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domingo, 11 de mayo de 2014

MALESTAR Y REPUDIO POR LA TERCERA POSTULACION DE EVO. PARCIALIZACION DEL TRIBUNAL ELECTORAL CON EVO MORALES PROVOCA DESCONFIANZA EN EL ENTE LLAMADO A SER EL ÁRBITRO ELECTORAL. (El Deber, SC)

Suficiente malestar y repudio ha producido en gran parte de la ciudadanía el hecho de que el presidente Evo Morales postule por tercera vez a la jefatura del Estado, como para que a eso se agregue, además, una serie de decisiones que está adoptando el Tribunal Supremo Electoral (TSE) que aseguran mayores ventajas a la candidatura oficialista. El TSE afirma que todo está enmarcado en la Ley del Régimen Electoral, pero eso no convence a los partidos de la oposición.

Bolivia requiere de un clima de armonía y de paz durante estos meses previos a las elecciones generales. El país está siendo observado con gran curiosidad por la comunidad de naciones, los organismos internacionales y la prensa más influyente. Por si fuera poco, dentro de un mes estarán en Santa Cruz representantes de más de un centenar de países en la reunión del G-77+ China, donde acusaciones de parcialidad o anuncios de posible fraude no dejarían una buena imagen.

Existe una enorme expectativa por lo que pueda suceder en una nación cuyo Gobierno proclama cambios, asegura conductas renovadas y vaticina tiempos nuevos, producto de una mentalidad insobornablemente honrada.
Debemos admitir en que existe una manifiesta desconfianza en el TSE de parte de los partidos de oposición. Los plazos ajustados para la inscripción de candidatos, la drástica reducción del tiempo para realizar las campañas y la propaganda electorales, la negativa a financiar los gastos de los partidos, las disposiciones que regulan los sondeos y encuestas políticas limitando su acción, el temor a que el recuento de sufragios sea centralizado en la sede de Gobierno, el modo en que votarán nuestros compatriotas que viven en el exterior, y últimamente el Reglamento de Delimitación de Circunscripciones Uninominales, que la oposición califica como inconstitucional, produce verdadera zozobra, insinúa que se está lidiando con un árbitro parcializado de antemano.

El sentimiento democrático del pueblo boliviano ha permitido que se pase por alto la candidatura para la re-relección del presidente Morales. Pero lo que a todas luces no permitirá la oposición es que, además, el TSE sirva al Gobierno en vez de servir a la democracia. Eso de que no se cuente con un mapa electoral claro y que se busque, a través de una fórmula, favorecer al MAS, dando mayor preferencia al voto rural por encima del voto urbano, sería ir en desmedro de las posibilidades de la oposición y, lo que es más grave, de la propia democracia.
  
Consejo Editorial: Pedro F. Rivero Jordán, Juan Carlos Rivero Jordán, Tuffí Aré Vázquez, Lupe Cajías, Agustín Saavedra Weise y Percy Áñez Rivero

lunes, 5 de mayo de 2014

Jorge Lazarte nos ha parecido siempre un intelectual pertinente. su juicio es sereno. es reflexivo certero. cuando considera el mal uso que se hace de la democracia, por los sobrenombres que le ponen, "soberanía popular,insurgente,comunitaria,democracia callejera y "otra democracia" para desvirtuar su esencia.

Se ha afirmado con razón que la “modernidad” política es la democracia, y que ningún régimen político puede abstenerse de invocarla si pretende legitimarse. Pero invocarla no es lo mismo que ser, y la historia es la mejor prueba entre esta suerte de desfase entre consenso verbal y el contraste efectivo. En un cierto sentido lo que ganó la democracia en extensión lo perdió en contenido y su uso ha sido tan pervertido, que hasta las más incontrovertibles dictaduras de han autodenominado “democráticas”. Está claro que saber qué es o no es democracia no es una mera una cuestión académica sino práctica porque afecta al destino de millones de personas.
¿Qué puede significar la democracia ahora, a principios del siglo XXI, que sin borrar su origen incorpore el espesor de siglos de experiencia humana?
1.- Vivimos la “era de los derechos humanos”. La primacía actual de los “derechos fundamentales” es la gran conquista de la humanidad, luego de dos de las de las mayores experiencias históricas totalitarias del siglo XX. Su reconocimiento internacional se ha patentizado en las cartas constitutivas del mundo. Esta centralidad de los derechos “fundamentales” ha reconceptualizado la idea de la democracia y la “forma” de organización del Estado que debe cristalizarla. La tríada de “derechos fundamentales-democracia-Estado” ha producido una nueva matriz de pensamiento sobre el poder y la sociedad.
2.- Los “derechos fundamentales” remiten a una cierta idea de la condición humana, que es la “dignidad humana”, por la cual los individuos como personas son portadores de derechos esenciales, que son los marcadores del reconocimiento de esa dignidad. Estos derechos no son sólo “negativos”, de protección contra las intrusiones indebidas; son también “positivos”, de exigencias y obligaciones de un Estado activo en la promoción de condiciones para la realización de los proyectos de vida de sus ciudadanos.
3.- La esencialidad de los derechos fundamentales ha renovado la reflexión sobre la democracia, que no es sólo “forma” sino también “sustancia” determinada por esos derechos que definen los márgenes de lo decidible. Es la democracia como ideal de construcción de una comunidad de ciudadanos y de vida, basada en un conjunto de valores que expresan las profundas aspiraciones humanas. Es la democracia como principio de convivencia pacífica y sin violencia; de tolerancia y respeto; de solidaridad y de fraternidad; de libertad, igualdad y equidad. No hay democracia allí donde se violan repetidamente los derechos fundamentales.
4.- Esta asociación entre derechos fundamentales y la democracia, ha reconceptualizado a su vez el Estado como “Estado de derecho”. La democracia se ha convertido en un componente “inherente” al Estado de derecho, hasta el punto de haberse establecido entre ambos una “relación interna”, que ha dejado de ser “contingente” y es ahora “necesaria”. El Estado de derecho deja de ser sólo el “Estado de legalidad” del siglo XIX y asume la forma de “Estado constitucional”, que es el correlato institucional de los derechos fundamentales más la democracia.
Este “modelo” estatal tiene sus propios principios constitutivos, que no son simplemente declarativos sino que por haber sido constitucionalizados son verdaderos “mandatos de optimización”. Es el respeto irrestricto de la autonomía de la sociedad (condición de la modernidad política y prerrequisito sin el cual los derechos humanos pierden sentido); es la independencia e idoneidad del sistema judicial que proteja el ejercicio de los derechos fundamentales; es la transparencia efectiva en las instituciones; el derecho ciudadano a la información y la obligación de rendición de cuentas de los servidores públicos ante instancias formalmente establecidas.
5.- El Estado de derecho es un pacto entre el Estado y sociedad por el cual Estado garantiza los derechos fundamentales de los miembros de la sociedad, cuya autonomía respeta, y los ciudadanos a su vez reconocen la autoridad del Estado, al que fiscalizan en sus acciones mediante mecanismos adecuados. El Estado de derecho para subsistir necesita funcionalmente de una sociedad civil que le sea compatible y sintonizable; ordenada, de iguales, pacífica, sin violencia; activa y autónoma, conformada por ciudadanos portadores de una nueva cultura política democrática de derechos y deberes, con alta capacidad de diálogo, razonabilidad, interlocución e inter-comprensión y respetuosa de la dignidad de las personas y de las instituciones.
6.- Es decir, la tríada “derechos fundamentales-democracia-Estado de derecho” es, pues, toda una concepción del poder y de la sociedad que corresponde a los valores implicados en la idea de la dignidad humana. Todo ello ha cambiado las relaciones tradicionales entre los códigos del derecho y los códigos del poder. Ya no es el poder el que define su derecho sino el derecho que define el poder. De manera más profunda y en un cierto sentido puede decirse que el derecho del Estado de derecho es el derecho de los más débiles contra los más fuertes o poderosos, que por ser tales tienen ya una ventaja para defender su propio poder.
Quizá una manera de condensar todo lo que llevamos dicho es darle forma de silogismo a la relación derechos fundamentales, democracia y Estado de derecho:
-No hay derechos fundamentales sin Estado de derecho
-No hay democracia sin derechos fundamentales
-Por tanto, no hay democracia sin Estado de derecho.
Esta idea de democracia es ciertamente ajena a gran parte del continente latinoamericano como lo constatara con cierta amargura en una entrevista a El País de España el ex-presidente del Brasil, F.H. Cardoso, al afirmar que en América Latina “no se acepta el Estado de derecho ni siquiera la ley”; como no lo es a la historia profunda del país, en la que sigue siendo actual la sentencia de René Moreno de que en el Alto Perú colonial las cosas se hacían “conforme a ley, o fuera de la ley, o contra la ley”.
Es decir, que ya no es muy pertinente pensar en el siglo XXI la democracia simplemente en los términos clásicos de “participación”, que por sí misma bastaría para calificar a la democracia, ni de “soberanía popular”, que deben ser repensados a partir de la tríada mencionada; menos aún en términos de democracia “insurgente”, democracia “popular”, democracia “comunitaria”, democracia “callejera”, de la “otra” democracia, que son la antesala del autoritarismo más burdo.
Por ello es que la tarea institucional más importante del presente no es sólo construir el Estado de derecho como el mejor antídoto contra el despotismo y la anomia generalizada en nuestros países, sino emprender una tarea educativa de más largo aliento para cambiar las pautas de nuestro ADN histórico. Así la tríada puede hacer de fuerza de cohesión nacional, que no lo es la democracia “plurinacional”.

viernes, 2 de mayo de 2014

NO VALE UNA TIBIA RESPUESTA. PERCY COMETE DE NUEVO ACOSO, ESTA VEZ CON SIGNOS DESHONESTOS. SE VICTIMIZA Y DICE "ESTOY SIENDO AGREDIDO"

Finalmente Percy Fernández, alcalde de Santa Cruz, se disculpó con la periodista Mercedes Guzmán tras el incidente sucedido en el aniversario de la Villa Primero de Mayo, cuando tocó su pierna de manera inapropiada, aunque negó que haya tenido una mala intención, tal como señalan sus detractores.

"Quiero presentar a usted y los suyos mis sinceras disculpas, reiterando mi respeto y consideración", dice Fernández en la parte más importante de la carta pública.
En la misiva, Fernández culpa a 'algunos medios y personas interesadas en manchar la imagen del alcalde' y asegura que los hechos fueron 'sacados de contexto', es decir si bien presenta sus excusas no reconoce su error.
El alcalde asegura que se están usando hechos 'completamente irrelevantes' con el propósito de dañarlo, usando para ello una 'maniobra del más bajo nivel político'.
'También lamento este mal rato que están atravesando usted y su digna familia, para quienes guardo las mayores consideraciones', añade Fernández.
El esposo de la periodista afectada le había dado un plazo de 24 horas a Fernández para que exprese sus disculpas públicas por el lamentable y penoso incidente, del que niega toda culpa el alcalde.
En La Paz la diputada Marcela Revollo anunció que presentará una querella penal contra Fernández por este caso, acusándolo de abuso deshonesto.
"Vamos a presentar una denuncia ante la justicia contra Percy Fernández, por abuso deshonesto que es reiterado, que expresa la impunidad y la acción violenta, prepotente de un alcalde, que en reiteradas ocasiones ejerce violencia sexual contra mujeres", afirmó Revollo.