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lunes, 13 de febrero de 2012

lo pasajero del poder. nada queda impune. ironías pero también la firmeza de la justicia. Harold Olmos comenta un libro aleccionador también para Evo Morales


Según el libro El lento retiro del General, de Mary Helen (The General’s slow retire, University of California Press, 322 pág.), el general Augusto Pinochet (1915-2006) estaba convencido de que el pueblo chileno quería que fuese candidato para gobernar por otro periodo. Para sorpresa suya y de sus allegados, los cómputos le dijeron No. Fue el punto que marcó el declive acelerado de una de las dictaduras más brutales del continente. Todavía comandante del Ejército, vio derrumbarse el sistema de represión y seguridad que había instalado. Violaciones a los derechos humanos y corrupción, que suelen andar de la mano, lo acosaron sin tregua en su otoño, cuando Chile retornó al goce democrático pleno que había caracterizado gran parte de su historia. Hasta las estrofas agregadas al himno nacional fueron borradas y olvidadas al retornar la racionalidad.
La historia chilena reciente trae muchas lecciones para los aspirantes y practicantes de la dictadura. La obra de la periodista Mary Helen Spooner nos lleva de vuelta a esos tiempos y nos pasea con fluidez por muchos detalles que aún provocan escalofríos. La obra es densa en el recuento y abarca hasta la llegada del actual presidente Sebastián Piñera.
La periodista nos hace sentir que la cínica impunidad del régimen, las violaciones a los derechos humanos, la sumisión del Poder Judicial y la persecución política y legal a los rivales tocaron límites insoportables. Pero la sociedad chilena, de manera democrática, les puso fin. Esa sociedad generó los anticuerpos para un régimen que parecía de acero. La periodista nos cuenta sobre la delicada orfebrería política trabajada por demócratas acendrados que abrieron el cauce para el retorno democrático que permitió que se conociera públicamente mucho de lo que había ocurrido en el país vecino, con detalles morbosos de persecución, tortura y, como perla en la corona, la corrupción, que parecía haber alcanzado al propio jefe omnímodo del Estado.
El repaso periodísticamente vívido de la historia hace de la obra de Mary Helen Spooner una lectura imperiosa que atrapa hasta el final. Es una lección sobre lo pasajero del poder, cómo las cartas se dan la vuelta y nada queda impune. No deja de ser una ironía la lectura de pasajes del todopoderoso director de la DINA, general Manuel Contreras, escondido en una finca del sur de su país alegando estar enfermo, ni la vergüenza que después tuvieron muchos excolaboradores del general Pinochet. También ironía resultan los alegatos del general en retirada, sorprendido por el largo brazo de la justicia con el juez español Baltazar Garzón, que lo arraigó durante meses en Londres. Y también lo son sus repentinas pérdidas de memoria y malestares cuando era interrogado sobre su fortuna y sobre los ‘pinocheques’. Una conclusión inevitable: los delitos contra los derechos humanos son imprescriptibles y tarde o temprano se los paga.
La autora también cuenta las penurias de los habitantes originarios del sur chileno que todavía no logran el establecimiento pleno de sus derechos ciudadanos. La obra es un fluido repaso histórico, escaso en la narrativa del continente. Su peregrinaje como corresponsal en América Latina la trajo también a Bolivia. Cubrió los primeros tiempos de la noche oscura del dúo García Meza-Arce Gómez y, claro, sufrió la privación de su libertad: estuvo presa una semana en el Ministerio de Gobierno. Se espera para este año la versión en español.

* Periodista, http://haroldolmos.wordpress.com

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