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martes, 15 de diciembre de 2009

el linchamiento es una brutalidad por simples sospechas truncan vidas jóvenes en medio de horrorosos tormentos. inaudito en la Bolivia de hoy

Con las costillas y la nariz rotas, y múltiples contusiones en su cuerpo, Eufracio Carlos Alba (29) permanecía postrado en una cama del hospital San Francisco de Villa Tunari, en el trópico cochabambino. Él salvó su vida y fue rescatado por la Policía, pero sus otros tres compañeros murieron quemados en la calle, cerca del mercado campesino de Ivirgarzama, ubicado en la provincia Carrasco de Cochabamba.

Alba, cuando empezó a hablar, tartamudeó y con miedo dijo: ”Nos han agarrado, nos han pegado y nos han apaleado, yo me he rogado a los del sindicato, porque yo soy del lugar (Ivirgarzama), les he dicho que no soy uno de ellos (supuestos ladrones), en vano me están pegando les he dicho, me he rogado harto”.

El fatídico día había empezado “a la 1.00, cuando (los ladrones) les han querido robar 40.000 dólares a una familia, les han apuntado con armas, al señor le han pegado, pero él no ha dicho dónde está el dinero”, relató un niño que ayer miraba, cerca de las 15.30, los cuerpos de los fallecidos que ardían detrás del edificio policial, frente al mercado campesino, en la zona Waca Playa.

La gente no se movía del lugar, al parecer esperaba que los restos de las víctimas se calcinaran por completo: Bladimir Herrera Tintaya (32), Elvis Eliot Villalba Chávez (28) y Édgar Alba Caero (21).

A las 3.00, los supuestos ladrones fueron detenidos por efectivos de la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar) y llevados a celdas de la FELCC. Los uniformados requisaron el vehículo de los atracadores, en el que hallaron tres armas, dos revólveres calibre 22 y una pistola calibre 32. La población, anoticiada de la detención de los presuntos ladrones, pedía que los saquen para castigarlos, según testimonios recogidos por este diario.

La gente acusó a los detenidos de intentar atracar a una pareja y robo a mano armada en una vivienda en el área urbana.

Con el pasar de las horas, más vecinos rodeaban la unidad policial y decían que no eran sancionados, pues ni bien los agarran son liberados. “Queremos justicia”, gritaban a una sola voz.

A las 9.00, mientras la multitud intentaba ingresar a las dependencias policiales, los detenidos lograron destruir la reja de la celda y cuando lograron abandonar la misma, la gente que se encontraba en la calle se percató y logró agarrar a tres de los cuatro detenidos. Mientras Alba era socorrido por la Policía, Bladimir, Eliot y Édgar, este último sobrino de Eufracio, fueron golpeados y amarrados con alambre para evitar que se escapen, detrás del edificio policial. Al rato empezó la tortura y una agonía que se prolongó hasta pasadas las 11.00, cuando los tres presuntos ladrones fueron rociados con gasolina para después prenderles fuego. Para entonces, una vagoneta roja (Nissan Fontier) fue quemada; días antes fue vista por las avenidas Mortenson y Santa Cruz.

Los efectivos policiales no pudieron intervenir en la detención y el posterior linchamiento, y según los comunarios, huyeron porque fueron amenazados por la turba que superaba las 400 personas. “Los policías intentaron persuadir a la gente, pero no pudieron, eran siete efectivos y un fiscal que vieron que sus vidas peligraban”, explicó el comandante departamental de la Policía de Cochabamba, Carlos Quiroga, quien, alertado del conflicto, arribó al trópico acompañado por 40 efectivos.

“Hace días apareció un joven ejecutado, los culpan de ello, también de violaciones a mujeres, dicen que esta gente (linchados) se dedicaba no sólo a robar, (sino que) volteaban dinero y droga”, dijo.

En la tarde, los tres cuerpos fueron trasladados a la capital del valle para la autopsia legal.

En el trópico cochabambino cunde la inseguridad, en Shinaota cuatro personas fueron detenidas por los comunarios, acusadas de robar una joyería. Fueron trasladadas a celdas de la FELCC. La falta de fiscal enardeció los ánimos de la gente, que ayer, y tras larga espera, sacó a los detenidos de las instalaciones policiales y los paseó por la plaza, los golpeó, pero no logró hacer justicia por mano propia.

En La Paz, el viceministro de Régimen Interior, Marcos Farfán, afirmó que “en el Ministerio de Gobierno estamos buscando acciones directas para evitar que se sigan suscitando este tipo de hechos, porque definitivamente dejan a la población en completa orfandad en cuanto a seguridad”. Abogó por “tomar acciones de inmediato”. Se conoció que la Policía investiga el caso. Redacción Cochabamba

Policía registra 11 linchamientos

CASOS • Entre enero y octubre, hubo 7 en El Alto, 1 en La Paz y 3 en el país.

La Policía Nacional informó ayer a este medio que entre enero y octubre del presente año se registraron 11 personas fallecidas a consecuencia de linchamientos en gran parte del país.

Un reporte oficial del Departamento de Planeamiento y Operaciones del Comando General de la Policía revela que entre enero y octubre del 2009 se registraron 37 casos. De este total, 26 son consignados como tentativas de linchamiento y 11 efectivamente terminaron con los decesos, previa golpiza recibida de las furibundas turbas.

De los 11 casos, en la ciudad de El Alto siete personas murieron en manos de grupos de enfurecidos vecinos de barrios de la periferia. En La Paz falleció otro por linchamiento. El reporte, no obstante, no especifica los lugares donde murieron otras tres personas con las cuales suman 11 en total.

En cuanto a las tentativas de linchamiento, en la ciudad de El Alto se registraron 22 casos, en Cochabamba se reportaron dos y en Chuquisaca otros dos.

Dos fuentes de la Fiscalía y de la Policía de La Paz coincidieron en señalar que la mayoría de los casos señalados no fueron esclarecidos debido a que los vecinos de los barrios alejados “optaron por la ley del silencio”. En otros casos, dijeron, incluso amenazaron a los investigadores de la Policía que trataban de detener a los presuntos responsables.

En noviembre del 2008, dos personas fallecieron linchadas, pero previamente fueron flageladas en la población de Achacachi (La Paz). Otras nueve resultaron heridas con quemaduras. Fueron detenidas, torturadas durante 12 horas, luego rociadas con gasolina y quemadas vivas en el estadio por los vecinos, que interrumpieron una festividad. (texto completo del diario La Razón de La Paz, Bolivia)

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