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miércoles, 29 de junio de 2011

impopularidad, frustración, desconfianza cuando prometieron felicidad y bienestar. S.E. no lee ni escucha y su desprestigio es inmenso. Sacerdote Jesuíta José Gramunt.

¿Quién dijo que el Gobierno habla pero no ejecuta? En lo de hablar, es cierto que se excede en el tiempo que le dedica a las arengas y a las rebosantes promesas, así como en las agresiones verbales a los mismos enemigos imaginarios a quienes, al mismo tiempo les tiende la mano limosnera. Y en cuanto a lo de ejecutar proyectos realistas y efectivos, ahí es donde el Gobierno sigue fallando. Ocurre también que dictamina de la noche al día decisiones imprevistas, inmaduras pero espectaculares, e inútiles muy útiles como fermento del culto a la personalidad del jefe así como para distraer la atención de la gente, para esto sí que trabaja y recluta a más personal innecesario y muchas veces inepto para el trabajo que se le asigna. ¡Cuánta sesera se ha puesto a trabajar, por ejemplo, para recuperar el lujo de productos bolivianos hacia los países del norte! Excluyo a Venezuela porque negociar con Hugo Chávez es dejarse engañar. No digo en el asunto de las exportaciones porque sólo sé que se exporta cocaína de esto resulta peligroso hablar claro.

Sin embargo, esas mismas deficiencias, añadidas a errores de tomo y lomo son las que alimentan gran parte de los análisis, encuestas y comentarios que se publican en los medios independientes. La mayor y mejor parte de los columnistas de la prensa independiente expresan día a día sus opiniones generalmente desfavorables al Gobierno. Y no necesariamente por aquello de que la prensa es el contrapoder sino más bien por un noble afán de cooperar al progreso material y espiritual de este pueblo mal gobernado.

Lo extraño es que el Sr. Presidente que dice gobernar obedeciendo al pueblo, o no lee ni escucha más que lo que le conviene o le tienen sin cuidado las justas críticas de los periodistas bien intencionadas y, en su mayoría bien documentadas y razonadas, que provienen del mismo pueblo reflejado en los órganos de información y de opinión. ¿O es que la gente de prensa, valiosa, digna y laboriosa, no es parte respetable del pueblo boliviano? En nombre de los relegados, ¡Protesto!

Pues bien, el resultado de este desdén inmerecido es que el país retrocede, salvo la nueva clase gubernista y sus ramas anexas. La impopularidad internacional del Sr. Presidente - que no se engañe - está de bajada. La maldición del narcotráfico enloda el respeto que la República de Bolivia merece. Bolivia y su Presidente van quedando cada día más aislados del mundo que sigue adelante sin parar.

Las autoridades van derramando en su tortuoso camino, impopularidad, frustración y desconfianza, siendo así que prometieron felicidad y bienestar. Si el modo de gobernar no cambia en favor del pueblo, de todo el pueblo, del trabajo serio de la innovación, será inútil invocar al Tata Sol con degollinas de perros y sahumerios a la Pachamama. Serán gárgaras de ronco.

domingo, 26 de junio de 2011

desnudándose Evo va mostrando toda su miseria humana. revelador artículo de Manfredo Kempff Mercado que da la vuelta al mundo

Durante los primeros años de gobierno de S.E. nada se podía decir en su contra porque cualquier denuncia caía en saco roto, ante la tremenda popularidad del “primer presidente indio de América” y la maquinaria publicitaria montada en su favor en varios países sudamericanos y europeos. ¡Hasta en Estados Unidos llegaron a tragarse el anzuelo de que S.E. era un demócrata a carta cabal, víctima del odio racial, y reivindicador de una raza oprimida! ¡Un Mandela boliviano! ¡Un candidato al Premio Nobel de la Paz!

Pasó mucho tiempo, es cierto, pero los norteamericanos empezaron a verle la hilacha a las tropelías del MAS, y ni qué decir de algunos otros gobernantes del área, como Alan García, Uribe, y hasta el propio Lula, que tuvo que soportar cierto tipo de humillaciones del caudillo andino, que empezaba a sentirse fuerte y soberbio en el poder. Pero quien siempre mimó a S.E. y con sus mimos le hizo creer todo lo que quiso fue la hábil presidente de Chile, doña Michelle Bachelet. La señora le ofreció a S.E. el oro y el moro, lo embrujó con una enigmática solución marítima, llenó un estadio en Santiago con gente que clamaba mar para Bolivia y lo elevó a la estatura de un verdadero estadista latinoamericano, sabiendo ella, perfectamente, que S.E. estaba lejos de serlo.

Para muchos – no para quien escribe estas líneas – ha sido una sorpresa que, curiosamente, haya sido Chile el primero en poner en jaque al gobierno del MAS. Y la verdad es que el nuevo mandatario chileno no provocó a S.E. sino que tuvo que enfrentar el brusco giro diplomático de Bolivia en el tema marítimo, que, si no sorprendió a Sebastián Piñera, lo complicó. De la noche a la mañana, S.E., como despertando de un letargo, de dulces cantos de sirena, pasó del sometimiento onírico de una agenda tramposa, al otro extremo, a pretender un incierto alegato ante tribunales internacionales, bajo amenaza hasta de revisar o denunciar el Tratado de 1904.

Entonces Chile, aguijoneado, puso en marcha su trituradora diplomacia contra Bolivia. Eso se vio claramente en la última reunión de la OEA en San Salvador, donde nuestro Canciller quedó borrado del mapa junto a la pretensión de resucitar viejas resoluciones en pro de nuestro país. Antes, en una acción más detectivesca que diplomática, Chile desenmascaró, en combinación con la DEA norteamericana, al confeso narcotraficante general de policía René Sanabria, sin advertirle nada al gobierno nacional por razones más que obvias. Eso, al parecer, provocó cólera en S.E. Y últimamente, como cierre de escena, los carabineros chilenos capturaron a 14 soldados bolivianos que habían incursionado en territorio chileno, armados, extraviados, y utilizando vehículos robados. Al parecer el trato de los chilenos a nuestros soldaditos no fue precisamente cariñoso, lo que ha tirado al desván de la abuela, para siempre seguramente, la inservible agenda de los 13 puntos. Para colmo, la legalización de vehículos que han entrado a Bolivia de contrabando – o que han sido robados – provocaron nuevas protestas y hasta desazón en la nación transandina, que ha quedado perpleja. Aquél termino que acuñó algún periodista sobre “el Estado Forajido”, ronda por todos lados.

Además, en Chile, como en Paraguay, Brasil, Perú  y Argentina – aparte de los Estados Unidos por supuesto – se está corriendo el velo de la verdad en lo que concierne a otras tropelías que suceden dentro de la administración del MAS. El velo corrido está enseñando los abusos que, justamente, se producen desde hace mucho tiempo contra una avasallada Santa Cruz, blanco de todos los embates del etno-centrismo aimara. Publicaciones de prensa con críticas al mal llamado Estado Plurinacional han aparecido en diversos medios del exterior, como señal de que el Continente está abriendo los ojos a la realidad boliviana. El periodista Cristian Leyton Salas, de La Tercera de Santiago de Chile, que estuvo en Bolivia, anotó en un artículo del jueves pasado, sobre “una nueva institucionalidad 'plurinacional' que acosa, inhibe, y reprime a la minoría relativa no-indígena”. Dice la nota que está cayendo “una suerte de dictadura indigenista sobre el 'oriente boliviano' ”. Y agrega eso que nos preocupa tanto y que las naciones vecinas habían hecho la vista gorda hasta ahora: “La mayor parte de los líderes (cruceños) que se constituyeron en vanguardia de la oposición al régimen de Evo Morales están detenidos o en su defecto, autoexiliados a países limítrofes. Una estrategia de 'judicialización'  ha sido puesta en práctica por el régimen de manera sistemática”.

Concluye así: “Un tenso ambiente sacude el Departamento oriental cruceño. Se evidencia y respira un aire de miedo, rabia, tensión, y desesperación al ver como Evo no solo toma el control ideológico de los principales poderes bolivianos... sino que también busca asfixiar económicamente a este espacio oriental boliviano”. Se está corriendo el velo, sin duda, y la popularidad presidencial en el exterior, producto de fallas garrafales, cae como plomada.

miércoles, 15 de junio de 2011

cuando Evo afirma que nacionaliza (legaliza el contrabando) de chutos es porque "todo boliviano tiene derecho a un auto" nos recuerda el deseo de Hitler un auto para cada familia alemana


El auto de Evo. El auto de Hitler

El “regalito de Evo” a los pobres de Bolivia
La amnistía de los autos “chutos” supuestamente fue un regalo del presidente Morales a los pobres, para que cada boliviano pueda tener su propio carrito… “chutito”, robadito, cacharrito, pero cuatro ruedas al fin. Lo que el jefazo no explicó fueron los “peros” y “conques”, los mismos que acaba de aclarar el ministro de Hidrocarburos y Energía, José Luis Gutiérrez, quien les ha pedido a los nuevos propietarios usar lo menos posible sus coches, pues, como se sabe, no hay suficiente combustible en el país para atender las viejas necesidades, menos aún para el “chuterío” que está atravesando las fronteras. El incremento del parque automotor podría llegar al 30 por ciento, lo que obliga al Gobierno a aumentar la importación de combustibles en la misma proporción. Las cuentas son fáciles de hacer, solo hay que sumarle 300 millones a los mil millones de dólares que se habían presupuestado para este año por este concepto. El Banco Mundial cree que el “regalito” del presidente a los pobres podría ocasionar más inflación. De aquí a poco veremos avalanchas de “pobres” queriendo vender sus “chutos” para comprar comida. El problema es que los alimentos tampoco van a alcanzar para dos y tal vez el Estado ya no tenga lo suficiente para importar más para echarle a la olla.
Del Editor
Varios días atrás, nos referimos en consonancia con el auto de Evo, al auto de Hitler.
Hitler quería uno barato, ahorrador, de cinco pasajeros, accesible a todo camino y que se pudiera vender a plazos de modo que cada familia alemana tuviera uno en propiedad. Hitler quería impulsar la industria automotriz y luego de las primeras pruebas encargó medio millón de unidades, aunque dicen que llegó a ver al pueblo alemán movilizado porque en la guerra se dio prioridad a los vehículos militares. Evo quiere que “cada pobre tenga un auto barato, sin pagar impuestos, que sea de contrabando, que haga quebrar a los importadores que los traen con “todas las de la Ley”, los quiere por demagogia de China, Corea, Japón, de segunda o tercera mano y que “en lo posible estén reacondicionados al gas y con el volante a la izquierda en lugar de a la derecha como llegan al puerto de colonias inglesas o excolonias que conservan la norma. Evo no quiere estimular la producción nacional porque Bolivia está lejos de producir vehículos cuando debería intentarlo en lugar de estimular el contrabando, el “canje de coches” por cocaína, la competencia desleal contra importadores legales y en contra de los transportistas que viven de la explotación de sus “herramientas de trabajo”. Esa es la gran diferencia entre uno y otro auto.
De la historia:
El 17 de febrero de 1938 el modelo definitivo del Volkswagen fue presentado oficialmente con la presencia del Führer, Adolf Hitler y el 26 de mayo fue colocada la piedra fundamental de la fábrica de Wolfsburg. Ese modelo definitivo perteneciente a la serie VW38 se denominó KdF sigla de la organización nazi Kraft durch Freude (La fuerza a través de la alegría). 
El 6 de octubre el nombre de la sociedad fue cambiado por Volkswagenwerk GmbH, pero igualmente los autos seguían sin fabricarse a pesar del entusiasmo de la gente que se inscribía en el plan de ahorro de la organización KdF y la constante propaganda oficial con recorridos de presentación por todo el país. 



Su precio era de 990 Reichmarks para satisfacer los requerimientos del líder y espíritu del Nacional Socialismo y a pesar de los continuos aportes de capital por parte del gobierno, la planta no terminaba de construirse, considerando que en una primera etapa se preveía fabricar 500.000 vehículos al año para aumentar posteriormente esa cantidad a 1.000.000. 
A mediados de 1939 la fabrica de Wolfsburg recibió las primeras maquinas al tiempo que se inauguraba una planta en Brunswik destinada a la capacitación del personal y escuela de ingenieros. Pero la ambición desmedida de los británicos y sus aliados fueron más fuerte, impulsando y generando el comienzo de la segunda gran guerra; así, el pensamiento de engrandecimiento popular del Führer hacia su pueblo fue truncado por la guerra que desataron los “aliados”, moldeando así el principio de la decadencia del nuevo mundo.
 


miércoles, 25 de mayo de 2011

Karen Aráuz con peculiar humor nos trae el tema serio de la cédula de identidad nuevo "emprendimiento evista" que no sabemos dónde nos conducirá

Estoy muy contenta porque al fin veré cumplida una de mis fantasías psicóticas más anheladas. Seré una y seré varias. Multiplicidad de identidades. Ya había perdido la esperanza de presenciar un zafarrancho de dimensiones astrales. Después de mi desilusión del fin del mundo del 21 pasado donde esperaba ver grandes lenguas de fuego y olas de tamaño Spielberg, me cae como anillo al dedo la posibilidad de espectar cómo se re-identificará a estos conejillos de indias en los que nos hemos convertido los bolivianos por obra y gracia de la excelsa imaginación masista.

Ya me tenía contenta ser parte de la inédita elección de robóticos jueces, ciegos, sordos y mudos, cuya mayor virtud es que es un genuino invento made in Bolivia, extremo que a todos nos enorgullece. Manga de imbéciles son todos los demás países del mundo que nunca se les ocurrió tan brillante idea. Y como ahora los medios privados de comunicación estarán obligados a pautar un 40% de sus espacios para la difusión de más ideas e iniciativas inéditas del gobierno actual mediante fidelistas e iluminadores discursos presidenciales, esto se está poniendo muy bueno. Extraño que nos martirizaran hasta acá sólo por TVB y TeleSur.

Lamento ensombrecer la alegría inocultable del ex presidente de la occisa Corte Nacional Electoral. Daba pena pensar que el pobre se había perdido el Órgano Supremo además de haber sufrido tanta ingratitud por sus esfuerzos inolvidables. Pero el Ministro de Gobierno, quien nos tiene embobados con sus arranques geniales, ha decidido borrar del mapa a Identificaciones de manos de la Policía Nacional. Ya los indispensables amigos venezolanos administraron una suerte de feria ambulante imprimiendo cédulas gratuitas para que todos pudieran votar en el revocatorio. Así que algo se conoce del asunto.

No hay por qué sean ellos los que sigan metiéndose las papeletas valoradas al bolsillo. Se ha ideado un nuevo e inmediato organismo bajo el ala protectora del translúcido y pío órgano ejecutivo y eso, además de devolvernos la confianza, le ha devuelto al inefable ingeniero Costas su ratonil sonrisa. Asombra la velocidad supersónica de la solvencia con la que ha asumido sus importantes funciones.

Pareciera que esto ya estaba a medio hornear. La ciudadanía que a estas horas hace inmensas colas en Identificación, está desorientada. Obtener CI o esperar por el nuevo. Ser o no ser. Ésa es la pregunta. Aunque suene a maldad, es menester advertirle a Costas que se prepare. Su labor será titánica, (licencia semántica más cercana al Titanic que a los colosos griegos). Cuando aún no se ha empezado a pensar cómo, ya se sabe perfectamente el cuándo y para qué. Siete meses tardará en dar a luz al primer documento de identidad. Y con número cambiado de nuestro querido carné tercermundista. Mi identidad será un nuevo número, pero, con chip incorporado. Mi licencia de conducir, otro número. Mi pasaporte, otro. Fascinante. Aunque no sé si no sería mejor de una vez, implantarnos el chip en alguna parte de nuestra anatomía a la que nunca le dé el sol. Me muero por saber cómo nos arreglaremos con los otros documentos como el registro de propiedad en el surrealista mundo de Derechos Reales. (¿Qué colonialista suena Derechos Reales?) Y ni hablar del padrón biométrico. Pero como somos nosotros, podemos volver a registrarnos y esta vez nuestro pulgar será reemplazado por el iris del único ojo que nos quedará después de pagar con el otro por esta genialidad.

¿Por dónde van a empezar? De nuevos a viejos seguramente. Lo que me da una gran posibilidad de morirme con mi mismo número de identidad lo que me ahorrará engorrosos trámites póstumos con la funeraria reservada y el terrenito asignado. Como el MAS es la génesis de Bolivia y Bolivia es la del MAS y ya se ha borrado de un puntabolazo toda la institucionalidad preexistente, es lógico que volvamos a nacer. Esta vez más vale que nos arrimemos a alguna nación originaria. Los criollos o descendientes de europeos (con el perdón de la palabra), aunque con siglos remándola por estas latitudes, somos en realidad apátridas. Aunque prefiero que me consideren alienígena. Ahora que todos estamos sujetos a la misma ley (del embudo), es un buen momento para reinventarnos.

El buen ministro Sacha desplazó a medio mundo a buscar placas truchas hasta El Alto. En la puerta de su Ministerio hay una vagoneta parqueada, con plaquitas prestadas de otra movilidad de pésima reputación según chismean por ahí. Ahora ya me explico por qué ayer se divisó a varios jerarcas del gobierno nuevamente trepados a un minibús.

¿Y si nos clonamos? Tarjetas de banco, clonadas. Placas, clonadas. ¿Por qué no nos clonamos? Ya hay varios miles de ovejas Dollys deambulando y algunas muy notables más altaneras que llamas. Hagamos un referéndum y decidamos el clon de quién queremos ser. Tiene que elaborarse una buena terna. Espero me dejen decidir a mí -la de la idea- a quién me quiero parecer. Buscaré un modelito bonito y esta vez descerebrado, que me hará la vida más feliz aceptando todo con la más idiota de las sonrisas.

Después de esta generalización y demolición de los “verde olivo”, justo cuando estaba por sugerir que sería bueno pedir al Vaticano la Guardia Suiza para la seguridad de SE, éste acaba de manifestar que está arrepentido de ser católico. Hay sumas que restan. Deben ser muchos más los católicos y cristianos arrepentidos de ser masistas. E innumerables moros también.

domingo, 22 de mayo de 2011

interesante conclusión de Cayetano Llobet: "ellos saben que los que les dieron su voto...son los mismos que les abuchean en las manifestaciones"

¿Cómo se va a pronunciar la mayoría? Es posible que en algunos sectores la manipulación, incluso física del voto, sea posible. Pero, en los conglomerados urbanos, ¿qué va a decir la mayoría? Porque Evo, Álvaro y los demás ya saben, con certeza, que los que les dieron su voto en la última elección son los mismos que hoy los insultan en las manifestaciones…
Es muy común aquello de que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen. Pero nadie les ha quitado a esos pueblos el derecho de arrepentirse. Es cierto que la colección de lamentables engendros de populismo barato que ha parido América Latina en los últimos años ha tenido como base de legitimación unas espectaculares votaciones mayoritarias que hicieron bailar de gozo a los caudillos titulares, dándoles la impresión circense de que mientras más payasadas hacían, más aplausos arrancaban y mejor les iba en las urnas.
Paradójicamente, son precisamente los proyectos de contenido autoritario los que han disfrutado de una base plebiscitaria incontestable. Antes, y hasta hace no mucho, no podían ser considerados democráticos los gobiernos que no convocaban a elecciones. A partir de un momento, el autoritarismo se basa en la abundancia de elecciones, consultas y referendos. Y no deja de ser irónico que sean esas consultas, esos pronunciamientos mayoritarios los que sirven de base a la destrucción de la institucionalidad democrática. Y no importa si hablamos de Venezuela, Ecuador o Bolivia, el fenómeno básico es exactamente el mismo: ¡más veces votas, menos democracia tienes!
Personalmente, no creo en la inclinación masoquista de los pueblos. Lo que no es una casualidad es que tal fenómeno se produzca en sociedades políticamente atrasadas en las que la facilidad del discurso inmediatista, la promesa de paraísos, el regalo de vidrios de colores y, ¡cómo no!, la canalización de una suerte de rabia y de venganza históricas, juegan un papel fundamental en la manifestación de apoyo a la construcción de las autocracias.
Pero parece que, así como los autócratas creen en la eternidad del poder, también creyeron que las mayorías son invariables. Y comienzan los sustos y temblores. Hace unos días, se hizo conocer que Hugo Chávez había decidido dejar de lado su agenda internacional --algo esencial para él-- para poder dedicar todo su tiempo a la preparación de las próximas elecciones presidenciales de 2012. No es mal síntoma de una preocupación ya que, si tiene dudas de su triunfo a pesar de todos los mecanismos posibles e imaginables de fraude ensayados en Venezuela, es que la mayoría puede haber cambiado. En la noche del último referendo en Ecuador --el de las 10 preguntas--, Correa brincaba de gusto saboreando lo que consideraba un triunfo aplastante, resonante, espectacular y arrasador. Los resultados finales le dieron un triunfo modesto y obligaron a sus colaboradores a posturas más humildes.
Pero lo mejor, de lejos, es lo de Bolivia. El Gobierno ha tenido que convocar, por obligación constitucional, a ese mamarracho sin precedentes que es la elección de magistrados por voto popular. Pero ése era un evento pensado para momentos en los que el Gobierno estuviera mejor parado. Resulta que ahora tiene que mantener su plan de copamiento judicial con supuesta base de legitimación popular, en su peor momento de popularidad. Y, lógicamente, no sabe qué hacer, salvo lo único en lo que está entrenada su gente: hacer todo lo posible para que la basura quede debajo de la alfombra… ¡incluyendo a sus candidatos! Porque nadie los ve, nadie sabe quiénes van a ser, qué antecedentes tienen, qué proponen.
¿Cómo se va a pronunciar la mayoría? Es posible que en algunos sectores la manipulación, incluso física del voto, sea posible. Pero, en los conglomerados urbanos, ¿qué va a decir la mayoría? Porque Evo, Álvaro y los demás ya saben, con certeza, que los que les dieron su voto en la última elección son los mismos que hoy los insultan en las manifestaciones…
 
El autor es analista político

miércoles, 18 de mayo de 2011

la historia de Hitler y el doctor Goebbels trasladada al Ande no podrá prosperar asegura Guido Ferrufino. producir coca, cocaína hasta que el estigma cambodiano se repita en miles de calaveras plurinacionales

A migos sugieren que deje de escribir contra el gobierno, que de haber reacción seré el primero en la lista de ejecuciones. Y me digo que si así piensan los escritores, cómo lo harán los sicarios del poder. Habremos llegado a un punto en que la intromisión mía o de cualquiera en el ámbito del saqueo nacional ya no se acepta. Tanta el ansia de omnipotencia, la angurria, que las opiniones opuestas a la acción de los plurinacionales, ya se consideran ataques insoportables. Los que otrora se incendiaban en protestas, hoy desean preservar el estado de cosas, donde ellos poseen todo y los demás nada, con un discurso que envidiaría el fascio. Los argumentos ya ni siquiera son falaces, deambulan en el campo de lo frenético, de anhelar una industria de droga que vaya en ascenso constante, sin siquiera pensar que para la mentada producción récord se tendría que talar la selva entera y que el destino de semejante aberración acabaría con cualquier vestigio de país, etnia, cultura, u otro sustantivo que gusten mencionar. Oigo cosas que ponen los pelos de punta, el retorno de Hitler con mazos prehistóricos, el nazismo calzado de abarcas y espíritu preletrado. En nombre de la pobreza. 

Cierto que existe disidencia, pero ante ella se agita como amenaza la masa campesina dispuesta a no perder prebendas. Hablamos de un grupo humano, antes siempre explotado y desconsiderado, al cual se ha ofertado una suerte de carta blanca que se dispara tangencialmente por rumbos que minan lo poco logrado en doscientos años de historia. Se permite el contrabando, linchamiento, narcotráfico, y demás accesorios delincuenciales. Creen los gobernantes que luego de haberse deshecho de toda oposición podrán controlar algo que pronto se les irá de las manos, que fragmentará incluso su propio poder. Para entonces estaremos por debajo de Haití, a la par de Ruanda o del Darfur sudanés. El precio a pagar por el encono y la ambición de los de arriba será la pérdida definitiva del país en beneficio de las mafias de la droga para quienes los títulos de gobierno no importarán y donde presidentes, a la par que peones, han de jugar papel de simples fichas. 
 
Persistencia de eternidad que se desboca hacia un foso dantesco. Qué más quisiera Evo Morales, a quien quitan responsabilidades, que ya no hubiese maestros, que nadie hablara idiomas ajenos al núcleo duro de los dos grupos indios mayoritarios, con preeminencia aymara, que su extraño nombre y su apellido reemplacen la odiada presencia del blanco en las figuras de Bolívar, Sucre, Murillo…, y sea su busto impenitente y burdo, junto a los Choquehuancas y etcéteras, cuya única gloria es la destrucción, los nuevos sujetos de culto. 

Lo hemos visto ya, en Camboya para ser precisos, y allí nos encaminamos, a la matanza que sueñan hacer los cocaleros con el resto de la población mestiza, para lanzarse al desenfreno de la droga, a un universo que no sabrán manejar, y donde resultarán al fin siendo los mismos asnos de carga de siempre, bajo la férula de otros patrones que esta vez no perdonarán errores, donde el castigo deviene en muerte y donde rebuznos de nacionalidad, de glorias pasadas, de Tawantinsuyus no han de permitirse. A producir, producir, coca, cocaína, hasta que el estigma de Camboya se torne en contra de ellos también para juntar sus calaveras plurinacionales a las de los demás.
 
El fin del mundo, una opción que visualizan bien los profetas del odio. Dante redivivo, aunque sepamos que en el siglo XXI salidas tales, en medio de una globalización ineludible, no han de llegar a concretarse, que algo de instinto superviviente queda, que a la larga esta historia de Hitler y el doctor Goebbels, trasladada al Ande, no puede prosperar, que los vociferantes tendrán que callarse.

Maestros analfabetos, jueces sin título, alegran la visión del emperador Morales, que nada quiere saber ni tener de los blancos, excepto su práctico avión que dudo hayan construido sus parientes.    
 

domingo, 15 de mayo de 2011

qué "sofocón le habrá causado" a SE saber que Garzón no acepta su ofrecimiento. qué papelón anunciarlo primero, dándolo por hecho y resulta que...(Escribe Manfredo Kempff en El Día)

El Gobierno del Estado Plurinacional está entrando en una suerte de demencia marítima luego de que S.E. se dio cuenta que la diplomacia chilena lo había revolcado durante años a él, a su canciller, y a todos sus cónsules en Santiago, con el camelo ése de la “confianza recíproca” que se ajusta tan bien a la ingenua “diplomacia de los pueblos”, un aporte más de S.E. a las relaciones internacionales, que pasará a la historia con más pena y risa que gloria. Pues bien, cuando el pasado 23 de marzo, Día del Mar, sucedió lo previsto (que S.E. se diera cuenta que mejor le resultaba denunciar a Chile que abrazarse de él), no ha transcurrido un solo día en que no se distraiga la opinión de la gente hacia el asunto del Pacífico, hasta con costosas manifestaciones cívico-folclóricas, cursilonas y huachafas a morir, que han colmado las graderías del principal estadio paceño, llevando al borde de las lágrimas a una población engañada con un patrioterismo sacado de la manga en un dos por tres, que ha señalado a Chile como el próximo enemigo a descabezar. Y cuando al Estado Plurinacional y Multiétnico se le ocurre descabezar a alguien hay que andarse con cuidado, porque veamos la cantidad de encarcelados, procesados y exiliados que existen en el país por su pecado de no haber sido dóciles a los deseos de S.E. Para acobardar a Chile y para asustarlo S.E. había lanzado el notición: contratar al juez español Baltasar Garzón. Creyó el Gobierno del MAS que tal como Garzón tuvo en jaque a Pinochet en Londres, lo podría hacer con el derechista Sebastián Piñera. Esto parecía broma si no fuera que los bolivianos seguimos haciendo el ridículo y somos el hazmerreir en el exterior. Como todo lo que dice S.E. debe ser obedecido ciegamente por los empleados del Estado, y como todos tienen que ser complacientes con el “jefazo”, hasta el Vicepresidente Álvaro García Linera, reputado de muy inteligente, ya había declarado que los chilenos se pusieron nerviosos con el anuncio y que por ello recurrieron al insulto. No hemos oído insultos contra Bolivia desde el otro lado de la cordillera sino bromas y cotilleo. Los chilenos son irónicos y guasones, buenos para la “talla”, así que esto de contratar al español Baltasar Garzón para que defienda los derechos bolivianos de retorno al mar les ha debido causar mucha gracia. No nos fue bien contratando al general alemán Hans Kundt para que dirigiera la guerra contra Paraguay y dudábamos que nos fuera mucho mejor contratando a otro mercenario para que dirija una suerte de supracancillería marítima, que, imaginamos, sería la intención gubernamental. Kundt, por lo menos, amaba a Bolivia y quiso hacer lo mejor que pudo en el Chaco, equivocándose. El juez Garzón no conoce Bolivia ni por el forro, ni le interesa si no hay de por medio algunas víctimas de las dictaduras, y no creemos tampoco que el señor Saavedra, amo de la rimbombante Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima, le pudiera dar las lecciones diplomáticas e históricas que necesitaría para arrodillar ante el mundo a la diplomacia chilena. El problema es que S.E. sigue, desde hace más de cinco años, sin quién le aconseje bien. El miedo que le tiene su entorno palaciego hace que cualquier ocurrencia, por peregrina que sea, se cumpla a rajatabla. En el caso de Baltasar Garzón, era lógico que el anuncio de su contratación se debió hacer una vez que él hubiera aceptado el ofrecimiento y no antes. Finalmente Garzón no es un cacique originario cualquiera a quien S.E. pueda nombrar ministro o embajador a dedo como acontece en estos tiempos del “cambio”. Imaginamos el cabreo que habrá tenido don Baltasar al enterarse que desde Bolivia lo andaban buscando para que recupere un mar perdido en 1879. “¿Pero qué coño es esto?”, ha debido decir. Se habrá asombrado de que Bolivia sea mediterránea y de que Chile la hubiera enclaustrado a punta de bayoneta y tronar de cañón, para despojarla. Además, Baltasar Garzón, en su afición necrófila, estaba dedicado, hasta hace poco, a desenterrar osamentas de las víctimas del franquismo, asunto muy distinto a declararle la guerra a Chile, cuya principal universidad lo hizo doctor “honoris causa”, además. La avivada boliviana (¡pero si somos brillantes!) fue tratar de involucrar en nuestro pleito con Chile a un asesor de la Fiscalía del Tribunal Penal Internacional de La Haya, como Garzón. Cuando más bien ese cargo lo inhabilitaba para aceptar la oferta de S.E. Pero, además, el propio Garzón dijo que le era imposible dar contento a S.E. porque también asesorará a la OEA para el proceso de paz en Colombia. En tal situación, ni el oro de las repletas reservas del Banco Central podían tentar a este juez para meterse en semejante enredo. Claro, nuestra Cancillería estaba papando moscas, mientras que los diplomáticos mapochinos sabían que Garzón iba a rechazar de plano comandar la ofensiva diplomática marítima boliviana e influir en La Haya contra Chile. Triste papel nuevamente el que se hace, penoso efecto internacional, y un tema más para aquel libro que sabemos se presentará sobre las “evadas” en el último lustro.