un arte que no alcanza cualquier mortal, porque es un género dentro de la literatura y del periodismo. Ahí están Jardiel Poncela y Gómez de la Serna en España, y más cerca, en Perú, el admirado Sofocleto. Además, no voy a ir a competir con mi amigo Paulovich que sí es un auténtico humorista, un genio de la ironía y la mordacidad. Paulovich le dice lo que quiere a S.E. y a todo su Gabinete y los bolivianos nos matamos de risa sin que ningún fiscal se meta con él. Creo que los sucesivos gobernantes – en democracia y en dictadura – no han entendido las cosas que les ha dicho Paulovich, por obtusos o porque se han hecho los del otro viernes.
Por lo tanto, puedo escribir algo de humor, una humorada de vez en cuando digamos, pero hasta ahí llega mi vena graciosa. Después, tratar de hacerse el cómico, es algo que puede resultar penoso. Todo lo que es forzado, lo que no es espontáneo, no sirve. De ahí que, para no meterme con S.E., ni con el Vice, ni con nadie que esté de moda en este sui géneris Estado Plurinacional de Bolivia donde los mandones coqueros se están acartonando, cuento alguna historia familiar de la Santa Cruz del siglo pasado, escribo sobre mis abuelos muertos, sobre mis padres, mis amigos, algo sobre la banda, el carnaval y las mascaritas; sobre taperas, el majao, el locro; sobre horcones, trapiches, carretones y bueyes perdidos. O alguna anécdota de mis años mozos en el exterior, que las hay muy divertidas.
En un país donde a la Virgen Patrona de la Policía Nacional la desvalijan unos cogoteros, la verdad es que todo se puede esperar. Se tiene que aguardar que la Policía recupere las joyas de su Patrona, en primer lugar. Pero escribir sobre atracos a las iglesias puede traer mala suerte, según me han dicho. Mucho peor si los lectores piensan que el columnista apoya la incalificable sospecha que tiene S.E. en sentido de que son los propios obispos los atracadores de la Virgen de Copacabana y demás templos. Eso es algo impío y blasfemo, que está muy lejos de nuestro sentimiento. Que S.E. le pida al Cardenal Julio Terrazas que castigue a los obispos que estarían robando en las iglesias, no es más que una burla cruel. Es una burla maligna y una falta de respeto a la Iglesia y a su Cardenal. Es una broma de las que gusta S.E. donde sólo se ríe él y sus acólitos tras los muros del Palacio.
Sin darnos cuenta, sin querer siquiera, ya hemos dado con un tema para escribir: el atraco a la Virgen. Pero esto cae dentro de ese círculo que tiene que ver con la política que deseamos evitar de vez en cuando. ¿Cuándo será posible redactar algunas notas donde no aparezcan los personajes que ya nos tienen hartos? ¿Algún día se podrá? ¿Llegará el momento en que los lectores se interesen por algo que no tenga nada que ver con la fétida política interna?

miércoles, 17 de abril de 2013

El Dia editorializa sobre "El amor a los caudillos" y compara situaciones en Cuba, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Argentina donde todo indica que hay "un amor" que no puede sostenerse por más tiempo.


Nadie puede negar que Nicolás Maduro hizo todo lo posible y hasta lo imposible para ganar ampliamente las elecciones en Venezuela, como debía suceder tras la muerte del expresidente Hugo Chávez, quien había dado la orden a su pueblo de votar por él.

Maduro hizo hasta de payaso, realizó invocaciones al más allá y nombraba a Chávez a cada minuto, tratando de ser el muñeco de un espíritu convertido en ventrílocuo. Nadie lo hubiera hecho mejor que él en la brevísima campaña electoral que acabó con casi un millón de votos del chavismo y que ha desencadenado una ola de pánico en el esquema bolivariano, desde Managua hasta La Paz, pasando por La Habana.

Si los jefes de campaña, los mismos que consiguieron la holgada victoria de Chávez sobre Capriles hace seis meses, le hubieran dicho a Maduro que se pare de cabeza, éste lo hubiera hecho y por más que ahora digan que van a buscar hasta debajo de las piedras las razones de una caída tan fuerte, llegarán a una sola conclusión: Maduro no es Chávez y jamás conseguirá acercársele. Es más, si la campaña hubiera tomado una o dos semanas más, el candidato opositor hubiera ganado con una holgura suficiente que hubiera impedido la intercesión del fraude, como parece haber ocurrido el domingo en Venezuela.

En las sociedades incipientes como la venezolana o la boliviana, la gente ama a los caudillos y no cabe duda que Maduro está muy lejos de llegar a ser uno de ellos. Lo más probable es que se haya dado cuenta que Henrique Capriles se asemeja más al perfil que la población está buscando para cambiar su amor por Chávez. Es lo que sucedió en Bolivia con Belzu y Melgarejo o con Víctor Paz y Barrientos. La gente busca a quién aferrarse y no hay amor o lealtad que valga, cuando surge la figura capaz de asegurar la supervivencia de un esquema de poder anquilosado en nuestra cultura.

Suponiendo que Hugo Chávez lo hizo muy bien y que toda su obra la edificó con la mejor buena fe, lamentablemente su legado pende de un hilo y lo peor de todo es que éste podría transformarse en un nuevo periodo de inestabilidad política que se transformará en pérdida de recursos, más pobreza y seguramente muerte y desagregación social, la misma herencia que nos han dejado casi dos siglos de intentos por conseguir formar los estados en América Latina.

Los caudillos son capaces de cualquier cosa por quedarse en el poder y un remedo de cacique como lo es Maduro, resulta más peligroso todavía. Un día después de su posesión, acto que se hizo en tiempo récord para impedir que prosperen las protestas por fraude, ha denunciado que la extrema derecha prepara un golpe de Estado en Venezuela. Este fenómeno nos recuerda con mucha claridad lo ocurrido en Perú cuando se produjo el deterioro del caudillismo fujimorista que derivó en un autogolpe y en un periodo de violencia que ojalá no se produzca en Venezuela.

Desafortunadamente nuestros países todavía están muy lejos de tener líderes que se convenzan de que el mejor legado que se le puede entregar a la ciudadanía es el fortalecimiento de la democracia, la descentralización, la cohesión social en torno a valores como la justicia y el respeto a las leyes y por supuesto, la construcción de la institucionalidad. Sin esas herencias la construcción de estados en el continente seguirá siendo una quimera.
En las sociedades incipientes como la venezolana o la boliviana, la gente ama a los caudillos y no cabe duda que Maduro está muy lejos de llegar a ser uno de ellos. Lo más probable es que se haya dado cuenta que Henrique Capriles se asemeja más al perfil que la población está buscando para cambiar su amor por Chávez.

domingo, 24 de febrero de 2013

comparar a Evo con Charles de Gaulle, o Bolivia con Francia por la bonanza después de la Guerra Mundial...es tanto tonto el senador Martínez prototipo del "llunkerío" al que apela EVO para justificar lo injustificable. su "re-relección"

Ante la falta de argumentos constitucionales para respaldar la nueva postulación de Evo Morales a la presidencia, los operadores políticos y principales voceros del régimen (léase “llunkus” en la nomenclatura de la diputada masista Rebeca Delgado) están haciendo gala de una serie de justificaciones algo sui generis para respaldar la re-reelección presidencial. Algunos han elevado al primer mandatario a la categoría de un predestinado para gobernar el país hasta el final de sus días, otros dicen que existen fuerzas cósmicas que gravitan sobre la figura del líder y que en función de ellas conviene seguir el curso del universo, de lo contrario Bolivia podría exponerse a las contrariedades telúricas, pues se trata de una determinación natural y divina. El senador oficialista René Martínez, dijo durante un programa radial, que en este momento estamos frente a un periodo histórico como el que pasó Francia después de la Segunda Guerra Mundial, por lo que comparó a Evo Morales con Charles de Gaulle, quien permaneció más de una década en el poder. El legislador hizo otras comparaciones con líderes de esa talla y solo le faltó mencionar a Fidel Castro, al Mariscal Tito y por supuesto también a Mao o a Stalin. Falta mucho para que se produzcan las elecciones. Habrá que anotar las cosas que se van a decir en este periodo “llunkerial”. Será muy folklórico.