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viernes, 19 de noviembre de 2010

Insulza debería leer por ejemplo la editorial de El Dia. le hicieron creer que "todos viven bien" lo cual es una mentira y que la taza de leche es...


C uando todos en el país creían que la emergencia que vive Bolivia por la escasez de alimentos, la sequía y el aumento de precios, iba a poner en órbita al Gobierno del MAS, obligándolo a iniciar de una vez por todas su gestión en el campo económico, el oficialismo decide retomar la agenda política y nada mejor que el conflicto, la confrontación y una dosis más fuerte de persecución de los opositores, para generar el clima en el que mejor trabaja el régimen conducido por Evo Morales. Esa es justamente la forma de crear la sensación de que el Gobierno está haciendo algo para mantener a las masas entretenidas con este circo en el que los jueces se han convertido en los leones devoradores de opositores y de cualquiera que tenga la osadía de cuestionar, denunciar o dudar del “proceso de cambio”.
Es un hecho que no se llevará a cabo la elección de autoridades judiciales como estaba marcado en las leyes y en el calendario electoral. El oficialismo ha maniobrado para empantanar la elección de los miembros de los tribunales electorales y todo indica que los jueces y magistrados que han sido nombrados a dedo por el presidente Morales se van a quedar por tiempo indefinido. La realidad económica y la caída de la imagen presidencial por los abusos y rodillazos, no están como para arriesgarse a otro 4 de abril y con un Poder Judicial tan obsecuente, tan seguidor de las políticas de aniquilamiento, para qué cambiar.
Las cosas no van a mejorar para el MAS. Es posible que más de la mitad de los campos de cultivo del país se queden sin sembrar y el próximo año va a escasear de todo menos coca. Los ingresos por las exportaciones de gas y minerales no van a alcanzar para comprar alimentos, gasolina, GLP y todo lo que la nacionalización y el desincentivo a la producción se han llevado. El ministro de Finanzas cree que con cambiar al presidente del Banco Central para que afloje recursos sin control y para que disimule los datos de la economía, todo va a marchar mejor. Sus especulaciones son de muy corto alcance, sobre todo, cuando piensa que al depreciar el valor del dólar y quitarle el estímulo a las exportaciones, la producción va a seguir siendo la misma y por ende se va a abastecer el mercado interno. Con seguridad ese anuncio ocasionará que haya menos soya, menos maíz y también caña de azúcar, como ha sucedido en el pasado por el bloqueo a las exportaciones.
En ese contexto, el Gobierno necesita ir despejando cualquier posibilidad de que surja alguna figura que le pueda hacer sombra el caudillo, cuyo deterioro podría acelerarse y requerir por lo tanto dosis más fuertes de autoritarismo. Surge la necesidad de quitar del camino a Tuto Quiroga, a René Joaquino, con posibilidades de hacer lo mismo con Mario Cossío y Rubén Costas, quienes dependen de las decisiones de oscuros jueces y fiscales que se han convertido en la mejor arma de destrucción política del régimen. Veremos qué pasa si Juan del Granado decide levantar cabeza. Por lo visto, la consigna es arremeter con toda la fuerza posible. Están preparando un código de ética para expulsar parlamentarios opositores y para Navidad se anuncia la puesta en marcha de la Ley contra el racismo, el instrumento más eficaz que ha concebido este régimen para aniquilar a sus “enemigos”.

El Gobierno necesita ir despejando cualquier posibilidad de que surja alguna figura que le pueda hacer sombra el caudillo.

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