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domingo, 19 de febrero de 2017

Andrés Gómez suele ser meticuloso a tiempo de fundamentar sus razones, en este caso sobre el 21F. satisface que lo explique tan claramente en tres grupos, democráticos, constitucionales y de aspectos morales. atención jóvenes leer con atención y luego salir el martes 21F para hacer acto de presencia cívica.

Hubo y hay marchas por pegas, marchas por aumento salarial, marchas por intereses sectarios, marchas por la coca que se va al narco, marchas por un programa de TV, marchas por ambiciones personales "contrabandeadas” en colectivos sociales y también marchas sólo por joder; pero es la primera vez en Bolivia que habrá este martes 21 de febrero (21F) una marcha en defensa del voto popular, fuente de origen y poder de todo gobierno democrático.  
 
Y también ese mismo día, por primera vez, habrá una marcha para desconocer el voto. Ni los dictadores habían armado algo igual. En este bando estarán los masistas, inspirados en su guía, el presidente Evo Morales Ayma, que en días pasados advirtió que no quisiera llegar a anular el voto del referendo. En palabras sin edulcorantes quiso decir que le vale un pepino el voto de ustedes que le dijeron No el 21 de febrero y le adelantaron la invitación para que se vaya a su casa al mediodía del 22 de enero de 2020, porque ese día terminará su contrato con el pueblo.
 
¿Algún presidente de la era democrática había osado desconocer el voto del pueblo regulado en la Constitución? No, entonces cómo se explica que un presidente surgido de las urnas mande al tacho de la basura precisamente esas urnas que lo llevaron a palacio. Si no respeta la fuente de su poder, no te respeta ni respeta la democracia.
 
Ante tamaña osadía, que huele a tiranía, ciudadanos y ciudadanas tienen las siguientes razones para salir a marchar el 21F.
 
Razones democráticas:  
 
Bolivia eligió como sistema de gobierno y forma de vida la democracia, que en resumen tiene tres componentes: reglas, voto y prácticas. 
 
La regla se materializa en una Constitución que establece las condiciones o requisitos del voto, a través del cual cada persona delega parte de su soberanía al gobernante elegido, a quien a cambio le impone como su servidor o empleado prácticas democráticas, entre ellas, concertación, transparencia y, por supuesto, respeto a la voluntad soberana manifestada en el sufragio.  
 
El presidente Morales tiró hasta este momento al inodoro la Constitución, el voto y las prácticas democráticas. Y, como bien sabes, la diferencia entre un tirano y gobernante democrático es simple: éste respeta los tres componentes de la democracia, aquel no. 
 
Este martes unos marcharán en defensa de la democracia y los masistas para herirla de muerte. 
 
Razones constitucionales:
 
La Constitución no es más que el límite del ciudadano al poder. No sólo contiene reglas, postulados, sueños, aspiraciones, utopías, sino un acuerdo de convivencia. 
 
Justamente, parte de ese acuerdo es el artículo 168, que establece para el presidente y vicepresidente una sola reelección y un periodo máximo de 10 años en el gobierno. 
 
Además, la Constitución recoge principios de la cosmovisión de los pueblos indígenas, entre ellas la rotación en los cargos públicos por tres motivos: 1) garantizar igualdad en el ejercicio del derecho político de participar en la conformación de un gobierno; 2) evitar que una autoridad privatice un espacio público y lo disponga, use y goce como si fuera suyo por la cantidad de años que permanece en un cargo; y 3) facilitar el control social y la transparencia.
 
Los masistas marcharán por la violación a la Constitución que redactaron ellos mismos; los ciudadanos, por el respeto a ella.
 
Razones "Morales”:
 
Evo Morales juró respetar la Constitución y prometió en al menos tres ocasiones no ir a la reelección, sino retirarse a su chaco, abrir un restaurante y respetar el voto. 
 
El 21F los ciudadanos que marcharán le exigirán que cumpla su palabra, porque es un deber moral constitucionalizado ama llulla (no mentir). Los masistas marcharán para que su jefe viole su propia palabra.   
 
¿En cuál de las marchas participarás? De tu decisión depende que la democracia siga respirando. 
 
"No te detengas”, diría el poeta Walt  Whitman, "no permitas que nadie te quite el derecho a expresarte que es casi un deber (…), no caigas en el peor de los errores: el silencio (…), no podemos remar en contra de nosotros mismos: eso transforma la vida en un infierno”. 

Andrés Gómez Vela es periodista.

martes, 7 de febrero de 2017

sobre Derechos Humanos y Democracia discurre el acertado razonamiento de Javier Paz García que marca las características de ambos conceptos que conviven aunque sacrificando los primeros en favor de un Estatismo que crece, abruma y protege al poderoso.

Existe mucha confusión con los conceptos de democracia y derechos humanos. Mientras la mayoría de la gente considera que los derechos humanos son una serie de privilegios y dádivas que tiene que otorgar el Estado, otros creen que la democracia es casi un sinónimo de derechos humanos. 

La libertad de elegir y ser elegido para un cargo público es uno de los derechos que tenemos como ciudadanos, pero no es el único y aunque un régimen democrático por su naturaleza tiende a ser más respetuoso de los derechos humanos que un régimen no democrático, la democracia por sí sola no garantiza el cumplimiento de tales derechos. Y es que mientras la democracia es el gobierno de la mayoría, los derechos humanos son la garantía de protección de la vida y la libertad de las personas, protección que un Estado debe procurar contra los caprichos de los gobernantes de turno e incluso contra los caprichos de la mayoría.

Para demostrar la diferencia entre ambos conceptos, no hace falta más que ver los regímenes de Hugo Chávez, en Venezuela; Cristina Fernández, en Argentina, o Evo Morales, en Bolivia. De ninguna manera se puede discutir la naturaleza democrática de estos regímenes; conquistaron el poder en elecciones libres y mantuvieron una alta popularidad durante sus mandatos. Y, sin embargo, cometieron violaciones a los derechos humanos de manera sistemática y premeditada. La libertad de expresión (y su corolario, la libertad de prensa) y la propiedad privada fueron sus principales víctimas, pero también hubo persecución política, terrorismo de Estado, asesinatos y homicidios que configuran una serie larga de violaciones de los derechos humanos y, a pesar de todo esto, mantuvieron el apoyo de la mayoría de los votos.

Históricamente, el mayor violador de los derechos humanos ha sido el Estado, incluso en los regímenes democráticos. El principal rol de una Constitución debería ser limitar el poder del Estado y proteger las libertades individuales. Lamentablemente muchas constituciones hacen lo contrario: agrandan los poderes del Estado a costa de la libertad de las personas. La vigencia democrática, aunque necesaria, no es suficiente para garantizar la vigencia de los derechos humanos y, como los ejemplos anteriores lo demuestran, la mayoría del pueblo puede circunstancialmente apoyar y ser cómplices de gobiernos que hacen de la violación sistemática de los derechos humanos una política de Estado