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miércoles, 11 de diciembre de 2013


UNA JUSTICIA SIN VENDA 
SIN BALANZA, 
SÓLO CON LA ESPADA?

Gastón Cornejo invocando al teólogo Leonardo Boff
compone un texto imperdible sobre José María Bakovic

Leonardo Boff - Teólogo y Filósofo universal - no conoció al boliviano José María Bakovic, como él varón superior y cristiano comprometido de alma impoluta. Si hubiera tenido alguna información del Vía Crucis sufrido durante los ocho años últimos impelido por funcionarios serviles que amañaron una persecución increíble incoando 76 procesos de linchamiento judicial, con seguridad lo habría incluido en el precioso escrito recientemente sobre la Justicia.
El insigne Boff afirma que: “A la justicia tradicionalmente se la representa como una estatua que tiene los ojos vendados para simbolizar la imparcialidad y la objetividad; con una balanza para simbolizar el equilibrio y ponderación, y con una espada, la fuerza y la coerción para imponer el veredicto”
Asegura que Justicia, como institución histórica fue establecida exactamente para evitar que se hiciera ajusticiamiento por la propia mano (el linchamiento vandálico que muchos consideran ajeno a la justicia comunitaria que según sus defensores goza de principios humanitarios como fundamento equilibrado de justicia tradicional) y se condenase a personas inocentes, teniendo siempre en cuenta los dos principios fundamentales: “Todo proceso judicial debe cumplir con dos reglas básicas del derecho: presunción de la inocencia y, en caso de duda, ésta debe favorecer al acusado”; es decir, nadie puede ser condenado sin evidencia material consistente, no puede serlo por indicios  y deducciones y mientras hay duda, se beneficia al acusado para evitar condenas erróneas”

Leonardo Boff trata el tema gracias al escándalo que suscitó el juicio titulado “Causa Penal 470”, en Brasil, contra 40 personas, por el delito de conspiración. Cuestiona la corrección del juicio porque existe una falta absoluta de parcialidad, con una sentencia que tiene carácter político y gran montaje mediático. Su crítica está dirigida contra el Magistrado Barbosa y la Corte Suprema de su país. Se afirma sobre el criterio de dos reconocidos jurisconsultos a quienes consulta. Uno de ellos reconoce que sin existir prueba alguna se emitió sentencia condenatoria basada en indicios  y deducciones, se utilizó una categoría jurídica del tiempo del nazismo llamada “Teoría del dominio del hecho”, excluyendo las pruebas materiales  y negando la regla básica de la presunción de inocencia. El consultado concluyó diplomáticamente con un juicio de valor atenuado: fue una “liviandad ética-jurídica”.
El otro jurista más definido afirmó: “Ese juicio estuvo viciado de principio a fin. Las condenas fueron políticas. Se hicieron porque así lo determinaron los medios de comunicación. En realidad, el Supremo funcionó como la longa manus de los medios”. Escandalosa y autocrática porque además encarcelaron y llevaron en avión militar en forma ostentosa, encadenados e incomunicados a los prisioneros uno de ellos enfermo y a quien se le había desaconsejado volar, podría haber visto su vida puesta en peligro”) (Con Bakovic se  diagnosticó oportunamente y se expuso profesionalmente la certificación médica del riesgo de muerte)
Boff continúa valiente en su denuncia: “Con el Magistrado Barbosa la Justicia quedó sin venda porque no fue imparcial, abolió la balanza porque no fue equilibrado. Sólo usó la espada para castigar, incluso contra los principios del derecho. No honra su cargo y empequeñece la más alta instancia jurídica de la Nación. Pero no aceptamos las arbitrariedades de este magistrado, culto pero enrabietado. Barbosa, como dice san Pablo a los romanos: “aprisionó la verdad en la injusticia” (1,18).
El teólogo se revela caritativo al agregar:”La frase completa del Apóstol la considero demasiado dura para aplicársela al magistrado”. Yo la encontré en la Biblia, San Pablo a los Romanos(1-18); la parte que Boff no quiere aplicar es patética: “Porque manifiesta es la ira de Dios del cielo contra toda injusticia de los hombres que aprisionan la verdad en la injusticia”
Con Bakovic se violaron todas las normas básicas poniendo en riesgo mortal su delicado estado de salud ya comprometida por la angustia psicológica y la desesperación moral que incidió en una cardiopatía somática.
Los multiplicados juicios dieron fin a su existencia, hiriendo su sagrada dignidad; empero los jueces y toda la parafernalia armada en su contra, todos ellos quedaron frustrados en las sentencias condenatorias pensadas de antemano por intereses políticos mezquinos pues la víctima heroica con su muerte burló la inhumana persecución, no dio oportunidad a los magistrados que prolongaron su agonía y postergaron los procesos por carencia de pruebas. Todos aquellos que lo persiguieron enrabietados y que llevan en su conciencia el pecado de la innoble persecución a un inocente sufrirán la frase completa de la epístola del Apóstol san Pablo que Boff recoge acertadamente contra aquellos burladores de la fe que los hombres ponen en la justicia.
En la historia de la humanidad  existen muchos ejemplos de la injusticia impartida por jueces carentes de los principios morales que debe regir la existencia humana. Evoco algunos casos como el de Sócrates, Dreyfus, Sacco y Vancetti entre otros. Y en nuestro país la muerte injusta contra uno de los tres hermanos Jáuregui dictada por un juez venal en el proceso seguido por la muerte del Gral. José Manuel Pando Solares (25 octubre 1899) al término de un proceso que duró diez años se aplicó mediante sorteo una condena lapidaria sin prueba fehaciente, al que sacara el bolo negro, le tocó al menor que en el óbito del famoso militar tenía 16 años. Antes de enfrentar la muerte el joven inocente ejecutado en un poyo de adobe, lanzó el siguiente anatema al verdugo que le quita la vida, sangre con sangre ¡La ira de Dios caerá en sus descendientes! La maldición se cumplió en la persona del hijo del juez que condenó injustamente el 21 de julio de 1946 en la plaza Murillo.  
Importa mucho que en la Patria, la majestad de la Justicia se la represente  con los auténticos valores que el filósofo la concibió; que recobre la venda para recuperar la imparcialidad en sus ojos, rescate la balanza para que la corrección sea la tónica de su actuar, y mientras no se logre liberar el honor de la autonomía y la dignidad de su función suprema oculte el sable hiriente de la injusticia.

Gastón Cornejo Bascopé
Cochabamba, Diciembre 2013

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