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miércoles, 18 de noviembre de 2015

previus. ha llegado la hora de preguntarse hasta qué punto el Régimen tiene trato con "los terroristas que están atemorizando al mundo libre", valdrá la pena prestar atención a este texto de El Dia, pero también al anexo sobre los antecedentes de Alvaro García como desalmado terrorista que mató, asaltó, destruyó la propiedad pública y privada. cómo votar por AGL, justamente ahora?

En el afán de ganar aliados en el mundo, los populismos latinoamericanos han trabado alianzas con propios y extraños, con círculos políticos y económicos muy lejanos a sus intereses. Estas relaciones han sido guiadas por un turbio antiimperialismo que no expresa un mínimo de coherencia, pues no es lo mismo hablar de las relaciones de Libia , Siria o de Irán con Estados Unidos, que mencionar las relaciones de Venezuela con su principal comprador de petróleo, a quien jamás le falló con sus provisiones y ante el que no representa la menor amenaza concerniente a su integridad. El narcotráfico es un tema reciente y también cosa aparte.
Lo mismo podría decirse de Bolivia, Argentina, Nicaragua y hasta de Brasil, cuyo exmandatario Lula Da Silva intentó hacer migas con el autócrata iraní Mahmud Ahmadinejad, un hecho que causó escozor en el mundo civilizado, pues se llegó a mencionar el peliagudo asunto de la energía nuclear. Menos mal que las críticas obligaron a Lula a volver a la cordura y todo quedó en la anécdota.
Cómo habrá sido de atolondrada esta política populista de acercarse a todo el que le bata palmas, que en Argentina, una de las máximas líderes de las Madres de Plaza de Mayo llegó a elogiar a los miembros de ETA y en Venezuela, los terroristas vascos encontraron refugio de la misma forma que lo habían hecho los narcoguerrilleros de las FARC. Para qué vamos a ahondar en el caso del ministro de Defensa de Irán como huésped ilustre en Bolivia, apadrinando la apertura de una escuela militar, pese a sus graves antecedentes en el atentado de la Amia en Buenos Aires, un episodio que la presidente Cristina Fernández ha estado tratando de borrar de la historia de su país, garantizándoles la impunidad a los culpables.
No es un secreto que Venezuela se convirtió en la última década en el santuario de ciudadanos provenientes de lugares con alta actividad terrorista y el régimen chavista llegó a tener varios ministros  y centenares de funcionarios con dudoso prontuario. En todos los países de este bloque se produjo un ataque despiadado contra los valores cristianos, especialmente el catolicismo, mientras se abrían las puertas a un peligroso laicismo que ocultaba también la penetración de algunas confesiones que promueven el fundamentalismo.
Afortunadamente no hemos tenido que lamentar ningún caso extremo en nuestro continente, como lo están enfrentando ahora en Europa, donde están bajo la amenaza del islamismo radical. El pecado de los europeos seguramente fue una mezcla de ingenuidad y de una extrema convicción en la fuerza de las leyes y de la democracia, valores que los fundamentalistas no entienden, no aceptan y en todo caso quieren borrar de la faz de la tierra.
Aunque a algunos les pese, América Latina pertenece al occidente y su destino está ligado a los valores universales de una cultura que camina hacia la paz por la vía de la democracia, el derecho y la libertad. En esta región tenemos muchas deudas que saldar con los excluidos, con los indígenas, con las mujeres y muchos otros sectores que han sido frecuentemente desplazados por las élites. Sin embargo, desde que Bolívar, Sucre, San Martín, Martí, Juana Azurduy y Benito Juárez marcaron el rumbo que debíamos seguir, optar por otra ruta no solo representa una extravagancia inútil, sino una decisión peligrosa que es necesario revisar, sobre todo en estos momentos tan álgidos que vive el mundo.
No es un secreto que Venezuela se convirtió en la última década en el santuario de ciudadanos provenientes de lugares con alta actividad terrorista y el régimen chavista llegó a tener varios ministros  y centenares de funcionarios con dudoso prontuario. En todos los países de este bloque se produjo un ataque despiadado contra los valores cristianos, especialmente el catolicismo.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Claudio Ferrufino se pregunta. Fin de Morales y después qué? y trata de responderse asimismo. el desmoronamiento de sus compinches. el periplo de EM es por temor a perder las gangas para sí y para repartir migajas entre míseros acólitos y fascinerosos. es trompetista, antes que estadista, excepto cuanto lo disfrazan para recibir "los doctorados honoris causa" todo a cambio de fajos de dólares o de euros que la Cancillería previamente ha repartido. estrépito, parecido a Villarroel en el 46? es inminente que el pastel se va deshaciendo...

Morales tiene la vanidad de Pablo Escobar pero no tiene su poder de fuego,  o la determinación para emplearlo. Bolivia no es Colombia, por supuesto, y ese es punto válido de diversas interpretaciones. En Bolivia ni los asesinos se toman en serio. Siempre hay una almohadilla, un cojín, que frena el choque y que, a pesar de cualquier tragedia, no le quita a la vida esa sensación de juego de traviesos. A los sociólogos vendrá la labor de explicar por qué. Existe; hasta en los abominables linchamientos que relata Roberto Navia en “Tribus de la Inquisición”  queda un espacio de epifanía para los linchadores, el momento en que las calaveras de las víctimas, para peor guardadas en la comisaría local, son objeto de devoción. De lo que fueran, criminales prejuzgados sin posibilidad de inocencia, pasan a ser santitos a los que los asesinos les piden dádivas y socorros. En suma, no pasó nada, todo está bien, el horror ha dado espacio a un vaho de bondad y luz de santería...
Extraña introducción para un tema político como la eternidad gobernante de Evo Morales o su caída estrepitosa (no tan estrepitosa en Bolivia, por lo dicho, exceptuando quizá la muerte de Gualberto Villarroel el 46). Sin embargo hay relación. Si se observa al detalle cómo se maneja el poder en este país veremos que nunca se ha despojado de esa sonrisita que asoma ante la travesura. Antes que presidente, Evo Morales es niño caprichoso que hace de todo y esconde la mano, que llora y que sufre de ataques cuasi epilépticos hasta conseguir lo ansiado. Antes que presidente es futbolista, el amigo de la pichanga que pospone decisiones vitales para echarse un jueguito. Que él siempre sea  capitán, goleador, “rodilleador”, no importa. Lo que prima está en el ambiente de fiesta. 
Evo el trompetista, antes que el estadista. Excepto, lógico, cuando lo disfrazan para darle los doctorados honoris causa supongo que a cambio de un suculento fajo de billetes. Veleidades de ricos...
Linerita me hace dudar. Habrá leído a los clásicos marxistas pero no aprendió, y poco se asoma a Marx cuando rebuzna que las mujeres tienen que casarse antes de tener hijos, con un discurso acerca de “pruebitas de amor” que refleja esa idiosincrasia “traviesa” del boliviano, que no es capaz de decir nada “en serio” mientras, al mismo tiempo, veja  el derecho femenino y  considera  al espectador como deficiente mental al que hay que referirse en términos infantiles. A qué jugamos, señor, a marxista confeso (que tampoco es garantía de nada) o a monaguillo que besa las manos del prelado. No hay mejor tuerto en país de ciegos que el susodicho, y el Otro...
Estamos blindados como tanque alemán, dicen, y su Eminencia plurinacional se pasea por tierras bárbaras de Alemania impecable y vestidito con aburrido traje hibridado entre indígena y gran señor. Pero el pastel de América del Sur va deshaciéndose para los socialistas de cuño que gobernaron una década. Tendrá su efecto en Bolivia, a pesar de que se regale tierras vírgenes y tierras indias al hambriento vampiro del petróleo y se sacrifique el futuro a los demonios de coca-cocaína que mandan la plurinación.
De ahí, de esa influencia del desmoronamiento de sus compinches, sale este último viaje del Monseñor Morales, a quien aplaudieron en Berlín tontos alemanes que olvidan que la soberbia del “humilde” presidente tiene implicaciones hitlerianas. El viaje proviene del temor a perder las gangas para sí y para repartir migajas entre míseros acólitos y facinerosos de toda laya. Ofrecer Bolivia, como sea, para mantenerse en la silla.
Se puede salvar un tiempo pero el fin vendrá. Ya hay que comenzar a preguntarse (Carlos Mesa ya lo hizo y se prepara) qué viene después. No puede otra vez ser la acción de deshacerse de un clavo para meter otro. Libres del cáncer, hay pasos a seguir para prevenirlo de nuevo.

lunes, 2 de noviembre de 2015

algo es que la funcionaria acuda de incógnito a los tribunales de Justicia y comprueba aquella pesada maquinaria que debería administrar la Ley y que contrariamente está convertida en un mole pesada que exprime al litigante para obtener magros resultados. el mal endémico persiste, porque es la Justicia misma somemtida al MAS, a Evo, a la élite gobernante.



Hace pocos días, en una visita camuflada y de sorpresa a los Juzgados de la ciudad de Montero en Santa Cruz, la ministra de Justicia Virginia Velasco ha podido constatar cómo se trata de mal a los litigantes. No solo ha sufrido en carne propia la discriminación social, económica y cultural de la que hacen gala los funcionarios judiciales, sino que ha comprobado lamentables irregularidades que no pueden pasarse por alto de ninguna manera. La injustificable ausencia de los administradores de justicia de sus puestos de trabajo y el irresponsable manejo de documentos de los procesos le han ratificado en su decisión de apoyar la urgente transformación de la Justicia del país.

Conviene puntualizar que la opinión generalizada es que la Justicia anda muy mal en el país. Y la verdad es que su crónica deficiencia muestra que va de mal en peor. Hasta ahora, los intentos de reformar la Justicia boliviana han fracasado, debiendo incluirse la relativamente reciente y polémica elección de los magistrados por voto popular, con resultados desalentadores por la actuación “política” y dependiente de los magistrados, llevando agua a su propio molino y postergando la imparcial y correcta administración de justicia para la que habían sido elegidos. Sin duda, varias cosas se han torcido hasta el punto de tener que recurrir a una urgente Cumbre de Justicia, en busca de soluciones.

Resulta oportuno señalar que la Justicia no va a cambiar solo con las infraestructuras modernas que se vienen implementando de manera paulatina para el funcionamiento y desarrollo del Poder Judicial. Lo que se necesita, además de resolver la falta de preparación de las autoridades jurisdiccionales, o de encarar de manera creativa la impresentable retardación de justicia; se hace preciso combatir la corrupción en todos sus niveles y fortalecer la necesidad de la humanización del acceso a la Justicia. Lo indispensable para que todo funcione en directo beneficio de los ciudadanos litigantes, viene a ser la independencia judicial, aspecto que se ha descuidado irresponsablemente.

La independencia judicial del poder político resulta determinante para la buena salud del proceso. Y esta cualidad no se está logrando más por factores humanos que por otra cosa. Todo indica que todavía falta mucho camino por recorrer para que los operadores judiciales actúen de manera institucional, imparcial y con vocación de justicia. En ese recorrido deben superar la pesada herencia histórica de discriminación y de angurria por el dinero a costa de los intereses de la mayoritaria y humilde masa de ciudadanos que buscan justicia. Si ha pesado de manera odiosa la dependencia política de los partidos, ahora se han instalado indicios de pésima dependencia de las organizaciones sociales.

La anunciada Cumbre de Justicia debe ser receptiva a las iniciativas de los sectores profesionales y representantes de la ciudadanía organizada. Inclusive se ha previsto recibir sugerencias provenientes de instituciones como la Policía y los Tribunales Departamentales de Justicia para que prevalezcan las actividades específicas de los actores jurisdiccionales que imparten justicia. Se trata, en última instancia, de buscar la independencia de la Justicia del poder político, social, económico o mediático. Esta búsqueda debe comenzar en la próxima Cumbre, siempre y cuando se pretenda la imparcialidad en la decisión, esencia de la naturaleza de la Justicia para cumplir lo suyo.

Se trata, en última instancia, de buscar la independencia de la Justicia del poder político, social, económico o mediático. Porque la imparcialidad en la decisión es la esencia de la naturaleza de la Justicia para cumplir con lo suyo.

domingo, 18 de octubre de 2015

Octubre de 2015. Han transcurrido doce años. Pero para el gobierno no. Octubre sigue siendo octubre. Viven inmersos en ese mes al que le han dado todos los calificativos desde el año 2003. Lo sucedido se ha reducido a un número de víctimas a un juicio sin pies ni cabeza y a gritos de guerra vacíos. Solo eso queda en el viento frio de esa ciudad llamada El Alto. La verdad está ausente, como todas las verdades en la historia de la república.
Desde octubre 2003 el mundo boliviano se ha dividido entre neoliberales y revolucionarios. Los primeros derrotados, son los malos, los otros, los vencedores se han perdido en el barro de su victoria. Están empantanados. No pueden librarse de las cadenas con las que se envolvieron. Y han perdido el sentido del tiempo, del presente, para quedarse en el pasado.

octubre 2003
Dante Pino
Hubo una agenda de Octubre, hubo un traidor que dio el pasito al costado, que otorgó amnistía parcial a los victimarios, que les allanó el camino para que tomen el Poder y que ahora es agente del gobierno que lo derrocó. Otro Olañeta sin remedio.
Esa agenda fue agresivamente confeccionada por todos los que no estuvieron en octubre. Fue el resultado de la regresión que toda revolución tiene, desde el propio vientre que reniega del hijo engendrado y dio a luz un monstruo de muchas cabezas. Esas que ahora reclaman para sí el trofeo de una guerra que nunca existió.
Octubre fue el inició del retroceso, del desandar y de la mentira programada. Octubre fue, que ironía, la cárcel de los vencedores. Y ahí están incapaces de romper sus barrotes, de buscar la libertad y de posesionarse de lo que supuestamente ganaron.
Dan pena escucharlos gritando sus rencores y repitiendo lo mismo que desde hace más de cien años se dice: inclusión, industrialización, liberación, como si fueran cosas nuevas, nunca antes dichas y que de pronto se convirtieran en lo nuevo.
Tuvieron su oportunidad, pudieron construir y avanzar, pero se quedaron en Octubre. Bolivia sigue siendo un país minero y gasífero, de economía extractiva, invertebrado, analfabeto. Aunque sus hijos ocupen espacios como urbes desordenadas donde la pobreza se extiende como alfombra en todo el altiplano. Y con la misma contradicción histórica que tenemos, como una maldición de los dioses el dinero abundó en las manos equivocadas.
¿Pero qué podían hacer estos desdichados con todo ese dinero sin salir de la jaula en la que se encerraron? Nada. Con sus bolsillos repletos y las manos llenas de ese dinero caído del cielo, siguieron buscando al culpable, al neoliberal, al enemigo de su revolución, al amigo del imperialismo y al vende – patria.
Y ese enemigo que ya no podía pelearles, que se fue buscando refugio, que comenzó a construir su propia existencia, se hizo silencio. No volvió a abrir la boca ni se dignó a mirarles. Dejó que le insultaran y le persiguieran sin que todo ello le causara molestia. Han pasado doce años y los vencedores no se cansan de buscarlo y cosa de risa, aunque saben dónde está no lo pueden encontrar. De vez en cuando un familiar suyo habla sin pensar lo que dice y dice sin pensar lo que habla. A esto se ha resumido Octubre. Al grito de guerra, al reparto del dinero y al insulto.
No se vive en el pasado si se puede construir el futuro. Los que se auto asignaron la victoria de octubre son solo zombies que asustan pero no pueden hacernos nada. Lo insólito de todo esto es que los vencedores que construyeron la cárcel donde habitan quieren quedarse en ella para siempre y encerrar al pueblo junto a ellos. Repitiendo lo mismo cada día y haciendo lo mismo que dijeron que no harían. ¿Alguna vez podremos librarnos de octubre?

sábado, 5 de septiembre de 2015

cada frase de Manfredo Kemppf se aprecia en su real dimensión. "la suerte está echada" Evo está ya en carrera, con sarcasmo dice "no se preocupen, el referendum decide", pero ahí amaña "es rico" dice Manfredo y sin escrúpulos, utiliza todo el poder sin asco porque lo que quiere es aferrarse al poder, ahora temeroso de los juicios que se vienen por decenas por el Fondo Indígena, los satélites, las barcazas, los aviones, aeropuertos inservibles, por la corrupción y el narcotráfico y los chicotazos a los indígenas...

En los hechos S.E. ya ha aceptado su cuarta candidatura presidencial. Para que suceda le ha mentido escandalosamente a Bolivia, primero en 2009 y luego el año pasado, cuando afirmó públicamente que no volvería a terciar electoralmente. Mintió, pero el delito es que se pasó por el forro la Constitución. Para no mentir más, sus colaboradores han interpretado su deseo de perpetuarse en el poder y al parecer han cortado por lo sano: reformar la Carta Magna a su amaño. 

Que lo ‘repostulen’ las ‘bartolinas’, cocaleros, cooperativistas o contrabandistas, es lo de menos. Esos movimientos sociales bailan bajo la batuta de S.E. y sanseacabó. Es el ‘pueblo’ del que se ufana S.E. y que exhiben los masistas para respaldar su zarpazo al artículo 168 de la Constitución. Dicen que, además, se harán reformas al sistema judicial y que se mejorarán otros aspectos, pero todo es un tongo. Lo único que importa es la reelección indefinida de un solo hombre, de S.E.

Desde luego que la oposición hace bien en denunciar tanto abuso. Pero es ella, por mezquina y estúpida, que fue incapaz de evitar los dos tercios del MAS en la Asamblea. Ahora, con esos dos tercios, el oficialismo puede promover la reforma parcial de la Constitución, que luego irá a referéndum aprobatorio. No quieren los opositores enfrentarse con S.E. en una futura elección, pero es bueno que se convenzan de que quien pondrá al candidato del MAS será el MAS y no la oposición. Y si S.E. se relame por quedarse en Palacio, entonces habrá que ganarle a él.


Así que a llorar a otra parte. Y mejor que en vez de llorar los opositores se pongan de acuerdo para detener la reelección indefinida en el referéndum aprobatorio, donde habrá una pulseada nacional con mucha desventaja porque la popularidad de S.E. sigue alta y la crisis todavía no afecta a su imagen. La otra oportunidad para detener a S.E. y a este Gobierno que asombra por su despilfarro y pillería será en las elecciones generales de 2019. Ahí las posibilidades pueden ser mayores si hay un buen candidato que lo enfrente.

Estamos ante un Gobierno sin entrañas, astuto y tramposo. Pero, además, rico. A S.E. no le interesa la democracia si esta no corre en su favor. Él solo quiere gobernar y el resto de sus partidarios están conformes con que así sea porque saben que eso les cuidará las espaldas y no tendrán que rendir cuentas de sus fechorías con el Fondo Indígena, satélites, barcazas, aviones, aeropuertos inservibles y tanta guasca y palo a los indígenas.

jueves, 3 de septiembre de 2015

lo dijo Tuto "si Evo quiere ser Rey, que se vaya a España" ahora el Penoco espera que "los cerebros del MASencuentren la palabrita, "inca. emperador. rey. caudillo. padrecito de Bolivia. jatumtata, wirakocha"...



Los ideólogos del populismo reinante en el país se han inventado la palabra “repostulación” porque seguramente vieron en alguna encuesta que el término “reelección” genera rechazo entre la gente. También se habrán dado cuenta que la corrupción está llegando al coto y por eso le pidieron a doña Nemesia que se quite del cuadro como si Cocarico fuera mejor.

 Veremos hasta dónde llega. Y así como a la “república” la borraron del mapa y se inclinaron por “Estado” para disimular la imposición de una autocracia que está por encima de todos los poderes, tal vez estén de acuerdo en que Bolivia deje de ser una democracia y se convierta en una monarquía y en ese caso, al presidente lo llamaríamos rey, emperador o cualquier otro denominativo que sea del agrado de los fabricantes de eufemismos. 

En ese caso, habrá que empezar disculpándose con el Rey de España, quien no fue invitado a la nueva posesión presidencial, supuestamente porque existe un rechazo a las monarquías. ¿Cuál es la diferencia? Por lo menos en “los madriles” el viejo rey se fue acorralado por tantos escándalos y tuvo que dar paso a su sucesor. Desde ese punto de vista acá estamos en desventaja.

lunes, 17 de agosto de 2015

el columnista de Los Tiempos no tiene pelos en la lengua, proclama que lo único que el Gobierno pseudodemocrático de Morales no ha podido arrasar. es la gota que rebalsó el vaso, una estrategia nada nueva cuando proclama García Linera "su desfachatez de no dar recursos a los medios" que le son opuestos y no le son serviles. la publicidad "no es la compra de conciencias" ha dicho Amalia Pando una de las víctimas de "la purga masista"-

La libertad de expresión era lo único con lo que no había podido arrasar el vendaval del Gobierno seudodemocrático de Evo Morales. Venía resistiendo, aunque a duras penas, como un equilibrista en la cuerda floja. El vicepresidente García Linera dice que “nunca hubo tanta libertad de expresión como ahora”.
En realidad, desde los tiempos de la dictadura, nunca hubo tan mala calidad de libertad de expresión como ahora.
Es apenas la gota que rebalsó el vaso, una estrategia nada nueva. Hace mucho que el Gobierno selecciona con ojo cínico —no clínico— dónde poner y no poner publicidad; ahora que periodistas independientes del peso específico de Amalia Pando y John Arandia han sido obligados a irse de sus respectivos medios, se encienden las alarmas y está bien. Pero el debilitamiento de la democracia boliviana, en materia de libertad de expresión y de prensa, es un proceso progresivo que no comenzó ayer.
“Por supuesto que a algunos medios nosotros no vamos a dar recursos porque son para partidos y encima mienten”, ha dicho el Vicepresidente en una de sus declaraciones más taxativas, pues no admiten posibilidad de duda en cuanto a la decisión gubernamental de incurrir en el delito de discriminación (Ley 045).
Hay que ver el grado de desfachatez en el que con tan poca dignidad se han permitido caer, increíblemente, sin empalagarse después de floreciente ramplonería decorando una lista interminable de expresiones autoritarias en menos de 10 años. ¿Ustedes creen haberlo visto todo? Pónganse cómodos que no debe haber país más misericordioso que éste: si mañana hubiera elecciones, tenemos ganador por goleada.
El argumento del Gobierno para administrar discrecionalmente los recursos de los bolivianos destinados a la publicidad, entonces, son dos: la mentira y el uso político de los medios de comunicación. Supongamos que las afirmaciones de García Linera —hombre leído como pocos— tuvieran asidero. Que incluso las cuatro ONG señaladas con odio xenófobo hubieran incurrido en la política partidaria —desaconsejable dada su naturaleza— y que así, eventualmente, corrieran el riesgo de seguir los pasos de IBIS, a la que el Gobierno echó del país con ignominia.
Sería interesante saber quién es el impoluto que determina qué medio miente y cuál dice la verdad, qué revolucionario método científico, idiosincrático o moral aplica antes de definir la distribución de la publicidad estatal, y, si fuera posible, conocer las pruebas que tiene el Vicepresidente para acusar a Milenio, Fundación Tierra, Cedla y Cedib de mentirosas y de ser financiadas para que desarrollen actividades político-partidarias en Bolivia.
Pero nada más entretenido que saber cuál será el destino de Bolivia TV, Radio Patria Nueva, Cambio y sus repetidoras ATB y La Razón ahora que García Linera ha anunciado que no habrá publicidad del Estado para los medios “que hacen política”.
Así como la más ordinaria de las personas —si quiere— puede violentar hasta derechos humanos, el Gobierno —si quiere— puede no aprobar ninguna publicidad estatal para los medios que le parezcan disonantes. Y sin embargo, “nunca hubo tanta libertad de expresión como ahora…”.
Amalia Pando ha dicho algo más cierto: “el Gobierno confunde la publicidad con la compra de conciencias” y “el Presidente cree que uno lo critica porque es su enemigo”.
Desde los tiempos de la dictadura, nunca hubo tan mala calidad de libertad de expresión como ahora.
Porque avanza la estrategia de la política que asfixia medios e infunde temor en los periodistas y porque da la sensación de que se acerca el día en que tendremos que pedir permiso para criticar.
El autor es periodista y escritor.