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martes, 23 de septiembre de 2008

dramático mensaje del prefecto Costas al pueblo de Bolivia. Léer con detenimiento


Lo sucedido hoy en Santa Cruz, es consecuencia del terrorismo de Estado que ejerce el gobierno central y de su ceguera que le impiden reconocer el derecho de los pueblos a su determinación libre y soberana por las Autonomías Departamentales.
Lo sucedido hoy en Santa Cruz, es la respuesta a la insensibilidad del gobierno que se resiste a devolver los recursos confiscados del IDH y de nuestras sagradas regalías.
Lo sucedido hoy en Santa Cruz ha sido la respuesta popular de no renunciar a nuestros derechos ni al camino que hemos elegido democráticamente, es decir, el camino de la Autonomía Departamental.
Estoy aquí junto a mi pueblo, como Gobernador, y doy la cara con el valor civil que no ha tenido el Presidente Morales, que una vez más se esconde detrás de algunos de sus serviles seguidores.
Como siempre, estoy aquí junto a mi pueblo, para decirle al gobierno que no me atemorizan ni me van a doblegar en mis convicciones ni en mis principios.
Lo sucedido hoy en Santa Cruz, como en Pando, Beni, Tarija y Chuquisaca, no es un Golpe de Estado, ni un Golpe Cívico Prefectural, es la respuesta de 86 % del pueblo cruceño que votó por la Autonomía Departamental.
Lo sucedido hoy en Santa Cruz es la respuesta, de un pueblo cansado de tanto atropello al Estado de Derecho y que resiste con valentía y heroísmo a la violencia y a la represión de un gobierno fascistoide.
Lo sucedido hoy, y lo que pueda suceder es única y exclusiva responsabilidad de Evo Morales.
A mi pueblo le pido serenidad y firmeza y estar atentos a cualquiera nueva arremetida de este gobierno Totalitario.
Soy consciente de los difíciles y críticos momentos que está viviendo el país y sobre todo Santa Cruz.
Frente al cerco y la agresión que el Gobierno ha instruido a sus movimientos sociales contra nuestra tierra y su gente, manifestamos que aquí sólo encontrarán un pueblo unido, sin armas, palos ni chicotes. Y más bien hallarán un pueblo que busca y espera la paz.
El Gobierno necesita un pretexto para generar más luto entre bolivianos como esta vez le tocó a Pando, pueblo al que expresamos nuestra más profunda solidaridad ante la represión gubernamental.
Al pueblo cruceño le pido serenidad y tranquilidad. NO respondan a las provocaciones y amenazas del Gobierno y sus bases.
Por eso, una vez más, a todos los cruceños y cruceñas de convicción, nacidos y no nacidos en esta tierra bendita y generosa, les solicito que no se dejen llevar por las provocaciones y los gritos de guerra.
A todos los convoco a defender nuestros principios, postulados y creencias.
Si el Gobierno busca una cabeza cruceña por haber defendido nuestros derechos democráticos y nuestra libertad, esa cabeza es la mía.
Que me inicien juicio, como responsable del Gobierno Departamental Autónomo de Santa Cruz, sin artimañas como han hecho con el Gobernador Leopoldo Fernández, detenido sin el debido proceso y confinado en una guarnición militar. Exigimos a las autoridades gubernamentales respeto a su vida y sus derechos ciudadanos.
Estamos convencidos que hay un camino diferente, ese que tanto espera Bolivia: el camino del diálogo franco y leal en busca de la pacificación.
Yo estoy aquí, en la Gobernación de Santa Cruz y pasarán sobre mi cabeza, antes de que se cometa atropellos contra mi pueblo.
Este no es un conflicto que tenga visos de golpe de estado. En todo caso, es el propio Gobierno el que atenta contra la democracia y sus instituciones.
Nuestra demanda por Autonomías Departamentales, restitución del IDH y regalías petroleras tiene carácter legal e irrenunciable. Por tanto demandamos a las autoridades nacionales respeto a los derechos humanos, respeto a la vida, respeto a las libertades políticas, a la libertad de vivir sin odios, rencores ni revanchas.
A las mujeres y hombres de mi pueblo, les pido nuevamente tranquilidad y esperanza para que no triunfen los demonios de la guerra.
Estamos alerta ante cualquier ofensiva que pretenda encender en esta tierra la mecha de la confrontación.
Que quede claro, si el Gobierno persiste en alentar el enfrentamiento serán de su absoluta responsabilidad las consecuencias de lo que pueda pasar.
Los crímenes que ojalá, Dios mediante, no se produzcan, no serán cargados a mis espaldas, sino a la suya Presidente Morales.

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