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sábado, 1 de agosto de 2009

iar.noticias le dedica atención especial al conflicto en Honduras. ofrecemos a los lectores el segundo fragmento de su última presentación. Congreso


En la guerra desatada entre Obama y el Departamento de Estado, por un lado, y los halcones republicanos y el Pentágono, por otro, ambos "frentes" no ahorran munición en sus operaciones mediáticas de acción psicológica.

El fin de semana pasado, desde las usinas del Departamento de Estado salió un "comunicado" que anunciaba que el ejército hondureño respaldaba las "negociaciones de unidad" con el retorno de Zelaya al gobierno, las que inmediatamente fueron desmentidas por el jefe del estado mayor golpista, general Romeo Vásquez.

Las usinas conservadoras, entre ellas The Wall Street Journal,señalaron que desde el Departamento de Estado salían versiones orientadas a "fracturar" a las fuerzas armadas y al gobierno de facto de Micheletti.

Según una fuente citada por el diario Clarín, los representantes del Partido Republicano que viajaron a Tegucigalpa liderados por el diputado Connie Mack de la Florida para apoyar a Micheletti, se reunieron el domingo pasado en la embajada de EEUU en Tegucigalpa con miembros prominentes del establishment conservador hondureño.

"Mack informó luego que los presentes están convencidos que Micheletti aceptaría abandonar la presidencia, pero no que Zelaya regrese para instalarse en ella. Entonces una posibilidad es que Micheletti se retira, Zelaya regresa. Gobierna por una semana o dos. Y nombra un presidente interino hasta las elecciones que podrían tener lugar en octubre", dijo la fuente citada por Clarín.

El jueves, The New York Times, que apoya editorialmente a Obama, destacó que Micheletti tomó una posición diferenciada del resto de su gobierno y que aceptaría a Zelaya reinstalado en el gobierno para cumplir el período faltante.

El jueves, el embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, Hugo Llorens, confirmó que se reunió con el presidente depuesto Manuel Zelaya durante tres horas en las afueras de Managua.

"Hemos tenido oportunidad de hablar del panorama político y la forma en que está trabajando la comunidad internacional para restaurar la democracia en Honduras", dijo Llorens tras el encuentro pero no dio ningún detalle sobre el mismo.

De acuerdo con la versión del Times Roberto Micheletti "ha expresado su apoyo al compromiso propuesto por el presidente costarricense Oscar Arias que permitiría al presidente derrocado retornar al poder".

Según la enviada especial del New York Times a Tegucigalpa, Ginger Thompson, Micheletti llamó a Arias el miércoles para transmitirle su apoyo al plan de negociación advirtiéndole, sin embargo, que su posición no es compartida por otros actores del golpe.

En la misma versión, el presidente de facto le solicitó, por su parte, a Arias que envíe a Tegucigalpa un representante internacional (se barajó el nombre de Enrique Iglesias, el ex presidente del BID) o una comisión de notables para ayudarlo a lograr la conciliación nacional.

Un diplomático latinoamericano de la OEA -citado por la corresponsal en Washington del diario Clarín- dijo que la posición de Micheletti comenzó a cambiar cuando la propuesta de Arias, que tenía inicialmente 7 puntos, pasó a tener 12 e incluyó un punto que dice expresamente que si Zelaya regresa al poder no podrá volver a intentar una reforma de la constitución.

En una nueva movida del Departamento de Estado contra los halcones de Washington, el jueves el embajador de EEUU en Tegucigalpa, Hugo Llorens, confirmó que se reunió con el presidente depuesto Manuel Zelaya durante tres horas en las afueras de Managua.

"Hemos tenido oportunidad de hablar del panorama político y la forma en que está trabajando la comunidad internacional para restaurar la democracia en Honduras", dijo Llorens tras el encuentro.

En la realidad -y como producto de las presiones de uno y otro lado- las negociaciones de Zelaya con los golpistas siguen paralizadas.

En lo que parece ser -según la BBC- un intento de ganar tiempo, el gobierno de facto de Honduras expresó que desea iniciar un diálogo dentro del país para resolver la crisis que fue generada tras el golpe de Estado que expulsó a Manuel Zelaya de la presidencia y del país.

Según la BBC, aparentemente cediendo a la presión de Estados Unidos, Micheletti afirmó este jueves que muchos hondureños podrían jugar un papel clave en la búsqueda de una solución a la crisis que vive el país.

Aún así -según la cadena-, el gobierno interino,, mantiene firme su oposición al regreso de Zelaya al poder, elemento que es parte de la propuesta de acuerdo que presentó el presidente Arias.

En términos de la realidad el conflicto parece no tener solución a la vista.

Los demócratas, con Obama y el Departamento de Estado, apuestan a una "salida negociada" con Zelaya presidiendo un "gobierno de unidad" hasta las elecciones, y los republicanos, con los halcones conservadores del Pentágono, quieren que Micheletti sea quien convoque a elecciones sin la presencia de Zelaya en el gobierno.

En consecuencia las operaciones de acción psicológica (vendidas como "información objetiva") continúan alimentando la chismografía de los medios de comunicación que toman posición por uno u otro lado de la guerra interna de republicanos y demócratas por el control del proceso hondureño.

Una guerra que ya asomó a la luz pública con la carta de los halcones parlamentarios al Departamento de Estado.

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