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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Oportunidad desperdiciada llama Campos Velasco a la cumbre de Cancún. suman y siguen los reproches a Evo

Eduardo Campos Velasco
eduardocamposdc@yahoo.es

(Bolivia, antes que patrocinar la tesis política/ideológica de Fidel Castro, debió expresar y defender los intereses de la sociedad boliviana) Aunque el gobierno se empeña en hacernos ver que lo que sucedió en Cancún fue un triunfo para la diplomacia boliviana, la realidad, es otra. De 194 países participantes en la cumbre de México, 193 firmaron el acuerdo, dejando en solitario a Bolivia.

Pablo Solón, embajador de Bolivia ante la ONU, quien encabezó la delegación boliviana sostiene que "Bolivia no firmó la Declaración de Cancún porque no puede ser cómplice de la forma cómo se lleva al planeta y a la humanidad hacia su desaparición". Esta postura, aparentemente muy racional, concordante con el estado de situación que describen los informes técnicos que monitorean el cambio climático en el planeta, esconde interesadamente la radicalidad de la posición boliviana en Cancún, misma que antes que resolver el problema del calentamiento global, plantea una solución tan catastrófica (o aun peor) que el problema a resolver. Por supuesto que el cambio climático (el calentamiento global) es un problema planetario en el que la mayor responsabilidad recae en los piases industrializados; sin embargo, más allá de la mayor o menor responsabilidades de los diferentes estados, las soluciones no pueden ser peores que el propio problema.

¿Cuál es el fondo de la tesis de Tiquipaya? Básicamente, sostiene que ante los riesgos del calentamiento global, la solución es el cambio de sistema a escala planetaria, implementando lo que denominan los "derechos de la madre tierra", que implica el abandono automático del libre mercado.

Aparentemente (en teoría) la solución es muy sencilla, pero esta posición, bastante ingenua y fuertemente ideologizada, ignora que hacerlo, será tan catastrófico como seguir contaminando el planeta; con la agravante que por esa vía, antes que resolver el problema de la contaminación ambiental, se produciría el desmoronamiento de las complejas relaciones económicas, políticas y sociales que nos permiten coexistir como sociedades, en condiciones mas o menos pacificas.

Ya en la década de los años 80, la famosa tesis de Fidel Castro, "el nuevo orden internacional", pretendió darle un golpe "definitivo" al capitalismo, propuesta que no prospero precisamente por su excesiva carga ideológica, que antes de resolver los problemas de intercambio económico entre los países, pretendía un triunfo político – ideológico del socialismo, en momentos en los que justamente se desmoronaba la poderosa URSS y la China se incorporaba a los circuitos económicos de libre mercado. Hoy, a más de 30 años de aquellos tiempos, el 60% de la economía de China, se desarrolla en el ámbito del libre mercado e incluso economías como la cubana y la venezolana, dependen en gran medida del libre intercambio económico.

Aplicar la tesis de Tiquipaya a la realidad planetaria, es pretender reinaugurar la construcción de la sociedad global, desde una perspectiva colectivista, ignorando que por experiencia propia, la humanidad ha superado esos viejos paradigmas que en la práctica le han causa más males que bienes a tantas sociedades. Evo Morales, al igual que Castro en el pasado, creen que todo pasa por la derrota del "capitalismo" y pretenden ingenuamente que el restos de los países asuman esa postura, como la única vía para resolver los problemas del mundo.

¿No es acaso por lo menos una ingenuidad (sino una postura radical) creen que los estados, las economías, las sociedades del mundo, vayan ha aceptar que de la noche a la mañana, desaparezcan las relaciones de intercambio económico comerciales que son la base de sus posibilidades de desarrollo y bienestar para cambiarlas por sistemas arcaicos e ineficientes?

Por supuesto que los 193 países participantes en Cancún (excepto Bolivia), se dieron cuenta de ello y precisamente, conscientes de la magnitud del problema medioambiental que vive el planeta y – también – de la importancia del sistema económico global que rige las relaciones en el mundo, decidieron respaldar el acuerdo, abriendo futuras negociaciones que permitan soluciones prontas y efectivas. Como señalan los reportes del evento, todos son conscientes de la importancia de controlar la emisión de gases invernadero, pero de ahí a desmoronar el sistema de relaciones económicas comerciales que rige el mundo, dista mucho. Nadie - en sus cabales - puede aplicar un remedio que sea pero que la enfermedad.

En ese contexto, claramente la postura asumida por la delegación boliviana, no podía acabar de otra manera. Diríamos que Morales, antes que expresar y defender los intereses de la sociedad boliviana en relación a los problemas del calentamiento global, lo que ha hecho es representar a Fidel Castro y su postura histórica de pretender derrotar el capitalismo.

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