Páginas vistas en total

lunes, 22 de mayo de 2017

con 20 años en el servicio exterior y experto en finanzas internacionales Julio Alvarado emite juicios lacerantes. estamos por encima de las cifras de deuda externa que ofrece el Gobierno. Evo afirma que estamos bien y entonces la pregunta es, "de dónde viene el dinero" será el circuito coca cocaína que genera ingresos? en todo caso dice el estudioso, hace falta un "sinceramiento y que se diga la verdad".




Julio Alvarado | Rafael Sagárnaga L.
Julio Alvarado | Rafael Sagárnaga L.

Julio Alvarado: “Bolivia ya debe más de $us 16 mil millones”


EVALUACIÓN | EL ANALISTA CONSIDERA QUE EL GOBIERNO ENFRENTA UNA CRISIS ECONÓMICA CONTRAYENDO DEUDA, AGOTANDO RESERVAS E INCREMENTANDO EL DÉFICIT FISCAL. PIDE QUE SE ABRA EL DEBATE SOBRE LOS ALCANCES DE LA ECONOMÍA ILEGAL.

El economista Julio Alvarado no ahorra críticas a la política económica del Gobierno. Asegura que siguió los mismos pasos que la dictadura de Hugo Banzer e incluso que proporcionalmente los superó. En este diálogo con OH! remarca los riesgos de un excesivo endeudamiento y una grave dificultad para asumir medidas urgentes. 

OH!: ¿Está Bolivia en crisis económica?
Tenemos los siguientes datos: ya vamos por el tercer año con déficit fiscal y que se va incrementando. En 2017 puede que lleguemos a un 8 o 10 por ciento de déficit fiscal, un indicador que ya debe preocupar mucho. Luego, nuestras exportaciones cayeron en más de una tercera parte, sea hidrocarburos, construcción, agricultura, minería, etc. Tercero, nuestras Reservas Internacionales Netas también cayeron en más de un tercio. Entonces, si todo eso va cayendo, ¿cómo es posible que la economía boliviana siga creciendo?

No hay explicación lógica. Las autoridades atribuyen el crecimiento a “la demanda interna”. Pero entonces hay que preguntarse: ¿qué sustenta la demanda interna? ¿De dónde viene ese dinero si los sectores están deprimidos, si se están contrayendo? Entonces, habrá que hablar de aquello de lo que no se ha querido hablar en estos años. Hagamos un estudio serio sobre la economía del circuito coca-cocaína para ver cuál es su peso. Porque si todo se cae y seguimos creciendo, entonces hay otros sectores que hacen que esta pérdida de los sectores formales no repercuta en la población. No solo ello, sino que además son sectores que tienen un peso específico muy fuerte y permiten que la economía nacional crezca.

OH!: ¿No entra en ese crecimiento la adquisición de deuda con la que acuñan esos bajones en las exportaciones y demás?
La deuda es otro de los escándalos de este Gobierno. Cuando Evo Morales asumió el poder, la deuda real del país era de 1.830 millones de dólares. En papeles la deuda era de 5.000 millones de dólares, pero en papeles, porque hasta el año 2005 ya se había negociado la condonación. Y nos condonaron alrededor de 3.100 millones de dólares. Pero en este momento, hemos pasado los 12 mil millones de dólares de deuda.

OH!: El Gobierno señala que son menos, algo así como 8.000 millones de dólares.
Es porque el Gobierno calcula como quiere. Nos dice: “Sólo tenemos 8.200 millones de deuda”. Evidentemente, pero ésa es sólo la deuda desembolsada, el dinero que ya nos han entregado. Pero hay que añadir todavía la deuda que no se les ha desembolsado. Eso ya está firmado, oleado y sacramentado y suma alrededor de 3.800 millones de dólares. Con eso superamos los 12 mil millones  y todavía hay que sumarle la deuda interna, y entonces sobrepasamos los 16 mil millones de dólares. Ésa es la realidad, Bolivia ya debe más de 16 mil millones de dólares.
Por eso cuando dicen que nuestra economía está bien, uno se pregunta: ¿qué está bien? Si hay más deuda, más déficit, menos exportaciones y hasta nuestras importaciones han caído, entonces, ¿qué está bien? No hay lógica, salvo que estemos viviendo de la economía ilegal.
Es una deuda récord, la más alta de nuestra historia.

OH!: Entonces la relación deuda frente a Producto Interno Bruto (PIB) también ya constituye indicador de crisis, ¿no es así?
Claro, los organismos internacionales señalan que cuando la deuda supera al 50 por ciento del PIB ya hay que preocuparse. Si llegamos a los 16 mil millones de dólares, entonces hemos superado ya 50 por ciento de nuestro PIB.      

Claro que alguien dirá que EEUU o Japón tienen deudas superiores al 50 por ciento de su PIB o mucho más, pero son potencias donde todo el mundo quiere ir a invertir. En cambio nadie se está peleando precisamente por venir a invertir a Bolivia, ni mucho menos.

OH!: Y en ese escenario de deterioro marcado, ¿se puede prever cuándo se vendría un colapso si no se corrige el rumbo de la economía boliviana?

Es, por ahora, muy difícil. Actualmente tenemos cerca de 9.500 millones de reservas internacionales que el Gobierno seguramente se las va a gastar para que no sintamos la crisis. Ahora no se siente la crisis porque el Gobierno está metiendo dinero en base al endeudamiento y las reservas. Es una de las formas con las que está amortiguando, forma que, eso sí, no alcanza para el crecimiento.

Todo dependerá de los precios del petróleo, de los minerales, de la soya y también de la lucha contra el narcotráfico en América Latina. De hecho, los países vecinos, Brasil, Perú, Argentina, Chile, están muy preocupados con el tema narcotráfico y el papel que está jugando Bolivia en ese escenario. Pero en suma, de esos factores dependerá cuán rápido el Gobierno gasta las reservas, nos endeuda más. De eso dependerá cuándo el ciudadano empiece a sentir la crisis, aunque algunos sectores ya la están sintiendo.  

OH!: El Gobierno ha proyectado como alternativas de ingresos  los proyectos hidroeléctricos para exportar energía y la explotación del litio. ¿Cree que eso amortiguará el bajón en algún momento?
En el litio ya se han gastado más de 800 millones de dólares y hasta ahora no hay ningún resultado, es una inversión perdida. Luego, se habla de proyectos y más proyectos, por ejemplo en las hidroeléctricas. Pero vemos que hasta las empresas constructoras se están escapando, como en el caso de Miguillas.

Decir que se invertirá 5.000 u 8.000 millones de dólares no se ha reflejado en mejores ingresos. El caso de la planta de urea y amoniaco, se dice que se concluirá este año, pero no se ha construido el tren para transportarla. ¿Entonces en qué la sacarán? ¿En burros?

¿Hay mercados para esa producción? Y, peor aún, ¿tenemos gas para alimentar esa planta? ¿Siquiera se ha construido un gasoducto que llegue a la planta?

OH!: Pero ya se ha firmado acuerdos con algunos estados brasileños para la venta de combustibles y urea.

Son simplemente cartas de buenas intenciones, no son negocios reales consumados.

OH!: ¿Qué medidas considera que se deben asumir para frenar este bajón económico?

El que el Gobierno ya haya lanzado un plan de generación de empleos demuestra que ellos se dieron cuenta de la gravedad de la situación. Pero hacen falta otras medidas que técnicamente son fáciles de aplicar, pero el riesgo serían sus impactos sociales. Por ejemplo, variar el tipo de cambio ya es una necesidad. Pero para una medida así el ciudadano tendría que tener confianza en sus autoridades y en sus políticas.

En esos casos se puede tomar muchas medidas importantes. La gente sabe que, aunque las medidas sean duras, se las están tomando responsablemente. Pero en Bolivia nos han faltado demasiadas veces a la verdad. Recuerde que, en este tiempo nomás, nos dijeron que estábamos blindados, que nuestra economía estaba blindada y no iba a sufrir nada. Entonces la gente no confía en las autoridades. Hay que devaluar, ¿pero será factible? Se ha acostumbrado a los ciudadanos durante 6 años a que el tipo de cambio es inamovible. No sabemos qué tipo de reacción podría crear la devaluación de apenas un punto.

OH!: ¿Cómo están respondiendo al escenario de crisis global los países vecinos?
Bueno, todos los vecinos ya han devaluado sus monedas. La llegada de Donald Trump al poder ha fortalecido al dólar, está cada día más fuerte. Entonces los países vecinos decidieron devaluar sus monedas. Eso nos afecta porque sus productos empezaron a ingresar a Bolivia y a afectar a nuestros productores. Por ejemplo, el azúcar argentina y brasileña ingresa y hasta la están embolsando en sacos que tienen marcas locales. Eso al margen de la terrible competencia del contrabando en general.

Los vecinos también empezaron a reducir sus gastos, algo que acá no pasa, sino incluso todo lo contrario. Se está echando más dinero al mercado, ¿y con qué respaldo? Es una política muy peligrosa porque aumentan el déficit, disminuyen las reservas e incrementan la deuda. En ese marco, la pregunta es: ¿hasta cuándo podremos aguantar?
OH!: Hay quienes aseguran que la situación se parece a la que asumió el primer gobierno de Hugo Banzer, ¿está de acuerdo con ellos?

La política de Banzer fue replicada por el gobierno de Evo Morales: altos precios de materias primas, despilfarro y endeudamiento externo exagerado. Y eso que la proporción de endeudamiento de Banzer fue cuatro veces más sobre lo recibido, de 1.500 a 4.500 millones de dólares. El actual gobierno ya nos endeudó más de seis veces, de 2.000 a 12.000 millones. Y eso tendremos que pagarlo en algún momento.

Perfil
Julio Alvarado
Julio Alvarado estudió en la desaparecida República Democrática de Alemania. Allí obtuvo su licenciatura y maestría en economía política. Ejerce y ha ejercido la cátedra universitaria en universidades como la Mayor de San Andrés, Católica, Univalle y René Moreno, tanto en pregrado como en postgrado. También fue funcionario del servicio diplomático durante más de 20 años.

lunes, 15 de mayo de 2017

genial de parte del autor Julian, recordar la historia de la Bastilla con la cabeza del gobernador clavada en una lanza. debe recordar Maduro que lo de Venezuela es una Revolución, en la cual el pueblo caraqueño se jeuga la vida, aunque Maduro parezca no estar enterado y se pone al habla con las vacas, además de pajaritos...parece un pueblo abandonado. la situación es por cierto preocupante.


Mientras Venezuela arde


Julián Schvindlerman

Los venezolanos están abandonados. Abandonados por un Papa populista que les ha dado la espalda. Abandonados por los líderes latinoamericanos, que desoyeron los llamados urgentes de Luis Almagro para aplicar la Carta Democrática en la OEA

A Nicolás Maduro le vendría bien tener a mano un moderno duque de La Rochefoucauld. A él se dirigió el rey Louis XVI al anochecer del 14 de julio de 1789 con una simple pregunta: “¿Es esto una revuelta?”.

Aquella mañana parisina había comenzado con el ataque popular a la prisión de la Bastilla; en horas de la tarde, la multitud desfiló por la ciudad con la cabeza del gobernador clavada en una lanza. Respondió entonces el duque: “¡No, señor, es una revolución!”. No estoy seguro de que el país caribeño haya entrado ya en esa fase irreversible de su estadio histórico, pero la imagen de una estatua de Hugo Chávez tirada al suelo por una turba en Rosario de Perijá, próxima a Maracaibo, bien podría ser un presagio iconográfico de los tiempos políticos por venir.

El presidente de Venezuela no parece estar enterado del dramático momento que está atravesando el país. Sordo a los reclamos de su pueblo, está abierto sin embargo a platicar con animales. Durante una reciente visita a la Expo Venezuela Producción Soberana, dialogó con vacas, micrófono en mano. “Convoco desde ya a la Constituyente, quiero que voceros y líderes y productores del campo sean próximos diputados y diputadas de la Constituyente” dijo Maduro mirando fijamente a los mamíferos. “¿Me van a acompañar? ¿Me van a apoyar en la Constituyente?” indagó antes de marcharse, sin obtener respuesta.

Hay que ver el video para creerlo. Ya sabíamos que conversaba con pajaritos. “Les voy a confesar que por ahí se me acercó un pajarito, otra vez se me acercó y me dijo que el comandante estaba feliz y lleno de amor de la lealtad de su pueblo”, declaró el Presidente durante un acto en Sabaneta, ciudad donde nació Chávez.

El pueblo venezolano está desesperado. No tiene alimentos para sobrevivir, ni medicinas para curarse, ni dinero que valga ante una inflación galopante, ni seguridad policial para resguardarse de los criminales, ni un parlamento que pueda garantizar sus derechos, ni una corte de Justicia que intervenga en su favor. Los venezolanos están desahuciados, oprimidos y desconcertados. Y no menos grave, están abandonados. Abandonados por un Papa populista que les ha dado la espalda. Abandonados por los líderes latinoamericanos, que desoyeron los llamados urgentes de Luis Almagro para aplicar la Carta Democrática en la Organización de Estados Americanos (OEA) cuando se estaba a tiempo. Abandonados por la izquierda de limusina —Sean Penn, Oliver Stone, Michael Moore— que, ocupada como está militando contra Trump, se ha olvidado del adulado proyecto bolivariano.

Venezuela es primero un problema latinoamericano y después hemisférico. Sin embargo, ha sido Estados Unidos, y no los países latinoamericanos, quien ha estado imponiendo sanciones contra el régimen de Caracas. Comenzaron con Barack Obama en el 2014, tras la sangrienta represión de las marchas opositoras que dejaron 43 muertos y cientos de heridos. Luego Washington congeló los bienes que tenían en Estados Unidos funcionarios venezolanos vinculados con la represión y les anuló sus visados. En el 2015, Estados Unidos declaró a Venezuela una “amenaza a la seguridad nacional” y amplió las sanciones. Tras asumir el mando, Donald Trump continuó esta política. En febrero acusó y sancionó al vicepresidente Tareck El Aissami de ser un narcotraficante, y este mes anunció nuevas sanciones ni bien Maduro llamó a reemplazar la Constitución.

Ninguna nación latinoamericana puede ni remotamente mostrar un accionar semejante. Todo lo que pueden hacer es convocar a reuniones urgentes, emitir comunicados, respaldar a Francisco cuando desde Roma insta (otra vez) al diálogo, y mostrarse compungidos por el destino trágico de los venezolanos. ¿Acciones concretas? Muy poco. El secretario general Luis Almagro intentó movilizarlos, sacarlos de su sopor diplomático, forzarlos a hacer algo. En vano. Aun con Dilma Rousseff, Rafael Correa y Cristina Kirchner fuera del sillón presidencial, y con una nueva camada de líderes no populistas en varios gobiernos de la región, las naciones latinoamericanas no han hecho nada tangible para alivianar el padecimiento del pueblo venezolano. Hasta el Parlamento Europeo, desde Estrasburgo, aprobó al menos diez resoluciones de condena contra la represión y la violación de libertades del régimen de Caracas.

Eso es lo más lejos que han llegado las “naciones hermanas” en la OEA: han repudiado públicamente al gobierno caraqueño. Prestas para el comunicado de protocolo y la declaración conjunta de rigor, las naciones de América Latina no han hecho, hasta el momento, mucho más que eso por los venezolanos. Ofendido incluso ante este minimalismo diplomático latinoamericano, Maduro sacó a Venezuela de la OEA dando un portazo. Cuesta imaginar una situación más vergonzante para la región.

jueves, 11 de mayo de 2017

Arturo Murillo Senador del Estado Pluri, se refiere a la Subcomisión de DDHH del Parlamento Europeo que visitó Bolivia durante varios dias, de sus conclusiones que Bolivia corre el riesgo de caer en una autocracia, Evo copó los poderes e hicieron desaparecer "la separación de esos poderes". se refirieron a la situación de la prensa, de la oposición de periodistas perseguidos o despojados de sus medios para no criticar a Evo,


El MAS tras los pasos del régimen chavista para no rendir cuentas

Sin anestesia

Arturo Murillo

Cinco miembros de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo visitaron Bolivia, los días 18 a 21 de abril, y constataron la preocupante situación de la democracia boliviana, tras la reunión con el canciller Fernando Huanacuni, principales autoridades de la Asamblea Legislativa, representantes de 20 ONG y dirigentes de partidos políticos. El 3 de mayo, en la presentación del informe ante la entidad europea, dos europarlamentarios aseguraron que Bolivia corre el riesgo de caer en manos de una autocracia; el régimen de Evo Morales y sus partidarios que coparon los poderes públicos y, prácticamente, hicieron desaparecer la separación de poderes.

El eurodiputado Christian Dan Preda, presidente de la Comisión, quien visitó Bolivia, fue muy elocuente y contundente; él ya no habló del gobierno boliviano sino del “régimen” concepto que comúnmente se usa para referirse a gobiernos autoritarios y dictatoriales.

Los partidos de oposición, los diputados y senadores elegidos por voto popular hace tiempo  denunciamos que el gobierno democrático del MAS está rumbo a convertirse en una dictadura, como la que está viviendo Venezuela, pero varios de los medios de comunicación sometidos por el gobierno con millones de bolivianos mediante la publicidad están callando persistentemente las voces de alerta, a la vez varios medios independientes están siendo asfixiados económicamente por el régimen del MAS y estigmatizados de mentirosos, por lo que son castigados e excluidos de recibir la publicidad gubernamental, según reporte de Los  Tiempos https://shar.es/1FKEBy

Sin embargo, “el sol no se puede tapar con un dedo”, el grupo de diputados europeos tuvo que hacer la denuncia a nivel internacional sobre recrudecimiento de la democracia boliviana. El gobierno de Evo Morales acudiendo a la prédica “revolucionaria” y un barniz indigenista está en proceso de implementación de un poder absolutista, las consecuencias son centenares de exiliados, algunos periodistas encarcelados y perseguidos, líderes de partidos políticos enjuiciados y amedrentados constantemente por la justicia. Lo peor es que, el régimen de Morales empezó a perseguir a los ciudadanos que denuncian y manifiestan su rechazo a la corrupción en las redes.

En palabras del eurodiputado Dan Preda, el gobierno de Evo Morales “es un régimen que tiene una retórica revolucionaria pero su ‘revolución’ no va muy bien con la defensa de los derechos. Las ONG están muy preocupadas ante la forma en que el Gobierno se está comportando” (Página Siete, 7 de mayo, 2017).

La situación crítica de la democracia y de los derechos humanos en Bolivia se agravará ante la salida de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), que concluye su labor este año y el gobierno del MAS adelantó que no renovará el acuerdo con el organismo multilateral para que continúe trabajando y velando los derechos fundamentales en nuestro país. El excanciller David Choquehuanca advirtió que el “país no necesita oficina de DDHH”, registrado en http://correodelsur.com/politica/20170507_el-pais-no-necesita-oficina-de-ddhh.html

Sencillamente, al régimen de Morales le conviene que la OACNUDH salga de Bolivia con el fin de tener la vía expedita para endurecer la persecución y encarcelamiento de ciudadanos, periodistas y políticos de la oposición críticos y contestarios; sin la presencia de vigilantes imparciales de derechos humanos y políticos, el MAS seguirá por el camino del dictador venezolano Nicolás Maduro, a pesar del intento de la OEA que busca mediar y evitar la masacre de ciudadanos, quienes son atacados con tanquetas, armas de fuego y gases por la “guardia bolivariana” y grupos para-estatales chavistas. El régimen venezolano decidió salirse del organismo americano para seguir asesinando a quienes pidan nuevas elecciones.

De acuerdo a los datos de El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) hay más de 800 bolivianos que han pedido refugio por la persecución política del gobierno de Evo Morales.

Algunos medios de comunicación denunciaron que la administración de Morales carga en la espalda más de 70 muertos en diferentes circunstancias y acciones políticas, desde los fallecidos en Calancha, la muerte del estudiante Cristian Urresti en Cochabamba, Porvenir, dos jóvenes colonizadores ultimados con arma de fuego en Caranavi, mineros muertos a bala en protestas el año pasado y otros, en las que no se hicieron justicia.

Actualmente, la totalidad de los líderes de la oposición están enjuiciados políticamente, al igual que algunos periodistas críticos al régimen están perseguidos sino echados de sus fuentes laborales, por influencia del gobierno del MAS.

La situación de los derechos humanos en Bolivia está ingresando a un período crítico, el Defensor del Pueblo, elegido por el MAS, calla y se hace de la “vista gorda” de los abusos del Gobierno. ¿Por qué persigue el régimen de Evo Morales? La respuesta es simple, el masismo está en camino de acabar con quienes denuncien, rechacen y resistan la perpetuación en el poder porque la re-re-reelección de Morales es un asunto de vida o muerte para los masistas con el objetivo de evitar la rendición de cuentas sobre el despilfarro de la economía, los hechos de corrupción, la impunidad de los autores de las muertes, los abusos a indígenas y discapacitados y la persecución política-judicial.

Además, la nueva oligarquía masista impulsa la re-re-reelección para que sus clanes familiares de los ministros Arce,  Martínez, Montaño y otros jerarcas azules sigan encaramados en la “miel del poder” y succionando jugosos salarios, no por méritos sino por favores políticos, en los ministerios y otras entidades hasta 2025. Quieren seguir beneficiándose del Estado, si es necesario acudiendo a la autocracia o la dictadura, como en Venezuela.

Por todos los antecedentes, debemos hacer prevalecer la decisión soberana del 21F y cuidar la debilitada democracia, no es casual que el gobierno del MAS haya elegido como Defensor del Pueblo a un exfuncionario suyo y deje salir a OACNUDH de Bolivia.
Senador de la República