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miércoles, 15 de junio de 2011

cuando Evo afirma que nacionaliza (legaliza el contrabando) de chutos es porque "todo boliviano tiene derecho a un auto" nos recuerda el deseo de Hitler un auto para cada familia alemana


El auto de Evo. El auto de Hitler

El “regalito de Evo” a los pobres de Bolivia
La amnistía de los autos “chutos” supuestamente fue un regalo del presidente Morales a los pobres, para que cada boliviano pueda tener su propio carrito… “chutito”, robadito, cacharrito, pero cuatro ruedas al fin. Lo que el jefazo no explicó fueron los “peros” y “conques”, los mismos que acaba de aclarar el ministro de Hidrocarburos y Energía, José Luis Gutiérrez, quien les ha pedido a los nuevos propietarios usar lo menos posible sus coches, pues, como se sabe, no hay suficiente combustible en el país para atender las viejas necesidades, menos aún para el “chuterío” que está atravesando las fronteras. El incremento del parque automotor podría llegar al 30 por ciento, lo que obliga al Gobierno a aumentar la importación de combustibles en la misma proporción. Las cuentas son fáciles de hacer, solo hay que sumarle 300 millones a los mil millones de dólares que se habían presupuestado para este año por este concepto. El Banco Mundial cree que el “regalito” del presidente a los pobres podría ocasionar más inflación. De aquí a poco veremos avalanchas de “pobres” queriendo vender sus “chutos” para comprar comida. El problema es que los alimentos tampoco van a alcanzar para dos y tal vez el Estado ya no tenga lo suficiente para importar más para echarle a la olla.
Del Editor
Varios días atrás, nos referimos en consonancia con el auto de Evo, al auto de Hitler.
Hitler quería uno barato, ahorrador, de cinco pasajeros, accesible a todo camino y que se pudiera vender a plazos de modo que cada familia alemana tuviera uno en propiedad. Hitler quería impulsar la industria automotriz y luego de las primeras pruebas encargó medio millón de unidades, aunque dicen que llegó a ver al pueblo alemán movilizado porque en la guerra se dio prioridad a los vehículos militares. Evo quiere que “cada pobre tenga un auto barato, sin pagar impuestos, que sea de contrabando, que haga quebrar a los importadores que los traen con “todas las de la Ley”, los quiere por demagogia de China, Corea, Japón, de segunda o tercera mano y que “en lo posible estén reacondicionados al gas y con el volante a la izquierda en lugar de a la derecha como llegan al puerto de colonias inglesas o excolonias que conservan la norma. Evo no quiere estimular la producción nacional porque Bolivia está lejos de producir vehículos cuando debería intentarlo en lugar de estimular el contrabando, el “canje de coches” por cocaína, la competencia desleal contra importadores legales y en contra de los transportistas que viven de la explotación de sus “herramientas de trabajo”. Esa es la gran diferencia entre uno y otro auto.
De la historia:
El 17 de febrero de 1938 el modelo definitivo del Volkswagen fue presentado oficialmente con la presencia del Führer, Adolf Hitler y el 26 de mayo fue colocada la piedra fundamental de la fábrica de Wolfsburg. Ese modelo definitivo perteneciente a la serie VW38 se denominó KdF sigla de la organización nazi Kraft durch Freude (La fuerza a través de la alegría). 
El 6 de octubre el nombre de la sociedad fue cambiado por Volkswagenwerk GmbH, pero igualmente los autos seguían sin fabricarse a pesar del entusiasmo de la gente que se inscribía en el plan de ahorro de la organización KdF y la constante propaganda oficial con recorridos de presentación por todo el país. 



Su precio era de 990 Reichmarks para satisfacer los requerimientos del líder y espíritu del Nacional Socialismo y a pesar de los continuos aportes de capital por parte del gobierno, la planta no terminaba de construirse, considerando que en una primera etapa se preveía fabricar 500.000 vehículos al año para aumentar posteriormente esa cantidad a 1.000.000. 
A mediados de 1939 la fabrica de Wolfsburg recibió las primeras maquinas al tiempo que se inauguraba una planta en Brunswik destinada a la capacitación del personal y escuela de ingenieros. Pero la ambición desmedida de los británicos y sus aliados fueron más fuerte, impulsando y generando el comienzo de la segunda gran guerra; así, el pensamiento de engrandecimiento popular del Führer hacia su pueblo fue truncado por la guerra que desataron los “aliados”, moldeando así el principio de la decadencia del nuevo mundo.
 


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