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domingo, 22 de agosto de 2010

uno de los más filosos articulistas Manfred Kemp de El Dia, nos muestra el camino de Evo "hacia el totalitarismo" las señas son inequívocas

La marcha hacia un totalitarismo en Bolivia no se detiene de ninguna manera; menos todavía, cuando defenestrada la anterior Corte Nacional Electoral, en la que confiaba el pueblo porque el margen de fraude era escaso, surgen temores justificados. Está vigente ahora, por mandato constitucional, el Órgano Electoral Plurinacional y con eso nos la veremos canutas.
Una prueba de esta grave situación es que el nuevo Tribunal Supremo Electoral emerge con tres vocales elegidos por la Asamblea Legislativa de entre simpatizantes del MAS, cuando no, en el caso de uno de ellos, que ha reconocido su abierta filiación masista y que al momento de jurar lo hizo con el puño izquierdo alzado. Aparte de que el “tapado” elegido a dedo por S.E. preside el tal Tribunal. Es el acabose.
Consumada la toma del organismo electoral por el Gobierno y reuniendo así, en sus manos la suma de todos los poderes – Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Electoral – es ocioso pretender que alguna candidatura de oposición al MAS pueda vencerlo en una puja electoral. La limpieza en el sufragio ha desaparecido del todo y se da paso al fraude total. De ahora en adelante, la democracia no será un juego político entre las distintas tendencias sino entre las diferencias que puedan surgir dentro del partido oficialista (como sucedió con el MNR en la década de los años ‘50 y ‘60) donde la oposición, como se entiende tradicionalmente, estará excluida.
La oposición servirá sólo para que el Gobierno proclame que existe democracia en Bolivia. Los opositores que acudan a votar certificarán que los bolivianos vivimos en un estado de derecho. Es decir, que ir a las urnas no será otra cosa que hacerle el juego al partido oficial, dar legalidad a un atentado contra la nación de una naturaleza inconcebible.
Además, no se debe olvidar que el abuso del oficialismo ha llegado tan lejos, ha desfigurado tanto la democracia, que los candidatos adversarios que vencen al MAS están a merced de ser defenestrados, sin previo proceso judicial. Basta la acusación formal de un fiscal sobre corrupción, fraude, o lo que sea, para que un gobernador, alcalde o parlamentario, sea destituido sin más trámite. Sabemos de cinco alcaldes que han sido destituidos hasta la fecha en lo que va del año. Y existen gobernadores amenazados de igual manera, entre otros el nuestro, Rubén Costas. Mientras tanto, el Gobierno los reemplaza con personajes afines al MAS que pueden perennizarse en el puesto. Esto es un robo que nunca había tenido antecedentes similares en Bolivia.
¿Qué se puede hacer en estas circunstancias? Creemos que muy poco ante la apariencia de legalidad. Y pensamos que muy poco porque ya se ha impuesto el unipartidismo en Bolivia copando todos los poderes. El partido único es un hecho que no sorprende a nadie, si se recuerda que ya había anunciado Evo Morales que tenía el Gobierno pero que deseaba el Poder pleno. Ahora, huelga decirlo, el poder absoluto está en manos del S.E. y de su Movimiento.
En este empeño ha tenido mucho que ver el vicepresidente García Linera quien ha montado una sibilina estrategia de captura del mando que le permitió el respaldo de la masiva votación de campesinos, cocaleros, empleados, obreros, y clase media arruinada, sin empleo. Esa es la democracia y de esa forma, haciendo campañas millonarias en publicidad, y últimamente, con entrega de obras hasta inconclusas y ajenas, esos votos, que los sabemos pasajeros, le han dado todo el poder al partido oficialista. Son los riesgos que se corren en un sistema mañoso que busca eternizarse.
Mala cosa es anular al adversario y no dejarle una salida a través del voto. Es como acorralar al jabalí. Las experiencias históricas han demostrado mil veces que al vencido se le debe dejar siquiera un resquicio para que respire, una posibilidad de lidiar con cierta esperanza para que no embista de manera suicida. En Bolivia los adversarios políticos han pasado a convertirse en enemigos sin ningún derecho a pataleo.
S.E. llegó al Gobierno por la enorme votación que obtuvo. Esa votación la ganó limpiamente. Ganó con una Constitución tradicional, si cabe el término. La mala imagen y el fracaso de los partidos en retirada sirvió para que S.E. asumiera el mando sin la menor traba. Ahora don Evo, aquél que clamaba por un juego limpio, juega sucio. Aprovecha las circunstancias para asestarle un golpe a una democracia que nunca le gustó. Al S.E. le fascina el poder, no la democracia; le gusta mandar, no gobernar. Y ahora trata de asegurarse que eso no cambie nunca.
¿Valdrá la pena volver a sufragar en una nueva elección? No conviene de ninguna manera. Como están repartidos los naipes sería, simplemente, dejarse tomar el pelo por jugadores tramposos.

viernes, 6 de agosto de 2010

toda la prensa. las dos grandes cadenas han puesto de relieve la carrera armamentista de Evo que está instruyendo milicias en todas las ciudades

La Prensa, El Deber y EFE.- La orden para el entrenamiento militar de civiles de los movimientos sociales, acatada desde el lunes en reparticiones castrenses de Santa Cruz y Cochabamba, generó ayer más polémica. El Vicepresidente y el Ejército la defendieron, mientras que ex comandantes, la Iglesia Católica, políticos, cívicos y analistas criticaron y definieron como irregular el curso Entrenamiento de Patriotas.

El comandante de la Séptima División del Ejército, general Herlan Ampuero, dijo a la red PAT que desde el lunes participan en el programa centenares de personas de diversas clases sociales, entre ellas miembros de grupos indígenas. “Estamos pasando con varios ciudadanos que han venido a la guarnición de Cochabamba, hasta ahora tenemos alrededor de unas 200 o 300 personas”.

El comandante de la Octava División con base en la región oriental de Santa Cruz, el general Ramiro Siles, señaló que la instrucción a los civiles es para “defender la patria ante cualquier eventualidad” y aclaró que el curso se aplica todos los años en el territorio nacional y consiste en un adiestramiento en lo teórico y práctico.

El vicepresidente Álvaro García Linera confirmó ayer el inicio del programa y dijo que “se inscribe en esa necesidad” de las Fuerzas Armadas “de ampliar la base de formación cívica que es obligación dar a los ciudadanos”. Comentó que la instrucción no debe ser interpretada “de ninguna otra manera” porque las Fuerzas Armadas ya cumplen con esa actividad con el servicio militar obligatorio para los jóvenes.

El almirante Jorge Zabala, comandante castrense entre 1999 y 2000, dijo: “Pueden capacitar desde el punto de vista cívico patriótico, pero en función de algún objetivo concreto”. El ex comandante José Luis Cabas (2009-2010) subrayó que este curso “no está regido, no sé bajo qué instrucciones están haciendo y debe haber algún reglamento que los ampara, ya que sólo se llama a los reservistas para épocas de peligro de confrontación bélica”.

El sacerdote Marcial Chupinagua, portavoz del cardenal Julio Terrazas, declaró a PAT que este plan crea “un clima de constante apronte, guerra, desconfianza e inestabilidad que no es favorable ni positivo para un país que quiere construirse con base en la unidad y vencer flagelos como el narcotráfico, corrupción y la pobreza”.

“Gastar en armas es despilfarrar los pocos recursos que se tienen y fomentar un espíritu de constante confrontación”.

Por su parte, el presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Núñez, sostuvo que a la gente se le debe enseñar “a leer, a escribir y a trabajar, y no a matar”. Núñez manifestó que esta instructiva de entrenar a civiles contradice el artículo 10 de la Constitución Política del Estado, que declara a Bolivia como un Estado pacifista.

El programa está al margen de la CPE

El constitucionalista Carlos Alarcón señaló que el entrenamiento militar que reciben civiles en las unidades militares del Ejército es irregular porque se encuentra al margen de las disposiciones legales de la Constitución Política del Estado y la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas (LOFA). Para este experto, la preparación de los efectivos militares sólo debe ser para quienes están en servicio o cuando alguien ingresa en la carrera militar. “Ésos deberían ser los únicos casos en los que un ciudadano puede recibir prácticas militares, fuera de eso, imposible, es bastante irregular y contrario a las propias normas vigentes del país”. Señaló que en caso de una emergencia bélica se convoca a los reservistas para que recuerden el manejo de las armas. “(Se los convoca cuanto) el país está en guerra, y ahora no es el caso de Bolivia”.

Opinión

“Es un deber de todo ciudadano cumplir deberes cívicos. Este tipo de actividades, tengo la impresión, tengo la lectura, que se inscriben en eso de la necesidad de las Fuerzas Armadas de ampliar la base de formación cívica, que es su obligación dar a los ciudadanos bolivianos, no hay que interpretarlo de ninguna otra manera, simplemente es la ampliación de la base de instrucción cívica que regularmente cumplen las Fuerzas Armadas en nuestro territorio”.

Álvaro García Linera / Vicepresidente de Bolivia

“Deben explicar este plan, porque nos preguntamos si el objetivo es crear fuerzas paramilitares de apoyo al Gobierno, porque no podemos concebir que los civiles estén recibiendo instrucción militar. No sabemos cuáles son los fines que se tiene. Nos dicen que es para servir a la patria, pero creemos que ése no es el propósito de esta instrucción que están realizando las Fuerzas Armadas, por eso queremos saber qué sucede y deben informar”.

Germán Antelo / Senador opositor

“La población debe aprender a leer, escribir y trabajar, y no a matar. Esta instructiva de entrenar militarmente a civiles contradice el artículo 10 de la Constitución Política del Estado, que declara a Bolivia como un Estado pacifista, que promueve la cultura de la paz y rechaza toda guerra de agresión como instrumento de solución a los diferendos y conflictos. El adiestramiento militar a civiles fuera del servicio militar constituye un riesgo para la sociedad”.

Luis Núñez / Comité pro Santa Cruz

“ Hace más de un año las autoridades acusaron de terroristas a jóvenes vinculados a la oposición cuando entrenaban en prácticas militares, y ahora llaman patriotas a los oficialistas que reciben instrucción militar. Que un grupo de estudiantes vaya a entrenarse, que les enseñen a disparar, me parece terrible, y me parece terrible que los opositores vayan de corte. Antes eran terroristas, ahora entrenando de esa manera son patriotas”.

Ninoska Lazarte / Presidenta Concejo Municipal de Cochabamba

domingo, 1 de agosto de 2010

en su columna vertebral Carlos Mesa nos está mostrando el camino al absolutismo anunciado como "la quinta etapa" de García Linera

El gobierno del presidente Morales protagoniza un momento fundamental de la historia contemporánea del país, que se ha basado en un proyecto nacional de largo plazo apoyado en dos premisas; la demolición total del pasado y la fundación de una nueva estructura estatal que rediseñe todo.

La ambición de tal premisa excede con mucho las bases teóricas en que se fundamenta y –salvo contadísimas excepciones-- la capacidad del equipo que pretende llevar adelante tal empresa.

Juegan además en contra del proyecto, las debilidades de sus pilares. Hay muy poca relación entre lo que se predica y lo que se hace y es cada vez más evidente que las viejas prácticas de la peor política, han contaminado buena parte del gobierno y el partido del Presidente.
En este enmarañado escenario aparece el Vicepresidente y en un discurso que desnuda su arquitectura intelectual, define las etapas históricas del “proceso” que vivimos (uso la palabra de connotación equívoca de modo deliberado). Para el segundo mandatario, en medio de este atolladero en el que se debate la aplicación de la Constitución, todo está más claro que el agua. En su intervención explicó cómo debe entenderse lo ocurrido desde que Morales se convirtió en protagonista de la política nacional. Para ello y con su característico didactismo, dividió ese proceso en cinco etapas (uno tiende al símil de “las espadas”, pero es preferible no caer en tentación). Etapa 1: Construcción del instrumento político. Etapa 2: Toma del poder por la vía electoral, desde la primera incursión de Morales como candidato a diputado, hasta su elección en 2005. Etapa 3: Ascenso al gobierno. Etapa 4: Derrota –aplastamiento, en los términos que le gustan más al Vicepresidente-- de la oposición. Etapa 5, la que está a punto de comenzar: Construcción del poder total, económico, político y cultural. El recetario no permite confusiones.

Economía en manos (casi exclusivas) del Estado con su pilar central en la obsesión industrialista tan cara al marxismo del siglo pasado y tan frágil en los días del calentamiento global, a la que debe sumarse el control absoluto –del Estado, por supuesto-- de las materias primas. Los sindicatos, no las Pymes, ni las medianas ni grandes empresas, menos los empresarios privados, son los destinados a lograr capacidad económica y hacerse cargo de la producción. ¿Alguna duda?

El poder político total (todo es total en la lógica de una dictadura) debe conseguirse a través del control social, la hidra de las mil cabezas que no responde a nadie sino a sí misma, aspecto que el Vicepresidente debía tomar muy en cuenta. Ese supra poder popular tiene su base en el poder ejercido por las masas, pero –casi sobra decirlo-- pensado por la elite que conduce este proceso.

El poder cultural no es otra cosa que el control –total, no lo olvidemos-- del pensamiento de los bolivianos. Formar ideológicamente a los dirigentes, es decir, convertirlos en instrumentos, en piezas, en correas de transmisión de una sola ideología, la de la “revolución”. Cuando habla de cultura, en realidad habla de dominio ideológico sobre el conjunto de la sociedad, no de la condicional esencial de los seres humanos, la del pensamiento individual, la creación, el debate, la duda fecunda, la diversidad. ¿Cómo encuadra el segundo mandatario semejante propuesta con la teoría de la condición multicultural del Estado plurinacional? Vaya uno a saber…

Es casi imposible entender este discurso y esta propuesta sin conocer la historia del marxismo, pero sobre todo la del socialismo real. Jacobinismo y estalinismo son dos pisos de la casa teórica de García Linera, que por supuesto, por si queda algún despistado aún, se construye sobre una plataforma puramente funcional. En este caso, la democracia tal como la entendimos en 1982, tal como la concibieron quienes creían en el hombre multidimensional, en el derecho a pensar libremente, en la conciencia libre, en la dignidad a partir del individuo y en la interrelación de éste con el otro en la sociedad, que permite su construcción armónica sobre la diferencia, sobre la libertad, no es ni medio ni fin. Se trata de la abstracta libertad, de la justicia idílica de la comuna. Aquí hay que olvidarse de la libertad cotidiana en la que se conjuguen derechos y deberes, en la que la construcción de justicia, equidad, inclusión y vida realmente humana, son la esencia. Pareciera que nunca vivimos los miles o millones de muertos de la Francia de Robespierre, de la Unión Soviética, de la China Popular, o de Camboya.

El discurso comentado, uno de los más importantes pronunciados por el jefe del gobierno, no se compadece en absoluto con la idea de democracia que es en este caso un producto que lleva la leyenda: “Úsese y tírese”, pero sí con esa gran falacia que se denominó y se denomina todavía en unos pocos lugares del planeta como “democracia popular”, que tiene de democrático el marbete y nada más.

García Linera propone un proyecto totalitario de futuro. ¿Evo Morales y David Choquehuanca, el más lúcido de los colaboradores del Presidente, suscriben en su integridad tal proyecto? Por ahora, las tuercas de ese sobrecogedor experimento de ingeniería social sobre nuestras espaldas, están siendo aceitadas.

El autor fue Presidente de la República