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sábado, 5 de septiembre de 2015

cada frase de Manfredo Kemppf se aprecia en su real dimensión. "la suerte está echada" Evo está ya en carrera, con sarcasmo dice "no se preocupen, el referendum decide", pero ahí amaña "es rico" dice Manfredo y sin escrúpulos, utiliza todo el poder sin asco porque lo que quiere es aferrarse al poder, ahora temeroso de los juicios que se vienen por decenas por el Fondo Indígena, los satélites, las barcazas, los aviones, aeropuertos inservibles, por la corrupción y el narcotráfico y los chicotazos a los indígenas...

En los hechos S.E. ya ha aceptado su cuarta candidatura presidencial. Para que suceda le ha mentido escandalosamente a Bolivia, primero en 2009 y luego el año pasado, cuando afirmó públicamente que no volvería a terciar electoralmente. Mintió, pero el delito es que se pasó por el forro la Constitución. Para no mentir más, sus colaboradores han interpretado su deseo de perpetuarse en el poder y al parecer han cortado por lo sano: reformar la Carta Magna a su amaño. 

Que lo ‘repostulen’ las ‘bartolinas’, cocaleros, cooperativistas o contrabandistas, es lo de menos. Esos movimientos sociales bailan bajo la batuta de S.E. y sanseacabó. Es el ‘pueblo’ del que se ufana S.E. y que exhiben los masistas para respaldar su zarpazo al artículo 168 de la Constitución. Dicen que, además, se harán reformas al sistema judicial y que se mejorarán otros aspectos, pero todo es un tongo. Lo único que importa es la reelección indefinida de un solo hombre, de S.E.

Desde luego que la oposición hace bien en denunciar tanto abuso. Pero es ella, por mezquina y estúpida, que fue incapaz de evitar los dos tercios del MAS en la Asamblea. Ahora, con esos dos tercios, el oficialismo puede promover la reforma parcial de la Constitución, que luego irá a referéndum aprobatorio. No quieren los opositores enfrentarse con S.E. en una futura elección, pero es bueno que se convenzan de que quien pondrá al candidato del MAS será el MAS y no la oposición. Y si S.E. se relame por quedarse en Palacio, entonces habrá que ganarle a él.


Así que a llorar a otra parte. Y mejor que en vez de llorar los opositores se pongan de acuerdo para detener la reelección indefinida en el referéndum aprobatorio, donde habrá una pulseada nacional con mucha desventaja porque la popularidad de S.E. sigue alta y la crisis todavía no afecta a su imagen. La otra oportunidad para detener a S.E. y a este Gobierno que asombra por su despilfarro y pillería será en las elecciones generales de 2019. Ahí las posibilidades pueden ser mayores si hay un buen candidato que lo enfrente.

Estamos ante un Gobierno sin entrañas, astuto y tramposo. Pero, además, rico. A S.E. no le interesa la democracia si esta no corre en su favor. Él solo quiere gobernar y el resto de sus partidarios están conformes con que así sea porque saben que eso les cuidará las espaldas y no tendrán que rendir cuentas de sus fechorías con el Fondo Indígena, satélites, barcazas, aviones, aeropuertos inservibles y tanta guasca y palo a los indígenas.

jueves, 3 de septiembre de 2015

lo dijo Tuto "si Evo quiere ser Rey, que se vaya a España" ahora el Penoco espera que "los cerebros del MASencuentren la palabrita, "inca. emperador. rey. caudillo. padrecito de Bolivia. jatumtata, wirakocha"...



Los ideólogos del populismo reinante en el país se han inventado la palabra “repostulación” porque seguramente vieron en alguna encuesta que el término “reelección” genera rechazo entre la gente. También se habrán dado cuenta que la corrupción está llegando al coto y por eso le pidieron a doña Nemesia que se quite del cuadro como si Cocarico fuera mejor.

 Veremos hasta dónde llega. Y así como a la “república” la borraron del mapa y se inclinaron por “Estado” para disimular la imposición de una autocracia que está por encima de todos los poderes, tal vez estén de acuerdo en que Bolivia deje de ser una democracia y se convierta en una monarquía y en ese caso, al presidente lo llamaríamos rey, emperador o cualquier otro denominativo que sea del agrado de los fabricantes de eufemismos. 

En ese caso, habrá que empezar disculpándose con el Rey de España, quien no fue invitado a la nueva posesión presidencial, supuestamente porque existe un rechazo a las monarquías. ¿Cuál es la diferencia? Por lo menos en “los madriles” el viejo rey se fue acorralado por tantos escándalos y tuvo que dar paso a su sucesor. Desde ese punto de vista acá estamos en desventaja.