Páginas vistas en total

martes, 28 de octubre de 2014

de complejo a síndrome esto de la pasión por el término "invencibilidad" que con total acierto cita Claudio Ferrufino. con propiedad se ocupa de la economia y el triunfalismo masista que nos abruma. bien por Claudio. excelente!

El mundo está cada vez más confuso e innegablemente cobarde. Lo dijo, no hace mucho, Bernard Henry-Levy acerca de Ucrania y del papel de Europa sobre la afrenta imperialista rusa. Para colmo se ha elegido a Venezuela para un puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Y, no podía faltar la gota que rebasa todo, Bolivia a la comisión de Derechos Humanos del mismo organismo, cuando archivadas tengo fotos de mítines pro-gubernamentales, nacidos en el seno mismo de la cúpula masista, con carteles que rezaban “Mueran los derechos humanos”, considerando a estos como un escollo en la ocupación de todos los ámbitos de la otrora república.


El “proceso”, que tiene puntos positivos en cuanto a la identidad como nación, o naciones, cuenta con apoyo masivo. De nada sirve llorar y especular con el fraude; no se puede ser tan ciegos como para negar el sustento popular del régimen, que no lo convierte en bueno per se. Con semejante apuntalamiento, y de mantenerse la situación actual, tendría para largo. El aporte del dinero de las remesas y el otro gigantesco del narcotráfico como la rama mayor de un entramado de asociaciones criminales, contribuye a la aparente fortaleza monetaria del estado plurinacional. Su fin, ya que en buena parte su supervivencia lo es, es económico. Ahí entramos en un campo tormentoso y nunca seguro, donde la elección presidencial en Brasil según quién gane puede atentar directamente el negocio de la cocaína y las republiquetas cocaleras. Frenar, o disminuir, el flujo millonario de droga hacia el vecino, cambiaría el panorama, algo que incluso puede suceder con una reelección del PT.
Ese tema, el del tráfico de drogas, puede ser tal vez el punto de flexión de una presidencia en apariencia fuerte en su economía y por ahora sólida con el respaldo de los movimientos sociales. Diría que hasta hay una fecha que podría comenzar a cambiar todo, la de inauguración del aeropuerto “internacional” de Chimoré, que viene a reemplazar la anhelada carretera atravesando el parque Isiboro-Sécure como expansión de un asunto inocultable, la permisividad de Evo Morales respecto a esta actividad ilegal. No tiene, como hubiese tenido -todavía posible- con el camino, un crecimiento geográfico de las tierras de cultivo de coca, pero ampliaría la dinámica del negocio. Morales, en un entramado complejo y místico, cae en el común complejo de los tiranos: el de la invencibilidad. Carece de criterio histórico para evaluar la actividad pendular de la historia local y cree haber despertado fuerzas dormidas ya inamovibles. Cierto hasta por ahí, en un país sin ideología ni atisbos de ella, manejado por impulsos primarios e intereses corruptos en su mayoría.
Chimoré se presenta como el gran desafío, porque para lo que ha de servir su aeropuerto afrenta las políticas antidroga de muchísimos países, algunos de los cuales se plegarán, como ya lo han hecho, a los beneficios de una vista laxa, mientras otros, y Brasil tendrá que hacerlo, deberán oponerse como puedan a las sucias cartas que se arrojan sobre el tapete, y que provienen, vale repetirlo, de una mala lectura acerca de la eternidad de los procesos.
Sin duda que los ideólogos del régimen parten desde un punto de vista válido, del apoyo casi incondicional de la masa que ve en Morales la materialización de sus deseos y el sobreponerse a un eterno complejo de inferioridad. Pero el mundo se maneja por encima de cualquier lírica folklórica, y el que haya aceptado hasta ahora un cáncer más o menos controlado, no implica que no se espante ante la metástasis.
Las últimas noticias dan resultados de Brasil: de nuevo el partido de los “trabajadores”. Hay que ver si la voz de los subsidiados basta para soslayar el problema de crecimiento del país. Bolivia tendrá que ser antes que tarde un tema a tratar.

jueves, 16 de octubre de 2014

Ericka Brockmann en su triple condición de psicóloga, estudiosa del tema política y de haber sido senadora y diputada, explaya las 7 razones por las que Evo retoma el poder. análisis cierto, a la par que dramático para Bolivia, porque nadie sabe hasta cuándo, la fortuna y el éxito, diríamos la falta de escrúpulos y la ambición sujetarán a Evo en el sillón

El MAS nuevamente copó el centro del campo político de las preferencias electorales. Si hace 12 meses la mayor parte de las encuestas sobre preferencia electoral registraban entre 35 y 40 por ciento, el pasado domingo obtuvo alrededor de un 60 por ciento de los votos ciudadanos. ¿Cómo explicar este salto que le permitió capturar nuevamente la confianza de ese centro por largo tiempo indeciso, menos ideologizado y distinto al núcleo duro de creyentes que lo apoyan militante e incondicionalmente?

Como diría en tono solemne un académico, la explicación de este liderazgo que hace historia, es “multifactorial”. Uno: Contrariamente a los 25 años de la nueva democracia, la economía le ayudó a la política. Para la gente, el extraordinario comportamiento de la economía tiene en la persona de Evo Morales su abanderado. No asimila ni se molesta en atender las argumentaciones ancladas en incremento de precios internacionales ni en la siembra o esfuerzos realizados por los satanizados Gobiernos del pasado. Dos: El  lacónico slogan “vamos bien” era y aún resulta convincente. La continuidad, por tanto, era deseable ante una gestión discursivamente estridente pero, a la hora de la verdad, menos radical, poco comunitaria, pachamámica y anticapitalista.
Tres: La insolencia de Evo frente a los poderosos gusta. Su discurso nacionalizador, sincero o falaz, se aplaude. Su fascinación adolescente y atrevida aspiración por las megaobras de la modernidad cautiva. De pronto, es el hacedor de sueños antes imposibles. En este contexto, no había espacio ni disposición de las masas y tampoco paciencia en los indecisos para la propuesta alternativa de una oposición  arrinconada, orgánicamente débil, meritoria en su esfuerzo por aportar con pluralidad, pero políticamente dispersa y confundida.
Cuarto: Para recapturar ese centro indeciso y seducir a las elites económicas y sociales emergentes, el MAS se convirtió en partido “atrapa todo”. Asumió  la agenda empresarial del oriente, reclutó a expresidentes en torno a la causa marítima superior para los bolivianos y prohijó pactos policlasistas. Con pragmatismo se moderó,  readecuó y amalgamó a las condiciones de una realidad política, de una base y clientela social moderna y corporativa diversa pero también burguesa y del mercado capitalista  insoslayable que nos sostiene.
Cinco: En su calidad de presidente candidato, usó y abusó, sin complejos, de los recursos públicos y de la propaganda en una contienda desigual sin precedentes  Seis: Evo es espejo de las grandes mayorías, encarna sus sueños y sus frustraciones. La evolatría y el caudillismo popular lo blinda de todos los males, le da cheque en blanco a sus arbitrariedades, confía en su  talento para despertar y  conjurar los demonios agitados de las multitudes. Siete: La bonanza clientelar anestesia. Aplaca y diluye las voces de quienes hablan de equilibrio de poderes, de Estado de derecho, de gasto prudente, racional y previsor y de la amenaza autoritaria que inventa conspiraciones, aplasta y doblega enemigos.
En tiempos de Autoritarismo Electivo, a Evo  la fortuna lo acompaña. ¡Llego la era de vivir “la fiesta y el preste populista permanente”! ¿Hasta cuándo?
La autora es psicóloga, cientista política, exparlamentaria.

jueves, 9 de octubre de 2014

ante las esquizofrénicas elecciones, ingrediente Brasil, debacle venezolana y tambaleante status argentino, con la babilónica ostentación masista matizada por "la bonanzapor los vientos de cola de materias primas que están en bajada, discurre el regio texto de Karen Arauz que se deja leer de un tirón.

Por supuesto que a escasas horas del 12, son pocos los temas que no giren alrededor de las elecciones más esquizofrénicas de la historia. Un nuevo ingrediente como es la segunda vuelta en el Brasil,  viene a sazonar las especulaciones.  La magra votación de Dilma Rousseff, la más cercana a Evo Morales -pese a las enfriadas relaciones-, ha sido un golpe bajo para la cúpula masista.
En esta era de acceso a información vía satélite -de otros porque el nuestro es catatónico-  los bolivianos están mirando con atención la debacle de Venezuela, la tambaleante Argentina y esto, está rondando su subconsciente. Ojalá derive en un voto consciente y reflexivo.
La campaña electoral ha sido de ostentación babilónica para el oficialismo mientras las otras cuatro fuerzas, han hecho un admirable esfuerzo de mantenerse con vida pese a los embates mediáticos y las diferencias pecaminosas que ha hecho el Tribunal Electoral.  La grosería de los gastos del binomio oficialista, tendrá como corolario el cierre de campaña del MAS en Santa Cruz, con un conjunto mexicano de renombre, que estremece -en asociación de ideas-  por la música que ha hecho tan famosos los narcocorridos.
Los festines repartidos por igual entre empresarios y la COB, ha renovado el célebre cruce  del "río de sangre" que ha borrado los discursos de ambos extremos sobre  la superación de temores por la pérdida de libertades y autonomía.  Para redimirse sonrientes, le otorgan a Evo Morales dotes de estadista que no fue, no es, ni será.
Todo se ha desdibujado por la impresión de que la actual administración, es autora de un modelo de desarrollo  de crecimiento y bonanza, pero que son atribuibles a los vientos de cola que impulsan los precios chinos para las materias primas, ahora bajando. No hay que perder de vista que el narcotráfico, boyante en Bolivia más que nunca antes, es un negocio en el mundo de seis mil billones de dólares anuales. El mejor modelo, es este que favorece a los amigos del poder y la permanencia del MAS, garantiza la impunidad. Todas las amenazas de represalias a quienes no voten por consigna, no oculta el temor de que en muchos casos, la cárcel es un destino cercano. La permanencia en el control del Estado, se ha convertido en inocultable instinto de sobrevivencia.
Los superpoderes que el MAS ostenta, se traducen en innumerables decretos de necesidad y urgencia, que le ha permitido disponer por nueve años, no solo de ingentes cantidades de dinero, sino de absoluta falta de fiscalización. Bajo esa óptica, no es extraño que muchos de los empresarios -pragmáticos como son- se hayan puesto gafas con el color con que se le pintan rápidos negocios sin licitaciones y sin control.
La re-reelección de Morales-García más que como binomio es, en los hechos, también su re-reelección en todos los poderes e instituciones del Estado. Como experimentados ventrílocuos,  son los que manipulan a venales personajes en la justicia, fiscalías, empresas del Estado, en los medios para y estatales, en la Asamblea y como se ve, hasta en la corrupta federación de fútbol. Con toda la experiencia adquirida en estos largos nueve años, la soltura y descaro de sus maniobras será proporcional al porcentaje que se les deje alcanzar.
Ya que la idea de Doria Medina de lograr una candidatura única de oposición no prosperó, convengamos que no es tan grave. Lo que los ha impulsado  a lastimarse entre ellos, ha sido por lógica errada. El enemigo es el binomio oficialista y su obvio propósito de forzar una nueva reforma constitucional para perpetuarse en el poder en la eventualidad de lograr los 2/3 de la Asamblea.  Si la solvencia y consistencia de Doria Medina colisiona con el estilo de Jorge Quiroga, no es malo que el votante tenga dónde elegir en ese espectro. Juan del Granado, está pagando el pecado de haber sido un aliado firme del MAS no hace mucho tiempo atrás y el rechazo que genera, es un indicador alentador para los otros  candidatos de oposición.  Vargas del Tipnis, hubiera sido contundente corriendo para Senador o Diputado uninominal por el Beni.
Pese a que los masistas creen que García Linera es el non plus ultra de la inteligencia y la intelectualidad, ha cansado a propios y extraños con la repetición casi textual de Sun Tzu y su Arte de la Guerra y una que otra finta maquiavélica. Encandiló a los incautos, pero sus maniobras e histriónicas poses de comandante de campo, ya han hartado a más gente de la que se animan a calcular. Olvida que somos pocos... y nos conocemos mucho.
Llega el día D en el que los bolivianos debemos asumir la culpa de haber sido meros espectadores de cómo se han degradado las costumbres civilizadas, de la demolición de nuestras instituciones, del centenar de muertos por represión y otros cientos por la rampante inseguridad. De una justicia envilecida y de haber empoderado en toda la línea, a siniestros personajes.
Este puede ser el último chance de vivir en democracia en los años por venir, evitar que todo explote por los aires y empezar a exigir rendición de cuentas del prolongado presterío.

jueves, 2 de octubre de 2014

sombras a la imagen imborrable de Paz Estenssoro. pretenden engrandecer a Evo a costa de la historia. Victor Paz, el MNR, la Revolución de Abril, hicieron posible la existencia del MAS, que pretende ingerir la matriz que incubó su alumbramiento. Raúl Peñaranda descubre la intención masista..

Bajo el amparo de la Vicepresidencia del Estado y los ministros de la Presidencia y de Comunicación, un periodista argentino residente en el país acaba de producir seis documentales que reflejan “la injerencia norteamericana” en la política local desde 1920 hasta 2006, cuando el MAS llegó al poder.
Los documentales, se informó, serán “distribuidos masivamente” entre los jóvenes bolivianos, en un proyecto financiado por el erario público.
El ministro Quintana, con su brioso estilo, dijo que los seis documentales se realizaron mediante investigaciones “de mucha inteligencia” y “con mucho rigor científico e histórico”. Tanto, que una de las conclusiones de las mismas es que el cuatro veces presidente boliviano Víctor Paz Estenssoro es el “peor lacayo” de EEUU que ha tenido nuestra historia. Así de “científico” y así de “histórico” (lo dice él, además, que fue alumno de la nefanda Escuela de las Américas y que trabajó para el Gobierno de Hugo Banzer a través del entonces ministro Fernando Kieffer).
Lo que no informó Quintana en su agitada alocución es a cuánto ascenderá el monto total destinado para producir y luego “distribuir masivamente” los documentales, pero la cifra debe ser elevadísima. Andrés Salari, el documentalista argentino encargado de la ambiciosa obra es periodista del Canal 7 y radio Patria Nueva, y corresponsal en Bolivia del canal gubernamental iraní. Tengo que decir que no he tenido la suerte de ver los documentales.
Quintana, en su discurso, expresó que el Gobierno busca con estos videos que los jóvenes “reinterpreten la historia”. En otras palabras, se usa dinero estatal para reescribir el relato historiográfico boliviano y, muy claramente, intentar desprestigiar al que muchos consideran el mayor estadista boliviano del siglo XX. Quintana y su “troupe” imaginan así que Evo Morales se erigirá como el “Presidente de la Historia” y que Paz Estenssoro no le hará ya más sombras.
Que un partido intente reescribir la historia y favorecer a un dirigente político sobre otro hasta podría ser aceptable. Pero que lo haga cuando está en el poder y que use recursos estatales para ello es ya inaceptable. Stalin lo hizo en la Unión Soviética y hasta borró de las fotografías oficiales la figura de León Trotski, su gran rival, antes de mandar a asesinarlo en México. El Gobierno actual, siguiendo esa idea, intenta también borrar a Paz Estenssoro del pasado boliviano, pero no necesita asesinarlo porque el buen caballero falleció por causas naturales antes de la llegada al poder del MAS.
¿Y por qué Paz Estenssoro le hace sombra a Evo Morales? Porque claramente, aunque le pese a Quintana, Dávila y compañía, fue un antecesor del movimiento que lidera el MAS. O, dicho de otra manera, el MAS bebe de las influencias ideológicas del movimientismo de los años 50: intento de inclusión de la población indígena (llamada entonces “campesina”), búsqueda de la construcción de un sistema de capitalismo de Estado, nacionalización y estatización de los recursos naturales, confrontación con los poderes empresariales de su época, uso de simbologías “antiimperialistas”, integración del oriente, etc.
Y, al igual que Paz Estenssoro y el movimientismo, el MAS también giró, una vez instalado en el poder, hacia posiciones conservadoras: pactó con los empresarios, intentó acelerar la llegada de inversiones extranjeras, aumentó la burocracia, coqueteó con las clases medias; finalmente, su dirigencia terminó por desechar la sobriedad de los primeros momentos para llenarse de los privilegios que da el poder: muchas fiestas, muchos autos, muchos asesores, muchos viajes, muchos genuflexos, muchos contratos sin licitación.
Por todo ello, el MAS es el MNR del siglo XXI. Con todo lo malo, y también todo lo positivo que ello implica. Hasta García Linera ha señalado aquello en varias oportunidades. Que el MAS valora los logros de la Revolución Nacional y que luego los profundizó.
El intento de Quintana es, por eso, penoso pero no nuevo. Se ha repetido a lo largo de la historia el hecho de que, simbólicamente, el hijo muchas veces intenta asesinar al padre.
Paz Estenssoro fue una figura compleja, como todo líder político. Tuvo luces y sombras, aciertos y errores. Pero supo reinventarse y, al final de su vida, salvó al país del desorden político y económico que sus propias políticas de los años 50 habían ocasionado, estableciendo las bases de la estabilidad macroeconómica de la que hoy nos beneficiamos todos. Y que especialmente beneficia a Evo.