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domingo, 12 de enero de 2014

OPINION publica el texto de un cronista que acompañó al parecer varios viajes de EMA. frenético, impulsivo, de temperamento nervioso no deja de accionar, habla, habla y da órdenes, manifiesta enojo, "cambia de rostro" cuando se enfrenta conflictos que la "amargan la vida". la pregunta: serán necesarios tantos viajes, tantos vuelos de dudosa efectividad?

Los viajes que realiza el presidente Evo Morales en el interior del país incluyen correteos y charlas amenas.

Al partir, pasadas las 15:30 horas se ven decenas de personas, fuera de la cancha de fútbol de donde parte el helicóptero presidencial, la gente saluda, o más bien despide al presidente Evo Morales Ayma.
a bordo de uno de sus aviones con la hija del Che Guevara q´vive en Cuba

Es jueves, 2 de enero de 2014, y la aeronave está lista para partir de la localidad de Apillapampa, en Capinota. Para llegar a la cancha deportiva el Primer Mandatario subió presuroso a un vehículo blindado. Da breves declaraciones a los medios masivos, sube al carro, se cierra la puerta y el vehículo toma velocidad abriendo campo entre la gente tocando bocina. Los niños, jóvenes y hasta gente mayor corren velozmente al lado. Varios ya esperan, a unas cuadras, en el campo deportivo tras el alambrado.

El equipo de seguridad se encarga de escoltar al Mandatario y garantiza que ingresen sus acompañantes. Los agentes de seguridad retornarán por tierra mientras otro grupo aguarda en la Brigada Aérea de Cochabamba.

Por la puerta solo pasan quienes van a viajar con el Presidente, ese día el gobernador de Cochabamba, Edmundo Novillo, el artista Elmer Hermosa, de Los Kjarkas, y su hijo Jonathan Hermosa de Ch’ila Jatun. Este día los artistas acompañan a Morales porque el acto se desarrolló en Capinota, lugar de origen de los integrantes del grupo musical y Morales los invitó.

En el helicóptero se sonríen entre ellos.

La autoridad casi siempre lleva su celular en la mano. Al despegar hace una o más llamadas.

La hélice comienza a girar y los motores son ruidosos. Se eleva la aeronave levantando polvo y el Presidente instruye sonriendo que “saluden” y todos mueven las manos para que a través de la ventana la gente vea el saludo recíproco a su despedida a Evo.

Sus acompañantes hablan poco.

La autoridad lleva puesto un poncho tejido a mano que le regalaron en Apillapampa, tiene colores vivos -ciclan y verde principalmente- y lleva en letras negras “Evo Morales Ayma”.

“Me gusta este poncho, tiene mi nombre”, comenta entre risas y no se lo quita hasta llegar a Cochabamba.

Morales casi siempre comenta sobre la zona que está sobrevolando, señala los caminos, expone en las áreas pobladas, las obras del programa de Gobierno “Bolivia Cambia, Evo Cumple”, entre ellas coliseos y canchas deportivas con césped sintético. Y si se da, concede entrevistas a algún medio masivo de comunicación que va con él.

El Mandatario es bromista y suele repetir “usted está bien alimentado” si alguien tiene unos kilitos demás o “usted es obra fina”, cuando la persona es delgada.

Incluso recuerda algunos aros chaqueños y se refiere a su partido político Movimiento Al Socialismo (MAS) diciendo que “las mujeres son del MAS, porque siempre piden más” y siempre aclara que es una broma y pide que “no se ofenda” nadie.

Con el celular en la mano está pendiente de la coordinación de sus actividades diarias, entre reuniones, encuentros y entrega de obras.

Continúa el vuelo y no deja de observar los paisajes rurales y urbanos.

“No sé cómo vamos a hacer para que llegue agua potable aquí”, expresa y señala barrios nuevos de la ciudad.

“Así tenemos que cuidar las zonas agrícolas”, manifiesta mostrando un campo extenso y verde.

En medio del zumbido de los motores y la hélice del helicóptero eleva un poco la voz, y mientras analiza las áreas agrícolas expresa que se tiene que invertir en programas productivos como lo repitió al día siguiente en la reunión de gabinete ampliado con ministros y otras autoridades en Villa Tunari.

“Lo vamos a hacer”, afirma y recuerda que horas antes estuvo en Pocona, donde se inauguró la Planta Eólica, y probó las manzanas que ahí se producen, “dulces, jugosas” y mejores que las que se importan de países vecinos, según el Presidente.

Para el descenso del helicóptero ya está listo el otro equipo de seguridad esperando en la pista de la Base Aérea.

A la llegada, los comandantes militares saludan al Presidente y le dan los informes respectivos, “sin novedad”.

Se quita el poncho y se lo recomienda a su ayudante que sacude la mixtura que tenía el tejido, lo dobla y lo guarda en el vehículo.

En la sala VIP, Morales planifica el siguiente viaje que es para participar de la reunión de gabinete ampliado en Villa Tunari, en el trópico, al día siguiente. Coordina con los militares que comienzan a hacer llamadas para consultar sobre la nubosidad. El viaje será en más o menos una hora o la madrugada del 3 de enero.


Conflictos le cambian el rostro

No siempre hay buen humor o conversaciones que incluyan bromas. En momentos de conflicto el Mandatario tiene otro rostro. Mientras viaja, el celular sigue en sus manos, hace y recibe llamadas.

Es 4 de octubre de 2012, Morales va de Sicaya a la ciudad de Cochabamba, luego de inaugurar obras.

En la comunicación vía teléfono celular pregunta sobre la situación en el occidente del país. Está serio.

La mina Mallku Khota, con resguardo policial y militar, registraba jornadas con enfrentamientos entre comunarios y cooperativistas que hasta dejaron muertos, todo luego de que las concesiones pasaran a manos de la Comibol.

El suceso se da días antes a la conmemoración de los 30 años de la democracia en Bolivia (10 de octubre). Viajan junto al Presidente el gobernador Edmundo Novillo, el comandante de la Séptima División de entonces y un diputado.

La conversación es reducida, aprovecha algunos momentos para preguntar y recomendar y hacer seguimiento de las obras al Gobernador.

Pero, también accede a hablar sobre la democracia en una entrevista en pleno vuelo. Asegura que la democracia “está consolidada” en Bolivia y que solo intereses externos podrían convertirse en una amenaza.

El vuelo no es largo. En la Base Aérea está listo lo que se acostumbra, la recepción de los militares y los preparativos para los siguientes vuelos.

Está listo otro viaje a La Paz minutos después, una reunión en horas de la noche y otra en la madrugada.

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