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viernes, 31 de marzo de 2017

el Régimen copia de Castro al inicio de "su reinado" cuando la intelectualidad vivió embelesada con el modelo, invita a intelectuales con todos los gastos pagados, a visitar Bolivia y asistir a los "actos oficiales" con cuya presencia propagandea su Gobierno. Manuel Castells experto en redes sociales ha sido utilizado por García Linera.

La frase del título es, sin duda, contundente. Así reafirmó, con una sencillez aforística, Manuel Castells, el quinto académico de las Ciencias Sociales más citado del mundo y el académico de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) más citado del planeta.

Invitado por la Vicepresidencia del Estado Plurinacional para dictar una conferencia magistral sobre las últimas tendencias de la globalización, el notable sociólogo español agitó el “campo académico” en nuestro país. Como era de esperar, la ilustre visita, provocó inusitada atención en diversos medios de comunicación. En una sugestiva entrevista (El Deber, 16 de marzo) reafirmó en su calidad de conspicuo investigador las plataformas digitales, aquella tesis que da cuenta de la contemporánea importancia de las redes sociales en los resultados y el destino de las contiendas políticas. Según Castells, los movimientos sociales que se forman en las redes, al convertirse en agentes de cambio que buscan transformar el orden establecido, tienen la capacidad de derrocar gobiernos.

Curiosamente, en Bolivia eso se comienza a observar en el campo de las redes sociales. Aunque, claro, irónicamente, esto no fue constatado por Castells quien, al parecer, tenía los ojos vendados. A lo mejor inducido por el oficialismo, no pudo apreciar que en las redes sociales de nuestro país se está gestando precisamente lo que él advierte. ¡Qué paradoja!

Sin horizontes claros, sin líneas discursivas y sin liderazgos visibles (características comunes de los movimientos sociales en las redes), en esos “sitios” se concentra la mayor y la más peligrosa oposición del régimen de Morales. En esos “sitios”, la falta de credibilidad del gobierno, del presidente y vicepresidente es alarmante. Cualquier declaración o aclaración del gobierno a través de las dos primeras autoridades o sus eventuales portavoces es ridiculizada sistemáticamente con una variopinta e irónica cantidad de memes.
Fue precisamente en las redes sociales donde se descubrió la “verdad de las mentiras” en varios sucesos, como el de Ernesto Fidel y el de “la cara conocida”, entre otros.  Ahí, por más esfuerzos que realicen, queda eunuco el régimen.  Como dice Castells: “el universo digital e internet, al ser una zona de comunicación autónoma, no se puede controlar”. En ese espacio, por lo tanto, nada se puede ocultar. Ahí se revelaron verdades cruciales que el gobierno ambiciona y quiere ocultar. En las redes circula la verdad, por ejemplo, de que casi el 95% de la hoja de coca cultivada en el Chapare tiene ilícito destino. Algo que seguramente, dicho sea de paso, desconocía Castells; pues solazado asistió a “la solemne proclamación de la ley de la coca”.

La frustración oficialista, en ese sentido, es dramática. La elite azul llora a moco tendido cuando los incontrolables opositores de la red tienen un éxito apabullante en las batallas simbólicas y digitales. En las plataformas digitales, la derrota de la deseada “única verdad” ha sido abrumadora.

Con un simple meme caen por la borda millonarios avisos de la propaganda pagada. Los memes, incluso, neutralizan la manipulación informativa de los medios controlados. Salvo esforzadas excepciones, los medios tradicionales, televisión y prensa escrita, están nomás bajo el rubro de publicidad contratada, sometidos a las líneas informativas del gobierno.

El “periodismo ciudadano” que con fuerte carga de opinión se va forjando en las redes, de a poco, va desplazando al periodismo tradicional. Estos “periodistas ciudadanos” comentan, conectan puntos, satirizan e ironizan, y con ello, inevitablemente, forman corrientes de opinión.

Como mencioné, vanos serán los esfuerzos cupulares del régimen en su intento de aplacar esa aguda y peligrosa oposición que se va gestando en las redes. Lo cierto es que, en “ese lugar”, donde ha quedado totalmente develada la oscura realidad, el régimen se descompone despidiendo nauseabundos olores.
 
El autor es profesor de la carrera de Ciencia Política de la Universidad Mayor de San Simón

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